sábado, 19 de julio de 2008

Leyenda intimidatoria

"Cobos, traidor. Saludos a Vandor." La leyenda apareció pintada en los alrededores del Congreso, luego de la madrugada en que el vicepresidente definió con su voto el rechazo al proyecto oficial sobre retenciones.
Observadores políticos recordaron en las últimas horas que la consigna "Rucci, traidor. Saludos a Vandor" apareció en las calles porteñas apenas una semana antes de que el titular de la CGT José Ignacio Rucci fuera acribillado el 25 de septiembre de 1973.
Augusto Timoteo Vandor lideró la UOM a fines de los años 60 y fue resistido por muchos en el justicialismo porque pensaba que se podía hacer un peronismo sin Juan Domingo Perón, por entonces en el exilio. Fue asesinado en junio de 1969 por el Ejército Nacional Revolucionario (ENR), el sello de un grupo llamado Descamisados.
La pintada contra Cobos tenía la firma "JP Descamisados".
Fuente: La Nación

jueves, 17 de julio de 2008

Julio Cobos

Jorge Lanata.
VOTACIÓN HISTÓRICA
Uno de los momentos más intensos de la vida legislativa desde 1983
Escribo estas líneas a las 4.27 de la madrugada. Hace unos minutos el vicepresidente dijo que no. Dijo lo lógico, lo que cualquiera de los cientos de miles que miraban por la televisión hubiera dicho: el país está partido. Quise adivinar a Cristina, en ese momento, en Olivos, pero mi imaginación fracasó.
El rostro desencajado, las contorsiones en el sillón y el nudo en el que se transformó el jefe del bloque oficialista Miguel Pichetto también quedará en la antología del Senado: sufría como en una final del mundo por penales, se frotaba las manos, buscaba algo en su bolsillo una y otra vez y pensaba –seguramente– en los insultos que acababa de escuchar del presidente Kirchner por teléfono, mientras lo hacía único culpable de todo.
A las cuatro y diez Cobos pidió, antes de que se ratificara la votación y se viera compelido a desempatar, el uso de la palabra. Desde pasada la medianoche circulaba un rumor que, en ese momento, comenzó a sonar verosímil: Cobos vota que no y renuncia –me dijeron dos fuentes distintas hablando desde dentro del recinto–. Cobos comenzó a hablar pausado y refirió a un viejo incidente durante su colimba en el Sur, en años del conflicto por el canal de Beagle.
Hablaba lento, y desde el corazón. Estaba nervioso, pero no hacía mucho por ocultarlo. Todo el recinto del Senado lo escuchaba en un silencio religioso. Verlo fue conmovedor: había ahí una persona; entre tanto animal político, negociador de raza, vendedor profesional de ilusiones, había aparecido una persona que podía decir con pudor que tenía miedo, que vivía contradicciones.
Un antropólogo hablando en medio de la tribu de zulúes que estaba a punto de meterlo en la olla hirviente. Dijo lo lógico, lo que cualquiera de los cientos de miles que miraban por la televisión hubiera dicho: el país está partido, una ley así no vale la pena, hay que consensuar, no se muere nadie, etc., etc. Pichetto se retorcía como un cascabel con dolor de estómago. Pidió un receso. Un cuarto intermedio para encontrar una solución.
El delegado de K citó la Biblia: –Hagamos lo que haya que hacer, y que sea rápido.
María Eugenia Estensoro agradeció la sinceridad de Cobos y le dijo que le hubiera gustado acompañarlo en el receso. El resto quería sangre.
Cobos volvió a hablar. Más lento aún. Dijo que no era un traidor. Dijo que creía que Cristina iba a entenderlo. Quise adivinar a Cristina, en ese momento, en Olivos, pero mi imaginación fracasó. Después dijo que No. Una persona les dijo que No. Fue increíble.

miércoles, 16 de julio de 2008

Todo sigue igual

¿Democracia?
¿Calidad Institucional?
¿Ciudadanía?
¿Honestidad?
¿La mesa de los argentinos?

lunes, 14 de julio de 2008

¡Zarpate!

NUEVA YORK.- Las versiones que indicaban una relación de Barack Obama con la cultura musulmana desataron hoy la polémica tras conocerse la nueva edición del semanario The New Yorker. En su edición que salió publicada hoy, la revista muestra un dibujo satírico de Obama vestido como musulmán y a su esposa, Michelle, como una guerrillera con un fusil, festejando la victoria en el Salón Oval de la Casa Blanca. En tanto, el vocero de la campaña de Obama calificaron de "mal gusto y ofensiva".
En la caricatura, el candidato demócrata y su esposa chocan sus puños en gesto de complicidad y revancha. En la pared del despacho presidencial hay un retrato del fundamentalista islámico Osama ben Laden y una bandera de Estados Unidos arde en la chimenea.
"La mayoría de los lectores van a considerar que (la portada) es de mal gusto y ofensiva, y nosotros estamos de acuerdo", dijo el vocero de la campaña de Obama, Bill Burton.
Por su parte, el editor del semanario, David Remnick, publicó un comunicado para explicar el sentido editorial de la ilustración de Barry Blitt, que como todas las portadas del semanario fundado en 1925 es un dibujo sin texto.
"Nuestra portada sobre la ´política del miedo´ combina una serie de imágenes fantasiosas acerca de los Obama y las muestra como obvias distorsiones", alegó Remnick. Según el editor, "tanto la bandera quemada, como el traje de nacionalista islámico radical, el choque de puños o el retrato en la pared, se refieren a uno u otro de esos ataques".
"La sátira es parte de nuestra actividad, y está destinada a poner las cosas al descubierto, a presentar un espejo frente al prejuicio, al odio y al absurdo. Ese es el espíritu de la portada", agregó Remnick.
El portavoz de campaña del republicano John McCain, Tucker Bounds, se sumó a la polémica para criticar a la revista en los mismos términos que el equipo de su adversario demócrata. "Estamos completamente de acuerdo con el equipo de campaña de Obama en que es de mal gusto y ofensiva", dijo Bounds.
Obama y su esposa fueron criticados por adversarios que los acusan de no ser patriotas y una serie de falsos rumores difundidos por Internet que presentan al candidato como un islamista secreto -a pesar de que es protestante-, y a su esposa como una militante negra radical.
La edición de The New Yorker incluye un artículo sobre "cómo Obama se convirtió en político", que relata los comienzos de su carrera en Chicago, y otro sobre los cambios de postura del candidato sobre diferentes temas.
Agencias AP y AFP (La Nación)

