miércoles, 2 de septiembre de 2009

Cae a su nivel más bajo la imagen pública del Gobierno


Ni la transmisión del fútbol gratis ni las demás medidas que el Gobierno priorizó en la agenda pública pudieron por ahora levantar la imagen del oficialismo después de la derrota electoral del 28 de junio.

Según un trabajo que ayer difundió la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, el índice de confianza en el gobierno (ICG) alcanzó el valor más bajo del período kirchnerista y, con un descenso de 10 por ciento en agosto, se ubicó en 1,11 puntos en una escala que va de 0 a 5.

De esta manera, el ICG alcanzó el valor más bajo de todo el período kirchnerista y quedó 1,37 puntos por debajo del promedio de la administración de Néstor Kirchner y 0,82 por debajo del promedio histórico de toda la serie.

En una lectura que mira el mediano plazo, se observa que el ICG (que mide con una serie de atributos constantes la confianza de la sociedad en el gobierno) cayó un 20% en un año. Según explicó la Universidad Di Tella, el ICG consta de cinco preguntas que miden la percepción de la población en varios campos de desempeño: evaluación general del gobierno, su preocupación por el interés general, su eficiencia en la administración del gasto público, la honestidad de los funcionarios, y su capacidad para resolver problemas.

De esos cinco atributos, en agosto la honestidad fue el más destacado por los consultados en la encuesta (el 34% consideró que los funcionarios son honestos), aunque sufrió un descenso de 4 puntos respecto del mes pasado.

La capacidad para resolver problemas fue el segundo atributo más elegido: el 29% de los 1200 entrevistados en distintas ciudades del país dijo que el Gobierno está resolviendo los problemas del país o sabe cómo hacerlo, pero necesita tiempo; lo que marcó un descenso también de 4 puntos respecto de julio.

Además, el 16% de los encuestados afirmó que tiene una imagen positiva del Gobierno (2 puntos menos que el mes pasado). El mismo porcentaje sostuvo que se gobierna en beneficio del interés general (también bajó 2 puntos) y que el gasto público se administra con cierto grado de eficiencia (un punto menos que hace 30 días).

Por sector

Un corte por género, edad y nivel de educación también revela detalles sobre los grupos que más confianza manifiestan en el Gobierno y los que menos lo hacen.

Como en las mediciones previas, los hombres creen más en este gobierno que las mujeres, igual que los entrevistados con educación primaria y los jóvenes.

En cambio, las mujeres, los universitarios y los adultos de entre 30 y 50 años fueron los que mostraron más reservas.

En una mirada por zonas, los mejores índices del ICG se advierten en el Gran Buenos Aires (1,38 puntos), pero bajan en el interior del país (1,02 puntos) y marcan niveles negativos récord entre los porteños (0,86 puntos), con un descenso abrupto de 33 puntos en la confianza de los habitantes de la Capital y de 14 en el interior.

El sondeo de la Di Tella no fue el único que mostró datos que podrían preocupar al Gobierno.

El último trabajo de Hugo Haime, que mide los problemas que más inquietan a la sociedad, muestra que la pobreza subió 10 puntos desde febrero y se ubicó a la par de la desocupación y la inseguridad, cuestiones que desde hace varios meses encabezan el ranking de preocupaciones.

"Fue una preocupación que ya estaba, pero se convirtió en un tema de agenda. Lo tomó la Iglesia, el Gobierno lanzó un plan y la oposición instaló el ingreso universal básico", analizó Haime.

Fuente: La Nación

EE.UU.: crece el desencanto con Obama

Silvia Pisani
WASHINGTON.- Terminaron las vacaciones para Barack Obama. Pero el verano y el otoño prometen seguir siendo abrumadores: la popularidad del presidente más carismático se está cayendo como un soufflé recién sacado del horno, castigado por síntomas de desconfianza de sectores medios e independientes.

Dos sondeos divulgados ayer dieron el mismo resultado: que la imagen de Obama no sólo no repunta, sino que hay nuevas señales del debilitamiento que empezó a hacerse visible hace dos meses, cuando el temor a una suba de impuestos y el incierto destino de la reforma de salud agudizaron un panorama de desempleo y recesión.

Uno de los sondeos, con la firma del Rasmussen Report, indica que la imagen de Obama cayó hasta situarse en el 45%, un punto menos que la medición de hace diez días. Eso implica una caída de 17 puntos porcentuales frente al 62% que esa misma publicación medía para Obama en enero pasado, en el momento de empezar su mandato.

