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viernes, 22 de octubre de 2010
Sondeo confirma ventaja de Rousseff sobre Serra
domingo, 25 de julio de 2010
Lula pone toda su popularidad al servicio de Rousseff

César González-Calero
Enviado especial
GARANHUNS, Brasil.- En el nordeste brasileño, la región más pobre de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva no tiene rival. Y en su ciudad natal, Caetés-Garanhuns, en el estado de Pernambuco, su sola presencia despierta pasiones. Es allí, en esa tierra en la que el gran escritor Gilberto Freyre resaltó el mestizaje como la raíz de la cultura brasileña donde más ha prendido el proyecto político de Lula.
Etapa obligada para la candidata oficialista Dilma Rousseff, Garanhuns fue escenario, este fin de semana, del acto más emotivo de toda la campaña electoral brasileña. Dilma, en la tierra de Lula. Alto voltaje para una campaña que está al rojo vivo, con acusaciones cruzadas casi a diario y una interminable guerra de encuestas que todavía no muestran un claro vencedor en las elecciones del 3 de octubre.
Consciente de que Rousseff, candidata del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), necesita su respaldo para lograr un apoyo masivo de los brasileños, a Lula no parece importarle que el Tribunal Superior Electoral lo haya multado ya en seis ocasiones por saltarse las normas que impiden que el presidente haga campaña a favor de un candidato.
"Yo hago campaña en mis horas libres, no como presidente", ha respondido Lula a sus críticos.
El viernes por la noche, Lula y Dilma coincidieron en la tierra natal del presidente. Pero antes de que llegara la candidata, el mandatario visitó la casa donde nació hace 64 años en Caetés, un poblado que en el pasado perteneció al vecino municipio de Garanhuns (130.000 habitantes), donde los dos dirigentes protagonizaron un acto político que sin duda impulsará la carrera de Rousseff hacia la presidencia de Brasil.
En escena, Lula deslumbra a la audiencia por sus facultades innatas para improvisar y conectar con la gente con un discurso llano y directo. Micrófono en mano y sin un solo papel a la vista, el ex tornero que un día abandonó el empobrecido nordeste brasileño para viajar con su familia en un "pau de arará" (un camión informal) rumbo a San Pablo, no para de moverse en el estrado.
Gesticula como un predicador evangélico, pero su voz ronca lanza un mensaje muy terrenal. Ante unos 2000 seguidores, habla de los programas sociales que ha emprendido su gobierno y que han logrado reducir significativamente la pobreza en el país, y asegura que con Rousseff esa política seguirá vigente.
Al hablar de Dilma, se acerca a la candidata, la acaricia y recuerda los años en prisión que pasó la ex ministra de la Casa Civil en tiempos de la dictadura.
"Esta mujer fue detenida por luchar por la libertad cuando estaba prohibido hacerlo. Esta mujer fue bárbaramente torturada. No existe nada más grave que la tortura. Ustedes saben porque Jesucristo también fue torturado", dijo Lula.
Guerra de encuestas"El éxito de este gobierno se debe en gran parte a la compañera Dilma, una mujer brava y competente; será la próxima presidenta de Brasil, así lo dice la última encuesta, en la que ya está 8 puntos por encima de [José] Serra", agregó.
Lula se refiere a la encuesta divulgada el viernes por Vox Populi, que sitúa a Rousseff muy por delante del candidato opositor del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
Sin embargo, en la guerra de encuestas que vive Brasil, las posiciones varían en función de la consultora que publique el sondeo.
Ayer, Datafolha rebajó el optimismo del PT al presentar a Serra y a Rousseff virtualmente empatados (37% frente a 36%, respectivamente), un resultado que parece más ajustado a la realidad, como reconocieron a La Nacion fuentes del PT.
"Serra está tratando de ensuciar la campaña con acusaciones como el vínculo entre el gobierno y las FARC, pero no está teniendo éxito y poco a poco nos vamos despegando en las encuestas", señalaron las mismas fuentes, en alusión a las denuncias sobre los lazos de la guerrilla colombiana con otros países. Hace sólo unos meses, Serra aventajaba a Rousseff por goleada, pero gracias al respaldo decidido de Lula, el ascenso de la ex ministra parece imparable.
Los asesores de Dilma son conscientes de que ese apoyo está resultando decisivo, pero advierten de que la candidata oficialista conecta cada vez mejor con el electorado.
"Ella aprende día a día y se aplica mucho en la campaña; es consciente de que suceder a un hombre como Lula es complicado, sabe que el carisma es algo innato y a cambio ofrece una gran capacidad de trabajo", aseguran fuentes de su equipo de campaña.
La candidata del PT cuenta con especialistas que la asesoran en técnicas de telegenia y oratoria. "Es una persona muy centrada en todo lo que hace, exigente con ella misma y también con sus colaboradores, a los que pide informes muy detallados de los lugares que va a visitar durante la campaña", añaden.
