viernes, 3 de julio de 2009

A los Kirchner sólo les queda compartir el poder

Rosendo Fraga

La derrota del oficialismo en las elecciones del domingo último, tuvo un efecto inmediato sobre el poder, sobre el cual hubo una definición inmediata y contundente en las veinticuatro horas siguientes.

Néstor Kirchner en la conferencia de prensa que realiza en la madrugada del 29 presenta la derrota como una suerte de empate y, en la tarde del mismo día, la Presidente afirma que el kirchnerismo se ha impuesto en todo el país, que en Calafate ha ganado con el 60%,- en realidad fue 57% y con ausentismo record del 45%,- anuncia que no habrá cambio de gabinete y defiende los números del Indec.

La respuesta del matrimonio presidencial frente a la derrota es clara y contundente: no se toma nota de ella y se mantiene el rumbo y estilo.

Esa misma mañana, el Ministro de Planificación e Infraestructura presenta la renuncia, la que es rechazada por la Presidente.

Ella dice que busca a Pino Solanas como aliado dadas las coincidencias ideológicas, no piensa en Reutemann o De Narváez -los ganadores de su propio partido- y el mismo día decide viajar a Honduras para reponer al depuesto presidente Zelaya junto con el presidente de Ecuador, en una actitud política, ue la realidad hizo postergar, que la acerca más a Chávez que a Lula.

Horas antes de la conferencia de prensa, acepta la renuncia de la Ministra de Salud (Ocaña) y su reemplazo indica que Hugo Moyano logra recuperar el control de los subsidios a las obras sociales sindicales.

Pero al mismo tiempo, el titular del gremio de camioneros ratifica que pide 25% de aumento en paritarias y su hijo, que lo secunda, dice que ello se logrará por las buenas o por las malas. Para no ser menos, también el mismo lunes, el sindicato metalúrgico ratifica que pide 22% de aumento y que irá al paro si no lo logra.

Pero simultáneamente, el titular del gremio rural, Jerónimo Venegas, el dirigente sindical que más apoyó a De Narváez en la provincia de Buenos Aires, convoca públicamente a Luis Barrionuevo para que retornando a la CGT, exija la renuncia de Moyano a la secretaría general de ella por la derrota del kirchnerismo, con el cual se alineó en los comicios.

El clima en el PJ. Al mismo tiempo, Néstor Kirchner renuncia a la presidencia del peronismo. Lo hace horas antes de que los gobernadores justicialistas ganadores se la empiecen a reclamar, poniendo en evidencia que ya no es reconocido como jefe del partido.

Paralelamente, cuatro diputados justicialistas abandonan el actual bloque de diputados nacionales oficialista, anunciando que se integran al bloque Federal de Carlos Reutemann, y cuatro senadores nacionales peronistas electos horas antes anticipan que no se integrarán al bloque kirchnerista en la Cámara Alta.

En lo económico, autoservicios y cadenas de supermercados chicos, aumentan 20% los precios de las segundas marcas y tienen lugar remarcaciones en varios sectores. Es que el método del Secretario de Comercio Interior, sustentado en la coerción, la amenaza y la presión, ya ha dejado de ser eficaz por los efectos de la derrota electoral.

En la bolsa, las acciones del grupo Clarín suben 30%,- el miércoles sumaron 15% más,- y las de Siderar,- empresa del grupo Techint,- 15%. El mensaje es claro, quienes toman decisiones económicas piensan que Kirchner ya no tiene poder para doblegarlos.

No han pasado veinticuatro horas de la elección, cuando en NuevaYork, una empresa muy próxima al kirchnerismo como es Repsol-YPF, se presenta ante la SEC en Wall Street, denunciando que las malas políticas del gobierno argentino han arruinado sus utilidades en el último ejercicio.

En la Justicia, ese mismo lunes también hay efectos políticos de la derrota. Se decide que Felisa Miceli vaya a juicio público y oral por la causa de la bolsa con dinero encontrada en su baño del Ministerio de Economía, y otro juez dispone que el Indec haga pública la metodología con la cual elabora sus índices.

El mismo día, este organismo, anuncia que elimina una medición más: la expectativa de los empresarios de lo que sucederá con el empleo.

Todo esto ocurre el día lunes 29. La derrota genera un efecto inmediato que se efectiviza sin pérdida de tiempo en lo político, parlamentario, sindical, económico y judicial, siendo difícil encontrar en la historia el efecto político tan instantáneo de un fracaso electoral. Al mismo tiempo, la decisión del matrimonio Kirchner es que no cambiarán.

Pero ya no tienen el poder, y para ejercerlo sólo les queda compartirlo.

La historia muestra que es mejor compartirlo que perderlo y en las horas siguientes esto se explicitó casi con brutalidad. Pero hasta ahora, quienes gobiernan insisten en no entenderlo, mientras que el peronismo con el pragmatismo y flexibilidad que lo caracteriza si lo ha entendido.

Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

Fuente: La Nación

miércoles, 1 de julio de 2009

“La ventaja de los Kirchner es que la oposición no tiene un liderazgo fuerte”

Pablo Cabás, magister en Gestión de la Comunicación Política y docente de la UES 21

Los resultados finales de las pasadas elecciones legislativas permiten sacar algunas conclusiones acerca del rumbo político que tomará el país en los próximos meses. “Básicamente, las elecciones dejaron bien en claro quiénes fueron los perdedores, aunque no hubo tanta claridad con respecto a los ganadores”, aseguró a Comercio y Justicia Pablo Cabás, magister en Gestión de la comunicación política y docente de la Universidad Empresarial Siglo 21.
En este sentido, el especialista explicó que “la oposición” es la evidente ganadora, pero como los números están muy repartidos entre todos los partidos, es difícil determinar un liderazgo único.

- Tras la derrota del oficialismo, ¿cómo ve el panorama de gobernabilidad en los años de gestión que quedan por delante?
- Creo que la evidente parcialización de la oposición es una ventaja para los Kirchner. Sin embargo, a partir de ahora tendrán que acercarse a los partidos menores y deberán ceder en muchas cuestiones. En la próxima semana serán clave los movimientos que se harán dentro del peronismo. En este punto, me parece que el gobernador Schiaretti hizo bien en acercarse a Reutemann y sacarse una foto con él, ya que va a tener una mejor presencia. En este momento el peronismo está dividido en el properonismo, encabezado por Macri; el peronismo federal de Reutemann y por el no peronismo.

- ¿Qué balance hace de los resultados de las elecciones a nivel provincial?
- No hay dudas de que la victoria de Oscar Aguad (por el radicalismo) fue una de las mayores sorpresas para Córdoba. Por su parte, Luis Juez no estuvo a la altura de lo que se esperaba y los resultados estuvieron muy lejos de los 50 puntos que prometía. Esto se debió al conflicto municipal que tuvo lugar las semanas anteriores, lo que le quitó cerca de 13 puntos en la capital. En lo que respecta a Mondino, hizo una campaña mucho mejor de lo que se esperaba.
Así, creo que Aguad es el que quedó mejor parado. Por su parte, el peronismo todavía no encontró una figura de peso y Juez hizo una elección muy pobre. Otro dato que es muy llamativo en la provincia es que la izquierda ha logrado guarismos muy bajos, con porcentajes inferiores a 2 por ciento, y que hubo más votos en blanco o nulos.

- ¿Considera que el radicalismo puede tener un buen desempeño en las elecciones provinciales 2011?
- El tema con el radicalismo es que sigue ganando con las mismas promesas históricas de siempre. Si uno compara los gobiernos radicales con otros gobiernos en Córdoba, siempre el radicalismo sale ganando en comparación con los otros. Ahora bien, si este partido quiere ganar las próximas elecciones provinciales en 2011 la propuesta tiene que tener un plus, presentar algo superador y no sólo criticar a los otros partidos.

- ¿Qué opina de la elección que hizo el cineasta “Pino” Solanas?
- Creo que Solanas captó el progresismo de centro izquierda. Además, la pelea de Kirchner contra Clarín hizo que el cineasta se viera beneficiado en estas elecciones por la gran exposición que tuvo en los medios.

Fuente: Comercio y Justicia

Una historia de Hollywood

Mario Diament

MIAMI.- Admitámoslo: si Hollywood hubiera tomado la historia del gobernador Mark Sanford y la hubiera llevado a la pantalla con Richard Gere y Julia Roberts, la gente habría necesitado una toalla para secarse las lágrimas.

¿Qué puede ser más conmovedor que una historia de amor alocado? El adusto gobernador de un estado igualmente adusto, casado con una mujer a cuya fortuna le debe su carrera, con cuatro hijos que puestos en fila trazan una perfecta diagonal, inesperadamente flechado por una porteña de ojos verdes.

¿Cómo contener el palpitar del corazón mientras escucha, como un murmullo distante, el parloteo de sus asesores? ¿Cómo desprenderse de las imágenes que obstinadamente se apoderan de su mente, desplazando cualquier otro pensamiento? Ella es el amor imposible, sí, pero también es el amor.

¿Quién puede sobreponerse al intenso aguijoneo de los recuerdos, a la memoria de la tierna sensación de sus besos, de la sensual curva de sus caderas, al contorno de sus pechos resplandeciendo en la penumbra?

¿Qué espíritu romántico podría dejar de admirar la osadía del gobernador de levantarse un buen día del sillón de su despacho, de la mesa cubierta de anteproyectos y decretos a la firma, de pliegos de presupuestos deficitarios e informes sobre seguridad interior, y dejarlo todo para correr hacia ella?

No le dijo nada a nadie. Nadie supo dónde estaba. Uno de sus asesores insinúa que el gobernador, agobiado por la presión de su trabajo, se ha ido a escalar las montañas Apalaches, como solía hacerlo cuando era chico.

