
Comunicación Política. Campañas electorales. Comunicación Gubernamental. Escándalos. Polémicas. Comunicación de crisis.
domingo, 18 de abril de 2010
Cómo funciona el laboratorio político de De Narváez 2011

jueves, 15 de abril de 2010
De Narváez apela a Gardel para lanzar su candidatura presidencial


viernes, 9 de abril de 2010
El insólito veranito de los Kirchner

Ha llegado el otoño, pero los Kirchner parecen disfrutar de su propio veranito.
El buen tiempo kirchnerista reconoce algunos factores meteorológicos reales, como los nubarrones que amenazan a los dirigentes de la oposición y el clima optimista por el anunciado canje de la deuda, que condujo a una sensible baja del riesgo país en el último mes.
El Gobierno también intenta crear su propia realidad. El mejor ejemplo es la paradisíaca escenografía montada desde el Indec, el único organismo del país que señala que la pobreza en la Argentina disminuyó durante 2009. Es que si la inflación oficial no es la real, tampoco la canasta familiar es la verdadera ni el poder adquisitivo es el que dice el Gobierno.
Los recientes fracasos de la oposición en el Congreso comienzan a avalar la estrategia del oficialismo, consistente en demostrar que la supuesta mayoría opositora es muy heterogénea, casi un "rejunte", sin un proyecto alternativo.
En consecuencia -señalan desde el kirchnerismo- "no hay una nueva mayoría ni tampoco una nueva primera minoría". Hasta que se demuestre lo contrario, la primera minoría seguirá siendo el kirchnerismo, razonan.
La posibilidad de un default de la oposición envalentona a los Kirchner. Sus operadores sueñan con un 2011 donde Néstor Kirchner alcance el 40 por ciento de los votos y supere por más de diez puntos a su más inmediato perseguidor, en virtud de la fragmentación del arco opositor.
Falta mucho tiempo, demasiado, para el momento en que los argentinos deban elegir al sucesor de Cristina Fernández de Kirchner. Pese a eso, los portavoces de Olivos empiezan a instalar aquella hipótesis electoral.
Casi nada, sin embargo, permite proyectar un escenario como el que sueñan en el oficialismo. La imagen positiva de los Kirchner está desde el conflicto con el campo estancada entre el 20 y el 30 por ciento. Si bien hoy puede estar algo más cerca del 30 que del 20, no hay una tendencia que permita pronosticar un quiebre del umbral superior ni mucho menos una recuperación hasta los guarismos del 70 por ciento que supieron exhibir. El piso del 20 es bastante sólido, pero la resistencia en los 30 puntos también es muy fuerte, según los análisis técnicos de las encuestas.
Es probable, en estas circunstancias, que la situación electoral de los Kirchner se asemeje a la de Carlos Menem en 2003. Podrían llegar a un ballottage, pero muy difícilmente ganarlo.
Este hecho, a su vez, fragmenta a la oposición, porque son muchos los que se sienten en condiciones de derrotar al kirchnerismo en la contienda electoral por la presidencia de la Nación. Dentro de esos muchos, no parece estar, al menos por ahora, quien, paradójicamente, unificaría a todo el peronismo no kirchnerista detrás de su candidatura presidencial: Carlos Reutemann.
Entre las dudas de éste y las apetencias de sus otros potenciales postulantes presidenciales, la oposición exhibe personalidades políticas tan variadas como sus orígenes. Apenas la une el afán de ponerles límites a ciertas prácticas autoritarias del Gobierno, pero este objetivo parece subordinado a veces a las ambiciones personales de sus líderes. El desafío de construir el futuro les ha llegado y está plagado de obstáculos.
