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domingo, 21 de marzo de 2010

Té con masas

Ha escrito en la palma de su mano izquierda: "energía", "impuestos" y "levantar el ánimo" de la gente; otra consigna, "recortes presupuestarios", está tachada. Desde el atril, mientras agita los brazos y deja ver esos apuntes en tinta negra, Sarah Palin clausura la convención nacional del Tea Party. Está en Nashville, Tennessee, territorio del ex vicepresidente demócrata Al Gore, derrotado por George W. Bush en las mañosas presidenciales de 2000. La vitorea una multitud encantada con sus maldiciones contra esosliberals , o izquierdistas, capaces de lo peor.
La ex candidata a vicepresidenta de los Estados Unidos y ex gobernadora de Alaska es, ante ellos, "alguien como nosotros, del mundo real". Cobrará al final de la velada 100.000 dólares. Son sus módicos honorarios por intervenir en esa recreación del histórico motín del puerto de Boston. Entonces, el 16 de diciembre de 1773, es contra Gran Bretaña por gravar la importación de productos de primera necesidad como el té; colonos disfrazados de indios arrojan un cargamento al mar. Ahora, más de dos siglos después, es contra la "política socialista" del gobierno demócrata.
¿Quién es Barack Obama para apurar una reforma sanitaria por la cual las compañías de seguros médicos se verán obligadas a afiliar y atender a todos sin limitaciones? "No es sólo un debate sobre el costo de los cuidados médicos, sino sobre el carácter de nuestro país", martilla frente a otra multitud, distinta de la encandilada con Palin.
La señal de alarma para él proviene de Massachusetts, bastión de los Kennedy durante casi medio siglo: los demócratas pierden su banca y, con ella, la autonomía en el Senado. La victoria del republicano Scott Brown, "sólo un hombre con una camioneta", confirma que el disgusto, factor aglutinante de la derecha, puede ser fatal. O, en el caso de Annabel Park, nacida en Corea del Sur y criada en los Estados Unidos, inspirador: crea el Coffee Party, reverso del Tea Party, con lemas, como "despierta" y "reacciona" que Obama, de ser Palin, podría apuntarse en la palma de la mano derecha.
Palin suele burlarse de él: "¿Qué tal les está yendo con eso de la esperanza y el cambio?", aguijonea a los suyos. Son blancos, de derecha y están desorientados. Encuentran más eco en la Nación del Motín del Té, fundada por Judson Phillips, que en el Partido Republicano. La defensa de la responsabilidad fiscal, el gobierno limitado y el mercado libre, sus pilares, son un recordatorio del Contrato con América , lanzado por Newt Gingrich en 1994; en ese momento, Bill Clinton está empantanado, como ahora Obama, con la reforma sanitaria, encargada a Hillary, en un país con 47 millones de personas sin seguro médico.
Esta vez, la campaña es más agresiva. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, demócrata, está horrorizada por el uso de los bigotes de Hitler para ridiculizar a Obama en los actos del Tea Party. Los tilda de "nazis". No sólo por eso, sino, también, por las feroces arengas de predicadores radiales, como Rush Limbaugh, contra los inmigrantes y las minorías raciales. Palin suscribe sus ideales, pero prefiere ir por la libre contra el establishment , el aborto y el matrimonio gay a ver si Dios le enseña "la siguiente puerta"; quizá deba decidir si pasa a ser "Sarah de Alaska 2012".
¿Será su desquite? La consideran "demasiado sexy" en 2008. En esas elecciones, la combinación entre la política y la maternidad, yendo y viniendo con su bebe con síndrome de Down y su hija de 17 años embarazada, crea confusión. De pequeña, por su fiereza en la cancha de básquetbol, es "Sarah Barracuda". De grande, en su debut en la convención republicana, se presenta como una hockey mom(madre que lleva a sus hijos a jugar hockey) cuya única diferencia con un pitbull , bromea, es "el lápiz labial". Es ahora, en su casa de Wasilla, Alaska, estrella del canal de televisión Fox News. Escribe su segundo libro después del éxito de Going rogue ("resumen de casi 400 páginas de virtuosa ignorancia", según The New York Review of Books ). Tiene un millón y medio de fans en Facebook y otros tantos seguidores en Twitter.
Tiene simpatizantes más discretos. En el Capitolio, durante el discurso del Estado de la Unión, el juez Samuel Alito, miembro de la Corte Suprema, desaprueba una crítica de Obama contra un fallo sobre la financiación de las campañas. "Eso no es verdad", masculla en voz baja. Virginia Thomas, esposa del juez Clarence Thomas, también conservador y miembro del máximo tribunal, ha creado la organización Liberty Central para ayudar al Tea Party. Está habilitada. ¿En qué medida condiciona a su marido, más cercano a Palin que a Obama?
En sus excluyentes mítines de english only (sólo inglés), la muchachada del Tea Party calienta el músculo para "recuperar el país" con una Juana de Arco que, desde el miedo al cambio, reivindica los "derechos constitucionales" y el individualismo a ultranza. Son los Estados Unidos que, según Obama, "se aferran a Dios y las pistolas". Son los otros Estados Unidos o, acaso, los más parecidos a sí mismos.
Fuente: La Nación (Jorge Elías)