Ahora, en cambio, para la publicación son más los estadounidenses que desconfían de Obama -un 53%- frente al 45 que apoya su trabajo.

La otra medición, realizada por la cadena CBS, arroja resultados similares, pero, en este caso, con una mirada específica sobre la evolución del conflicto de Afganistán, en el que Obama apostó por fortalecer la presencia militar de Estados Unidos y apoyar al presidente Hamid Karzai.

La realidad es que, en ese punto, el giro que pretendió imprimirle Obama al compromiso con el futuro del país asiático no parece terminar de digerirse: 48% respalda el enfoque de la Casa Blanca para Afganistán, contra el 56% que decía lo mismo en abril pasado.

La prensa norteamericana advierte sobre la creciente inquietud de algunos sectores de la Casa Blanca, que temen que dentro del Partido Demócrata crezcan los reclamos para tomar distancia del conflicto en Afganistán antes de que Obama pueda mostrar "algún progreso" en el difícil conflicto, que lleva ocho años.

"No hay duda de que el reclamo en ese sentido irá creciendo", dijo Matt Bennet, un analista vinculado con sectores progresistas del partido.

En el Senado ya hay voces que piden "un cronograma" para el retiro de las tropas de Afganistán. Entre ellos figura el demócrata por Wisconsin, Russell Feingold.

Sólo una semana de vacaciones se tomó Obama. Pero el regreso a la Casa Blanca pareció esperarlo con todos los problemas a flor de piel.

Uno de los enfoques que se repitieron ayer fue el que compara la caída de imagen de Obama con la de sus predecesores. Y la conclusión es que la velocidad de su descenso podría superar en mucho a sus predecesores.

De acuerdo con las mediciones de Gallup, sólo dos presidentes cayeron tan rápido: Bill Clinton y Gerald Ford. Ambos pasaron por el vértigo de comprobar que sus niveles de aprobación caían por debajo del 50% en los primeros ocho meses de gobierno. Algo bastante parecido a lo que le está pasando a Obama en este momento.

Según la estadística de Gallup, quien sigue en el ranking es Ronald Reagan, cuyo nivel de aceptación se situó por debajo del 50% cuando pasó la curva de los diez meses.

Pero lo positivo es que nada de esto es definitivo. Por lo menos, así lo demuestra el hecho de que James Carter fue el presidente moderno que mejor mantuvo su popularidad en el primer año de gobierno, pero al término de su primer mandato nadie lo quiso para una segunda vuelta.

"La caída de popularidad de Obama no puede ser capitalizada por nadie", era ayer el comentario generalizado, en un país donde los tropiezos de un presidente sin experiencia vienen acompañados por una oposición republicana carente de liderazgo y mensaje claro.

El escenario no parece dar respiro a Obama, quien asumió la presidencia en uno de los momento más inciertos en la historia reciente de este país.

Y, si bien hay síntomas de recuperación económica, lo cierto es que buena parte de los economistas coinciden en señalar que "las reacciones son buenas para la estadística, pero no llegan, todavía, a ser percibidas por el común de la gente".

La reforma de salud

El otro gran tema es la reforma de salud. Ayer los republicanos volvieron a la carga y pidieron más tiempo para aprobarla. Obama se comprometió a lanzarla este año.

Las dilaciones favorecen a los republicanos y, como frutilla del postre, generan tensión dentro del Partido Demócrata.

Cientos de personas se congregan al paso de "The Tea Party Express", una caravana de críticos al gobierno que recorre el país y que tiene prevista una manifestación en esta ciudad el próximo 12. "Saquen las manos de mi sistema de salud", "Maten a la ley de Obama" dicen algunos de los carteles con los que avanza la primera caravana opositora contra Obama.

Otro de sus carteles es aterrorizador. Con una foto del Titanic, un afiche dice: "¿Usted cree que este país no puede hundirse?". La respuesta carga contra el nivel de endeudamiento estatal. Y es, por elevación, un nuevo disparo contra Obama.

El presidente ya sabe de eso. Y mantiene la calma y la apelación al trabajo. "Este es el momento", ha sido su lema de los últimos días.

Fuente: La Nación

martes, 1 de septiembre de 2009

El "centro" chileno puede ganar las próximas elecciones


En un país como Chile, bien coherente, con un modelo económico exitoso y un rumbo firme, no es extraño que su Presidente,Michelle Bachelet, goce de un alto nivel de aceptación popular. Su gestión, que está camino a culminar, merece la aprobación del 77,5% de los chilenos.


