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miércoles, 5 de agosto de 2009

De la Rúa, a un paso del juicio oral por los sobornos


Más de nueve años después de que estallara el escándalo, la Cámara Federal confirmó ayer el procesamiento de Fernando de la Rúa en la causa de los sobornos en el Senado y dejó al ex presidente a un paso de enfrentar un juicio oral.

Según los camaristas Eduardo Farah y Martín Irurzun, hay pruebas suficientes para que De la Rúa sea enjuiciado como acusado de haber coimeado a senadores peronistas, en abril de 2000, para que aprobaran la ley de reforma laboral.

La Sala I del tribunal ratificó el fallo del juez federal Daniel Rafecas, que el 25 de febrero del año pasado había procesado al ex mandatario como coautor de cohecho activo, un delito que contempla una condena de entre uno y seis años de cárcel. Los defensores de De la Rúa, quien ayer se encontraba fuera del país, analizan apelar la resolución.

Pese a que sólo Farah dio por probada la reunión en la Casa Rosada en la que el entonces presidente habría dado la orden de pagar las coimas, los dos camaristas coincidieron en que De la Rúa estaba al tanto de las "negociaciones ilícitas" para la aprobación de la ley.

"No se trata de atribuirle responsabilidad objetiva derivada de su cargo -sostuvo Irurzun-, sino de cómo es posible que se haya retirado del edificio de la SIDE la suma de $ 5 millones con el destino y finalidad indicados, sin su conocimiento, pues resulta impensable a estas alturas que el entonces secretario de Inteligencia o el entonces ministro laboral actuaran en cumplimiento de un plan común inconsulto o en su propio beneficio."

Tras la confirmación de la Cámara, Rafecas dará por cerrada la investigación en los próximos días para luego disponer la elevación a juicio, un trámite que le demandaría unos 45 días y que no podría ser demorado por presentaciones de la defensa del ex presidente, según funcionarios que intervienen en la causa. La defensa de De la Rúa anticipó ayer que analiza apelar el fallo.

El retraso en la definición de la situación procesal de De la Rúa trababa el inicio del juicio contra los otros siete acusados que tiene la causa y que ya habían sido elevados a la etapa oral. Ellos son el ex secretario de Inteligencia Fernando de Santibañes; el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique; los senadores Alberto Tell, Remo Costanzo, Augusto Alasino y Ricardo Branda, y el presunto arrepentido del caso, el ex secretario parlamentario del Senado Mario Pontaquarto. También habían sido procesados el ex presidente provisional del Senado José Genoud, que murió el año pasado, y el ex senador Emilio Cantarero, que no enfrentará el juicio por su delicado estado de salud.

El debate oral, según los pronósticos de los investigadores, podría comenzar, de no surgir imprevistos, a fines de 2010, más de diez años después de los hechos. El juicio contra los ocho acusados estará a cargo del Tribunal Oral Federal N° 3, el mismo que intervino en la causa AMIA.

En un voto de más de 90 páginas, el camarista Farah rebatió los argumentos de la defensa de De la Rúa que apuntaban a desacreditar la existencia de la reunión en la Casa Rosada en la que, según el relato de Pontaquarto, el entonces presidente ordenó "arreglar con Santibañes" el pago de las coimas.

"El cónclave se encuentra aún en el ámbito de lo probable", sostuvo Farah, sobre el encuentro del 30 de marzo en el que basó su procesamiento Rafecas y del que habrían participado De la Rúa, Flamarique, Genoud, Pontaquarto, Tell y Alasino.

El camarista aclaró, de todos modos, que la reunión no debía ser analizada en forma aislada y que había otros indicios que confirmaban la intervención de De la Rúa en la maniobra.

Enumeró, en ese sentido, la importancia que tenía la sanción de ley para el nuevo gobierno; el rol protagónico en las negociaciones que, por decisión de De la Rúa, había tenido Flamarique; la intervención en la maniobra de Santibañes, amigo del entonces presidente, y el abrupto cambio de postura del bloque de senadores del PJ, luego del 30 de marzo.

En un voto mucho más breve, Irurzun mantuvo que no había pruebas de la reunión, pero que ello no implicaba que De la Rúa hubiese ignorado las negociaciones que culminaron con el pago de las coimas.

El camarista basó su pronunciamiento en declaraciones que indicaban que el ex presidente no pudo haberse mantenido al margen de la maniobra. Se trata de los testimonios del ex vicepresidente Carlos Alvarez, del ex jefe de Gabinete Rodolfo Terragno, del ex senador Antonio Cafiero y del periodista Joaquín Morales Solá, el primero en informar sobre el caso, en una columna de LA NACION. "Esos testimonios me han inclinado a adoptar mi decisión", dijo.

Fuente: La Nación

jueves, 7 de septiembre de 2000

La renuncia de Chacho


El llanto de una simpatizante de Alvarez, frente a su casa, ayer al mediodía

"No quiero que esto se confunda con un acto político, quiero transmitirles los fundamentos de mi decisión. Presento mi renuncia indeclinable a la vicepresidencia para poder decir con libertad lo que siento y lo que pienso y, al mismo tiempo, para no perjudicar al Presidente y alterar la vida institucional, sobre todo en una etapa donde la mayoría de la gente, nuestra gente, sufre una situación difícil en lo laboral y lo social. La Argentina necesita confianza interna y externa para volver a crecer.