Fuente de imagenes: Obamanation chronicles

domingo, 21 de febrero de 2010

Que se vayan todos

Por Santiago O’Donnell

Tea Party. Que se vayan todos. Es la manera más fácil de entender este movimiento nuevo que barre las praderas de Estados Unidos, el Tea Party Movement. Hay crisis, la gente está enojada. Un diario todavía poderoso, el New York Times, tiene la ocurrencia de reproducir una encuesta. Uno de cada cuatro norteamericanos tiene una opinión favorable del movimiento Tea Party. Uno de cada tres opina bien de los demócratas y uno de cada dos, de los republicanos. Buena idea la del Times. Impacto inmediato. Ahora que la jauría de la cadena Fox los corre por derecha, los diarios tradicionales tienen que estar atentos a las movidas populistas.

Pero en términos de capital político, el movimiento Tea Party no representa nada. La frase “tea party” en Estados Unidos es sinónimo de “rebelión fiscal”, pero nadie ha dejado de pagar sus impuestos. Los adherentes al movimiento dicen que están cansados de pagar y que quieren pagar menos, pero no dicen que no van a pagar más. No tienen líderes orgánicos, no tienen programa, no tienen estructura, ni siquiera salen a cacerolear. Desnudan la debilidad de los partidos políticos pero no se ofrecen como alternativa.

Su actividad se limita a expresiones en foros de Internet y protestas públicas que se hacen en los feriados patrios (ver foto) y el día de cierre para las declaraciones de impuestos en los distintos estados. Su filosofía es algo inconsistente: quieren bajar la deuda pública pagando menos. Lo que se ignora no puede hacer mal: en otra encuesta, el 80 por ciento de los adherentes al movimiento dijeron no saber que el paquete de estímulo de Obama les había bajado los impuestos al 90 por ciento de los estadounidenses. Esas noticias no salen mucho en la Fox, la cadena que promueve descaradamente cada convocatoria de su movimiento.

Tienen, sí, referentes que se valen de la frase y del movimiento para hacer campaña en contra del gobierno. Hablan sencillo, critican a la burocracia de Washington y se quejan todo el tiempo de lo que gasta Obama. Como el melli D’Angeli, acusan al gobierno de ser un enchastre. La más importante es Sarah Palin, la candidata republicana a la vicepresidencia en la última elección. Esa que contestó, cuando le preguntaron por los desafíos de la política exterior: “Tenemos a Rusia... ahí cerca...”, y no pudo agregar nada más.

Tea Party. Suena bien. La frase se refiere al acto fundacional de los Estados Unidos, el equivalente al Cabildo del 25 de Mayo. En 1773, los patriotas de Boston, cansados de pagar impuestos, se suben a un barco y vacían al mar un cargamento de té. Y Boston fue una fiesta, y vino la Guerra de la Independencia, y los padres fundadores plantaron bandera y escribieron la Constitución y Yankee doodle dandy. ¡Viva la patria!