domingo, 13 de julio de 2008

CONVOCATORIA de APOYO AL CAMPO y en DEFENSA DE LAS ECONOMÍAS REGIONALES


"Wanted": el escrache porteño a los legisladores K

A 72 horas de las marchas convocadas por el campo y el Gobierno, la guerra de escraches se trasladó a la vía pública. En avenida Santa Fe, aparecieron distintos afiches con las caras de los legisladores nacionales que votaron el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, que incluye la Resolución 125, que lleva las retenciones del 35% al 44% móvil."Estos diputados no votaron por la Constitución, votaron por sus bolsillos", señala el afiche que muestra los rostros de distintos legisladores del Frente para la Victoria (FpV). El escrache que acusa a los congresistas de "traidores", se enmarca en la escalada de violencia que incluye distintas agresiones a dirigentes oficialistas y del campo.Frente a la casa del diputado kirchnerista Alberto Cantero, en la ciudad de Río Cuarto, aparecieron pintadas y leyendas. El legislador acusó a la Sociedad Rural. El presidente de Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, en tanto fue increpado por jóvenes de la Unión de Estudiantes Secundarios en Rosario.El clima de enfrentamiento pareciera incrementarse de cara a los actos del próximo martes, que los dirigentes del campo y el Gobierno convocaron en el Monumento a los Españoles y frente al Congreso de la Nación, respectivamente.


Fuente: Perfil

viernes, 11 de julio de 2008

La más maravillosa música

El 74% de la gente cree que el gobierno debe escuchar al pueblo
Una encuesta revela que los ciudadanos consideran que el Ejecutivo debe tomarlos en cuenta aunque no haya elecciones.
Según una encuesta internacional, que tiene además un apartado dedicado de manera exclusiva a la Argentina, el 74 por ciento de las personas considera que los gobiernos deben escuchar la voluntad popular “más allá de las elecciones”.
El estudio, que se vuelve significativo en la Argentina a la luz de las alusiones del Gobierno a su legitimidad para “tomar decisiones” frente a las protestas de los “golpistas” nucleados en torno de las entidades rurales, fue realizado por el Programa Actitudes Políticas Internacionales de la Universidad de Maryland, Washington.
Para el trabajo se consultó a 23.361 personas en 19 países, incluida la Argentina, donde la encuesta fue llevada a cabo por la consultora Graciela Römer.El resultado fue contundente: el 74 por ciento de los entrevistados dijeron que creen que sus gobiernos deben tener en cuenta la opinión de la ciudadanía antes de tomar decisiones de peso, aunque en su momento hayan sido elegidos a través de elecciones.
Esta conclusión tiene una enorme actualidad para la coyuntura nacional: en medio del conflicto con el campo, la Presidencia insiste con la tesis que postula que tiene derecho y consenso suficiente para imponer la suba de las retenciones porque Cristina Kirchner ganó los comicios el año pasado.
Ayer, el propio Néstor Kirchner se encargó de insistir en un discurso junto a parte de la cúpula del PJ en que el gobierno de su esposa “fue votado” y que el paro de los productores rurales tiene intenciones “antidemocráticas”.
El 82 por ciento de los encuestados argentinos –800 casos de ciudades de población de más de 500 mil habitantes– contestaron que el Gobierno debe atender “todo el tiempo” la voluntad popular.
El 14 por ciento, en cambio, explicó que cree que el Ejecutivo debe atender a la opinión popular “sólo en las elecciones”.Además, según el estudio de Römer, “los argentinos perciben que su deseo de que la voluntad popular se refleje en las decisiones del Gobierno se ve realizado solo en parte”.
En una escala con un mínimo de 0 y un máximo de 10, el 4,4 de los entrevistados contestaron que el país está gobernado de acuerdo con la voluntad popular.A su vez, el 7,7 de los encuestados explicaron que creen que ese es el ideal de Gobierno: prestar oído a la palabra del pueblo.
Según la conclusión de Römer, “comparativamente, los argentinos son poco demandantes: la influencia que desearían se asignara a la voluntad popular sólo supera la que existe en un pequeño grupo de países (India y Jordania, entre otros)”.
Fuente: Crítica