"Voy a seguir defendiendo el proyecto de la Alianza y a nuestro gobierno. Voy a seguir bregando por las cosas que le prometimos a la gente el 24 de octubre del año pasado. Quiero con este gesto, con mi renuncia, alejar las interpretaciones internistas o de lucha por el poder. Soy leal al Presidente y esto tiene que ir de la mano con la lealtad a mis convicciones, a la de mi fuerza política y a los compromisos con la ciudadanía que nos votó.

"De aquí que mi renuncia debe tomarse como un acto de lealtad, no soy parte de ninguna pulseada por el poder, no me empuja ningún ánimo de debilitar la figura presidencial, siempre tuve presente, muy presente, que las expectativas de nuestro pueblo se centran en la figura de nuestro Presidente. Así lo entendí desde que fui nominado en la fórmula y así lo sigo y lo seguiré entendiendo. También sé que el cargo de vicepresidente no permite mayores desacuerdos con un tema tan sensible como el de los sobornos en el Senado.

"No renuncio a la lucha, renuncio a un cargo por el que me ha honrado la ciudadanía. Fundé una fuerza nueva para entre otras cosas cambiar drásticamente la forma de hacer política de este país, nuestro país. Estoy convencido de que estamos ante una crisis terminal en la manera de hacer política de la relación entre el poder político y el poder económico y del vínculo entre la política y la gente.

"Lo vengo sosteniendo no desde ahora, sino desde hace más de 10 años cuando me fui del Partido Justicialista. Parece paradójico y a la vez resulta cada vez más chocante, cuanto más avanza la pobreza, la desocupación, el escepticismo y la apatía, desde no pocos lugares se responde con dinero negro, compra y venta de leyes, más pragmatismo y más protagonismo para quienes operan en la política como si fuera un gran negocio para pocos. Esta realidad no acepta medias tintas, no se puede tratar el cáncer con aspirinas. Ni alcanzan los discursos que remiten a la acción de la Justicia en la cual muchos de los que deben investigar los actos de corrupción difícilmente podrían soportar una investigación a fondo sobre sus patrimonios.

"Esta situación debe enfrentarse con una enorme cuota de coraje y decisión. O se está con lo viejo que debe morir o se lucha por lo nuevo que esta crisis debe ayudar a alumbrar. Atravesamos dos crisis los argentinos: la crisis política-social-moral y la crisis económica. Para combatir la primera, se manifestó que los senadores que protagonizaron las decisiones de los últimos años del Senado debían renunciar. Lejos de ello, han intentado la política del avestruz, se han atornillado a las bancas y a los cargos.

"Y ahora seguramente se ampararán como ya lo han señalado públicamente algunos en las decisiones del Presidente para decir que nada ha pasado. Confío en que mi renuncia contribuya a que tomen las decisiones que la sociedad y la gente espera, que se den cuenta que deben hacer gestos, que aun en la decadencia los acerque a un nivel de dignidad que no tuvieron en el ejercicio de la función.

"Nunca pretendí ocupar el lugar de la Justicia, no he culpado a nadie judicialmente, no es mi función. Eso sí, pedí gestos políticos contundentes, que den cuentan de lo que piensa, siente y demanda la mayoría de la gente. Muchos senadores creyeron que el conflicto se dirimía en términos personales. No quisieron darse cuenta de que su desprestigio es ante nuestros compatriotas. No se enfrentan conmigo, están enfrentados con la gente.

"Respeto las determinaciones del Presidente. Sin embargo, no puedo acompañarlas pasivamente o en silencio, porque son contradictorias con las decisiones que vengo reclamando en el Senado de la Nación. Sigo teniendo la convicción de que hacer gestos políticos fuertes es lo que está esperando la sociedad para resolver la crisis política. Por último, nadie debe entender que esta renuncia significa que voy a abandonar mis compromisos y responsabilidades.

"Voy a seguir trabajando sin descanso por los valores y contenidos que fundaron la Alianza, porque constituyen la garantía de cumplir con el contrato social y ético que establecimos con la mayoría de nuestro pueblo el 24 de octubre de 1999.

"Muchas gracias... voy a decirles a todos mis compatriotas que no se necesita ser vicepresidente para luchar por una Argentina mejor, para luchar por lo que hemos soñado, para luchar por lo que sentimos. Y quiero decirle a mucha gente que me dijo o que me puede decir que no renuncie, que voy a seguir peleando por los mismos ideales que peleé en mi vida, construir una nación más autónoma, construir una sociedad más justa, más igualitaria, lo voy a hacer desde el llano, con la misma voluntad, con la misma vocación y la misma firmeza y el mismo compromiso que tuve en mi larga vida militante.