Tea Party para poner al negro ése en su lugar. No es casualidad que el perfil del adherente medio sea blanco, pobre, poco educado, libertario o conservador. Las crisis económicas sacan a relucir el costado xenófobo y racista de las sociedades. Encima Estados Unidos viene de elegir a su primer presidente negro.

Si uno está cansado de verlo sonriendo por televisión, si le molestan los diseños africanos de la primera dama, si está harto de todas esas películas que salieron ahora con un negro haciendo de héroe, si está convencido de que los negros son todos chorros y por eso llenan las cárceles, y si encima lo echaron de su trabajo por la crisis pero imagina que fue por no pertenecer a una minoría protegida, entonces no puede decir “saquemos a patadas de la Casa Blanca a ese negro de mierda.” Lo podrían acusar de racista. Entonces dice “Tea Party” y se entiende igual.

Los negros no estuvieron en el Tea Party de Boston porque estaban en el sur cosechando tabaco y algodón para sus amos. Y nadie le hizo un Tea Party a Bush por llevar el déficit a cifras astronómicas ni por darles un megarrescate a los banqueros de Wall Street. En la Tea Party versión 2010, los negros vendrían a ser los sacos de té que el movimiento quiere tirar por la borda. Porque no es sólo Obama. Obama es la consecuencia de 20 años de Acción Afirmativa que el padre del populismo norteamericano, Ronald Reagan, tuvo a bien abolir en los ’80: las cuotas para las minorías en los empleos, el traslado forzoso de chicos negros pobres a las escuelas de blancos ricos, los fiscales federales enviados a Alabama para dificultar los linchamientos de los seguidores de Martin Luther King, los programas para obligar a los blancos a compartir con los negros el asiento del colectivo. Todo ese gasto en programas estatales para igualar las cosas, y ahora hay un negro en la Casa Blanca que sigue gastando los impuestos que todos tienen que pagar. Y encima rescata a los banqueros y a los dueños de las automotrices y ahora pide otro dineral para reformar el sistema de salud.

Tea Party. Kill the bill. La derecha no tiene muy buenas razones para oponerse a una legislación que bajaría la cuota de las prepagas y extendería la cobertura a más de veinte millones de personas que hoy no la tienen. Salvo que no es momento para grandes gastos porque hay crisis y la gente no quiere pagar más impuestos. Entonces se valen del movimiento para eludir el debate de ideas y gritan “Kill the Bill”, maten la ley de Obama, en los sitios web y las protestas del movimiento. Los legisladores demócratas se asustan. Se vienen las elecciones y no quieren ser víctimas del Tea Party. Bill sigue vivo, esperando el voto del Senado, demócratas y republicanos saben que es la gran batalla política del gobierno de Obama y que muy bien podría definir las próximas presidenciales. Por ahora los demócratas tendrían número si consiguieran ponerse de acuerdo, pero despues de las legislativas del 2011 el porotaje podría cambiar.

Tea Party. No gasten más. En el imaginario popular estadounidense son los demócratas los que gastan y los republicanos los que ahorran. Pero no es tan así. Al principio sí, pero ya no. Primero vino el “New Deal” del demócrata Franklin Roosevelt y sus recetas keynesianas para salir de la Gran Depresión. Después llegó Hoover, el fiscalista republicano, para llenar de agujeros al Estado de bienestar. Más tarde Lyndon Johnson y todo el empuje al movimiento de derechos civiles y sociales de los negros. Después Nixon para decir basta.

