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viernes, 22 de octubre de 2010

Sondeo confirma ventaja de Rousseff sobre Serra


Brasilia, 22 oct (PL)
Los resultados de la encuesta Datafolha confirman hoy la preferencia de los electores por la candidata del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, sobre el opositor José Serra para la presidencia de Brasil.
Encomendada por la Tv Globo y el diario Folha de Sao Paulo, la consulta de Datafolha indica que Rousseff tendría hoy el 56 por ciento de los sufragios válidos en la segunda vuelta de los comicios generales, fijada para el próximo día 31, mientras Serra contaría con el 44 por ciento.
De esa forma, el aspirante por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) perdió dos puntos porcentuales en comparación con la anterior pesquisa de la misma encuestadora, divulgada una semana atrás.
Esos dos puntos porcentuales pasaron a la candidata petista, quien subió de 54 para 56 por ciento.
Datafolha entrevistó ayer a cuatro mil 37 brasileños con derecho al voto, residentes en 243 ciudades del país, con margen de error de más-menos dos puntos porcentuales.
Los sufragios en blanco y nulos sumaron cuatro por ciento y los indecisos, seis por ciento.
Contando los blancos, nulos e indecisos, Rousseff marcha al frente con el 50 por ciento de la intención de voto, y Serra tiene 40 por ciento.
Los resultados de Datafolha confirman los de otras dos consultas, Vox Populi e Ibope, divulgadas esta semana, así como el favoritismo por Rousseff, constatado también por la encuestadora Sensus, pero con una diferencia menor entre ella y Serra.
Asimismo, las cuatro encuestas de esta semana reflejan un incremento de la preferencia de los electores brasileños en comparación con iguales pesquisas de la semana anterior, cuando la ventaja de Rousseff sobre Serra era entre cinco y nueve punto porcentuales y ahora es de entre cinco y 14 puntos porcentuales.
Desde agosto pasado, la aspirante petista siempre aparece al frente de las intenciones de voto, al punto que se pensaba que ganaría en la primera ronda de los comicios generales del pasado día 3, pero el 46,91 por ciento de los votos válidos conquistados quedó por debajo del 50 por ciento más uno requerido para imponerse.
Serra quedó en segundo lugar con 32,61 por ciento y, por ello, obtuvo el derecho a disputar una segunda vuelta contra Rousseff para definir al nuevo presidente de Brasil, quien asumirá el 1 de enero de 2011 y concluirá el 31 de diciembre de 2014.

domingo, 25 de julio de 2010

Lula pone toda su popularidad al servicio de Rousseff

César González-Calero
Enviado especial

GARANHUNS, Brasil.- En el nordeste brasileño, la región más pobre de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva no tiene rival. Y en su ciudad natal, Caetés-Garanhuns, en el estado de Pernambuco, su sola presencia despierta pasiones. Es allí, en esa tierra en la que el gran escritor Gilberto Freyre resaltó el mestizaje como la raíz de la cultura brasileña donde más ha prendido el proyecto político de Lula.

Etapa obligada para la candidata oficialista Dilma Rousseff, Garanhuns fue escenario, este fin de semana, del acto más emotivo de toda la campaña electoral brasileña. Dilma, en la tierra de Lula. Alto voltaje para una campaña que está al rojo vivo, con acusaciones cruzadas casi a diario y una interminable guerra de encuestas que todavía no muestran un claro vencedor en las elecciones del 3 de octubre.

Consciente de que Rousseff, candidata del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), necesita su respaldo para lograr un apoyo masivo de los brasileños, a Lula no parece importarle que el Tribunal Superior Electoral lo haya multado ya en seis ocasiones por saltarse las normas que impiden que el presidente haga campaña a favor de un candidato.

"Yo hago campaña en mis horas libres, no como presidente", ha respondido Lula a sus críticos.