Pero él está en otro lado, volando hacia una Buenos Aires invernal, sucia, intoxicada de debates sobre las inminentes elecciones.

Nada de esto lo amilana porque sabe que al final de ese purgatorio están las calles arboladas del barrio de Palermo, la puerta de cristal, la escultura en el vestíbulo de entrada, el portero somnoliento que baldea la vereda, el ascensor demasiado moroso y, finalmente, ella.

La cama retiene aún el calor de la noche y él se pierde en sus brazos, en sus labios, en el revuelo de su pelo y en las medias palabras que se emiten en el ardor de la pasión.

El amor, aunque efímero, ha triunfado. Mañana no importa. No importan la pretenciosa moralina de los periodistas, los desdeñosos comentarios de políticos rivales, el escándalo, la traición, el precipicio que se abre a sus pies. Nada de eso importa. El corazón ha triunfado.

Lástima que la realidad no tenga la armonía de la ficción literaria. Lástima que haya personajes tan perversos que sean capaces de apoderarse de un intercambio íntimo de correos electrónicos entre amigos y pasárselos anónimamente a la prensa. Lástima que hubo un periodista advertido esperándolo en el aeropuerto de Atlanta.

Fin del encantamiento

Pero él no tiene derecho a lamentarse. Después de todo, cayó en el mismo error, debe reconocerlo, cuando cuestionó la "legitimidad moral" de Bill Clinton por su affaire con Mónica Lewinsky y reclamó su juicio político, o cuando criticó a un colega con una historia similar a la suya, diciendo que "violó el juramento a su esposa".

En este punto es donde Richard Gere desaparece y Mark Sanford retoma su rol. Aquí es donde el encantamiento se esfuma y lo que reaparece es la descarada institución del arrepentimiento político.

El gobernador hizo su mea culpa , como antes de él hicieron otros políticos. Las mismas palabras, la misma admisión de haber traicionado a todo el mundo. A su mujer, a sus hijos, a sus amigos, al electorado. Las conferencias de prensa son el confesionario de los funcionarios pecadores. Todo fue un desatino, una pérdida temporaria de la razón. El amor no importa. El corazón es un embaucador. Ahora lo comprende. Lo que importa es la misión, la fe religiosa, los deberes del funcionario.

Hubo otras desprolijidades, es cierto. El viaje anterior a la Argentina pagado con fondos públicos, el abandono de su función, el engaño respecto de su paradero. No exactamente la clase de comportamiento que uno esperaría de Richard Gere. Pero él se propone enmendar las faltas, reponer el dinero, ganar la absolución de su esposa, recuperar la confianza del público.

¿Qué pensará María, a solas en el departamento de Palermo, mirando a su amigo pedir perdón por televisión? ¿Pensará también que al amor es lo de menos?

Fuente: La Nación

martes, 30 de junio de 2009

El modelo del Cavaliere Berlusconi


El surgimiento de una nueva derecha no es un fenómeno limitado a la Argentina, sino una tendencia más general que tiene un origen geopolítico. Entre mediados de los ’80 y principios de los ’90, Estados Unidos decidió que había llegado el momento de dejar que la democracia volviera a América latina. Los brotes guerrilleros y los movimientos populares que en el pasado espantaban a Washington estaban o aplastados o domesticados, y desde 1989 la caída del Muro de Berlín había desactivado el riesgo de que la región siguiera el ejemplo de Cuba y se alineara con la Unión Soviética.

A este Washington más tolerante y democrático se sumó la creciente conciencia internacional acerca de las violaciones a los derechos humanos por parte de las dictaduras, sobre todo en Argentina, Chile y Centroamérica. Y también la imprevisibilidad de los gobiernos autoritarios: al fin y al cabo, fue un militar y no un líder izquierdista quien decidió invadir las Malvinas y declararle la guerra nada menos que a Gran Bretaña.

En el nuevo mundo unipolar, hasta el último rincón del planeta quedó expuesto a la influencia estadounidense, pero era una influencia distinta, más difusa, menos directa. Tras el 11 de septiembre, Washington cerró el círculo de su nueva doctrina de seguridad (el enemigo ya no era el comunismo sino el terrorismo) y desvió su atención a lugares más remotos y urgentes. Esto explica el giro a la izquierda en América latina y el tranquilo ascenso de líderes y partidos que en el pasado seguramente hubieran sido bloqueados por Estados Unidos mediante la desestabilización o el golpe de Estado. Y esto explica también que esté surgiendo, más lenta y dificultosamente, una nueva derecha.

Es nueva porque es democrática: aunque la tentación de la desestabilización y el golpe están presentes, sobre todo en los países institucionalmente más frágiles y económicamente más concentrados, como Bolivia, insistamos en que el componente democrático tiene un sentido más profundo y estructural: es una derecha que defiende electoralmente los intereses (empresariales, económicos) y valores (estabilidad, orden en las calles, propiedad privada) que en el pasado se imponían por las armas. Esa es la novedad.