Todo cambió con la llegada los populistas de derecha y los demócratas autoproclamados “fiscalmente responsables”. Ahí se dio vuelta la tortilla. Primero vino la “Reagan Revolution” de los republicanos, que disparó el déficit con recortes de impuestos para las empresas y mucho gasto militar. Después llegó el ajuste del demócrata Clinton, que llegó al déficit cero desmembrando el programa espacial, encogiendo al Departamento de Estado y congelando la planta de empleados públicos. Después, con la “cultural revolution” de George W. Bush, volvió el déficit record con descuentos impositivos para los ricos, “vouchers” para escuelas, escudo antimisiles y guerra global.

Después llegó Obama con su discurso de demócrata fiscalmente responsable, pero también de Gran Transformador. Dice que va a terminar con el déficit en cinco o diez años, pero no dice cómo lo va a hacer y cada mes anuncia un nuevo paquetazo. Primero los rescates para salir de la crisis, después la reforma de salud, ahora quiere reconvertir la economía a energía limpia y ayudar a las Pymes. Todos objetivos atendibles, pero caros. Y la gente está asustada. Y algunos no le perdonan que sea negro. Y no le creen que va a cuidar el mango y que no va a subir los impuestos. Ya no les creen ni a los demócratas ni a los republicanos.

Entonces se juntan y gritan ¡Basta! ¡Tea Party! ¡Viva la patria! ¡Kill the bill! Como expresión política no quiere decir mucho, pero sirve para el desahogo. Y para apretar al Congreso para que no siga gastando. No porque piensen que el gasto estatal originó la crisis, sino porque piensan que no es la solución.

Sobre todo gritan ¡Tea Party! para complicarle la vida al negro Obama, que necesita dólares y leyes para hacer política. Que no haga nada, le gritan, que se vaya, que se vayan todos. Tea Party hasta que lleguen tiempos mejores.

Fuente: Pagina 12

lunes, 30 de marzo de 2009

Objetivo: Salvar la prensa


El número de periódicos muertos o heridos aumenta semana tras semana. Son ya 120 los diarios que han echado el cierre desde enero de 2008 y 21.000 los periodistas despedidos en otros 67. La última víctima ilustre, el 'Seattle Post-Intelligencer', ha dejado un vacío histórico en los quioscos. La soga amenaza ahora al 'San Francisco Chronicle', al 'Boston Globe' o al 'Atlanta Journal-Constitution', estrangulados por pérdidas de un millón de dólares semanales.

La agonía del 'Chronicle' –que podría dejar a San Francisco como la primera gran ciudad norteamericana sin un periódico– ha disparado las alarmas en Washington. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha decidido tomar cartas en el asunto y ha pedido al fiscal general, Eric Holder, que relaje las leyes 'antitrust' para poder salvar a su querido periódico.

El senador demócrata Benjamin Cardin ha ido incluso más allá y ha puesto en marcha una iniciativa legislativa –la Ley de Revitalización de los Periódicos– para lanzar un balón de oxígeno a los maltrechos diarios locales, que tendrían la opción de convertirse en "organizaciones sin ánimo de lucro" y acogerse a notorias exenciones fiscales.

De momento, nadie se ha atrevido a hablar de un "plan de rescate" comparable al de la industria automovilística, pero el debate político se está encauzando hacia la premisa que defienden John Nichols y Robert McChesney, autores de un libro que está dando mucho que hablar antes incluso de su publicación: 'Salvar el periodismo: el alma de la democracia'.

'Tragedia' para la democracia

"Tenemos que asegurar que nuestras políticas permitan la supervencia de la empresas de información y el nivel de recolección y análisis de las noticias que los americanos esperan", escribe Nancy Pelosi en su carta al titular de Justicia, a quien pide una revisión de las leyes 'antitrust' para ajustarlas a "a la realidad actual del mercado" en la bahía de San Francisco.

El senador Benjamin Cardin se ha desmarcado también esta semana con una propuesta insólita: rebajar la presión fiscal sobre los periódicos locales y permitirles sobrevivir como "fundaciones" (un camino abierto hace ya tiempo por publicaciones independientes como 'The Nation').

"Estamos perdiendo la industria de la prensa y la marcha de la economía es la causa inmediata del problema", admite Cardin. "Pero es el modelo de empresa, basado en los ingresos por anuncios y por circulación, el que se ha roto. Estamos ante una tragedia real para las comunidades en nuestro país y para nuestra democracia".