El viernes por la noche, Lula y Dilma coincidieron en la tierra natal del presidente. Pero antes de que llegara la candidata, el mandatario visitó la casa donde nació hace 64 años en Caetés, un poblado que en el pasado perteneció al vecino municipio de Garanhuns (130.000 habitantes), donde los dos dirigentes protagonizaron un acto político que sin duda impulsará la carrera de Rousseff hacia la presidencia de Brasil.

En escena, Lula deslumbra a la audiencia por sus facultades innatas para improvisar y conectar con la gente con un discurso llano y directo. Micrófono en mano y sin un solo papel a la vista, el ex tornero que un día abandonó el empobrecido nordeste brasileño para viajar con su familia en un "pau de arará" (un camión informal) rumbo a San Pablo, no para de moverse en el estrado.

Gesticula como un predicador evangélico, pero su voz ronca lanza un mensaje muy terrenal. Ante unos 2000 seguidores, habla de los programas sociales que ha emprendido su gobierno y que han logrado reducir significativamente la pobreza en el país, y asegura que con Rousseff esa política seguirá vigente.

Al hablar de Dilma, se acerca a la candidata, la acaricia y recuerda los años en prisión que pasó la ex ministra de la Casa Civil en tiempos de la dictadura.

"Esta mujer fue detenida por luchar por la libertad cuando estaba prohibido hacerlo. Esta mujer fue bárbaramente torturada. No existe nada más grave que la tortura. Ustedes saben porque Jesucristo también fue torturado", dijo Lula.

Guerra de encuestas

"El éxito de este gobierno se debe en gran parte a la compañera Dilma, una mujer brava y competente; será la próxima presidenta de Brasil, así lo dice la última encuesta, en la que ya está 8 puntos por encima de [José] Serra", agregó.

Lula se refiere a la encuesta divulgada el viernes por Vox Populi, que sitúa a Rousseff muy por delante del candidato opositor del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Sin embargo, en la guerra de encuestas que vive Brasil, las posiciones varían en función de la consultora que publique el sondeo.

Ayer, Datafolha rebajó el optimismo del PT al presentar a Serra y a Rousseff virtualmente empatados (37% frente a 36%, respectivamente), un resultado que parece más ajustado a la realidad, como reconocieron a La Nacion fuentes del PT.

"Serra está tratando de ensuciar la campaña con acusaciones como el vínculo entre el gobierno y las FARC, pero no está teniendo éxito y poco a poco nos vamos despegando en las encuestas", señalaron las mismas fuentes, en alusión a las denuncias sobre los lazos de la guerrilla colombiana con otros países. Hace sólo unos meses, Serra aventajaba a Rousseff por goleada, pero gracias al respaldo decidido de Lula, el ascenso de la ex ministra parece imparable.

Los asesores de Dilma son conscientes de que ese apoyo está resultando decisivo, pero advierten de que la candidata oficialista conecta cada vez mejor con el electorado.

"Ella aprende día a día y se aplica mucho en la campaña; es consciente de que suceder a un hombre como Lula es complicado, sabe que el carisma es algo innato y a cambio ofrece una gran capacidad de trabajo", aseguran fuentes de su equipo de campaña.

La candidata del PT cuenta con especialistas que la asesoran en técnicas de telegenia y oratoria. "Es una persona muy centrada en todo lo que hace, exigente con ella misma y también con sus colaboradores, a los que pide informes muy detallados de los lugares que va a visitar durante la campaña", añaden.

Mandato de continuidad

La sobriedad de Dilma se refleja a la hora de dirigirse a la gente. Muy diferente en las formas, su programa político coincide bastante con el de Lula, al que elogia en su discurso en Garanhuns: "Lula hizo una revolución pacífica en este país y dio grandes pasos por revertir la situación secular de pobreza".

Si logra imponerse en las elecciones de octubre, Dilma dará continuidad a la política económica de Lula y reforzará los programas sociales. Tampoco se desviará mucho de la estrategia que ha marcado la política exterior del gobierno actual: la no intromisión en los asuntos internos de otros países y el fomento del multilateralismo.