Entrepeneurs

El progreso individual y el ascenso como fruto del esfuerzo son desde siempre valores importantes para la derecha, que no sólo no reniega del individualismo, sino que incluso lo considera un motor clave para el progreso de la sociedad (lo cual explica, según la famosa tesis de Norberto Bobbio, que la derecha acepte las diferencias sociales, es decir la desigualdad, lo cual produce a su vez una visión definida del balance Estado-mercado y del rol de este último en la economía y en la sociedad). Así, frente a una izquierda que tradicionalmente ha buscado a sus líderes en los movimientos colectivos (sindicatos, partidos, asambleas), hoy existe una derecha que ha hecho del mundo empresarial la cantera de la que salen sus dirigentes más taquilleros.

Un rápido recorrido por América latina ayuda a comprobar esta intuición. El próximo miércoles asumirá la presidencia de Panamá Ricardo Martinelli, millonario propietario de la cadena de supermercados Super 99 y –dato a tener en cuenta– el primer presidente desde la recuperación de la democracia que no proviene de los partidos tradicionales. Hace poco menos de un mes dejó la presidencia de El Salvador Elías Saca, un empresario perteneciente al derechista Arena. En Chile, todas las encuestas señalan como el favorito a Sebastián Piñera, el propietario de LAN y poseedor de una fortuna de 1200 millones de dólares (y el único líder importante de derecha que votó por el No a Pinochet en el plebiscito de 1988). Durante seis años gobernó México Vicente Fox, que ingresó a Coca-Cola como supervisor de reparto y fue ascendiendo hasta convertirse en gerente de la división latinoamericana de la empresa. Y ahí está también el pintoresco magnate ecuatoriano Alvaro Noboa, el rey de los exportadores de banano y camarón, que había salido segundo en tres elecciones presidenciales y quedó tercero en las últimas.

Populismo de derecha

La nueva derecha de Mauricio Macri y Francisco de Narváez, que ayer consolidó su primacía en la Capital y ganó la elección en la provincia, es parte de esta tendencia latinoamericana más amplia. Y como el origen de nuestra política hay que buscarlo siempre en Europa, la comparación transatlántica ayuda a explorar algunas claves de este nuevo fenómeno, aunque el paralelismo más pertinente no sea la reaccionaria y dogmática derecha del PP español, ni la sobria centeroderecha socialcristiana alemana ni el tradicional partido conservador británico, sino la nueva derecha italiana que desde hace un par de décadas lidera Silvio Berlusconi. En ambos casos, en Argentina y en Italia, el origen se remonta a un colapso político y el estallido de una crisis de representación, por imperio de las cacerolas (acá) o de la investigación judicial de la Tangetopoli (allá).

Como los líderes de Unión-PRO, Berlusconi es un símbolo de la alianza entre negocios (aunque hay que reconocerle al Duce que él sí hizo su propia fortuna), medios de comunicación (Berlusconi fue el primer empresario televisivo en romper el monopolio de la RAI) y deporte (es el dueño del club Milan). Pero no es sólo el origen empresarial ni la capacidad de expresar la poderosa fusión entre espectáculo, política y deporte lo que emparienta al líder italiano con los jefes del peronismo disidente, sino también una manera particular de entender la política. Desde un carisma muy mediático pero no por eso menos real, los tres han logrado construir una relación directa con el electorado (Berlusconi, pese a todas sus boutades o debido a ellas, es el dirigente más querido de Italia) y afirmar una popularidad que traspasa las fronteras de clase, lo que da forma a una especie de populismo de derecha.

Hay en ellos un fondo común ultrapragmático que les permite moldear su discurso de acuerdo con la necesidad del momento. De Alsogaray o Cavallo podía pensarse cualquier cosa, menos que alguno de ellos propondría, en la misma campaña, eliminar las retenciones, quitar el IVA a los alimentos y extender masivamente los planes sociales –es decir, desfinanciar totalmente al Estado–, como hizo De Narváez en los últimos meses. Y también hay en Macri y en De Narváez, como en Berlusconi, una tensa combinación de conservadurismo y liberalismo, que si por un lado implica una relación cercana con la Iglesia (Berlusconi acompañó a los obispos italianos en su resistencia a la despenalización de la eutanasia y se opone a la legalización del aborto), por otro se traduce en una libertad muy moderna –y en el caso del italiano muy vistosa– de la vida privada.

Estos vacíos y estas tensiones requieren necesariamente un cemento que los unifique más allá de la popularidad de los líderes. Berlusconi lo encontró en el terror a la inmigración norafricana y su campaña para endurecer las leyes, que la semana pasada quedó crudamente comprobada con la violenta expulsión de los gitanos de Nápoles. ¿Ocupará la inseguridad el lugar en el proyecto nacional de Macri y De Narváez que ocupó la inmigración a la candidatura de Berlusconi en 2007? Podría ser, pero sólo podría. Aunque el tema fue uno de los ejes de la campaña y en buena medida explica el ascenso del peronismo disidente en la provincia de Buenos Aires, la experiencia enseña que las elecciones presidenciales suelen estar dominadas por otras cuestiones, de la economía a la política, y que la inseguridad resulta decisiva básicamente en los comicios distritales. Hasta ahora.

