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sábado, 24 de julio de 2010

EL MATRIMONIO GAY Y LAS FARC, EN LA CAMPAÑA BRASILEÑA



El matrimonio extendido hacia los homosexuales aprobado en Argentina y la polémica sobre la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son los temas "extranjeros" que dominan la recta inicial de la campaña electoral en Brasil, de cara a los comicios presidenciales del 3 de octubre.
Desde que el Congreso argentino aprobó la extensión de la ley de matrimonio a personas del mismo sexo, con todos los derechos de los heterosexuales, en Brasil el tema es recurrente.
"Creo que se transformó en una pregunta de moda", dijo, a modo de queja, el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aliado a una coalición de centroderecha, al canal público TV Brasil.
En Brasil, la unión civil apenas fue determinada por razones de herencia en algunos tribunales. Para el opositor Serra, ex gobernador de Sao Paulo, "es una cuestión en la que el Estado no debe entrar". Serra está empatado en la última encuesta Ibope con 39% de intencion de voto junto a Dilma Rousseff, la aspirante del oficialista Partido de los Trabajadores y de la coalición de centroizquierda que respalda al presidente Luiz Lula da Silva.
Rousseff, ex jefa de ministros de Lula y la funcionaria mas poderosa del gabinete de los últimos cinco años en Brasil, dijo estar "a favor de la unión civil entre homosexuales". DFB
23/07/2010 19:27

martes, 1 de junio de 2010

A 20 años del divorcio, la 1ra. pareja que pudo volver a casarse cuenta su historia


¿Qué hacían, todos juntos, en junio de 1987, personajes como Fernando de la Rúa, Eduardo Menem, Herminio Iglesias, Diego Guelar, Adolfo Rodríguez Saá y José Luis Manzano, entre muchos otros? Legisladores en esa época,

todos ellos discutían la esperada Ley de Divorcio, que hoy cumple veinte años. Guelar quería divorciarse para casarse con la modelo Diana Custodio, Manzano dijo que con el entonces proyecto de ley se les daría “una oportunidad a

aquellos que quieran volver a apostar al amor”, De la Rúa creía que para poder separarse una pareja debían pasar cinco años (y no tres como en la actualidad), Rodríguez Saá e Iglesias votaron en contra.

Después de seguir su curso en el Congreso, la Ley 23.515 se votó en la Cámara baja el 3 de junio de 1987 con la aprobación de 170 de los 254 diputados presentes.

El estudio El divorcio en la opinión pública de la empresa Mora y Araujo revelaba en 1984 que la sociedad quería un cambio: el 62% de los argentinos consideraba que el divorcio vincular debía ser legalizado y solamente el 31%

creía que no. Un informe de la UNESCO, publicado por los medios de ese momento, también afirmaba que tres de cada diez parejas estaban “separadas o a punto de hacerlo”.

Pero el peso de la Iglesia Católica hizo que el debate se postergara y que el país, en 1987, fuera uno de los pocos del mundo (junto con Andorra, Irlanda, Malta, Paraguay y San Marino), donde no era legal separarse y volver a casarse.

“En Argentina había divorcio, pero el sistema no te permitía segundas nupcias, era muy disparatado: alguien divorciado estaba condenado a la soledad, a la castidad y a la no paternidad”, relata el ex juez

Juan Bautista Sejean, quien logró lo imposible: después de una batalla judicial consiguió, en 1986, que la Corte Suprema declarara inconstitucional la ley de matrimonio. “A pesar del divorcio, subsistía el deber de fidelidad, si teníamos un hijo yo

podía ir a la cárcel”, explica la mujer de Sejean, Alicia Kuliba, la otra protagonista del caso que tomó gran repercusión mediática.

Los dos estaban separados de sus ex parejas y querían volver

a casarse. Hacia fines de 1986 Sejean consiguió el divorcio vincular y la pareja pudo volver a contraer matrimonio en marzo de 1987, meses antes de que por fin se sancionara la ley.

Dos por uno. Un miedo recurrente de esos años era que por la existencia de la ley los divorcios iban a aumentar de manera descomunal. Pero las cifras demuestran, en realidad, que hubo mucha gente que se divorció para

regularizar su situación y volver a casarse. En 1987 hubo alrededor de 13 mil divorcios en Capital Federal, pero ya en 1992 la cifra se había reducido a la mitad. En tanto, cifras del Registro Civil porteño del año

pasado revelan que cada dos casamientos hay un divorcio. En 2006 se casaron 6.343 parejas y 3.674 decidieron romper el vínculo. Estos números dan cuenta del cambio de los tiempos: de

acuerdo con el Censo 2001, el 21% de las parejas capitalinas convive sin papeles.