El respaldo de Lula a su candidata seguirá en las próximas semanas.

El presidente hará coincidir su agenda con la de su candidata en actos políticos a lo largo y ancho del país, para desgracia de Serra, consciente de que cada aparición como la de Lula en Garanhuns suma votos a favor de Rousseff.

Para la candidata oficialista, la presencia en sus actos de su mentor político, lejos de ensombrecer su figura, la acercan a un electorado que tiene fe ciega en todo lo que haga o diga Lula.

Y ahora, el único empeño del mandatario es que Dilma Rousseff se convierta en la primera presidenta de Brasil.

DE LA GUERRILLA A LA ANTESALA DEL PODER1947
La infancia

Hija de un abogado búlgaro y de una maestra brasileña, Dilma nació en Belo Horizonte en 1947 y creció entre niñeras, clases de música e idiomas y colegios caros.

1964
La guerrilla

A los 17 años, Dilma comenzó su militancia en organizaciones de izquierda; dos años después, se sumó a grupos armados y pasó a la clandestinidad. Aunque niega haber participado de la lucha armada, en su época la llamaban "la Juana de Arco de la subversión".

1977
La funcionaria

Dilma estudió economía y se involucró en la política. En los 80 inició una carrera que la conduciría a la Secretaría de Hacienda de Porto Alegre y, luego, al Ministerio de Energía de Rio Grande do Sul.

2002
La metamorfosis

La ministra se tomó dos semanas de vacaciones y volvió con la cara renovada. El cambio estaba destinado a presentar una candidata atractiva y cercana a la gente.

2008
La relación con Lula

Impresionado con la eficaz reacción de Dilma ante los apagones en el Sur, Lula la nombra ministra de Energía en 2002. Tres años después, la designa jefa de la Casa Civil.

2010
La nominación

A pesar de no contar con el aval de ciertos sectores del Partido de los Trabajadores, Dilma fue confirmada como candidata en febrero de este año. Atrás suyo, y como respaldo excluyente, estaba Lula, quien aún no ha dicho si espera volver en 2014.

Fuente: La Nación


Pesquisa Datafolha: 41% apostam em vitória de Dilma; 30%, na de Serra

RIO - Pesquisa Datafolha, publicada na edição deste domingo do jornal "Folha de S.Paulo", mostra que, para 41% dos entrevistados, a vencedora da corrida eleitoral será Dilma Rousseff (PT), enquanto outros 30% acreditam na eleição de Serra. No levantamento divulgado na véspera, a petista e o tucano aparecem em empate técnico . Dos entrevistados, 2% apostam em uma vitória de Marina Silva (PV), e 26% dizem não saber quem será eleito. A margem de erro é de dois pontos percentuais.

Questionados sobre o grau de convicção em relação ao voto, os eleitores de Dilma se dizem mais decididos do que os de Serra. Segundo a pesquisa, 78% dos que apoiam Dilma dizem estar "totalmente decididos" - índice que se manteve estável em relação à sondagem anterior-, contra 19% que admitem mudar de candidato - antes, eram 20%. Dos eleitores de Serra, 30% declaram que podem mudar de voto - contra 28% do último levantamento. Já 67% dizem estar "totalmente decididos" - antes, eram 70%.

De acordo com a pesquisa, entre os eleitores de Marina, 38% admitem mudar de voto, contra 58% que não têm dúvida da escolha. No total, 69% dizem ter escolhido o candidato com convicção, enquanto 27% admitem que ainda podem mudar de ideia.

Tucano continua na frente entre as mulheres

A pesquisa mostra ainda que o eleitorado feminino continua sendo o principal desafio para Dilma. De acordo com o levantamento, Serra tem 38% das intenções de voto entre as mulheres, oito pontos à frente da petista. A vantagem do tucano no eleitorado feminino se mantém desde março.