Sostiene Cardin que su propuesta no beneficiará a los grupos mediáticos que también tienen radios y televisiones, sino a "los periódicos locales que están luchando por salir a flote". Su propuesta ha sido acogida favorablemente por una parte de la industria, aunque los analistas advierten que muchos periódicos como el decano de Arizona 'The Tucson Citizen' –que pertenece al grupo Gannett y ha bajado de 65.000 a 17.000 ejemplares– se verán con las manos atadas y no tendrán otro remedio que echar el cierre si no son adquiridos por entidades locales.

John Nichols y Robert McChesney, los autores de Salvar el periodismo, afirman entre tanto que la consolidación de los grupos ha sido precisamente "el abrazo de la muerte" de la prensa. Los autores abogan por una política de subsidios y apoyo institucional "al periodismo de calidad" y advierten que internet "no puede conseguir su potencial revolucionario como foro de los ciudadanos" sin la base y el complemento que hasta ahora ofrecía la prensa.

«Somos muy entusiastas ante los intentos de promover on line el viejo periodismo, como hace 'ProPublica', 'Talking Points' o 'The Huffington Post'", sostienen Nichols y McChesney en las páginas de 'The Nation'. "Pero nada podrá llenar de momento el vacío que dejarían los periódicos en las áreas metropolitanas".

El Pew Research Center, implacable en su seguimiento del largo invierno de la prensa, nos ofrecía estos días otra triste primicia: tan sólo uno de cada tres americanos echaría de menos el periódico de su ciudad si dejara de publicarse tal día como hoy.

Fuente: El Mundo. es

miércoles, 25 de marzo de 2009

1.000.000 de casas para enfrentar la crisis

Brasília - O presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmou hoje (25) que o plano de habitação Minha Casa, Minha Vida é “arrojado”. Além de ser uma medida para reduzir o déficit habitacional, destacou Lula, ele também é uma ação de enfrentamento da crise financeira internacional. De acordo com o presidente, o programa tem como meta gerar empregos. “Esse é um programa arrojado, mais do que emergencial, como resposta ao enfrentamento da crise econômica mundial”, disse Lula, ao discursar no lançamento do programa, no Palácio do Itamaraty. 
O presidente assinalou que o plano vai resolver parte dos problemas de moradia de milhares brasileiros. Além disso, acrescentou, deverá gerar emprego e renda, movimentando mais economia. Lula disse também que o programa não sofrerá falta de recursos. “Nesse programa, não vamos ter problema de gastar. Queremos gastar esse dinheiro o quanto antes”. O plano prevê um toral de R$ 34 bilhões para a construção de 1 milhão de moradias.
Fuente: Midiacom

lunes, 2 de marzo de 2009

Recopilado de frases de George W. Bush

"Africa es una nacion que sufre una increible enfermedad" (rueda de prensa. 14/9/00)

" He hablado con Vicente Fox, el nuevo presidente de Mexico, por el petroleo que ellos enviaran a Estados Unidos. Asi no dependeremos del > petroleo extranjero" (primer debate presidencial 10/3/2000)

"La mujer que sabia que sufri dislexia...¿como lo sabia si yo nunca me entreviste con ella? (California, 15/9/2000)

"La gran mayoria de nuestras importaciones provienen fuera del pais" ((NPR's Morning Editng. 26/9/2000)

"Ustedes tambien tienen negros?" (Al entonces presidente de Brasil Fernando Cardoso, en Sao Paulo. 28/4/2002)

"Solo quiero que sepan que cuando hablamos de guerra, en realidad estamos hablando de paz" (Washington, 18/6/2002)

"Nuestros enemigos son innovadores e ingeniosos, pero nosotros tambien. No cesan nunca de pensar en como dañar a nuestro pais y a nuestro pueblo. Nosotros tampoco" (Washington 5/8/2004)