Fuente: La Nación
viernes, 11 de septiembre de 2009
Hoy Cobos encabeza la lista de los presidenciables

Cuando todavía falta más de dos años para las elecciones presidenciales, las encuestadoras se encuentran midiendo quiénes son los personajes que están a la cabeza de las preferencias de la sociedad para suceder a Cristina Fernández en el sillón de Rivadavia. La crisis de representatividad que vive nuestro país hoy en día es muy grande, y eso se refleja sin ningún lugar a dudas en la pérdida de popularidad por parte de los políticos y en el descreimiento que tienen todas las acciones de la clase dirigente. Pasado el acto electoral del 28-J, los partidos políticos comienzan a preparar su campaña para el 2011, y es por eso que sus principales figuras quieren empezar a instalarse como los candidatos ideales para
En el día de ayer,
En cuanto a imagen positiva de los dirigentes argentinos, la consultora dirigida por Pablo Knopoff, muestra que en ese ramo el vicepresidente sigue siendo el más popular, ya que tiene una imagen positiva de 56,9% y una negativa que no llega al 30%. Segundo aparece Kirchner con una valoración positiva de 24,5% y una negativa del 68%. Más atrás se ubican Macri con 45,1% de positiva, 39,3% de negativa; y Daniel Scioli con un 57% de imagen negativa y 29,9% de positiva.
Ante la consulta de Isonomía sobre “quién es hoy el principal referente de la oposición”, Cobos suma 24.2%, De Narváez 20.8; Macri 19.3, Eduardo Duhalde 14.4; Elisa Carrió 12.9 y Reutemann 8.5.
Por su parte, un sondeo efectuado por la consultora Managment & Fit, realizado entre los días 1 y 3 de septiembre, donde se muestra que Cobos es el político que lleva las de ganar a la hora de elegir un candidato para comandar el país en el 2011, así como también es el que mejor imagen positiva tiene.
En la misma, Julio Cobos reúne el 21,1% de las preferencias de cara a las próximas presidenciales, seguido por Carlos Reutemann con el 15,2%, Mauricio Macri con el 12,6%, Francisco De Narváez con el 7,5%, y Néstor Kirchner con el 5,6%, mientras que su enemiga interna dentro del ACyS, la chaqueña Elisa Carrió, sólo logra el 4,7% de intención de voto en la actualidad.
Además, Cobos tiene una imagen positiva del 44,1%, seguido de cerca por Reutemann con el 38,3%, De Narváez con el 36,4%, Macri con el 33,8%, Carrió con el 30,4%, Kirchner con el 18,7%, Duhalde con el 19,4%, Scioli con el 26,7% y Solá con el 21,5%.
De esta manera, Cobos se perfila como el principal referente del partido fundado por Leandro N. Alem para pelear por la presidencia de
Fuente: Multimedios Prisma

domingo, 16 de agosto de 2009
¿Que te pasa, oposición?

Por Pablo Mendelevich
No hay reunión a la que vaya, incluso alguna reunión social, en la que no me digan eso; la verdad, ya estoy podrido de escucharlo." Al hombre el asunto lo agobia. El cronista acaba de preguntarle si no le parece que la oposición está como atolondrada, dispersa, fragmentada, mientras se le diluye día tras día la fuerza que extrajo de las urnas el 28 de junio. Claro, la suya no es la catarsis de un vendedor de autos, un obstetra o un pastor evangelista. Se trata de uno de los políticos opositores más importantes del país. "Le reconozco que mucha gente se queja de la oposición, pero no sé qué quieren que hagamos."
Hoy se cumplen 49 días del pronunciamiento de veinte millones de almas en el cuarto oscuro. Pero, raro país, todavía faltan 116 días para que ese pronunciamiento se efectivice. O por lo menos para que los representantes elegidos en aquellos comicios legislativos que el Gobierno planteó en formato plebiscitario pongan sus frescas asentaderas en las bancas. Que la Argentina tenga durante seis meses dos congresos -el viejo en la cancha, el nuevo en el banco- es una anormalidad, conviene recordarlo, derivada del adelanto electoral que dispusieron por unanimidad los dos Kirchner. La crisis mundial desaconsejaba, según su sabio entender, votar en octubre. Eso dijeron. El detalle de que se anticipaban las elecciones pero no las asunciones parecía en el otoño un mero efecto secundario de la medicina, cuestión insignificante, claro, frente a un mundo que se caía.