Por outro lado, Dilma alcançou mais apoio entre os homens e, desde maio, está na frente nessa fatia do eleitorado. Na atual pesquisa, abriu seis pontos de vantagem: 42% a 36%.

Ao se levar em consideração a renda dos entrevistados, Serra tem 37% das intenções de voto entre os que ganham mais de dez salários mínimos, contra 35% de Dilma. Entre os mais pobres (até dois mínimos), ambos têm 35%.

Fuente: O Globo

sábado, 24 de julio de 2010

EL MATRIMONIO GAY Y LAS FARC, EN LA CAMPAÑA BRASILEÑA



El matrimonio extendido hacia los homosexuales aprobado en Argentina y la polémica sobre la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son los temas "extranjeros" que dominan la recta inicial de la campaña electoral en Brasil, de cara a los comicios presidenciales del 3 de octubre.
Desde que el Congreso argentino aprobó la extensión de la ley de matrimonio a personas del mismo sexo, con todos los derechos de los heterosexuales, en Brasil el tema es recurrente.
"Creo que se transformó en una pregunta de moda", dijo, a modo de queja, el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aliado a una coalición de centroderecha, al canal público TV Brasil.
En Brasil, la unión civil apenas fue determinada por razones de herencia en algunos tribunales. Para el opositor Serra, ex gobernador de Sao Paulo, "es una cuestión en la que el Estado no debe entrar". Serra está empatado en la última encuesta Ibope con 39% de intencion de voto junto a Dilma Rousseff, la aspirante del oficialista Partido de los Trabajadores y de la coalición de centroizquierda que respalda al presidente Luiz Lula da Silva.
Rousseff, ex jefa de ministros de Lula y la funcionaria mas poderosa del gabinete de los últimos cinco años en Brasil, dijo estar "a favor de la unión civil entre homosexuales". DFB
23/07/2010 19:27

sábado, 3 de julio de 2010

Brasil: Dilma crece, Serra no avanza

Los sondeos electorales indican una ventaja significativa (cinco puntos) de la candidata Dilma Rousseff, del PT, seleccionada por Lula para sucederlo, sobre el adversario José Serra, del PSDB, el partido socialdemócrata que, siempre que llega al poder, se desborda en neoliberal. Indican, en suma, la percepción de determinado momento. En otras palabras, de aquí al primer domingo de octubre los momentos serán muchos y el escenario podrá cambiar drásticamente, hacia uno u otro lado. Todo dependerá de cómo se conduzcan las campañas.

Dos cosas, sin embargo, son indiscutibles. La primera: luego de empezar su caminata de manera tambaleante, con una serie de equívocos, Dilma Rousseff parece haber encontrado su rumbo, lo que se confirma por la tendencia observada en las encuestas: ella se mantiene en firme ascenso a lo largo de los últimos seis meses. La segunda: luego de empezar su campaña de manera sólida y serena, José Serra parece haber perdido el rumbo, lo que refuerza la tendencia ascendente de su rival mientras él logra, cuando mucho, permanecer donde estaba.

La evidente pérdida de rumbo de Serra, reconocida hasta por algunos de sus correligionarios más radicales, se revela de diferentes formas. La bizarra vía por la cual llegó a su compañero de lista, un oscuro y desconocido diputado de Río en primer mandato, Antonio Indio da Costa, del derechista DEM (Partido de los Demócratas), es una de ellas. Serra y su ahora candidato a vicepresidente se vieron una única vez en la vida, por quince minutos, en un restaurante de Río, mientras acompañaban el juego Brasil versus Corea del Norte, hace pocos días. Luego de manejar nada menos que veinte nombres, hasta el último instante no pudo –o no supo, o las dos cosas– llegar a alguien consistente, capaz de agregar votos a su candidatura. Tan pronto se difundió el nombre de Indio da Costa, el Google rompió todas las marcas de búsquedas en Brasil. Fuera de Río, siquiera la prensa sabía de quién se trataba. ¿Cuántos votos piensa Serra agregar a su nombre gracias a semejante figura? Al fin y al cabo, siquiera en su base electoral Indio da Costa tendría una reelección segura.