Mandato de continuidadLa sobriedad de Dilma se refleja a la hora de dirigirse a la gente. Muy diferente en las formas, su programa político coincide bastante con el de Lula, al que elogia en su discurso en Garanhuns: "Lula hizo una revolución pacífica en este país y dio grandes pasos por revertir la situación secular de pobreza".
Si logra imponerse en las elecciones de octubre, Dilma dará continuidad a la política económica de Lula y reforzará los programas sociales. Tampoco se desviará mucho de la estrategia que ha marcado la política exterior del gobierno actual: la no intromisión en los asuntos internos de otros países y el fomento del multilateralismo.
El respaldo de Lula a su candidata seguirá en las próximas semanas.
El presidente hará coincidir su agenda con la de su candidata en actos políticos a lo largo y ancho del país, para desgracia de Serra, consciente de que cada aparición como la de Lula en Garanhuns suma votos a favor de Rousseff.
Para la candidata oficialista, la presencia en sus actos de su mentor político, lejos de ensombrecer su figura, la acercan a un electorado que tiene fe ciega en todo lo que haga o diga Lula.
Y ahora, el único empeño del mandatario es que Dilma Rousseff se convierta en la primera presidenta de Brasil.
DE LA GUERRILLA A LA ANTESALA DEL PODER1947La infancia
Hija de un abogado búlgaro y de una maestra brasileña, Dilma nació en Belo Horizonte en 1947 y creció entre niñeras, clases de música e idiomas y colegios caros.
1964La guerrilla
A los 17 años, Dilma comenzó su militancia en organizaciones de izquierda; dos años después, se sumó a grupos armados y pasó a la clandestinidad. Aunque niega haber participado de la lucha armada, en su época la llamaban "la Juana de Arco de la subversión".
1977La funcionaria
Dilma estudió economía y se involucró en la política. En los 80 inició una carrera que la conduciría a la Secretaría de Hacienda de Porto Alegre y, luego, al Ministerio de Energía de Rio Grande do Sul.
2002La metamorfosis
La ministra se tomó dos semanas de vacaciones y volvió con la cara renovada. El cambio estaba destinado a presentar una candidata atractiva y cercana a la gente.
2008La relación con Lula
Impresionado con la eficaz reacción de Dilma ante los apagones en el Sur, Lula la nombra ministra de Energía en 2002. Tres años después, la designa jefa de la Casa Civil.
2010La nominación
A pesar de no contar con el aval de ciertos sectores del Partido de los Trabajadores, Dilma fue confirmada como candidata en febrero de este año. Atrás suyo, y como respaldo excluyente, estaba Lula, quien aún no ha dicho si espera volver en 2014.
Fuente: La Nación
Pesquisa Datafolha: 41% apostam em vitória de Dilma; 30%, na de Serra
RIO - Pesquisa Datafolha, publicada na edição deste domingo do jornal "Folha de S.Paulo", mostra que, para 41% dos entrevistados, a vencedora da corrida eleitoral será Dilma Rousseff (PT), enquanto outros 30% acreditam na eleição de Serra. No levantamento divulgado na véspera, a petista e o tucano aparecem em empate técnico . Dos entrevistados, 2% apostam em uma vitória de Marina Silva (PV), e 26% dizem não saber quem será eleito. A margem de erro é de dois pontos percentuais.
Questionados sobre o grau de convicção em relação ao voto, os eleitores de Dilma se dizem mais decididos do que os de Serra. Segundo a pesquisa, 78% dos que apoiam Dilma dizem estar "totalmente decididos" - índice que se manteve estável em relação à sondagem anterior-, contra 19% que admitem mudar de candidato - antes, eram 20%. Dos eleitores de Serra, 30% declaram que podem mudar de voto - contra 28% do último levantamento. Já 67% dizem estar "totalmente decididos" - antes, eram 70%.
De acordo com a pesquisa, entre os eleitores de Marina, 38% admitem mudar de voto, contra 58% que não têm dúvida da escolha. No total, 69% dizem ter escolhido o candidato com convicção, enquanto 27% admitem que ainda podem mudar de ideia.
Tucano continua na frente entre as mulheresA pesquisa mostra ainda que o eleitorado feminino continua sendo o principal desafio para Dilma. De acordo com o levantamento, Serra tem 38% das intenções de voto entre as mulheres, oito pontos à frente da petista. A vantagem do tucano no eleitorado feminino se mantém desde março.
Por outro lado, Dilma alcançou mais apoio entre os homens e, desde maio, está na frente nessa fatia do eleitorado. Na atual pesquisa, abriu seis pontos de vantagem: 42% a 36%.
Ao se levar em consideração a renda dos entrevistados, Serra tem 37% das intenções de voto entre os que ganham mais de dez salários mínimos, contra 35% de Dilma. Entre os mais pobres (até dois mínimos), ambos têm 35%.
Fuente: O Globo
sábado, 24 de julio de 2010
EL MATRIMONIO GAY Y LAS FARC, EN LA CAMPAÑA BRASILEÑA