"Un presidente nunca puede decir nunca" (Declaracion sobre la guerra, antes de partir a Europa, febrero 2005)

"Cuando hice la campaña en 2000, dije ""quiero ser un presidente de guerra"". Nadie quiere ser un presidente de guerra, pero yo lo soy" (Iowa, 26/10/2006)

"Nosotros estamos preparados para cualquier imprevisto que pueda ocurrir o no" "Deberia preguntarle al que me hizo la pregunta. No tuve oportunidad de preguntarle al que me hizo la pregunta. ¿De que pregunta se trata? (Austin, Texas 8/1/2001)

"Se que en Washington hay muchas ambiciones. Es natural. Pero espero que los ambiciosos se den cuenta de que es mas facil triunfar con un exito que con un fracaso" (Entrevista de la Associated Press. 18/1/2001)

"El apagon de California es verdaderamente resultado de que no hay suficientes plantas generadoras de energia y entonces no hay energia suficiente para energizar las plantas de energia" (entrevista de The New York Times, mayo/2001)

"Demasiados buenos doctores estan abandonando su profesion. Demasiados ginecologos ya no pueden practicar su amor con las mujeres de este pais" (Missouri 6/9/2004)

"Los que penetran en el pais ilegalmente estan violando la ley" (Arizona, 28/11/2005)

"Yo mantengo todas las declaraciones equivocadas que hice"

"Un numero bajo de votantes es una indidacion de que menos personas estan yendo a votar"

"No es la poblacion lo que esta perjudicando el medio ambiente. Son las impurezas en nuestro aire y agua que hacen esto"  

"Nosotros tenemos un firme compromiso con la OTAN. Nosotros formamos parte de la OTAN. Nosotros tenemos un firme compromiso con Europa. Nosotros formamos parte de Europa"

Gracias Catalina por el envio

lunes, 1 de diciembre de 2008

Hillary será la secretaria de Estado de Obama


WASHINGTON (AP).- Además de nominar a Hillary Clinton como secretaria de Estado, el presidente electo Barack Obama planea anunciar hoy tanto a asesores como rivales políticos para importantes puestos en su gobierno. El anuncio incluye a miembros de su equipo de seguridad nacional.
Entre los seleccionados, están algunos de sus colaboradores más leales y, otros que no lo fueron, como su ex rival Clinton y el secretario de defensa de Bush, Robert Gates, quien se va a quedar en su puesto.
Obama planea además nombrar como secretario de Justicia a Eric Holder, quien le ayudó a seleccionar a su compañero de fórmula, el senador Joe Biden. Como titular del Departamento de Seguridad Interior, eligió a la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano.
El presidente electo decidió nominar a Susan Rice, asesora de política exterior de su campaña, como embajadora ante la ONU y a James Jones, como consejero nacional de seguridad.
La semana pasada, Obama nombró a importantes miembros de su equipo económico, incluyendo Timothy Geithner, presidente del Banco de Reserva Federal de Nueva York, como secretario del Tesoro. Obama no está preparado aún para nombrar a sus asesores de inteligencia, dijo un funcionario demócrata.
Una dura negociación. La nominación de Hillary requirió de un acuerdo de nueve puntos entre el ex presidente Bill Clinton y Obama. El primero, aceptó revelar los nombres de los 208.000 individuos, empresas y gobiernos que donaron más de 500 millones de dólares a su fundación, para evitar riesgos de un eventual conflicto de intereses con la futura labor de su esposa.
El acuerdo, además, incluye el compromiso del ex presidente de separar su célebre Iniciativa Global de su fundación y darle forma de empresa. Más aún, la Iniciativa Clinton con la que promueve la lucha contra el sida, el calentamiento global y la pobreza, ya no podrá celebrar sus cumbres anuales fuera de Estados Unidos ni aceptar contribuciones de gobiernos.
Una relación tensa. La nominación de Hillary Clinton es el último capítulo en lo que comenzó como una amarga rivalidad por la nominación presidencial demócrata. Luego que Obama la derrotó, Clinton apoyó su campaña en las elecciones contra el republicano John McCain, y ahora ha aceptado dejar su escaño en el senado para ser su principal diplomática.
Obama y Clinton tuvieron choques reiterados sobre política exterior durante las primarias. El presidente electo criticó a la senadora por votar la autorización que posibilitó la guerra en Irak. Clinton dijo que su rival carecía de la experiencia necesaria para ser presidente y lo criticó por sus dichos sobre potenciales encuentros con gobernantes de naciones como Irán y Cuba.

