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sábado, 26 de junio de 2010

Cuatro errores de Antanas Mockus (publicados en Facebook)

Mockus no leyó adecuadamente el contexto. Los votos se cuentan en las urnas y no en Facebook; ahí, Mockus arrasaba. Mario Riorda.

Por Mario Riorda (Politólogo)

Admiro a Antanas Mockus, reciente candidato derrotado a presidente de Colombia. Reconozco que el político y el personaje me han cautivado desde que volví a Bogotá. Transformador, innovador y corajudo. Hacedor de prototipos comunicacionales que posibilitaron que los ciudadanos de la capital colombiana hayan internalizado el "civismo", expresión tan cara a los sentimientos democráticos.

Como candidato a presidente, días antes de su derrota a manos de Juan Manuel Santos -quien es ahora presidente electo de Colombia-, Mockus escribió algunos posts en la red social Facebook y algunos también en Twitter.

Cuatro de ellos, a mi juicio, constituyen sendos errores que desnudan y resumen su estrategia política integral.

Primer "post". "Mañana todo está en juego. En las urnas no hay un solo voto. Todos a VOTAR. Somos capaces de transformar culturalmente a Colombia".

Esa afirmación desconoce que el comportamiento político se basa en la "estabilidad de las preferencias", que no cambian sustancialmente en el tiempo. No se trata sólo de preferencias que guardan relación estable con los bienes y servicios del mercado, sino que pueden ser aspectos fundamentales, como la salud, el prestigio, el placer, el temor, etcétera.

El gobierno de Álvaro Uribe ha terminado con un apoyo ciudadano sin precedentes, gracias a trabajar centrado en su "política de seguridad democrática", elemento clave de su "mito de gobierno".

El miedo- asociado a la inseguridad del país- es una preferencia demasiada arraigada para plantear una transformación cultural así sin más. Sorprende que haya sido Mockus, con su bagaje de autorregulación social, quien plantee que las preferencias cambien rápidamente en una elección y no como mínimo en el mediano plazo, aun si se reconociera lo mucho que trabajó desde su Movimiento Visionarios por Colombia.

Al hablar de preferencias, no se habla de preferencias de candidatos, pero aun un cambio repentino de opciones de un candidato a otro, puede reflejar en esencia que un elector mantiene una clara estabilidad que hace que sus prioridades no satisfechas por la anterior opción (políticas, económicas o de seguridad, por ejemplo) puedan ser satisfechas de una manera alternativa, aunque sea esta última de origen partidario opuesto a la anterior.

Segundo "post". "El Partido Verde está fundado para vivir siglos, no décadas. Como elector en Colombia, veo las tendencias mundiales y veo que hacer que el Partido Verde gane las elecciones es lo más racional".

La idea de lo "verde" ha sido para Mockus una triple oportunidad: de tener partido político como instrumento para presentarse como candidato; para seducir al electorado progresista y a los jóvenes.

Sin embargo, las preferencias "ranquean", es decir, tienen una escala jerárquica. Así como lo "verde" significó el elemento diferenciador de Mockus frente a Santos y el resto de los candidatos, también fue su condena, porque su figura "verde" no fue lo suficientemente sólida para el combate a la inseguridad como primera demanda pública.

Podría afirmarse que la mayoría de los votantes colombianos "tuvo miedo a seguir teniendo miedo". Uno de los peligros de la comunicación política centrada en el temor es que éste suele nublar el raciocinio. Una eficaz comunicación suele activar estructuras mentales inconscientes que motivan los comportamientos sin prestar atención a la racionalidad de los intereses: esa racionalidad que Mockus proclamó como necesaria para seguir una tendencia verde mundial.

Tercer "post". "Nosotros tenemos otros criterios para leer la realidad que no clasifican en la izquierda o la derecha: sinceridad, coherencia, legalidad, amor a la Constitución y a la vida".

Ya había escrito en este diario que "las ideologías, aunque buenas, no son Wikipedia", pero, sin embargo, funcionan como "hoja de ruta" para partidos y electores a partir de lemas y valores. Es un avance para el elector que empieza a razonar orientado en principios fundamentales, sin necesidad de conocer la totalidad de las posiciones en torno de la agenda. Para colmo, el partido de la "U" tenía -y tiene- ideología, y es explícita.

Cuarto "post". "Hay que confiar más en las ideas y en las propuestas que en las encuestas".

Es imposible desatender las demandas de la opinión pública y sobrevivir en la política. La acción política nunca es inocente y está diseñada para obtener cambios de comportamiento en la ciudadanía, pues siempre lleva consigo propósitos o intenciones.

No reconozco que el uso excesivo de las técnicas de recolección de datos contribuya a una "cultura de la opinática", en la que se sigue las pulsiones del pueblo. Más cerca estoy de perspectivas modernizadoras que asumen cambios que caracterizan a la cientifización de la política y ayudan a su profesionalización.

El resultado de investigaciones debería ser una guía constante, más no excluyente, en toda acción política profesional, para que no sea un ejercicio intelectual unilateral que emana sólo del decisor político.