Para analistas, la elección de un diputado insignificante indica que ninguno de los nombres capaces de agregar votos a Serra aceptó la postulación por no confiar totalmente en sus posibilidades. Algunos se esquivaron de la invitación argumentando, en privado, que era mejor asegurarse una plaza en la Cámara de Diputados que servir de acompañante a una candidatura con escasas perspectivas de éxito.

Hay exageración en ese pesimismo. Serra está lejos de poder ser considerado derrotado, a menos que se mantenga navegando a ciegas. Trátase de un buen administrador público, un gestor experimentado, con sólida formación. Pero si ésas son sus calidades, otros –y muchos– son sus defectos. Autoritario, manipulador, con un carácter irascible, propenso a berrinches y venganzas mezquinas, su perfil de niño consentido no es exactamente lo ideal para un candidato en desventaja. Sus aires prepotentes lo llevan a declaraciones desastradas, especialmente cuando sería de esperar una visión amplia, de estadista más que de gerente. En 2002, por ejemplo, cuando disputó con Lula (y fue arrollado en las urnas), predijo que en caso que su rival fuese elegido Brasil se tornaría “una Argentina cualquiera”. Ahora, no titubeó en acusar al presidente Evo Morales de ser “cómplice, o al menos connivente”, con el tráfico de cocaína a Brasil. Frente a la protesta del gobierno boliviano, dijo que “la palabra de ellos tiene el mismo valor de un billete de tres reales” (no existe tal nominación en Brasil).

Cuanto más Dilma Rousseff se afirma con el discurso de que trae un proyecto sólido para Brasil, dando continuidad a los logros del actual gobierno, José Serra se parece más y más a un orador en busca de una idea. Habla y habla y dice casi nada. Se vanagloria de una biografía que, según él, es superior a la de su adversaria, y asegura que va a mejorar y profundizar los logros de Lula. Mientras, la gente se pregunta: si es para eso, ¿por qué cambiar?

Serra tiene su espacio en la derecha más elitista y politizada. No avanza un milímetro en la otra banda. En el medio están los millones de ciudadanos cuyo único norte político depende de una pregunta: ¿en qué va a mejorar mi vida? Esos son los que decidirán las elecciones. Y en ese terreno, el discurso de Serra no es siquiera una gota de agua en el desierto. En realidad, no es más que una tenue nube en el cielo. O encuentra una propuesta capaz de hacer frente a la de Dilma Rousseff, o está destinado a una nueva y fragorosa derrota.
Fuente: Pagina 12

martes, 2 de marzo de 2010

Lula empuja y Dilma se agranda

Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Aunque el eslogan de campaña “Dilma Rousseff al gobierno, Lula da Silva al poder” es pura imaginación, nos trae al ruedo otro de cuya existencia nadie duda: “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. ¿Cabe algún paralelo entre esos dos ejemplos? Algunos, sí. Las chances electorales de Dilma Rousseff hoy y Héctor Cámpora hace treinta y siete años, serían nulas si detrás de sus postulaciones no estuvieran Lula da Silva y Juan Perón.

Dilma Rousseff, la candidata de Lula, saltó del 16 por ciento de intención de voto en febrero de 2009 al 28 por ciento en febrero de 2010, de acuerdo con un sondeo publicado ayer por la encuestadora Datafolha, vinculada con el diario Folha de Sao Paulo. José Serra, el posible candidato del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), hizo una trayectoria inversa, pasando del 45 por ciento, en febrero de 2009, al 32 por ciento el mes pasado.