Algo más que jabón en polvo

Macri y De Narváez son empresarios y no economistas ultraideologizados, como sus antecesores Alvaro Alsogaray, Domingo Cavallo y Ricardo López Murphy. Quizás por eso, porque provienen del flexible y pragmático mundo de los negocios y no de las consultoras o las cátedras de economía (en sus propias palabras, del mundo de la acción y los hechos y no del mundo de los discursos), ambos han comprendido una verdad esencial que sus antepasados nunca lograron entender: para ganar una elección y gobernar es necesario contar con el apoyo de al menos un sector de los votos y del aparato del peronismo. Y si Menem consiguió en su momento reconvertirse a la derecha luego de una larga y muy tradicional carrera en el PJ (fue gobernador, estuvo detenido por los militares y acompañó a Cafiero en la renovación peronista), los jefes de Unión-PRO avanzan por un camino inverso: su plan es llegar al peronismo desde la derecha y no a la derecha del peronismo. Menemismo por otros medios.

Por eso, el peor error que se podría cometer en la lectura de los resultados de ayer es pensar que la consolidación electoral del macrismo y el ascenso rutilante de De Narváez se explican simplemente por la astucia de la publicidad, el poder de sus millones o la influencia de los medios de comunicación. Desde que en 1952 Dwight Eisenhower se convirtió en el primer candidato presidencial en apelar a los servicios de una agencia de publicidad, el marketing político ha ido ocupando cada vez más espacio en las campañas. Y aunque las primeras teorías hablaban de vender a un candidato como si se tratara de jabón en polvo, desde hace al menos dos décadas sabemos que esto no es posible, que la publicidad y el dinero y la televisión no alcanzan para ganar una elección (aunque sí para otras cosas, por ejemplo para hacer conocido –instalar– a un postulante). Hay miles de ejemplos de brillantes campañas publicitarias y millones de dólares convertidos en unos pocos votos, el último de los cuales fue el patético ensayo presidencial de Jorge Sobisch.

Del mismo modo, si por un lado es cierto que algunos medios de comunicación contribuyeron al ascenso de De Narváez, el consenso mediático tampoco alcanza por sí mismo para ganar una elección como la de ayer. También hay miles de ejemplos de candidatos que, pese a la oposición de buena parte de los medios, ganaron las elecciones (la reelección de Chávez, por ejemplo, o la victoria de Ricardo Lagos en Chile en el 2000).

Con esto se pretende señalar algo evidente, pero que, a la luz de algunos comentarios de los últimos días, vale la pena subrayar: el ascenso de la nueva derecha no se explica por los consejos de Durán Barba ni por la campaña de Agulla, y ni siquiera por las fortunas de sus candidatos, sino por un contexto geopolítico nuevo y, en la Argentina, por la muy política estrategia de sus líderes de morder un sector del peronismo en el conurbano, construir a una candidata imbatible en la Capital y, sobre todo, ganar la disputa con el panradicalismo por el voto anti K. En suma, un fenómeno que no es ni publicitario ni mediático, sino estrictamente político. Por supuesto, explicarlo en términos de marketing quizás resulte tranquilizador para las conciencias progresistas que se niegan a aceptar que la derecha puede ser popular incluso en los sectores más pobres, pero ayuda muy poco a entender las cosas.

Fuente: Pagina 12

Las dudas que dejaron los números

Los sondeos en la provincia de Buenos Aires fueron los que más fallas tuvieron. Los consultores lo explican por la diferencia de la boleta de diputados y la de concejales en algunos distritos. Admiten la influencia del optimismo de los comandos de campaña.

Las encuestas estuvieron en el centro de la atención y las polémicas en los dos meses anteriores a la elección del domingo y en el propio día de los comicios. Hubo un fuerte debate por los pronósticos en provincia de Buenos Aires. Casi todas las consultoras adelantaron la llegada al segundo lugar en Capital Federal de Pino Solanas, sólo dos encuestas acertaron el triunfo de Carlos Reutemann y, aunque sin mucha precisión, se pronosticaron los triunfos de Luis Juez en Córdoba y el cobismo en Mendoza.

Pero los resultados provocaron una serie de interrogantes:

1 ¿Cuáles fueron los pronósticos en la provincia de Buenos Aires?