"Voy a seguir defendiendo la Alianza, para que siga siendo el instrumento que pueda mejorarle la vida a los argentinos, porque eso es lo importante. Todo lo demás es anécdota, importante es que cumplamos con lo que le dijimos a la gente, que mejoremos su vida, su nivel de ingresos, su dignidad, su participación. Siempre he creído que para lograr estas condiciones teníamos que tener otra política. Me da mucha vergüenza que un joven de 16, 17 o 18 años sienta que la política es similar al delito, sientan que los que hacemos política y los que tenemos cargos, los tenemos para incrementar nuestro patrimonio. Me da mucha vergüenza que se siga promocionando a figuras que son las responsables de que la gente asocie la política al delito. No lo vamos a permitir y vamos a seguir luchando para cambiar esta situación".


La Banelco de Moyano y Flamarique

El 6 de setiembre del 2000 Moyano realizó una poco concurrida manifestación en contra del Gobierno de la Alianza por la ley de reforma laboral.  La movilización se dió en el marco del gran escándalo de sobornos en el Senado que tuvo en vilo al país los meses de agosto, setiembre y octubre y llegó a la renuncia del vicepresidente.
En la manifestación, los carteles de protesta rememoraban y parodiaban al minsitro de Trabajo, Alberto Flamarique (FREPASO); quien, según Moyano (líder de la CGT rebelde), le había dicho que para convencer a los senadores tenía la Banelco.
A pesar de la pobre concurrencia del acto (no más de 2.000 personas) la cartelería no deja de ser llamativa y extraña para acusar a un Gobierno, que se suponía venía hacer la renovación ética de la democracia argentina.
Este escándalo de corrupción, fue uno de los más fuertes antecendetes del "Que se vayan todos!"  

domingo, 12 de septiembre de 1999

Graciela Fernández Meijide

Todo político se maquilla

-¿Cómo encara el tema de la falta de credibilidad de los políticos?

-Como lo encara Chacho Alvarez: tratando de ser lo más coherente posible, demostrando que lo que hacemos tiene que ver con nuestro discurso. Lo que decimos está pegado a nuestros actos, podemos caminar por la calle y seguimos siendo nosotros. Estoy convencida de que la política, finalmente, instalará un tipo especial de ética.

-¿La política tiene una ética especial?

-No sé, al menos tiene una principal, que es tan simple como esto: tratar de hacer feliz a la gente y que los políticos eliminemos el doble discurso.

-¿Condiciona saber que el modelo económico prácticamente no se va a poder tocar?

-Sí, claro que condiciona, pero hay otros estímulos. Por ejemplo, empezar a usar bien los recursos que se utilizaron mal.

-Es común escuchar que las mujeres que llegan a su posición tienen que empezar a actuar como hombres. ¿Esto le ocurrió? Asimismo, ¿los hombres en la política se feminizan?

-Por lo pronto, todos tienen que maquillarse... (Se ríe.) No, en serio. Esto que decís tiene que ver con la percepción clásica, sobre qué es masculino y qué es femenino. Se supone que el hombre es duro, que la mujer está ligada al sentimiento; que el hombre está más inclinado a la ejecución y a la gestión, y que la mujer en política será útil cuando desarrolla temas sociales o de asistencia. Todo es un gran prejuicio. Pienso en hombres como mi marido, mi hijo, mis amigos, a los que les sobran sentimientos. Y si debo responder por mí, el dolor me sigue tocando, me importan los temas de siempre, pero, además, quiero gobernar y no me tengo que afeitar los bigotes todos los días.

-Hablando de experiencias cotidianas, ¿En qué circunstancias se dio cuenta de que era un personaje público? ¿Cuánto cambió su vida por eso?

-Me di cuenta hace bastante, pero todavía me cuesta. Todavía, porque me gusta mucho hacerlo, sigo yendo al supermercado y creo que la mejor técnica es caminar muy ligero. Pero ya es inútil. Me paran, se asombran ("¡Ah!, usted también compra..."; "¿Qué, viene a ver los precios?"), me gritan cosas lindas, me alientan, me piden autógrafos, les llama la atención que sea tan alta y a veces, en los actos, después de una tarde entera de besos siento que la cara se me cae. Lo mejor de ser un personaje público es que, siempre y cuando no te la creas, eso te carga de energía. Que enfrente tuyo alguien se sienta interpretado por tus palabras y te diga: "Usted habla y dice lo que yo pienso" es algo impagable.

-Si tuviera que elegir un hecho, un personaje, algo que llegó desde algún lado el día en que se decidió a trabajar en política, ¿qué elegiría?

-Mi vida prueba que lo mío fue distinto a lo de cualquier político que desde joven dijo: elijo la política, quiero ser presidente. Yo iba para otro lado absolutamente distinto y de pronto me marca la desaparición de mi hijo Pablo. Pero si estoy en este lugar es porque pude comprender políticamente lo que significó esa desaparición. Hubo un día en que dejé de plantearme ¿por qué a mí? ¿Por qué a Pablo? Y pude decirlo de otros modos: ¿por qué no iba a ser así? ¿Por qué no a mí? Comprendí ese día que Pablo era otra víctima más de algo mucho más grande y general, que abarcaba a otras muchas personas. Otra cosa que me pasa es que no tengo modelos. No alcanza con pensar en Alicia Moreau de Justo o con decir Eva Perón, porque lo de ellas sucedió en otras épocas. No hay, por más que lo busquemos, antecedentes de una mujer que haya llegado a pelear un puesto ejecutivo tan importante, compitiendo por sí misma, como es mi caso.