N
o obstante, la sociedad advierte que existe una suerte de principio de "anemia" en su curso y, por ello, pareciera dispuesta a activar la alternancia política, lo que no es sino una muestra más de su notoria madurez democrática. Esto supone que el centro (creador genuino del "modelo chileno") puede bien regresar al poder a través de las urnas, el próximo diciembre.

Este posible "cambio de guardia" (no cambio de "rumbo") en Chile podría, de pronto, estar acompañado en la región de otros de signo político parecido, en Argentina (cuyo electorado acaba de infringir al populismo desbordado de los Kirchner una estrepitosa derrota);Uruguay, donde el Partido Nacional, esto es los "blancos", de pronto pueden recuperar el poder; y en el mismo Brasil, cuando se acerca raudamente el fin de la "era" del Presidente "Lula", que carece visiblemente de "delfines" de su notable estatura política. Esto ha provocado ya señales de preocupación en personajes como Evo Morales, de perfiles totalitarios, para los que nada que no sea la izquierda es confiable.
Según la encuesta PISOS, Sebastián Piñera, el presidenciable de la Coalición por el Cambio, tiene hoy un sólido 35,6% de respaldo. Guarismo que posee, por otra parte, desde hace rato ya.

Del otro lado de la vereda, el oficialismo -o sea la "Conc

ertación"(que está estructurada fundamentalmente sobre la Democracia Cristiana y el Socialismo)- muestra un flaco 22,9% de intención de voto. La popularidad del aburrido Eduardo Frei pareciera estar en una suerte de "caída libre".
Ocurre que, en paralelo, un candidato nuevo e "independiente",Marco Enríquez Ominami -socialista en temas sociales y más bien de corte capitalista a la hora de los planteos económicos- muestra un 20,6% de apoyo. Esto es todo un terremoto político. Un joven carismático, con antecedentes familiares políticos de distintos colores, con un discurso político "moderno", amenaza con hundir las posibilidades de que la Coalición pueda mantenerse en el timón de Chile.Las sorpresas no terminan en esto. Si fuera necesaria una "segunda vuelta", prevista para el 17 de enero próximo, hoy Sebastián Piñera derrotaría tanto a Frei, como aEnríquez Ominami. A los dos, entonces. Fácilmente aEduardo Frei, por un 45,5% contra un 38,1%. A Enríquez Ominami, en cambio, por un margen bastante más estrecho; esto es por un 43,6% contra un 40,3%.
Piñera promete hacer crecer a Chile al 6% anual; crear un millón de nuevos empleos; incentivar la inversión; promover la tecnología de punta y hacerla accesible a todos los chilenos, de manera queChile se acerque a los líderes en la sociedad del conocimiento; simplificar la burocracia; mejorar la calidad de la educación; y fortalecer a la familia. Además, erradicar la indigencia para el 2014 y construir un país con una mayor seguridad personal.
Frei propone adoptar un nuevo Código de Trabajo; repensar la alternativa de la energía nuclear; buscar más exportaciones, especialmente en el capítulo de los servicios; cuidar mejor el medio ambiente; promover un acento más fuerte en la educación estatal; y mantener el rumbo económico social que es y ha sido común.
Enríquez Ominami, por su parte, propone dar más poder a las regiones; una reforma política integral, con poder para los pueblos originarios; revisar el Estatuto del Docente, calificando a los educadores; simplificar y federalizar la estructura tributaria deChile, con un impuesto a la renta más reducido, bajando el "techo" máximo de la tributación a la renta para las personas al 30% y los demás tramos al 25%, así como la tributación a la renta de las sociedades comerciales al 30%; aumentar el seguro contra el desempleo; e incentivar la mejora en las oportunidades de capacitación laboral, para todos.
Chile -líder claro en el desarrollo regional y único país latinoamericano que hoy reduce la pobreza sistemática y genuinamente- se apresta ahora a dar un paso enorme. El que supone apostar ahora -en orden y sin alterar fundamentalmente un "modelo" común- a la alternancia política, haciendo así suyo un ideal democrático central que, no obstante, para otros (particularmente para los llamados "bolivarianos") es tan sólo una barrera a derribar en su inagotable deseo autoritario, que los lleva a pretender eternizarse en el poder, como surge evidente de cada una de sus experiencias.
La situación apuntada presenta para Michelle Bachelet un desafío. Si aspira a regresar alguna vez al poder no puede apoyar demasiado intensamente a quien está a punto de salir tercero. Para ella hacerlo puede significar una hipoteca política a futuro.