La consultora Poliarquía fue la gran ganadora en la polémica por los sondeos en territorio bonaerense. Durante el mes de abril, en tres estudios sucesivos, la empresa que comandan Alejandro Catterberg, Sergio Berenzstein, Eduardo Fidanza y Fabián Perechodnik afirmó que Francisco de Narváez estaba a la cabeza por márgenes que oscilaban entre los 2,5 y tres puntos, muy cerca del resultado final. Página/12 publicó el domingo la opinión de once encuestadores, de los cuales cinco –CEOP, Analogías, Equis, Ibarómetro y Rouvier– dieron triunfos de Néstor Kirchner por un rango que estaba entre los cinco y los seis puntos, mientras que otros dos –Haime y Mora y Araujo– hablaban de una diferencia de cuatro a favor del ex presidente. En una situación de empate, pero con ventaja para Kirchner, se ubicó Opinión Autenticada y hubo tres encuestadores que le daban una luz a De Narváez. Poliarquía lo venía haciendo desde principios de mes y, en los últimos días de la campaña, se sumaron –y acertaron en el pronóstico– Isonomía y Giacobbe y Asociados.

2 ¿Por qué acertó Poliarquía y la mayoría de los encuestadores estuvieron inclusive fuera del margen de error?

“No puedo saber las razones de la diferencia entre el pronóstico de Poliarquía y el de otras consultoras. Para eso deberíamos poder comparar las metodologías y las estrategias de investigación. De cualquier modo, Poliarquía no fue la única que hizo un pronóstico correcto. Lo que sí puedo decir es cómo procedió Poliarquía: trabajamos con muestras domiciliarias y telefónicas sistemáticas y con encuestas de tipo “panel”, en las que se pregunta a las mismas personas su intención de voto en distintos momentos para conocer si cambian las preferencias durante el transcurso de la campaña. Los resultados fueron consistentes desde 30 días antes de las elecciones, oscilando la ventaja de De Narváez en torno de los tres puntos. Fue muy significativo un dato: Kirchner apenas obtenía una mínima diferencia en el Gran Buenos Aires mientras Unión-PRO obtenía una ventaja muy neta en el interior de la provincia. Ese fue el principal indicador de que De Narváez tenía fuerte probabilidad de ganar”, explicó Eduardo Fidanza.

3 No faltan quienes afirman que las encuestas se manipulan al servicio de la fuerza política o candidato que las contrata. ¿Cómo operaría eso? ¿Qué explican los consultores que no acertaron?

Todos los encuestadores consultados por este diario afirman que ninguna de las empresas conocidas, con años en el mercado, publica un dato que cree que no se va a verificar en las urnas. “Es suicidar a la empresa”, afirman. Pero todos admiten que el clima de los comandos electorales es, casi por naturaleza, de un optimismo desbordante. Y así ocurrió en el caso de Kirchner: los intendentes hacían cola para informar que, de acuerdo con sus propias encuestas, el ex presidente iba ganando por diez, quince o veinte puntos en cada distrito del conurbano. Eso ya creaba una fuerte presión. “Uno siempre afronta decisiones interpretativas de los números –señala Enrique Zuleta Puceiro–. Porque el analista debe resolver sobre inconsistencias, resultados que no le cierran del todo, indefiniciones, porcentajes de indecisos. Y ahí juega un lugar común de la política argentina: el mito de la infraestructura y el aparato del peronismo en el Gran Buenos Aires. Eso lleva, muchísimas veces, a ser el sostén de proyecciones demasiado optimistas.”

Roberto Bacman, de CEOP, afirma en forma categórica que la diferencia estuvo en la evaluación de las candidaturas testimoniales. Quiere decir que la mayoría de las consultoras que daban ganando a Kirchner consideraron que los intendentes traccionaban votos a la lista de diputados del Frente para la Victoria. “Nosotros acertamos tres de los cuatro datos: dijimos que De Narváez iba a tener aproximadamente 33 por ciento de los votos; Stolbizer 21 y Sabbatella 6. Eso se dio así. ¿En dónde erramos? En el voto a Kirchner-Scioli, que nosotros diagnosticamos en 38. Y lo cierto es que consiguió sólo 32. ¿Qué pasó? Hubo una corriente de votos que sí fueron para los intendentes, muchas veces a través de listas espejo, de partidos vecinales, y fueron en blanco para diputados o directamente cortaron a favor de algún otro candidato, ya sea De Narváez o Stolbizer.” Eso explicaría, por ejemplo, que el intendente Gabriel Bruera de La Plata sacara 34 por ciento en la lista de concejales y la boleta Kirchner-Scioli 13 puntos menos, o que la esposa de Sergio Massa haya conseguido casi el 50 por ciento de los votos en Tigre para concejal y que allí Kirchner ganara por apenas un punto, o que las boletas en las que figuraba el intendente de Mar del Plata consiguieran 32 por ciento para concejales y 26 por ciento para diputados. O que el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro, haya vencido por diez puntos y la boleta Kirchner-Scioli, perdido por uno. En Quilmes, la diferencia entre la lista de concejales, encabezada por el intendente Francisco Gutiérrez, y la de Kirchner-Scioli fue de cinco puntos. Y así en muchísimos distritos. Poliarquía no se dejó guiar por las candidaturas testimoniales y acertó.