Durante estos veinte años también cambiaron algunas dinámicas. Lo que antes tardaba mucho ahora se puede resolver, incluso, a través de Internet. En el país ya existe “Divorciate Ya” una empresa,

similar a la original española, que ofrece a los interesados comenzar los trámites de una separación desde una página web. Algunos abogados consultados también dan cuenta de un “aggiornamiento” en la práctica del divorcio. Las

obligatorias dos audiencias previas a la separación muchas veces se convierten en una y las causales de divorcio tradicionales, como el adulterio o la injuria, fueron mutando y hasta hubo casos de gente que

se divorcio porque su pareja olía “raro”, porque fumaba marihuana o porque no se bañaba.

La Iglesia, siempre en contra

La primera reacción de la Iglesia Católica argentina ante la aparición de la Ley de Divorcio fue contundente: organizó una marcha en plena Plaza de Mayo con la imagen de la Virgen de Luján a la cabeza. Y el Episcopado emitió un comunicado que clamaba que “el mal no se había podido evitar” se difundiera lo menos posible. El divorcio, según el Papa, era una “epidemia social en Occidente”. Ya durante el debate previo, había cobrado cierta fama el entonces obispo de Mercedes, Emilio Ogñenovich, quien dijo que ese 3 de junio de 1987 había muerto “el matrimonio indisoluble” y rogó a Dios que el país fuera liberado “del flagelo del divorcio”. “A mí me habían puesto ‘El abogado del diablo’ en una revista de aquellos años”, cuenta Juan Bautista Sejean, el primer hombre en el país que pudo casarse después de haberse divorciado. “Había toda una campaña que señalaba que yo estaba destruyendo la familia, y todo lo contrario: esto facilitó el casamiento de casi dos millones de personas que estaban viviendo de manera irregular”, recuerda y agrega: “No faltaban los modos discriminatorios en esa época para referirse a los que se habían separado y vuelto a hacer su vida: la gente de una clase social acomodada ‘vivía en pareja’ y los más pobres ‘vivían en concubinato’.”

Tiempos difíciles

Juan Bautista y Alicia tuvieron a su hija Natalia en 1983 pero no fue fácil:debieron anotar a la beba los dos juntos y siempre algún trámite se complicaba. Por ejemplo, él no podía ir con su mujer al club, porque no estaba permitido, ya que no estaban casados. Hoy, veinte años después los Sejean siguen juntos y aseguran que renuevan “el contrato todos los días”. Cuando lograron casarse fueron los personajes más buscados por los medios: desde revistas españolas hasta la prestigiosa Time de Estados Unidos, todos querían una foto de los recién divorciados y vueltos a casar. El caso Sejean fue fundamental para el cambio en la legislación argentina y es estudiado en varias materias de la Facultad de Derecho. “Me dicen que soy la jurisprudencia andante”, se ríe el ex juez que ahora se dedica a escribir y a disfrutar de su familia.

Fuente: Perfil

martes, 16 de junio de 2009

El voto LGBT


El 28 de junio de 1969, con la revuelta de Stonewall surgiría el Frente de Liberación Gay y, con ello, el día del “orgullo gay”. Es probable que cuando la presidenta Cristina Kirchner decidió que las elecciones legislativas se celebraran un 28 de junio, justo cuando se cumplen 40 años de la histórica revuelta, ni se haya imaginado la coincidencia.

Sin embargo, la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) decidió aprovechar la ocasión para lanzar la campaña “Votá por tus derechos en el Día Internacional del Orgullo”. Como primer paso, la organización envió a los candidatos a diputados y diputadas nacionales un cuestionario para conocer sus compromisos con el colectivo LGBT para acabar con situaciones de discriminación aún legales en la Argentina. El cuestionario contenía cuatro preguntas:

  • ¿Está de acuerdo con que el Congreso sancione una ley que reconozca el derecho a matrimonio a las parejas conformadas por personas del mismo sexo?;
  • ¿ Está de acuerdo con que el Congreso sancione una ley que reconozca el derecho a identidad (cambios registrales: documentos, etc.) a las personas trans (travestis, transexuales, transgénero)?;
  • ¿Está de acuerdo con que la ley 23.592 (penalización de actos discriminatorios) incorpore la orientación sexual y la identidad de género como “pretextos” discriminatorios?;
  • ¿Está de acuerdo con la implementación de un plan integral de igualdad de oportunidades para lesbianas, gays, bisexuales y trans?

“Un diputado o una diputada de la Nación son representantes del pueblo, cuya tarea principal es votar leyes. Como ciudadana y como presidenta de la Federación Argentina LGBT, quiero saber antes de votar qué candidatos se comprometen a votar los proyectos que acaben con la discrimina ción que hoy nos impide ser libres e iguales ante la ley. Las personas trans tienen derecho a saber, antes de votar, qué candidatos se comprometen a aprobar una ley que les permita tener un DNI con sus nombres. Todos y todas tenemos derecho a saber si nos van a representar en el Congreso, si van a votar a favor o en contra de nuestros derechos humanos”, explicó María Rachid.