-Le tocó ganar en una cantidad de elecciones, pero perdió con De la Rúa las internas en 1998. ¿Qué significa perder en política?

-Si me lo preguntás a título personal, perder duele, eso hay que admitirlo. Pero para mí no es una catástrofe. Lo único que a mí me sacó verdaderamente de quicio y me puso al borde de la locura fue no haberle podido salvar la vida a mi hijo. A partir de eso empecé a tener más exacta noción de cuáles eran las prioridades de mi vida. Antes de que ocurriera lo de Pablo era capaz de hacerme un mundo porque se me rompía un caño de agua. Desde entonces, lo que hago es buscar la llave maestra y cerrarla para que no se me inunde todo.

-¿Qué es ser progresista, hoy?

-Hoy, ser progresista es hacer un gobierno que aleje a la Argentina de las consecuencias del más puro gobierno conservador de los últimos 60 años. Ser progresista es plantearse que necesitamos instituciones fuertes, porque durante años progresismo era terminar con las instituciones consideradas burguesas. Ser progresista es hacerse cargo de todo lo que se retrocedió. Cuando camino por la provincia de Buenos Aires y veo a tantos hombres y mujeres jóvenes sin dientes digo que progresismo es reponer esas dentaduras.

-¿Hay una Argentina desdentada?

-Eso: desdentada. Progresismo hoy es evitar que siga creciendo el número de desocupados o de excluidos o que si en el conurbano hay entre 350.000 y 400.000 adolescentes que no estudian ni trabajan por falta de oportunidades, pensemos en cómo los vamos a contener y ayudar. Progresismo ya no son las grandes ideas del pasado, irrealizables, sino tratar de solucionarle las cosas concretas a la gente común.Y encontrar que por ahí están las grandes ideas del momento.

-¿Qué cosas de las que, en alguna ocasión, haya dicho que eran intolerables se encontró tolerando dentro de la actividad política?

-Yo dije muchas veces: hay gente con la que nunca me voy a juntar. Hasta que me di cuenta de que si no me juntaba o si no toleraba el mismo espacio, no tendría manera de armar los nuevos espacios que se necesitaban. Evitame personalizar, no quisiera hacerlo, pero sí puedo decirte que nunca imaginé que compartiría el recinto de la Cámara con Bussi, Rico o Ruiz Palacios. Yo había trabajado para que estuvieran presos, pero estaban sentados en Diputados, en la Constituyente o hablando de la legalidad. (Se ríe.) -Hay una concepción peligrosamente generalizada, que consiste en ver a la política como algo sucio y que, consecuentemente, ensucia a quienes se meten en ella. ¿Lo percibe? ¿Le alcanzó?

-Lo sucio es la politiquería, o sea, utilizar la legitimidad que te dan unos votos legalmente obtenidos para comenzar a actuar en beneficio propio, de grupos cercanos o de grandes maquinarias electoralistas. Pero creo que la gente se da cuenta, porque hasta el aviso de De la Rúa (el del aburrido) origina una reflexión que escuché: "Es verdad, prefiero un presidente que gobierne bien, no tiene por qué entretenerme".

-La biografía suya dice que desde los 13 años juega a los naipes. Seguramente podría explicarme qué es la cara de póquer.

-Para la sabiduría popular tiene esa cara el que no se le mueve ningún músculo, saque la carta que saque.

-¿Para ser político hay que tener cara de póquer?

-No necesariamente. Yo soy política y a mí rápidamente se me nota en la cara todo lo que me pasa. Auyero era otro de ellos, a Chacho igual, a Alfredo Bravo le pasa lo mismo.

-¿Cuál es el político con más cara de póquer que conozca?

-Me parece que Ruckauf.

-Como de usted alguna vez se dijo que era impertinente, un publicitario se vuelve loco y propone un spot en el que empiece hablando a cámara: Dicen que soy imperti-nente... ¿Cómo lo seguiría?

-Si haberme metido en la provincia de Buenos Aires es una impertinencia, tienen razón de decir eso de mí. Todo lo que ocurre en el mundo y en la Argentina es de tal grado de novedad y de shock que animarte a hacer las preguntas que corresponden es una impertinencia. ¿Ves? Antes me preguntabas qué es ser progresista hoy. También es eso: animarse a lo nuevo.

FICHA DE FILIACIÓN

Nacida en: Avellaneda en 1931. Es la mayor de las 3 hijas. Sus dos hermanas son médicas. Sobrenombre familiar: Nenuca.

Edad: 68 años.

Títulos: Profesora de francés desde 1952; profesora de instrucción cívica.

Casada con: el arquitecto Enrique Fernández Meijide, desde mayo de 1956.

Hijos: 3. María Alejandra, de 41 años, médica dermatóloga; Pablo Enrique, detenido desaparecido en 1976, a los 17. Hoy tendría 40; Martín, de 38, arquitecto (colaboró en algunas tareas políticas con su madre).

Nietos: Camila, de 8 años, y Diego, de 3, hijos de María Alejandra.