sábado, 3 de julio de 2010
Brasil: Dilma crece, Serra no avanza

Los sondeos electorales indican una ventaja significativa (cinco puntos) de la candidata Dilma Rousseff, del PT, seleccionada por Lula para sucederlo, sobre el adversario José Serra, del PSDB, el partido socialdemócrata que, siempre que llega al poder, se desborda en neoliberal. Indican, en suma, la percepción de determinado momento. En otras palabras, de aquí al primer domingo de octubre los momentos serán muchos y el escenario podrá cambiar drásticamente, hacia uno u otro lado. Todo dependerá de cómo se conduzcan las campañas.
Dos cosas, sin embargo, son indiscutibles. La primera: luego de empezar su caminata de manera tambaleante, con una serie de equívocos, Dilma Rousseff parece haber encontrado su rumbo, lo que se confirma por la tendencia observada en las encuestas: ella se mantiene en firme ascenso a lo largo de los últimos seis meses. La segunda: luego de empezar su campaña de manera sólida y serena, José Serra parece haber perdido el rumbo, lo que refuerza la tendencia ascendente de su rival mientras él logra, cuando mucho, permanecer donde estaba.

La evidente pérdida de rumbo de Serra, reconocida hasta por algunos de sus correligionarios más radicales, se revela de diferentes formas. La bizarra vía por la cual llegó a su compañero de lista, un oscuro y desconocido diputado de Río en primer mandato, Antonio Indio da Costa, del derechista DEM (Partido de los Demócratas), es una de ellas. Serra y su ahora candidato a vicepresidente se vieron una única vez en la vida, por quince minutos, en un restaurante de Río, mientras acompañaban el juego Brasil versus Corea del Norte, hace pocos días. Luego de manejar nada menos que veinte nombres, hasta el último instante no pudo –o no supo, o las dos cosas– llegar a alguien consistente, capaz de agregar votos a su candidatura. Tan pronto se difundió el nombre de Indio da Costa, el Google rompió todas las marcas de búsquedas en Brasil. Fuera de Río, siquiera la prensa sabía de quién se trataba. ¿Cuántos votos piensa Serra agregar a su nombre gracias a semejante figura? Al fin y al cabo, siquiera en su base electoral Indio da Costa tendría una reelección segura.
Para analistas, la elección de un diputado insignificante indica que ninguno de los nombres capaces de agregar votos a Serra aceptó la postulación por no confiar totalmente en sus posibilidades. Algunos se esquivaron de la invitación argumentando, en privado, que era mejor asegurarse una plaza en la Cámara de Diputados que servir de acompañante a una candidatura con escasas perspectivas de éxito.

Hay exageración en ese pesimismo. Serra está lejos de poder ser considerado derrotado, a menos que se mantenga navegando a ciegas. Trátase de un buen administrador público, un gestor experimentado, con sólida formación. Pero si ésas son sus calidades, otros –y muchos– son sus defectos. Autoritario, manipulador, con un carácter irascible, propenso a berrinches y venganzas mezquinas, su perfil de niño consentido no es exactamente lo ideal para un candidato en desventaja. Sus aires prepotentes lo llevan a declaraciones desastradas, especialmente cuando sería de esperar una visión amplia, de estadista más que de gerente. En 2002, por ejemplo, cuando disputó con Lula (y fue arrollado en las urnas), predijo que en caso que su rival fuese elegido Brasil se tornaría “una Argentina cualquiera”. Ahora, no titubeó en acusar al presidente Evo Morales de ser “cómplice, o al menos connivente”, con el tráfico de cocaína a Brasil. Frente a la protesta del gobierno boliviano, dijo que “la palabra de ellos tiene el mismo valor de un billete de tres reales” (no existe tal nominación en Brasil).
Cuanto más Dilma Rousseff se afirma con el discurso de que trae un proyecto sólido para Brasil, dando continuidad a los logros del actual gobierno, José Serra se parece más y más a un orador en busca de una idea. Habla y habla y dice casi nada. Se vanagloria de una biografía que, según él, es superior a la de su adversaria, y asegura que va a mejorar y profundizar los logros de Lula. Mientras, la gente se pregunta: si es para eso, ¿por qué cambiar?