RESPUESTAS UNÁNIMES

Los candidatos de la ciudad de Buenos Aires y los de la provincia de Buenos Aires, menos Francisco de Narváez, se comprometieron a votar a favor de la ley de identidad de género. Se trata de un proyecto de la FALGBT, presentado por la diputada Silvia Augsburger por el que se reconoce el derecho de las personas travestis y transexuales a obtener el cambio de datos registrales y la emisión de un nuevo DNI con sus verdaderos nombres. El INADI, asesorado por la FALGBT, presentó otro proyecto con la firma de su titular, María José Lubertino. Se comprometieron a apoyar esta ley Kirchner, Stolbizer, Sabbatella, Pitrola, Bregman (provincia de Buenos Aires); Michetti, Prat-Gay, Solanas, Heller, Ibarra, Polino, Altamira, Castillo, Ripoll, Zamora (ciudad de Buenos Aires), y Giustiniani (Santa Fe). Ya se habían manifestado a favor de las cuatro iniciativas (y firmado los proyectos de ley) los candidatos Gorbacz (ARI, Tierra del Fuego) y Morandini (juezismo, Córdoba), entre otros. Por su parte, Augsburger es candidata a renovar su banca por Santa Fe, por el PS. Las respuestas también fueron unánimes con relación a la reforma a la Ley de Penalización de los Actos Discriminatorios, y sólo Prat-Gay se opuso al Plan de Igualdad de Oportunidades.

LAS DIFERENCIAS

La unanimidad se termina con la pregunta sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Capital, Michetti y Prat-Gay se mostraron partidarios de continuar discriminando a gays y lesbianas en el acceso al casamiento civil. En cambio, Solanas, Heller, Ibarra, Polino, Altamira, Castillo, Ripoll y Zamora se comprometieron a votar a favor del proyecto de ley de matrimonio presentado por la FALGBT, que actualmente está a consideración de la Comisión de Legislación General que preside Vilma Ibarra, autora de otro proyecto casi idéntico que también había presentado en el Senado. “En 1994 presenté en la Cámara de Diputados el primer proyecto en Latinoamérica de Ley de Unión Civil nacional. De ser electo diputado, respaldaré el matrimonio entre personas del mismo sexo”, afirmó el socialista Polino. “La Constitución Nacional dice que todos los ciudadanos y las ciudadanas tienen las mismas obligaciones y los mismos derechos”, argumentó el kirchnerista Heller. “No es necesaria la figura de matrimonio. Una unión civil con resguardos a la pareja comparables al matrimonio es suficiente. El matrimonio es una unión civil específica entre partes heterosexuales”, se justificó Prat-Gay, candidato de Carrió. Michetti, además de oponerse al matrimonio gay, dejó en claro que no está de acuerdo con que las parejas de dos hombres o dos mujeres puedan adoptar.

“Lo curioso es que Michetti responde diciendo que está a favor de la igualdad pero no está a favor de que podamos casarnos o adoptar. Michetti y Prat-Gay proponen una ‘igualdad desigual’, es decir, una estafa discursiva. Suena políticamente correcto decir que uno está en contra de la discriminación y a favor de la igualdad, pero si votan en contra de la igualdad y a favor de la discriminación, lo demás es discurso”, le dijo a Diario Crítica Martín Canevaro, secretario de organización de la FALGBT.

En Buenos Aires, se manifestaron a favor del matrimonio gay Sabbatella (Encuentro), Stolbizer (ACS), Pitrola (PO) y Bregman (FIT). El intendente de Morón había suscripto ya una solicitada apoyando todos los proyectos mencionados, y el Concejo Deliberante de ese municipio, por iniciativa de su partido y en forma unánime, votó una declaración institucional de respaldo. Por su parte, la postulante del Acuerdo Cívico y Social –que fue concejal en el mismo distrito– recordó que “siendo diputada nacional, con anterioridad, suscribí como coautora con Alfredo Bravo un proyecto de ley de matrimonio civil incluyendo a las parejas homosexuales”. La diputada Marcela Rodríguez, también candidata del ACS, es otra de las firmantes del proyecto, lo que muestra que las filas de Carrió están divididas.

Kirchner respondió positivamente a las preguntas de la encuesta, menos la referida al matrimonio gay. A diferencia de Michetti y Prat-Gay, no respondió que no, sino que “no es un tema para responderlo con un sí o con un no. Tiene que ser fruto de un profundo análisis”. “Este gobierno trabaja por los derechos humanos y en contra de la discriminación y vamos a demostrarlo en los hechos. Cuando llegue el momento, hay que levantar la mano en el Congreso. Kirchner al menos no dice que no lo va a hacer”, aclara Aníbal Fernández. En un diálogo con Diario Crítica, el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos se manifestó claramente a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción.

Fuente: Crítica de la Argentina