Sin embargo, ahora que transitamos por el período en el que la voluntad del electorado quedó desacoplada de la composición del Congreso y ahora que se ve que la Torre Eiffel, la Gran Muralla y hasta Wall Street, bien o mal, siguen allí, el panorama es sorprendente: el Gobierno conserva la iniciativa y los opositores, que tanto champagne gastaron la noche del domingo 28, van detrás. Sobran ejemplos en la semana que pasó. En pleno diálogo político la oposición se enteró por tevé de la estatización del fútbol -si no la medida más popular del año, la más populista-, viene de conseguir menos diputados que antes para oponerse al refill(rellenado del vaso en restaurantes americanos) de la delegación de poderes y ni siquiera pudo golpearse mucho el pecho cuando el Gobierno frenó, precariamente, el tarifazo. Es un secreto a gritos en el mundillo político que la marcha atrás con el tarifazo se debió antes a la rebelión de los diputados propios que a la prédica de los opositores. Hasta el durísimo documento que el jueves dio a conocer la UCR dando por terminado el diálogo pareció casi una sobreactuación obligada por las circunstancias: la evidencia de que mientras invitaba cortésmente a dialogar, el Gobierno en el Congreso mostraba hasta qué punto está dispuesto a dar su batalla.
Espacios vacantes"El verdadero cuadro opositor se va a plantear a partir del 10 de diciembre", dice Francisco de Narváez, el neoperonista que siete semanas atrás emergía como principal vencedor de los comicios nacionales, tras haberle ganado en el principal distrito al principal de los Kirchner. ¿Usted no cree que su repliegue personal, máxime después de haber sido en la campaña un intenso protagonista mediático, contribuyó a dejar un espacio vacante que el oficialismo ocupó con astucia?, pregunta el cronista. De Narváez responde que quiso ser prudente para no adoptar una posición triunfalista y niega que la recuperación de la iniciativa oficial sea per se un dato positivo ("Va a generar más rechazo en la sociedad, que votó contra esa forma de gobierno en la que ellos insisten"). Critica, en particular, la estatización del fútbol por lo que significa la ruptura de contratos entre privados, pero, en cuanto a su propio liderazgo, casi admite no tener suficiente vigor, al menos ahora, para salirle al cruce al Gobierno en forma eficaz. ¿Insuficiencia de recursos políticos o demasiada plancha? Miembro del bloque Unión Celeste y Blanca que integra el interbloque del Pro, De Narváez no habló en ninguno de los dos recientes debates fundamentales que hubo en el recinto, en los que se trataron la emergencia agropecuaria y la delegación de poderes al Ejecutivo.
El otro gran guardado, se sabe, es Carlos Reutemann, quien entiende que cuando "el peronismo es un terremoto", según él mismo diagnosticó hace tres semanas, no se recomienda salir a recoger heridos: hay que esperar. Es una disciplina que Reutemann practica con éxito, si se considera que él es el político peronista que más tiempo lleva con imagen positiva sostenida, algo así como un impoluto líder nacional permanente del futuro. La senadora Roxana Latorre, su álter ego, insiste en que el Lole no va a largar su candidatura presidencial este año porque la ciudadanía está preocupada por otras cuestiones, como la supervivencia cotidiana. Son los dirigentes, explica, los que tienen apuro. Ante la pregunta de si Reutemann, como inminente candidato presidencial favorito, no está hoy demasiado al margen de los grandes temas que se discuten en el país, Latorre dice que él siempre manejó bien los tiempos. Y en eso tiene razón. Aunque nadie imagina cómo seguiría funcionando el legendario laconismo de Reutemann en la hipótesis de que, el peronismo primero y la ciudadanía, después, lo conviertan en sucesor de Cristina Kirchner.
AnabólicosDe Narváez y Reutemann, también Cobos, derrotaron al oficialismo en sus respectivas provincias, aunque a nivel nacional, como se sabe, quien sumó más votos -no más bancas- fue el kirchnerismo, seguido por el Acuerdo Cívico de Lilita Carrió, si bien Kirchner y Carrió perdieron donde se presentaron, pese a lo cual ambos serán los dos nuevos diputados más rutilantes de la cámara. ¡Qué embrollo! Quizá no sea apropiado decir que en la Argentina el sistema político es muy complicado o que las prácticas políticas están llenas de contradicciones: lo correcto, probablemente, sea decir que ambas cosas suceden yuxtapuestas.