“Durante todo el mes hubo una situación de empate, de tironeo –señala Analía Del Franco–. Pero en los últimos días nos terminamos inclinando por la variante más optimista, en primer lugar porque cuando les exhibíamos a los encuestados la boleta con los intendentes, la intención de voto a Kirchner subía. Además, la imagen del ex presidente mejoró, mientras que el voto a De Narváez y Stolbizer parecía inestable. Nos inclinamos para la visión optimista y nos equivocamos.”

Por supuesto que algunos hablan de traición de los intendentes, pero otros insisten en que hubo una corriente de protesta, de sentimiento anti K, que se verificó también, por ejemplo, en Santa Cruz y en Entre Ríos.

4 ¿Qué pasó en la Capital Federal?

La performance de las consultoras en Capital Federal fue impecable. El fenómeno de Fernando “Pino” Solanas fue percibido dos semanas antes de las elecciones y primero Hugo Haime y después Artemio López predijeron su segundo puesto. Al final, casi todas las encuestas llegaron a la misma conclusión: Solanas desbordaba a Alfonso Prat Gay. El CEOP, Equis, Rouvier, Poliarquía y Analogías estuvieron muy cerca de acertar también el 24 por ciento que consiguió el cineasta. El resto de los resultados de la elección también fue captado por los sondeos: el primer lugar de Gabriela Michetti, el tercero de Prat Gay y el cuarto de Carlos Heller.

5 ¿Hubo aciertos en Santa Fe?

En una elección tan pareja, dos consultores sostuvieron que ganaría Carlos Reutemann, pese a que la mayoría se inclinaba por Rubén Giustiniani. Hugo Haime y OPSM, la encuestadora de Zuleta, percibieron la victoria del Lole.

6 ¿Qué pasó con Córdoba y Mendoza?

En ambos distritos, todas las encuestas dieron bien al ganador, pero hubo bastante error en las dimensiones. Luis Juez venció en la carrera a senador, aunque por una diferencia muchísimo menor a la pensada, y el cobista Ernesto Sanz consiguió casi el 50 por ciento de los votos, algo que tampoco estaba en los planes.

7 ¿Qué papel jugaron las encuestas?

Otra vez se confirmaron tres experiencias de importancia. La primera: los ciudadanos no siempre votan al que va ganando y, por lo tanto, la incidencia de la encuesta en una campaña es bastante más un mito que una realidad. La mayoría de las consultoras decían que ganaba Kirchner y la leve diferencia fue para De Narváez. El segundo elemento es que las encuestas le sirven al ciudadano para orientarse. En este caso, muchos vieron que De Narváez-Solá era una alternativa para manifestar su oposición a Kirchner y, aunque no les entusiasmara el propio candidato, lo utilizaron como instrumento para manifestar su voluntad. Por último, la prohibición de publicar bocas de urna a las 18 –que no existe prácticamente en ningún lugar del mundo– quedó evidenciada otra vez como algo inútil. En Francia, la propia Corte Suprema declaró inconstitucional la prohibición de publicar sondeos.