martes, 2 de marzo de 2010
Lula empuja y Dilma se agranda

Por Darío Pignotti
Aunque el eslogan de campaña “Dilma Rousseff al gobierno, Lula da Silva al poder” es pura imaginación, nos trae al ruedo otro de cuya existencia nadie duda: “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. ¿Cabe algún paralelo entre esos dos ejemplos? Algunos, sí. Las chances electorales de Dilma Rousseff hoy y Héctor Cámpora hace treinta y siete años, serían nulas si detrás de sus postulaciones no estuvieran Lula da Silva y Juan Perón.
Dilma Rousseff, la candidata de Lula, saltó del 16 por ciento de intención de voto en febrero de 2009 al 28 por ciento en febrero de 2010, de acuerdo con un sondeo publicado ayer por la encuestadora Datafolha, vinculada con el diario Folha de Sao Paulo. José Serra, el posible candidato del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), hizo una trayectoria inversa, pasando del 45 por ciento, en febrero de 2009, al 32 por ciento el mes pasado.
A siete meses de las elecciones, el crecimiento vertical de Rou-sseff, ministra de la Casa Civil (jefa de Gabinete) y candidata presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), se explica en las decenas de actos públicos que compartió en los últimos dos años junto a Lula, inaugurando viviendas en la favela Rosinha, de Río de Janeiro, escuelas en el paupérrimo nordeste o universidades públicas en el cordón industrial de San Pablo.
En cada ceremonia pública, Lula repetía: “Dilma es la madrina del PAC”, Plan Aceleración del Crecimiento, programa de obras dotado de unos 250.000 millones de dólares. Al identificar a Rousseff con las obras públicas se instaló de lleno el contrapunto entre estatismo y privatización, es decir entre el programa lanzado hace una semana por el PT, cuando proclamó a su postulante presidencial, y las propuestas del PSDB, del precandidato José Serra y el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.
Por lo pronto, el plan trazado por Lula cuando desistió de reformar la Constitución para poder disputar un tercer mandato y apostó en convertir a Rousseff en una candidata competitiva parece haber sido acertado.
Con una aprobación del orden del 80 por ciento, según encuestas contratadas por diversos grupos de interés, Lula ya irrigó parte de su popularidad en Rousseff, quien hasta hace dos años era una funcionaria ignota que jamás había sido candidata a nada.
Datafolha dice que el 42 por ciento de los entrevistados votaría a la candidata recomendada por Lula, lo cual permite esperar que Rousseff siga trepando. Los números de Folha sembraron tal desencanto en las filas del opositor PSDB que en algunos mentideros se habla de la desistencia de José Serra a disputar la presidencia. Aunque esa posibilidad, la salida de Serra, suena exagerada, lo cierto es que en las últimas semanas llovieron malas noticias para el PSDB. Las peores vinieron de sus aliados, los conservadores del Partido Demócratas, hundidos hasta el cuello en escándalos de corrupción.
Hace tres meses la fórmula opositora iba a tener al socialdemócrata Serra como candidato a la presidencia y José Roberto Arruda, de Demócratas y gobernador de Brasilia, como postulante a vice.
La fórmula, muy a gusto de buena parte del empresariado y la prensa dominante, se desplomó cuando Arruda fue preso bajo cargos de corrupción el 11 de enero, dejando a Brasilia al borde de la intervención federal. Pocos días después, otro referente de Demócratas, el alcalde de San Pablo, Gilberto Kassab, fue condenado en primera instancia por haber recibido millones de dólares de empresas constructoras.
Demócratas es la reencarnación del Partido Frente Liberal (PFL), formado por las oligarquías civiles que colaboraron con la dictadura militar. Los escándalos de Brasilia y San Pablo hundieron en el desprestigio a Demócratas y amenazan aplastar al bloque de centroderecha que forman con el PSDB. Cardozo declaró la semana pasada que Demócratas debería quedar afuera de la coalición opositora por su reincidencia con escándalos de corrupción.
Pero a pesar de la coyuntura adversa, el PSDB sigue encabezando las encuestas con Serra, y aún pueden jugar otra carta, la de armar una fórmula presidencial de “pura sangre” socialdemócrata, con Aecio Neves, gobernador de Minas Gerais, como candidato a vicepresidente.
Restan siete meses de una campaña electoral que se insinúa feroz por la polarización izquierda-derecha hacia la que se encamina la posible confrontación entre el bloque encabezado por el PT y el liderado por el PSDB.
En el fragor de la disputa habrá que ver la destreza política de la economista y ex guerrillera Dilma Rousseff. Aquí hay un punto en el que no caben los paralelos con la Argentina de Cámpora y Perón. Lula ya avisó que no pretende ser el poder tras el trono de Rousseff y dijo apostar a la victoria de su compañera en los comicios del 3 de octubre y a su reelección en 2014.
Fuente: Pagina 12
viernes, 5 de febrero de 2010
Candidata de Lula remonta las encuestas en Brasil