Los teóricos advierten que el nuestro es un sistema que promueve representaciones plurales. Para ello, los distintos partidos (bueno, "espacios") expresan cosas diferentes. Pero para ganarle una votación legislativa al Gobierno, que hoy es primera minoría (y lo seguirá siendo en diciembre), deben unirse sin desflecarse, lo que no sucede, porque un sector volátil, el de aliados ocasionales, termina funcionando como anabólico para el bloque oficialista. Ese, por cierto, es el sector con el que el Gobierno más negocia, según lo prueban las concesiones que le hizo en la reciente prórroga de delegación de poderes, que le prodigó al oficialismo una victoria de 136 votos a 100. Oh, casualidad, 136 votos consiguió el Gobierno para adelantar las elecciones, huelga decir que antes de su derrota electoral. También 136 fueron los votos con los que la Cámara de Diputados aprobó el año pasado la ley de emergencia económica. En cuanto a la oposición, desmejoró un poco, si se observa que en marzo último, cuando intentó bajar las retenciones mediante una sesión especial, juntó 103 diputados.
Los magros 100 de la madrugada del jueves pasado fueron consecuencia, en parte, de que hubo 7 abstenciones, pero más aún de la recuperación para la causa oficialista de viejos amigos despechados, que acaso se rindieron al argumento de preservar la gobernabilidad, lo que hacía desaconsejable reponerle al Congreso la facultad de determinar el nivel de retenciones. Aunque hubo algo más: el oficialismo repite que la debilidad del Gobierno -en privado admitida sin cortapisas- tonifica a las corporaciones. Según su visión, la corporación del campo, la de los abogados (en lenguaje kirchnerista, esto se refiere al Consejo de la Magistratura) o de las empresas mediáticas implanta mecanismos extorsivos e intenta suplantar a la política, una advertencia rendidora entre diputados de izquierda. Acaso por error estratégico de una parte de la oposición, la delegación de facultades quedó pegada con una automática rebaja a las retenciones de la soja que arbitraría el Congreso. Luego, Agustín Rossi, el negociador que ya había probado su destreza cuando la 125 sorteó la Cámara baja, consiguió conservar sus marcas estándar para aprobación de leyes difíciles.
En rigor, no hay una oposición. Como dice Margarita Stolbizer a LA NACION, lo que hay es un arco opositor. Stolbizer, protagonista de una resonante disputa doméstica con Elisa Carrió, lo que sumó un ejemplo contundente de lo fácil que se agrietan las asociaciones opositoras, analiza: "Liderazgos existen, lo que pasa es que son incompletos". Se refiere a Carrió, pero también a Cobos, y a Hermes Binner. En coincidencia con De Narváez, la dirigente del GEN dice que el Gobierno está muy golpeado y que no le parece que lo sucedido con el fútbol o con la delegación de poderes signifique un reposicionamiento oficialista sustancial.
Extendida la costumbre de no esconder las divergencias, casi nadie discute ya la fragilidad de las dos alianzas organizadas ad hoc para las últimas elecciones, la peronista y la no peronista, cuyo leitmotiv sonaba parejo: "Lo importante no es ganar, sino que el Gobierno pierda".
La alianza de Solá-Macri-De Narváez responde a la subclasificación peronistas contra peronistas, un galimatías que suele atormentar a los observadores extranjeros, pero que no resulta nada extravagante para los nativos. Esa alianza boya en una ambigua relación de pertenencia con el Partido Justicialista, hoy intrusado por Kirchner, según la visión del experto Eduardo Duhalde.
Ganadores y perdedoresSiete semanas después parece tener vigencia la pregunta de quién ganó las elecciones. La formulan unos y otros con variado apego a la ironía. Un miembro del Gobierno, que pide no ser mencionado, dice: "La falta de liderazgo nítido en la oposición se debe a que estas elecciones no arrojaron un ganador sino un perdedor, Kirchner, quien sin embargo tiene gran audacia, mucha información y, con el asunto del fútbol, le encontró el agujero al mate".