A siete meses de las elecciones, el crecimiento vertical de Rou-sseff, ministra de la Casa Civil (jefa de Gabinete) y candidata presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), se explica en las decenas de actos públicos que compartió en los últimos dos años junto a Lula, inaugurando viviendas en la favela Rosinha, de Río de Janeiro, escuelas en el paupérrimo nordeste o universidades públicas en el cordón industrial de San Pablo.

En cada ceremonia pública, Lula repetía: “Dilma es la madrina del PAC”, Plan Aceleración del Crecimiento, programa de obras dotado de unos 250.000 millones de dólares. Al identificar a Rousseff con las obras públicas se instaló de lleno el contrapunto entre estatismo y privatización, es decir entre el programa lanzado hace una semana por el PT, cuando proclamó a su postulante presidencial, y las propuestas del PSDB, del precandidato José Serra y el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

Por lo pronto, el plan trazado por Lula cuando desistió de reformar la Constitución para poder disputar un tercer mandato y apostó en convertir a Rousseff en una candidata competitiva parece haber sido acertado.

Con una aprobación del orden del 80 por ciento, según encuestas contratadas por diversos grupos de interés, Lula ya irrigó parte de su popularidad en Rousseff, quien hasta hace dos años era una funcionaria ignota que jamás había sido candidata a nada.

Datafolha dice que el 42 por ciento de los entrevistados votaría a la candidata recomendada por Lula, lo cual permite esperar que Rousseff siga trepando. Los números de Folha sembraron tal desencanto en las filas del opositor PSDB que en algunos mentideros se habla de la desistencia de José Serra a disputar la presidencia. Aunque esa posibilidad, la salida de Serra, suena exagerada, lo cierto es que en las últimas semanas llovieron malas noticias para el PSDB. Las peores vinieron de sus aliados, los conservadores del Partido Demócratas, hundidos hasta el cuello en escándalos de corrupción.

Hace tres meses la fórmula opositora iba a tener al socialdemócrata Serra como candidato a la presidencia y José Roberto Arruda, de Demócratas y gobernador de Brasilia, como postulante a vice.

La fórmula, muy a gusto de buena parte del empresariado y la prensa dominante, se desplomó cuando Arruda fue preso bajo cargos de corrupción el 11 de enero, dejando a Brasilia al borde de la intervención federal. Pocos días después, otro referente de Demócratas, el alcalde de San Pablo, Gilberto Kassab, fue condenado en primera instancia por haber recibido millones de dólares de empresas constructoras.

Demócratas es la reencarnación del Partido Frente Liberal (PFL), formado por las oligarquías civiles que colaboraron con la dictadura militar. Los escándalos de Brasilia y San Pablo hundieron en el desprestigio a Demócratas y amenazan aplastar al bloque de centroderecha que forman con el PSDB. Cardozo declaró la semana pasada que Demócratas debería quedar afuera de la coalición opositora por su reincidencia con escándalos de corrupción.

Pero a pesar de la coyuntura adversa, el PSDB sigue encabezando las encuestas con Serra, y aún pueden jugar otra carta, la de armar una fórmula presidencial de “pura sangre” socialdemócrata, con Aecio Neves, gobernador de Minas Gerais, como candidato a vicepresidente.

Restan siete meses de una campaña electoral que se insinúa feroz por la polarización izquierda-derecha hacia la que se encamina la posible confrontación entre el bloque encabezado por el PT y el liderado por el PSDB.

En el fragor de la disputa habrá que ver la destreza política de la economista y ex guerrillera Dilma Rousseff. Aquí hay un punto en el que no caben los paralelos con la Argentina de Cámpora y Perón. Lula ya avisó que no pretende ser el poder tras el trono de Rousseff y dijo apostar a la victoria de su compañera en los comicios del 3 de octubre y a su reelección en 2014.