Hincha: de Racing.

CANDIDATOS Y CANDIDATURAS

1989: Se afilia por primera vez a un partido: la Democracia Popular, línea creada por el fallecido Carlos Auyero. Pero su anterior y primer gran lugar de militancia fue en la Asamblea por los Derechos Humanos, donde fue secretaria de denuncias y, más adelante, como integrante de la Conadep.

1991: Candidata a diputada por el Fredejuso, en la Capital. Obtiene 69.622 votos (3.73% del total) y pierde, igual que al año siguiente cuando apoyan la candidatura a senador de Pino Solanas.

1993 (octubre): Candidata a diputada por la Capital Federal por el Frente Grande. Obtiene la banca con 256.502 votos ( 13.6% del total).

1995 (octubre): Candidata a senadora por el Frente País Solidario (Frepaso). Obtiene la banca con 814.621 votos (45.7 % del total).

1996 (junio): Candidata a estatuyente por el Frepaso para reformar la Constitución. Consigue 626.126 votos (34.7 % del total).

1997 (octubre): Gana una banca de diputada provincial y vence a Chiche Duhalde con el 48 % de los votos.

1997: Una de las fundadoras y líderes de la Alianza.

1998 (noviembre): Pierde las internas presidenciales frente a Fernando de la Rúa. Candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Lleva como vicegobernador a Melchor Posse.

Textos: Carlos Ulanovsky

Fotografías: Daniel Pessah

Producción: Pablo Galfré

Fuente: La Nación

lunes, 17 de agosto de 1998

Debate televisivo de la Alianza


De la Rúa y Fernández Meijide estuvieron frente a frente, pero no polemizaron
Coincidencias entre los precandidatos de la Alianza
Hablaron sobre desempleo, gobernabilidad, educación y corrupción; él remarcó su experiencia en la función pública; ella propuso a Caritas para manejar los fondos de políticas sociales.
Fuente: La Nación
Fernández Meijide y De la Rúa anoche en "Bajo Palabra", el programa que conduce Joaquín Morales Solá en Canal 9
Fernando de la Rúa y Graciela Fernández Meijide participaron anoche de lo que debía ser el primer debate televisado entre ambos en la campaña que los llevará hacia las elecciones internas de la Alianza, el próximo 29 de noviembre.
Pero los precandidatos presidenciales no debatieron. Por el contrario, se esmeraron por mostrar sus coincidencias y hasta aprobaron las palabras del otro.
Joaquín Morales Solá, el conductor del programa "Bajo palabra", de Canal 9, sólo ofició de coordinador del encuentro, sin hacer preguntas ni evaluaciones finales.
De la Rúa y Fernández Meijide hablaron sobre los cuatro temas que habían sido acordados previamente: desempleo, gobernabilidad, educación y corrupción.
Muchas de las ideas que expusieron fueron las mismas que contiene la Carta a los argentinos, que fue presentada por la Alianza hace una semana.
De la Rúa volvió a prometer que bajará la desocupación a un 6 por ciento, y Fernández Meijide agregó que la creación de puestos de trabajo dependerá del crecimiento de las exportaciones.
Ambos enfatizaron en la necesidad de que sean aprobadas las leyes de financiamiento de los partidos políticos y de ética pública como mecanismos para combatir la corrupción.
Fernández Meijide propuso poner en manos de Caritas el manejo de los fondos para políticas sociales del Estado.
De la Rúa insistió en su proyecto de crear la figura del fiscal especial para investigar hechos de corrupción.
El análisis de la noticia
El debate que no fue
Por Graciela Mochkofsky
Fernando de la Rúa y Graciela Fernández Meijide llevaron anoche al extremo la promesa de no mostrarse enfrentados durante el primer debate televisado de la campaña interna de la Alianza.
Tanto que, sólo en el último minuto de la hora que duró el programa "Bajo palabra", por Canal 9, el jefe radical recordó por qué estaban allí: "Estoy confiado de encabezar la fórmula de la Alianza". No hubo desacuerdo alguno entre los precandidatos.
Fernández Meijide, que había impulsado la realización de éste y otros encuentros similares como método para asegurarse una campaña austera y efectiva, apareció nerviosa y poco espontánea.
De la Rúa, que se había visto obligado a aceptar el convite contra su voluntad, se mostró tranquilo y con un lenguaje coloquial.
La candidata del Frepaso había preparado su discurso con cuidado; llevaba sus ideas y propuestas escritas sobre fichas de papel y por eso, en varias oportunidades, le sobró el tiempo asignado por el conductor, Joaquín Morales Solá. El jefe radical, en cambio, no parecía haber llevado un discurso preparado y se excedió en los tres minutos que Morales Solá les ofreció para plantear cada uno de los temas, y en los dos que tenían para completar sus ideas.
Fernández Meijide expuso propuestas, como cuando habló de poner en manos de Caritas el manejo de los fondos para políticas sociales, o de reorientar dineros contemplados por el presupuesto nacional para financiar la educación.
De la Rúa se concentró en mostrar sus cartas credenciales: remarcó su carácter de jefe de Gobierno porteño y ex legislador y recordó sus encuentros con líderes extranjeros en recientes viajes al exterior (mencionó dos veces su encuentro con Yasser Arafat en Israel).
Pero no ofreció más propuestas concretas que las de poner en manos de un fiscal especial la investigación de hechos de corrupción en un futuro gobierno de la Alianza.
Porque no había ido allí para eso. Sabía que tenía mucho más para perder que para ganar, y por eso se había resistido a participar del encuentro. Prefería continuar con el estilo de campaña que viene realizando, apoyado en el partido radical, en su gestión de gobierno y viajando por el interior.
Creía, como su rival, que no era bueno para la Alianza que se los viera enfrentados, cada uno detrás de un atril como si sólo fueran contrincantes.
Fue por eso que ambos se permitieron asentir ante las afirmaciones del otro, e incluso retomar sus ideas con la introducción "...como dijo muy bien Fernando", o "...algo muy importante que dijo Graciela".
De los cuatro temas que se trataron durante el programa, De la Rúa había elegido el segundo, la gobernabilidad, como su mayor apuesta. Sin embargo, los cinco minutos fueron mucho y repitió ideas.
Cuando llegó el momento de hablar sobre corrupción, el jefe radical hizo una referencia indirecta al escribano Jorge Gómez, a quien separó del Gobierno de la Ciudad la semana última por estar sospechado de haber pedido una coima. "En el Gobierno de la Ciudad combatimos la corrupción", dijo.
Curiosamente, señaló como virtud de su gestión el contrato por la recolección de basura en la Capital, uno de los que ha sido más cuestionado por la oposición y que dio origen a una causa judicial.
No hubo fuego
Fernández Meijide ni siquiera mencionó esos casos. Confiaba en salir ganadora en los temas que ella había elegido: la corrupción y la educación. Sólo cuando habló de lo segundo ofreció propuestas concretas.
Cuando las cámaras se habían apagado, al final del programa, Fernández Meijide dijo a De la Rúa lo que fue la síntesis del mismo: "El que esperaba ver fuego, se quedó con las ganas". No quedó claro cuál había sido el objetivo de un encuentro entre quienes mostraban tanta voluntad por coincidir.