Ernesto Sanz, el mendocino que conduce a los senadores radicales, asegura que no hay forma de traducir el resultado electoral -sobreentiende que ganó la oposición- mientras no haya recambio de bancas. Su partido pegó un portazo virtual el jueves: concluyó, enojado, que el diálogo político había sido inútil. Tardía sintonía con la intransigente Carrió, quien hoy recuerda con amargura las cosas que le decían en la calle cuando se negó a ir a la Rosada. El ministro Florencio Randazzo se mostró sorprendido por la airada reacción radical carente de gradualismo, pero apegado como está al dialoguismo zen conservó las buenas maneras. Como si nada, llamó a otra ronda. El Gobierno todavía no descubrió que, llegado el caso, tiene un argumento lapidario para responder a quienes le critican su diálogo: entre sí, los diferentes opositores tienen un diálogo escaso, nada sistemático, cuando no son citas meramente gestuales, de esas que le dan trabajo a los fotógrafos.
Falta un siglo, en términos de política argentina, para el esperado 10 de diciembre. Otro siglo pasó ya desde el 28 de junio: la primera semana postelectoral se hablaba del riesgo de que a la oposición se le diera por cogobernar desde el Congreso. Se decía que podía "voltearle" -ése era el verbo en boga- las retenciones, los superpoderes y unas cuantas cosas más al Ejecutivo. Y se sostenía que el dilema central opositor era sostener la gobernabilidad tragando sapos o plantar las propias verdades frente a un kirchnerismo derrotado. Pero alguien se extravió en el camino: el kirchnerismo derrotado. Esperan hallarlo el 10 de diciembre.
Fuente: La Nación
viernes, 19 de junio de 2009
El socialismo empareja a Reutemann sobre el final

SANTA FE.- Las elecciones en esta provincia aparecen como un "empate técnico", según los especialistas. Y no es un dato menor, cuando los ojos del país estén puestos en Santa Fe ante una definición que puede tener un peso decisivo en las próximas presidenciales.
El peronista Carlos Reutemann y el socialista Hermes Binner apuestan a un triunfo el domingo 28 que los deje dentro de la lista de los "presidenciables". Y, con distintas armas, decidieron pelear a todo o nada.
Binner no es candidato a nada (tiene a su cargo la gobernación hasta el 2011), pero se metió en la campaña para ayudar a su postulante principal, Rubén Giustiniani, que busca la reelección en el Senado. Reutemann sí juega su nombre para seguir en el Senado.
Hasta hoy, lo único seguro del clima preelectoral es la polarización entre Reutemann y los candidatos de Binner. Reutemann se vio obligado a cambiar. Ya no es por estos días el "rudo" que ni siquiera responde a las llamadas de la prensa, sino que va a los programas de TV y acepta diálogos con las radios. Enfrente, Giustiniani sigue "remando", sabiendo que su figura no es la Binner. A favor juega que el gobernador tiene "llegada" y, mostrándose a su lado, consigue adhesión. Pero el gran proyecto socialista es Binner.
"Para mí, no hay un empate técnico. Rosario es la gran incógnita, porque dependerá de la diferencia que el socialismo obtenga en esa región. En el centro-norte, lejos, gana Reutemann", explicó a LA NACION la encuestadora Alejandrina Retamar (Retemar & Asociados). Sus relevos señalan que en el centro-norte Reutemann consigue el 42%, mientras que Giustiniani, el 20%.
En cambio, otro encuestador, Andrés Mautone, reveló el 41,4% de adhesión a Giustiniani y el 20% a Reutemann. Ambos admitieron que todavía hay un 25% de indecisos.Para Nueva Comunicación, de César Mansilla, Giustiniani le gana a Reutemann por casi cinco puntos (44,8% contra el 39,7%). Lejos está (5,9%) el candidato a senador del kirchnerismo, el sindicalista Claudio Leoni.
Los mismos peronistas admitieron que al iniciarse la campaña "Reutemann arrasaba en las encuestas", pero ahora la situación está voto por voto.
Fuente: La Nación
miércoles, 17 de junio de 2009
domingo, 31 de mayo de 2009
Casi el 70% rechaza la gestión K y al 52,8% no le gusta el accionar opositor

El rechazo al gobierno de Cristina Fernández entre los electores de todo el país araña el 70 por ciento. Pero el dato sobresaliente es que la mayoría no respalda tampoco el accionar de la oposición.