Fuente: Pagina 12

viernes, 5 de febrero de 2010

Candidata de Lula remonta las encuestas en Brasil

Brasilia. - La candidata escogida por el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva para las elecciones de octubre, Dilma Rousseff, está cerrando la brecha que la separa del líder de la carrera, ayudada por la firmeza de la economía local y un creciente apoyo partidario.
Hasta hace cuatro meses, la jefa de Gabinete de Lula estaba lejos en las encuestas que encabeza el gobernador de Sao Paulo, José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), con una diferencia que llegó a ser hasta de 30 puntos porcentuales, citó Reuters.
Pero la economía del país, la mayor de Latinoamérica, se recuperó con fuerza de la crisis financiera mundial y Rousseff ganó cobertura mediática al lado del popular Lula, mejorando sus posibilidades electorales.
Un nuevo sondeo de opinión divulgado esta semana reveló que Rousseff está alrededor de 5 puntos porcentuales por debajo de Serra en las preferencias del electorado brasileño.
Según la encuesta, Serra tiene cerca del 33% y Rousseff 28%, mientras que otros candidatos acumulan porcentajes mucho menores.
Las elecciones están programadas para el 3 de octubre y el ganador asumirá la presidencia el 1 de enero del 2011.
"Dilma ha reiniciado el marcador, ahora es cuando comenzó la carrera", dijo Ricardo Guedes, director de la firma de sondeos Sensus, que realizó la encuesta.
Hace seis meses la candidatura de Rousseff parecía incierta. La economía aún trastabillaba y la ex militante de izquierda combatía un linfoma, un cáncer del sistema inmunológico, del cual médicos aseguran que ya se recuperó.
Incluso el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula no había aceptado totalmente a Rousseff, una recién llegada a sus filas.
Hoy, la precandidata oficialista está ganando apoyo rápidamente de todos los partidos que forman la amplia coalición de Lula y se espera que el PT la proclame formalmente como su candidata posteriormente este mes.
Calma en los mercados
El surgimiento de Rousseff ha tenido poco impacto en los mercados financieros. Operadores consideran que ni ella ni Serra van a desviarse de las principales políticas económicas de Lula: un cambio flotante, metas de inflación y un superávit presupuestario primario para pagar la deuda pública.
Analistas dicen que es más probable que Serra aumente la participación del sector privado en la economía y se distancie de algunos de los aliados de izquierda de Lula en el exterior.
"Por supuesto que difieren de algún modo, pero nadie en el mercado cree que alguno de ellos altere la estabilidad económica", dijo Luiz Guilherme Piva, director de la consultoría LCA en Sao Paulo.
El PSDB se ha quejado de que Rousseff estaba usando dinero de los contribuyentes para realizar campaña ilegalmente al acompañar a Lula en sus viajes por todo el país.
Serra fue previamente alcalde de la ciudad de Sao Paulo y está previsto que confirme su candidatura el mes próximo.
La economía en expansión apunta a generar más de 1,5 millones de nuevos empleos formales este año y, al mismo tiempo, una cantidad similar de potenciales partidarios del actual Gobierno.
El crecimiento económico, los recortes impositivos y la previsión social bajo el Gobierno de Lula no sólo han sacado de la pobreza a casi 20 millones de brasileños, sino que también han impulsado a la clase media y a muchos negocios.
"Hay más trabajos, a más gente le está yendo mejor con Lula, así que pienso que es mejor que Dilma siga", comentó Francisco Teixeira, un obrero en un sitio en construcción en Brasilia.
Aún así, Rousseff, una economista que nunca ha postulado a un cargo público de elección popular, enfrenta sus propios obstáculos.
Con una apariencia rígida y el discurso monótono de un tecnócrata, lucha a menudo para conectarse con su audiencia.
Eso, según analistas, podría costarle votos en un país donde las personalidades pueden ser más importantes que los temas de campaña.
Otra incertidumbre respecto a la probable postulación de Rousseff a la primera magistratura de Brasil será cómo rendirá en la campaña, dada su falta de experiencia en política electoral.
"Esta carrera aún está abierta", dijo José Luciano Dias, un consultor político en Brasilia.
Fuente: El Universal