Fuente: El diario exterior.com

Emilio Cárdenas, Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

Cristina Kirchner, muy cerca del piso

La Presidenta de la Nación se encuentra muy cerca de su piso histórico. Con todo, está mejor que su esposo y antecesor en el cargo, quien sí perforó su piso.

Al menos así lo indica el último sondeo de opinión pública de Poliarquía Consultores, correspondiente a agosto, efectuado entre 1000 ciudadanos encuestados telefónicamente en cuarenta ciudades de más de 10.000 habitantes de todo el país.

Cristina Kirchner exhibe una imagen positiva del 23 por ciento y una imagen negativa del 50. Su percepción favorable cayó tres puntos respecto de julio, en tanto que la desfavorable se incrementó en tres.

Un análisis de los registros de imagen de la presidenta desde que asumió el Poder Ejecutivo, en diciembre de 2007, hasta la actualidad, da cuenta de que nunca había tenido una imagen negativa tan elevada. En cuanto a su exigua imagen positiva, sólo fue más baja en junio del año pasado, en pleno conflicto con el campo, cuando apenas llegó a tener el 20 por ciento de adhesiones.

Lejos de ser un consuelo para la Presidenta, hay un dato más llamativo de la encuesta mencionada. Es que la imagen de Néstor Kirchner sí está por el piso. De acuerdo con la citada consultora, la percepción positiva del ex jefe del Estado es la más baja de todo el período kirchnerista: 21 por ciento. Su imagen negativa supera a la de su esposa y se ubica en el 55 por ciento.

Un ejercicio comparativo da una idea más cabal de lo significativo de la caída de los Kirchner. Cuando asumió la Presidencia de la Nación, Cristina Kirchner tenía el 56 por ciento de imagen positiva y apenas el 12 por ciento de opiniones negativas. Hoy su percepción favorable ha descendido a menos de la mitad, en tanto que su valoración negativa se multiplicó por algo más de cuatro.

La caída de Néstor Kirchner desde que le cedió el bastón de mando a su mujer es más franca aún. Tenía en aquel entonces el 65 por ciento de imagen positiva, el triple que en la actualidad, y sólo el 12 por ciento de valoraciones negativas.

Agosto no sólo termina con una fuerte disminución en la imagen de los Kirchner. También muestra, según el relevamiento comentado, un aumento de la inseguridad como preocupación ciudadana, ya que de ser mencionada por el 17 por ciento de la población en julio pasó a ser citada por el 27 por ciento al mes siguiente.

Al mismo tiempo, el Indice de Confianza en el Gobierno (ICG), que mide la Universidad Torcuato Di Tella, cayó a su valor histórico más bajo, ubicándose en 1,11 puntos sobre un máximo de 5, lo cual representa una caída del 10 por ciento en los últimos treinta días. Finalmente, el Indice de Confianza del Consumidor disminuyó en agosto el 3,9 por ciento respecto de julio.

Pese a esta tendencia declinante en la opinión pública sobre quiénes nos gobiernan, el Poder Ejecutivo no se aparta de la lógica del enfrentamiento, ya que en agosto agudizó el prolongado conflicto con el campo, vetando el artículo de la ley de emergencia agropecuaria que disponía rebajas en las retenciones en aquellas zonas bonaerenses afectadas por la sequía, al tiempo que sumó más adversarios al tratar de imponer el tratamiento de la ley de radiodifusión antes de que se concrete la renovación legislativa del 10 de diciembre.

Fuente: La Nación

lunes, 31 de agosto de 2009

Histórico triunfo opositor en Japón



TOKIO.- Una nueva era política comenzó ayer en Japón, la segunda economía del mundo, tras la histórica victoria del opositor Partido Democrático de Japón (PDJ), de centroizquierda, que desplazó del poder al Partido Liberal Demócrata (PLD), conservador, que ha gobernado el país casi ininterrumpidamente durante los últimos 54 años.

El partido que lidera Yukio Hatoyama, futuro primer ministro del país, logró una mayoría absoluta de por lo menos 308 de los 480 escaños que integran el Parlamento. El PDL, del primer ministro Taro Aso, obtenía 119 asientos, casi un tercio de los que tenía en la anterior legislatura.

Los comicios tuvieron una participación récord del 70% de los 110 millones de japoneses habilitados para votar, una muestra de la frustración de los votantes por la economía japonesa, que se encuentra sumida en una de sus peores crisis desde la Segunda Guerra Mundial.