martes, 18 de noviembre de 2008

Bush, bajo la mirada de Oliver Stone

Mario Diamint para La Nación

MIAMI.- Con tres películas basadas en presidentes contemporáneos, Oliver Stone se ha convertido en el preeminente cronista de las historias íntimas de la Casa Blanca. Pero a diferencia de JFK Nixon , sus anteriores producciones, W. , la película basada en la caída y ascenso (y probable caída final) de George W. Bush, es la primera en tratar de capturar dramáticamente la carrera de un presidente mientras aún se encuentra en ejercicio. El ejemplo más cercano de este tipo de inmediatez es The Queen , de Stephen Frears, con Helen Mirren en el papel de Isabel II.

Esto habla de la audacia y de los riesgos que asumió Stone. A menos que se trate de una parodia, no es fácil insuflar vida a personajes que uno puede ver por televisión en su versión original apenas deja la sala. La mente humana, como la historia, necesitan de distancia y perspectiva.

Pero para Stone la tentación era demasiado grande. Como lo explicó en una entrevista: "Los Estados Unidos se han definido en los comienzos del siglo XXI como un Estado-cowboy y Bush ha expresado, hiperbólicamente, toda la mentalidad de cowboy que el mundo atribuye a los Estados Unidos".

La película es fascinante en muchos sentidos. Josh Brolin hace una notable recreación de Bush al punto de que, por momentos, uno cree estar viendo al verdadero, y lo mismo puede decirse del resto del elenco, que incluye a Richard Dreyfuss (como Dick Cheney), Elizabeth Banks (Laura Bush), James Cromwell (George H. W. Bush), Scott Glenn (Donald Rumsfeld) y Toby Jones (Karl Rove).

Ascenso hacia el poder

La narración arranca en los años universitarios de George W., cuando no era otra cosa que un chico bien, sólo interesado en el béisbol, la cerveza, el juego y las mujeres y termina con la guerra en Irak, cuando, desconcertado, descubre que Saddam Hussein no tenía armas de destrucción masiva. Entre ambos períodos se teje una historia que recoge su prematuro resentimiento, la infructuosa búsqueda de aprobación paternal, su conversión religiosa y, finalmente, la presidencia.

Al margen de las consideraciones artísticas y el necesario cuestionamiento de la verdad histórica que surge de una película que es, en el mejor de los casos, una recreación, y en el peor, una mera invención, queda la reflexión que W. propone acerca de la naturaleza del poder y las calificaciones de quienes lo ejercen.George W. Bush nunca debió haber sido presidente del país más poderoso del planeta, del cual, en mayor o menor medida, depende el bienestar del resto del mundo. Nunca tuvo las condiciones, ni la preparación, ni el criterio ni la estatura para asumir semejante responsabilidad.

Esto lo supo su padre y lo sabe hoy el 75 por ciento de los norteamericanos que opinan que el país fue llevado en la dirección equivocada. Cuando un periodista le pregunta cuál será su lugar en la historia, Bush responde: "¿La historia? En la historia estaremos todos muertos".

La mayor virtud de Bush, según lo advierte Karl Rove, es que es la clase de persona con la que uno quisiera tomar una cerveza. El concepto se convirtió en un slogan de la campaña y ha sido resucitado una y otra vez, a pesar del decreciente número de personas deseosas de compartir una cerveza con él. Esta noción de que un presidente debe ser elegido a partir del más bajo denominador común, de que no tiene que tener otra aptitud que la de parecerse a la mayoría, puede resultar una aspiración muy democrática pero es una fórmula de desastre, como lo han demostrado estos últimos ocho años.

