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La semana que viene sale a la venta en los Estados Unidos el Amazing Spider-Man 583. Hasta ahí, no hay ninguna novedad fuera de lo común. Pero la nota curiosa del nuevo número del superhéroe arácnido es que aparece en la asunción del presidente electo Barack Obama, quién para muchos norteamericanos ya es un héroe nacional.
Luego de las declaraciones del propio Obama de hace unas pocas semanas, en las que reconoce ser un fan del popular trepamuros, los directivos de Marvel decidieron realizar el debut del próximo presidente norteamericano en el cómic, justo en la semana previa en la que asumirá la primera magistratura.

Los autores encargados de plasmar el encuentro entre tan importantes personalidades son Zeb Wells y Todd Knauck, quienes relataron la historia en la que Obama es salvado por el Hombre Araña de un plan maléfico del villano Camaleón, que intentará boicotear el acto.
"Si tu puedes aparecer en mi portada, yo puedo aparecer en el billete de dólar", dice el Hombre Araña en la publicación, a quien tomará posesión de la Casa Blanca el próximo 20 de enero en Washington. (Fuente: La Nación)
Mensaje en zapatillas
La modalidad, por lo general en grandes racimos, aunque no falta el par solitario, se extendió después por varios países, con mayor presencia en Canadá, Nueva Zelanda. Gran Bretaña, Francia, Suecia, México, Italia, Brasil, Chile y España, donde el récord en Barcelona obligó recientemente a que las autoridades municipales emprendieran una campaña para deszapatillar el cableado de la ciudad. Aquí pueden observarse en varios barrios porteños como La Boca, Flores y Constitución, o en el conurbano bonaerense. A los mensajes originales, que aún subsisten, con el tiempo se incorporaron otros, como la celebración de un noviazgo o nacimiento, el adiós a un líder muerto o encarcelado, la convocatoria para dirimir hegemonías barriales a trompada limpia y hasta el anuncio críptico de que algo va a ocurrir, destinado sólo a quienes están en ciertos temas.
La imagen de las zapatillas colgadas alcanzó tal difusión que no sólo fue reflejada por el cine en varias películas, entre ellas, la celebrada El gran pez , de Tim Burton, sino que también atrajo la atención de los sociólogos que, en algunos casos, se pronunciaron con deducciones inesperadas.
El norteamericano Samuel Walls llegó a considerar al shoefiti como una actitud de las clases marginales que, más allá del propósito perseguido, es decir el mensaje, muestran su rebeldía frente al sistema al rechazar ostensiblemente su máximo símbolo de comunicación: el teléfono celular. Pero Walls va más allá: con un razonamiento muy imaginativo, hace notar que la herramienta que se arroja al aire, el calzado, es lo que pisa el suelo, "componente básico, al fin y al cabo, del conflictivo y común escenario de abajo, que se quiere contrarrestar con lo que está por sobre él".
Otra derivación curiosa del shoefiti es su práctica deportiva, que desde Nueva Zelanda en 2003 pasó a Europa oriental, siendo principalmente sus cultores trabajadores rurales. El desafío se llama g umboot, porque lo que se utiliza no son precisamente livianas zapatillas, sino las pesadas botas de goma que calzan usualmente. Pero el campo de juego es el mismo: calles provistas de cables. Hay que atar las botas entre sí. Y tener no sólo puntería, sino también buenos músculos.
Willy G. Bouillon
Fuente: La Nación
murcielagos

Dario y Maxi no estan solos (reivindicación piquetera que se reproduce en muchas ciudades argentinas con distintos motivos y diseños)