La aplastante derrota de ayer del PLD hizo que Aso anunciara horas después del cierre de las urnas su renuncia a la presidencia del partido que sólo se alejó del poder durante 10 meses, entre 1993 y 1994.

"El resultado es muy grave y creo que debemos reflexionar. Por mi parte, asumo la responsabilidad de la derrota. Rápidamente organizaremos las elecciones para la presidencia del partido", dijo Aso, que no llegó a cumplir un año en el poder (asumió el 24 de septiembre pasado) y cuyo gobierno enfrentó el estallido de la debacle económica mundial.

De todos modos, Aso, representante del ala más conservadora del PLD y que en los últimos meses batió récords de impopularidad, seguirá al frente del gobierno hasta el nombramiento de Hatoyama, el 14 de septiembre.

El PLD ha sido blanco de fuertes críticas por su mala gestión en medio del estancamiento económico y por una sucesión de escándalos de corrupción. Su derrota marca el fin de una era dominada por una fuerza política confundida durante décadas con el Estado y criticada por sus clientelismos, pero a la que no se le puede negar un éxito sin parangón en un país industrializado.

Fundado en 1998 por disidentes del PLD y sin experiencia en el gobierno, el PDJ llega al poder con mayoría absoluta en el Parlamento y, por lo tanto, con suficiente apoyo popular para emprender su ambicioso programa de reformas, que incluiría controvertidos cambios en la política de seguridad de Tokio.

"Creo que los resultados electorales reflejan el enojo de los votantes con la coalición gobernante", dijo tras conocer los primeros datos Hatoyama, que pertenece a una familia de políticos japoneses que incluye a su abuelo, ex primer ministro; a su padre, ex canciller, y a su hermano menor, ex ministro del Interior.

Durante la campaña, Hatoyama había prometido acabar con "una era de políticas irresponsables de los burócratas" conservadores y ayudar a los más afectados por el colapso económico, principal desafío que le espera al futuro gobierno.

Entre las mayores preocupaciones del PDJ se encuentra la situación que atraviesan las familias con niños, los jubilados, los desempleados y los agricultores. Para esos grupos, Hatoyama prometió durante la campaña un aumento en los aportes económicos por hijo, el fin de los impuestos para las escuelas superiores y las autopistas, además de un sueldo mínimo para los agricultores y los jubilados.

Deudas y desempleo

Sin embargo, algunos expertos económicos dudan de que se pueda financiar ese costoso programa, en parte por el fuerte endeudamiento del país.

Uno de cada tres empleos en Japón es de contrato temporal y el desempleo ha crecido a cifras récord que remiten a la posguerra. Se suma la pérdida de protagonismo internacional por parte de Tokio, espacio que podría ocupar China, que el año próximo desplazaría a Japón como segunda potencia económica mundial.

El aplastante triunfo de Hatoyama fue calificado de "histórico" por la Casa Blanca, que destacó que el presidente norteamericano, Barack Obama, tiene una "alianza fuerte" con el futuro primer ministro japonés.

"El pueblo de Japón participó en unas elecciones históricas. Como amigo y aliado, Estados Unidos espera la formación del nuevo gobierno japonés", subrayó el comunicado oficial del Salón Oval.

La rápida reacción de Washington ante el triunfo opositor en Japón fue un claro intento de despejar los temores a un eventual enfrentamiento con el próximo gobierno, ya que Hatoyama ha afirmado que quiere que la seguridad de Japón sea en el futuro menos dependiente de Estados Unidos, que mantiene en el país a unos 50.000 soldados. Unos 8000 de esos militares, estacionados en Okinawa, serán desplazados a la isla norteamericana de Guam debido al fuerte rechazo de los japoneses a esa presencia tras una ola de violaciones y asesinatos.

"No es deseable una seguridad nacional que mantenga a Japón subordinado a Estados Unidos", dijo el líder opositor en febrero pasado, en referencia a un eventual cambio de la Constitución pacifista redactada durante la ocupación estadounidense en 1946, declaraciones que alumbran el estilo de su futuro mandato.

En 2005, Hatoyama presentó un proyecto de reforma constitucional que permitiría a Japón, que sólo cuenta con fuerzas de defensa, dotarse de su propio ejército, defender su seguridad y ampliar su presencia militar en misiones de paz.