Según el relevamiento de Management & Fit, realizado en exclusiva para PERFIL, la desaprobación del gobierno de CFK es del 67,8 por ciento mientras que el 25,3 por ciento acepta su conducción y casi el 7 por ciento prefiere no opinar al respecto.
El 52,8 por ciento de los consultados no está de acuerdo en cómo la oposición desarrolla su labor y el 25,1 por ciento coincide con el accionar de este arco político. Mientras que casi un 22 por ciento no define si acepta o reprueba el trabajo de los opositores.
El líder con mejor imagen es el vicepresidente Julio Cobos, que tuvo un crecimiento exponencial tras el voto no positivo a
Sin embargo, dentro de la imagen de estos dirigentes hay distintos componentes. Entre imagen buena y muy buena, Cobos cosecha el 49,7 por ciento, su imagen negativa (regular y mala) araña el 40 por ciento.
Elisa Carrió sigue al vicepresidente con el 39,2 por ciento de imagen positiva y con un 53,9 por ciento de imagen entre los que la perciben mala y regular.
El ex presidente Eduardo Duhalde es quien cosecha, según este sondeo, la peor imagen. Casi el 80 por ciento de los consultados percibe al caudillo bonaerense con imagen mala y regular.
Si bien Francisco de Narváez tiene una imagen buena del 24,2 por ciento y un 5 por ciento lo percibe con muy buena imagen, un alto porcentaje (el 30,1) no sabe qué percepción tiene del candidato PRO-peronista, posiblemente entre esa franja la mayor parte no lo conozca.
Cristina Kirchner recoge una imagen buena y muy buena del 28 por ciento. El 65 por ciento de los encuestados tiene una visión negativa de
Scioli registra una percepción negativa cercana al 60 por ciento. Reutemann también tiene la imagen negativa alta, al menos así lo percibe el 40 por ciento de los consultados por M & F. La percepción negativa del vicepresidente alcanza el 39,9 por ciento y entre los que opinaron sobre Elisa Carrió, el 53 por ciento la ve con una percepción mala y regular.
Expectativas. El relevamiento de Management & Fit destaca que casi el 80 por ciento de los consultados tiene las mismas o peores expectativas que en elecciones anteriores. Quienes no tienen mayores ilusiones está el 39 por ciento de los encuestados, y entre los que cosechan peores expectativas que en otros comicios está el 34,1 por ciento de los electores.
El voto castigo predomina en opositores
Castigar al Gobierno, premiarlo, temor al caos o simpatía especial por alguno de los candidatos son algunas de las razones que determinan el voto en la provincia de Buenos Aires, donde este 28 de junio se renovarán 35 bancas de
Entre los seguidores de la dupla oficial integrada por Néstor Kirchner y Daniel Scioli, el 45,2 por ciento elige esta opción porque está de acuerdo con la gestión nacional y con la provincial. De la porción que votará al kirchnerismo sólo el 6,5 por ciento dijo que lo hará por temor a que si pierde esa fórmula el país pueda entrar en un caos, tal como sostiene el oficialismo.
Entre los que prefieren al binomio Francisco de Narváez y Felipe Solá predominan los que quieren castigar y ponerle un freno a los Kirchner. Esa franja representa el 33 por ciento de los que dicen que elegirán la boleta del PRO-peronismo. El resto lo hará por simpatía con De Narváez (41,1 por ciento de los votos) o con Solá (19,8 por ciento).
Entre los que optan por el Acuerdo Cívico se perciben dos franjas muy destacadas. Los que quieren castigar al Gobierno representan el 24 por ciento de sus electores, mientras que quienes lo hacen porque se consideran seguidores de Ricardo Alfonsín alcanzan otro 24 por ciento de los consultados.
Según este trabajo, el oficialismo tiene un voto consolidado, mientras que entre los que prefieren las opciones opositoras el sufragio es inestable: pueden cambiar en cualquier momento a favor de una u otra alternativa. Es decir que el voto K tiene carácter estructural, mientras que el opositor es volátil.