miércoles, 12 de agosto de 1998

Lo que espera la gente

Si yo fuera presidente...
Por Graciela Fernández Meijide
Con el cambio de gobierno se abrirán grandes posibilidades para nuestro país. La estabilidad política y económica y el contexto internacional juegan en favor de un desarrollo productivo y social como no hemos visto desde hace décadas en la región y en la Argentina. Y a partir de 1999 se removerá un obstáculo que hoy está impidiendo aprovechar plenamente estas posibilidades: la mala administración, que se expresa en la baja calidad de las políticas públicas y de los servicios que presta el Estado (o directamente su ausencia) y la incapacidad del actual gobierno para revertir esta situación y generar condiciones para que la gente pueda educarse, pueda recurrir a la Justicia en defensa de sus derechos, pueda acceder a empleos de calidad y bien pagos, para que nuestros productos encuentren mercados y puedan competir con éxito en el comercio internacional.
El gran desafío que tenemos por delante como nación es modificar de raíz esta situación y construir un buen gobierno, que termine con la corrupción, que haga un uso transparente de los recursos públicos, desarrolle eficientes políticas de estímulo al empleo y las exportaciones y preste buenos servicios de educación, salud, seguridad y justicia.
El actual gobierno cree que la concentración de la riqueza y la debilidad del Estado son los dos pilares de una economía de mercado. Y ante las consecuencias evidentes de su política se debate entre recetar "más de lo mismo" y agregar una "pata social" a esta receta. La experiencia de todas las naciones desarrolladas muestra que este camino es equivocado, que para crear mercados competitivos y eficientes son necesarias instituciones públicas y de gobierno también eficientes. Para peor, al haberse deteriorado las instituciones durante estos años, se instalaron niveles alarmantes de corrupción y exclusión.
En cada pueblo que visito, la gente me dice que se siente abandonada y humillada, que no se la tiene en cuenta, que los gobernantes se ocupan de sus propios intereses.
¿Cómo hacer valer los derechos y los intereses de la inmensa mayoría de los argentinos que no se resignan a ser considerados ciudadanos de segunda? No voy a prometerles que todos los problemas se van a resolver de la noche a la mañana. Sí me comprometo, si soy presidenta, a convocar a las mujeres y hombres más capaces, sin importar las banderías, con el solo requisito de que sean honestos y estén comprometidos con cambiar las cosas, para hacer un buen gobierno que trabaje para todos.
Defender el bien común
Un buen gobierno es la clave para lograr la competitividad que el mundo contemporáneo exige. Con él podremos revertir la exclusión de un número creciente de argentinos, la concentración del ingreso, la primarización de nuestra economía y la desconfianza de los inversores y los ciudadanos en general respecto de la estabilidad de las reglas de juego y el cumplimiento de la ley igual para todos. Un buen gobierno podrá mejorar la calidad de la educación pública y privada, para que vuelva a ser un instrumento de inclusión y de ascenso social, y los hijos no estén condenados a tener una expectativa de vida igual o peor que la de sus padres. Un buen gobierno podrá derrotar el desempleo, sin crear roles clientelares y falsas soluciones, promoviendo la generación de empleos de calidad y bien pagos.
El futuro gobierno deberá crear amplios consensos y enfrentar las resistencias de los que hoy se benefician de la corrupción y los negocios con ganancias garantizadas por mercados monopólicos u oligopólicos. Deberá actuar con firmeza y convicción para reconstruir la capacidad del Estado de defender el bien común. Porque es tiempo de que haya un gobierno para todos. Este es el objetivo de la Alianza y es mi compromiso personal.
La autora es diputada nacional (Alianza).
Fuente: La Nación