Agencias DPA, ANSA, Reuters, AP y EFE

PELIGRAN LAS BANCAS DE LOS BARONES DEL PLD

  • TOKIO (EFE).- La debacle electoral del Partido Liberal Demócrata (PLD) de Japón también golpeó a ex primeros ministros y altos funcionarios pertenecientes a la poderosa agrupación política. El actual ministro de Finanzas, Kaoru Yosano, y su predecesor Soichi Nakagawa perdieron en sus respectivas circunscripciones. El ex primer ministro Toshiki Kaifu tuvo que ceder su asiento por asignación directa. El ex canciller y vocero del gobierno Nobutaka Machimura tampoco consiguió los votos necesarios para hacerse con un escaño correspondiente al distrito 5 de Hokkaido.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Uribe, más cerca de un tercer mandato

BOGOTA.- En medio de denuncias sobre las supuestas dádivas ofrecidas por el gobierno, el Congreso colombiano debatía anoche un controvertido proyecto de ley que le abriría las puertas al presidente Alvaro Uribe a un tercer mandato.

La Cámara de Representantes discutía anoche la iniciativa, que ya fue aprobada por el Senado la semana pasada, y que contempla la convocatoria a un referéndum en el que los colombianos deberán decidir si quieren una reforma constitucional que autorizaría una segunda reelección del mandatario.

Para que el proyecto sea aprobado se requieren 84 votos como mínimo. El ministro del Interior, Fabio Valencia, dijo momentos antes del comienzo de la reunión que la coalición oficialista tiene asegurados por lo menos 91 sufragios.

Sin embargo, pese al entusiasmo del gobierno, la antesala de la votación estuvo marcada por una fuerte polémica: varios congresistas presentaron impedimentos para votar y otros hicieron saber sus temores a ser investigados por votar una norma cargada de objeciones legales.

De ser aprobado por la Cámara de Representantes, la iniciativa oficialista deberá pasar a la Corte Constitucional, tribunal que dictaminará si su trámite se dio sin vicios de fondo y forma.

El plan para convocar al referéndum ha estado salpicado de denuncias sobre irregularidades desde que comenzó, a mediados de 2008, con la recolección de casi 5 millones de firmas promovida por el llamado Partido de la U (Social de la Unidad Nacional, de centroderecha), uno de los seis que conforman la coalición que respalda a Uribe.

Los opositores Partido Liberal (centro) y Polo Democrático (izquierda) denunciaron el otorgamiento de dádivas a congresistas, como mayores presupuestos para sus regiones y el otorgamiento de cargos a cambio de votos.

La última denuncia la presentó ayer el precandidato liberal Rafael Pardo, que acusó al gobierno de recurrir a unos 110 millones de dólares de un fondo destinado a seguridad ciudadana para comprar votos.

El gobierno, a través de varios de sus ministros, desestimó esas denuncias, que están siendo investigadas por la Procuraduría colombiana.

Decenas de congresistas y ex congresistas han sido investigados en los últimos meses porque supuestamente recibieron dádivas a cambio de votar en favor de la reforma constitucional que posibilitó la primera reelección de Uribe, en 2006.

El trámite del referéndum también ha provocado tensión entre Uribe y la jerarquía de la Iglesia Católica, que advirtió al mandatario de la inconveniencia de aferrarse al poder. "Dos períodos son suficientes", señaló el mes pasado el cardenal y arzobispo de Bogotá, Pedro Rubiano, aliado tradicional del gobierno, al pedirle a Uribe que no se presente a una nueva reelección.

Incluso el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cuestionó ante el propio Uribe, su principal aliado en la región, la reforma que permitiría al mandatario colombiano buscar un tercer mandato. Durante un encuentro en Washington, el 29 de junio pasado, Uribe respondió que su objetivo no es perpetuarse en el poder sino dar continuidad a su política de "seguridad democrática" contra la guerrilla y el narcotráfico.

La guerrilla y la economía

Los éxitos en la lucha contra la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y un manejo económico que le ha permitido al país mantener las más altas tasas de crecimiento de su historia le han granjeado a Uribe una alta popularidad interna. El mandatario, que goza de un respaldo del 68% de la población, por el momento ha evitado responder a los pedidos que dirigentes del oficialismo y empresarios le han hecho para que defina si será candidato en los comicios de mayo de 2010. El presidente se ha limitado a afirmar que tiene "una encrucijada del alma".

Uribe ganó las elecciones presidenciales de 2002 y desde el poder impulsó una polémica reforma constitucional para permitir su reelección, que finalmente obtuvo en 2006. En ambas elecciones triunfó en primera vuelta y de manera contundente.

Fuente: La Nación / Agencias AFP, EFE, ANSA y Reuters