Pero la fascinación por la simpleza o la ignorancia disfrazada de simpleza es un arma política poderosa. Fue la que convirtió a Sarah Palin en candidata a vicepresidenta y a "Joe el plomero" en una sensación mediática. Y hay algo que conecta a Bush con "Joe el plomero". Ambos se han revelado como un fraude. Bush podía ser el cowboy con quien compartir una cerveza, pero sus políticas no estaban destinadas a beneficiar a la gente común.

"Joe el plomero", exaltado como el arquetipo del norteamericano común, terminó no siendo ni arquetipo ni plomero, sino un racista impenitente, que debe dinero de sus impuestos y practica su profesión sin licencia. La simpleza, está visto, puede a veces resultar bien complicada.

lunes, 6 de octubre de 2008

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿“America First” o “My Campaign first”?

El slogan de campaña de John McCain se ha vuelto un blanco fácil de críticas, a causa de la decisión del candidato republicano de suspender la campaña presidencial para volver al Senado a resolver la crisis financiera que acorrala a la Casa Blanca.
Si bien el candidato republicano insiste en dejar de lado la política de la campaña presidencial para aportar soluciones a la crisis financiera, e invita a Barack Obama a imitarlo, no ha sido capaz de construir un mensaje claro sobre sus propuestas para sortear la crisis.

Las últimas entrevistas televisivas han dejado en el público norteamericano una sensación de inseguridad ante la debilidad demostrada por los candidatos republicanos, en particular por la candidata a vicepresidente Sarah Palin, a la hora de dar respuestas concretas sobre la crisis. La pregunta que se suscita indefectiblemente es ¿cómo podrán liderar si no pueden siquiera definir su opinión claramente?
La inconsistencia del mensaje de McCain también parece evidenciarse en la contradicción entre sus numerosas y recientes aseveraciones relativas a que
las bases de la economía norteamericana eran sólidas y su decisión actual de suspender la campaña hasta que se hubiera logrado un acuerdo bipartidista en Washington para enfrentar la crisis.
Photo: Telegraph.co.uk
Las consideraciones relativas a la campaña del candidato denotan un panorama incierto para John McCain. A pesar de lo que estas últimas acciones intentarían demostrar, que para McCain “America va primero”, la situación en Washington parece complicar el posicionamiento del candidato. En el Senado, McCain se encuentra entre quienes rechazan el plan de salvataje financiero de la Administración Bush y entre un número importante de demócratas y republicanos que ven el plan como esencial para evitar el desastre económico. El debate lo coloca en una posición nada favorable en relación a los republicanos conservadores (enemigos del uso de
fondos de la recaudación fiscal para salvar a Wall Street) que había logrado conquistar con la nominación de Sarah Palin como compañera de fórmula.
Por otra parte, John McCain ha puesto en duda la realización del primer debate presidencial programado para esta noche en Mississipi. Al suspender su campaña, McCain declaró que no asistiría al debate a menos que se lograra un acuerdo. Esta decisión le generó numerosas críticas,principalmente de su rival Barack Obama quien confirmó su
presencia en el mismo y consideró que la crisis que atraviesa el país hace aún más necesaria la realización del debate para que los norteamericanos conozcan qué propone cada candidato para salir de esta situación. Ante esta situación, la Comision de Debates Presidenciales ha emitido un comunicado donde confirma que los debates se realizarán de acuerdo al cronograma previsto.

Si bien las recientes acciones de McCain intentan demostrar que el candidato cumple con el slogan de su campaña y pone a “America first” (América primero), muchos (en particular Chris Kofinis, ex director de Comunicación de la campaña de John Edwards) comienzan a pensar que aquí de lo que se trata es de “My campaign first” (mi campaña primero)


Leer más: “
McCain’s Peril in Wading In” de Nagourney y Bumiller, 26/09/2008, NY TIMES

Nadia Nasanovsky