domingo, 26 de julio de 1998

Recrudece la rivalidad interna en la Alianza

La carrera hacia 1999
Fernández Meijide calificó con 6,5 puntos su relación con De la Rúa; dijo que su rival político se "victimiza"
Graciela Fernández Meijide recordó ayer, por un minuto, sus tiempos de profesora de francés, y calificó con un "bueno", equivalente a "6,5 puntos", la relación con su rival interno de la Alianza, Fernando de la Rúa.
No es arriesgado suponer que el puntaje irá bajando en los próximos meses, hasta que la elección interna del 29 de noviembre quite a alguno de los dos dirigentes de la carrera por la candidatura a la presidencia.
La rivalidad no es nueva, pero había sido desplazada por la pretensión de Carlos Menem de participar de la próxima competencia a la primera magistratura. Con él fuera del centro de la escena y la lucha interna del PJ recuperando su aspecto normal, la competencia entre los socios de la Alianza no tiene obstáculos para continuar.
El último motivo de discordia fue un spot televisivo que el jefe de la UCR grabó hace diez días para "exhortar" a Carlos Menem a renunciar a sus aspiraciones reeleccionistas. Chacho Alvarez consideró que se trataba de propaganda política encubierta, como lo fueron, para él, los avisos televisivos de De la Rúa sobre su gestión municipal.
Fernández Meijide señaló ayer que el spot televisivo mostraba a su competidor con la bandera argentina de fondo y en pose presidencial. "Yo no lo hubiera hecho", lo criticó.
Sólo si el Frepaso y la UCR "acuerdan rápidamente las reglas" para la campaña, la relación entre los candidatos merecería "un 10", afirmó Fernández Meijide por Radio Mitre. El reclamo no es nuevo: el Frepaso espera que sus socios presenten una contrapropuesta al código de competencia interna que redactó hace dos meses. Pero el radicalismo se niega a aceptar dos de sus cláusulas: la limitación temporal y monetaria de la campaña.
"Víctima"
Antes de comenzar una gira por Israel, anteayer, De la Rúa acusó al Frepaso de boicotear su gestión municipal desde la Legislatura, y señaló a Gustavo Beliz, de Nueva Dirigencia, como un instrumento de esa maniobra.
El mismo día, Fernández Meijide le contestó con ironía: "Es la primera noticia que tengo de que Beliz forma parte del Frepaso o de que es manejable". Ayer agregó, durante una caminata por Palermo, que "hemos votado siempre juntos todas las leyes que se necesitaban. No es un problema real, sino una táctica de victimización".
La Alianza "debe mostrar que se puede hacer política con austeridad, sin campañas costosas y con total transparencia de la procedencia de los fondos que se gasten", insistió Fernández Meijide.
Rafael Pascual, jefe de campaña de De la Rúa, le contestó, en ausencia de su jefe, que la competencia para la elección interna tendrá dos instrumentos "centrales":la aparición mediática y la propaganda política. "El Frepaso quiere ahorrarse la propaganda -protestó-. No coincidimos."
Pascual confirmó que su candidato estuvo de acuerdo con la propuesta de Carlos "Chacho" Alvarez de realizar una serie de debates televisivos y radiales entre Fernández Meijide y De la Rúa, pero aclaró que no los considera suficientes. "Los programas políticos no superan los 10 puntos de rating. Salvo que los hagan con Susana Giménez, no van a llegar a todos", evaluó.
Rodolfo Rodil, jefe de campaña de Fernández Meijide, explicó que la intención del Frepaso es que los precandidatos se enfrenten solos (los radicales propondrán que cada uno lleve sus equipos) en los principales programas de TV y radio de la Capital Federal y las principales ciudades del interior.
"No vamos a inventar una Graciela muy distinta a la que todos conocen -indicó Rodil-. Queremos que se debatan ideas y se confronten perfiles, que son claramente distintos, en un grupo de ideas básicas de la Alianza. Las prioridades serán la lucha contra la corrupción, la revolución educativa, la generación de empleo y el nuevo papel del Estado, con organismos de control y un equilibrio de las inequidades del mercado."
De la Rúa hará hincapié, según Pascual, en "su gestión de gobierno y su trayectoria. La diferencia entre ambos es sustancial".
Unos y otros se esforzaron por remarcar que "la Alianza no se rompe" por la competencia entre sus candidatos. "Estamos en vísperas de una elección interna presidencial. No hace falta que sean amigos íntimos", opinó Pascual.