Fuente: Pagina 12

Los carteles del día despues en Capital Federal







Fuente: La Nación

viernes, 26 de junio de 2009

Cierres de campaña con creces de vaticinios en Córdoba

Los principales candidatos a legisladores nacionales por Córdoba cerraron ayer sus campañas (la veda rige hoy desde las 8), con una danza de vaticinios sobre el resultado del domingo.
Ayer circularon encuestas para todos los gustos, que van desde las que mantienen una ventaja de entre 6 y 10 por puntos para Luis Juez hasta las que auguran un resultado cerrado entre el líder del Frente Cívico, el radical Ramón Mestre y el justicialista Eduardo Mondino.
En el puente. A tono con el despliegue general de no demasiados gastos, que caracterizó su campaña, el Frente Cívico cerró ayer su tarea proselitista con una movilización de militantes en una decena de puentes a lo largo del Río Suquía, en la ciudad de Córdoba.
La actividad central tuvo lugar en el puente Centenario donde se congregaron los candidatos a senadores Luis Juez y Norma Morandini. Hubo fuegos artificiales, suelta de globos y reparto de votos, pero ningún discurso formal de cierre.
Juez (con fuerte estado gripal a cuestas) reiteró que ganará pese "al obsceno despliegue de recursos que hizo el Estado nacional, provincial y municipal gastando millones de pesos en publicidad". Respecto a la "municipalización" de la campaña, con eje en su gestión como intendente de Córdoba, dijo que se trató de "una picardía" de Daniel Giacomino, pero que "le salió mal", porque "los cordobeses se dieron cuenta de la maniobra". Respecto a que habría un empate técnico. "¿Empate técnico? Al fútbol podemos empatar. Vamos a ganar por 12 puntos", vaticinó.
En el barrio. Unión por Córdoba cerró anoche la campaña con un acto en la sede social del club Bella Vista. El gobernador Juan Schiaretti y el candidato a senador nacional, Eduardo Mondino, fueron los únicos oradores.
Ante un salón colmado, Schiaretti pidió el voto para los candidatos de Unión por Córdoba, que "hablan poco y hacen mucho", dijo en referencia directa al candidato del Frente Cívico, Luis Juez.
Por su parte, Mondino centró su discurso en atacar a Juez y resaltar que Unión por Córdoba es la "única lista peronista", para marcar diferencias con el kirchnerismo.
Mondino culpó al ex intendente de la crisis del municipio capitalino y se presentó como quien abrió el camino para la solución del conflicto. "Si quisiéramos sacar réditos electoral hubiéramos dejado que se incendiara la ciudad. Sin embargo, logramos apagar el caos".
En la plaza. En sus últimos mensajes, los candidatos radicales se plantearon como la única alternativa opositora en Córdoba.
El candidato a senador Ramón Mestre encabezó una cena en Colonia Caroya. Sostuvo que el radicalismo demostró que es la fuerza que defiende los intereses de Córdoba y que es la "única alternativa opositora, seria y coherente".
En la Capital, Mestre participó en actividades junto a militantes en la Plaza de la Intendencia. Destacó que ese sitio es un símbolo porque está frente a la Municipalidad, donde los radicales "hicieron tan buenas gestiones entre 1983 y 1999" y donde "hace una década hay malas gestiones". El candidato exhortó a los militantes a "cuidar la urnas el domingo". "Vamos a dar la sorpresa y el juecismo y el PJ no están acostumbrados a perder", advirtió.
Por su parte, el primer candidato a diputado nacional Oscar Aguad subrayó en Villa María que el radicalismo es la fuerza que defiende la inversión, el trabajo y el salario.
En su pago. El Frente para la Victoria, con el primer candidato a senador, Eduardo Accastello, a la cabeza, cerró ayer su campaña de cara a las urnas del domingo con una caravana que transcurrió entre Villa María y la vecina Villa Nueva. Los organizadores de la movida K estimaron una participación de 300 vehículos por los barrios de Villa María, de donde Accastello es intendente.
El postulante al Senado instó a los vecinos a cumplir con el deber cívico el domingo y denunció: "Hemos sufrido permanentemente agresiones en esta campaña; hasta agresiones publicitarias por parte del oficialismo. Ahora sufrimos una nueva agresión por la alteración de nuestros votos".
En tanto, el Frente Es Posible cerró en La Carlota, con Javier Pretto y César Albrisi, quienes pidieron "llevar los sueños del interior" al Congreso.
Por otra parte, Rodolfo Eiben, candidato a diputado por el Partido Demócrata, pidió a "los jóvenes tienen empezar a cambiar la historia.
Raúl Gómez, del MST-Nueva Izquierda, vaticinó un crecimiento de esa fuerza.
Fuente: La Voz del Interior

En Capital, lidera Michetti y pelean Prat Gay y Solanas el segundo lugar

Las últimas encuestas realizadas en la Capital Federal ratificaron la comodidad de la candidata de PRO Gabriela Michetti y la pelea desatada a último momento por el segundo puesto entre el cineasta Fernando "Pino" Solanas y el Acuerdo Cívico y Social (ACyS) de Elisa Carrió para diputados nacionales. Esa batalla puede llegar a ser ganada por el candidato de Proyecto Sur.

Las ocho encuestas a las que tuvo acceso Clarín dan en el primer lugar a Michetti con una diferencia de entre 10 y 18 puntos sobre su más inmediato perseguidor. Con esos números, el PRO de Mauricio Macri conseguiría cinco bancas de las trece en juego.

La pelea por el segundo lugar es la incógnita más grande. Seis encuestadoras lo ponen en ese lugar a Solanas, mientras que las otras dos sitúan detrás de Michetti a Alfonso Prat Gay, cabeza de la lista del AcyS. La definición de esta pelea es importante para saber si Carrió es electa. Parecería que sí.

Para Ricardo Rouvier -que suele trabajar para el kirchnerismo-, Solanas todavía puede crecer más de aquí al domingo. En cambio, para Julio Aurelio (habitual encuestador del PRO), el candidato de Proyecto Sur ya tocó su techo.

Salvo Ibarómetro -que trabaja para el Gobierno y lo ubica tercero- todos coinciden en poner en el cuarto lugar al candidato kirchnerista, Carlos Heller. Allí cierra el primer lote de candidatos que superarían los 10 puntos. Por debajo, el segundo lote es liderado por Aníbal Ibarra, aunque no le alcanzaría para ser electo.

Así, PRO obtendría cinco bancas (Michetti, Esteban Bullrich, Paula Bertol, Jorge Triaca y Laura Alonso), Proyecto Sur otras tres (Solanas, Alcira Argumedo y Jorge Cardelli), el Acuerdo Cívico otras tres (Prat Gay, Ricardo Gil Lavedra y Carrió) y el kirchnerismo dos (Heller y Noemí Rial).
Fuente: Clarín