Disensos que se escondían
"El proyecto reeleccionista de Menem escondía los disensos. Ahora, sin la reelección de por medio, la Alianza tendrá que dar a conocer cómo piensa gobernar, cuál es su propuesta y con qué instrumentos contará", afirmó un diputado de la UCR de Córdoba.
En la Alianza, la ofensiva antirreeleccionista tapaba todo, aun cuando dejara entrever las diferencias que existen entre radicales y frepasistas (en especial, entre Fernando de la Rúa, Graciela Fernández Meijide y Carlos "Chacho" Alvarez) y las chicanas políticas que pusieron en práctica desde uno y otro sector para perjudicar, comprometer o deteriorar al candidato de la otra parte.
"A la Alianza le llegó el turno de hacer política. Pero política para ganar las elecciones, no para convertir la lucha interna en el eje del universo", dijo un hombre del radicalismo con cierto dejo de preocupación por lo que interpreta como un signo de inacción. Como tal, son leídos, entre otras señales, los renovados ataques de Fernández Meijide a De la Rúa.
La segunda reelección de Menem ahora parece tener el destino (¿definitivo?) de una reforma olvidada.
El tiempo es veloz
Por aquello de que el tiempo es veloz , los hechos comenzaron a darle la razón al legislador radical cordobés. En la Alianza abundan las indefiniciones, sobran las diferencias por la puja interna y falta quien unifique las decisiones y haga conocer cuál es el proyecto para gobernar.
De la Rúa acusó al Frepaso de utilizar a Gustavo Beliz para atacarlo. Fernández Meijide, en una conferencia de prensa, lo desmintió al afirmar: "No voy a utilizar la gestión en la Capital para hacer mi campaña". Con lo que está diciendo que la gestión del radical ofrece flancos para aprovechar y, naturalmente, de ello toma nota el PJ, que lo recibe en bandeja de plata.
Para el Frepaso, la vida es una conferencia de prensa o, si se puede, nada resulta mejor aún que la política mediática o, como la define Giovanni Sartori en su libro Homo Videns, la telepolítica , un terreno en el que Alvarez y Fernández Meijide se sienten cómodos. Y hacia allí arrastran a De la Rúa.
Tal vez, todo esto podría ser relativizado si no fuera por datos que claramente exponen diferencias importantes y ausencia de definiciones.
Periódicamente cambian de idea acerca de los mecanismos para elegir o definir la fórmula presidencial. "Elecciones", dice Fernández Meijide. "Un acuerdo global", según Chacho Alvarez. Otra vez "elecciones internas", de acuerdo con las palabras de De la Rúa. Elecciones internas, pero sin cerrar la posibilidad de que Fernández Meijide, si ocupa el segundo lugar, vaya a competir por la gobernación de Buenos Aires.
Hasta hace un rato ésa era la cambiante situación. Ya es difícil imaginar si no se está modificando nuevamente.
"¿Con quién hablamos?"
Al parecer, hubo algunos dirigentes de Corrientes y de Jujuy que trataron de llegar a un acuerdo con De la Rúa, pero no encontraron la respuesta esperada. "No hubo definición", dijeron en la UCR. Chacho Alvarez se enteró y se reunió con uno de esos dirigentes.
"¿Cómo podemos acordar en la provincia? Lo que el Frepaso puede ofrecer lo definimos ya mismo", le dijo Alvarez al correntino, que se quedó con una pregunta:"Si los autonomistas y los liberales, juntos o por separado, quieren acordar con la Alianza, ¿con quién hablamos?" Los acuerdos con los partidos provinciales son un terreno sombrío, confuso, tanto para la Alianza como para el Partido Demócrata, de Mendoza; el Movimiento Popular Jujeño o el Partido Demócrata Progresista, en Santa Fe.
¿Quién se encarga de definir esos acuerdos? ¿Con quién se resuelve, cómo se integrarán? Porque algunos, por ejemplo el demócrata de Mendoza Carlos Balter, parece dispuesto a apoyar la fórmula aliancista, pero quiere que la coalición lo respalde para ser gobernador.
No se termina de definir qué hará la Alianza, ni qué harán de acuerdo con las previsiones sobre los resultados de la disputa interna partidaria.
Para el mes próximo estaba previsto presentar los acuerdos con otras fuerzas; hasta ahora nada parece seguro.
En septiembre, la coalición debe tener los padrones para las elecciones internas abiertas del 29 de noviembre y, según las fuentes consultadas, todavía no están listos.
El problema es de otra dimensión en Buenos Aires, donde los padrones no son suministrados por la justicia electoral sino por los partidos. El justicialismo no entregó los suyos para eliminar a sus afiliados.
De la famosa Carta a los argentinos, ya casi ni se habla. Nada hace suponer que la Alianza esté próxima a dar a conocer algo semejante a las medidas que tomará si llega al gobierno, más allá de lo conocido: mantener la paridad cambiaria y defender la estabilidad económica.
La Alianza, sin la reelección de por medio, aparece como un conjunto de dirigentes partidarios con muchas discordias y un clima de intrigas, sospechas y desconfianzas entre la UCR, que quiere hacer valer su historia y su estructura partidaria, y el Frepaso, que compite como un partido mediático.
Por Atilio Cadorín

Fuente: La Nación