La tercera generación de innovación política, según el reporte Innovation Tomorrow (Comisión Europea, 2002) está compuesta por componentes esenciales: investigación, ciencia y tecnología, iniciativa e ingenio. Los dos últimos se asocian a la innovación como estilo, aludiendo a la capacidad de creación y recreación de uno mismo (incluye ciertas dosis de impredecibilidad e improvisación) para manejar contingencias, pero no excluye a la ciencia. Por ende, mucho menos en Mockus, ex rector universitario.

Creo que Mockus no leyó de manera adecuada el contexto colombiano. Además, nunca hay que confiarse: los votos se cuentan en las urnas y no en los amigos de Facebook. Ahí, Mockus arrasaba.

Fuente: La Voz

viernes, 30 de abril de 2010

Chávez: "Las redes sociales son un arma que tiene que ser usada por la revolución"

Con 120.000 seguidores en la cuenta de Twitter estrenada esta semana, el presidente venezolano, Hugo Chávez, confirmó que el perfilchavezcandanga en la red social es suyo e invitó a Evo Morales y a Fidel Castro a luchar por la revolución con 140 caracteres.

"Hay gente que no cree. ’No. ese no es Chávez, eso se lo están escribiendo’. No, no, yo escribo mis mensajitos", dijo Chávez en una reunión televisada con el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Pero Morales no está en Twitter y por eso el presidente de Venezuela cree que no debe desperdiciar la oportunidad: "Evo, ¿tú no estás en Twitter? Invitamos a Evo al Twitter", dijo.

Además, comentó que iba a enviar un mensaje al ex presidente cubano Fidel Castro, a quien considera su padre político y no aparece en público desde hace dos años. "Agarra tu Twitter ahí", le ordenó.

Chávez dijo que él mismo ha recibido varios mensajes, unos pocos con insultos, informa hoy el sitio Publico.es.

El mandatario aseguró que la "revolución" debe usar Twitter como arma para la "batalla ideológica" y que el pueblo debe incorporarse para evitar dejar la red social en manos de "la oligarquía".

Fuente: Pagina 12

jueves, 1 de abril de 2010

Antanas y los mimos (blog Pedestre)

Aurelijus Rutenis Antanas Mockus es a primera vista un tipo que no tiene todos los tornillos de su cabeza en orden. Su corte de pelo tipo Moe de los Tres Chiflados, su barba de Abraham Lincoln y los trajes de superhéroe que acostumbra a utilizar le dan un aspecto bastante más extravagante que el de la media de la población. De hecho, es más que probable que Antanas Mockus sufra en efecto de algún desorden mental, ya que de otra manera no se explicaría su decisión de dejar una tranquila vida académica para ser alcalde de su ciudad natal, Bogotá, considerada a mediados de los noventa como una de las urbes más peligrosas y caóticas de toda Latinoamérica.

Sin embargo, el loco de Antanas fue bastante más exitoso de lo que todo el mundo esperaba, logrando cambiarle por completo el rostro a su ciudad en sus dos períodos como alcalde (1995 – 1998 y 2001 – 2004). Mal que mal, son pocos los alcaldes latinoamericanos que pueden decir que han expuesto en la prestigiosa Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard a tablero vuelto, tal como sucedió con Mockus algunas semanas atrás.

Y es que lo del bogotano es considerado hoy en día como un modelo revolucionario digno de estudio en todo el mundo. Lo suyo, más que la aparente espectacularidad de las formas, es una firme convicción en lo que él llama la “doctrina de la cultura ciudadana”, basada en el empleo de métodos pedagógicos para lograr cambios sociales. Donde fallaron los métodos tradicionales basados en la aplicación de castigos y multas, Mockus empleó políticas ingeniosas que entendían que la sanción social es mucho más poderosa a la hora de cambiar malos hábitos profundamente arraigados en la población.


Salen los policías y entran los mimos

Como la gran mayoría de las ciudades de la región, a mediados de los noventa Bogotá constituía un muy buen ejemplo acerca de cómo no hay que comportarse en las calles. Un tráfico caótico, liderado por conductores que no respetaban las más mínimas normas de civilidad detrás de un volante, se mezclaba con el movimiento de peatones que tampoco estaban dispuestos a seguir las más elementales normas de tránsito. El resultado: una de las tasas de accidentes vehiculares más altas de toda Latinoamérica.

Donde cualquiera hubiera visto la solución en reglamentos más duros y multas más altas para los infractores, Mockus vislumbró una salida mucho más ingeniosa, cuyo éxito inmediato aún causa admiración en el mundo entero. La receta, tremendamente sencilla, fue lanzar 500 mimos a las calles, quienes tenían como misión señalar a todos aquellos cuya conducta vial se apartara de las buenas costumbres de tránsito. Así, si alguien cruzaba una vía en un lugar no habilitado, inmediatamente era seguido por un mimo que lo remedaba por detrás, lo que la mayoría de las veces provocaba las risas de todos aquellos que se encontraban en la acera mirando este insólito espectáculo. Por supuesto que más de algún mimo se llevó de premio una buena paliza de los molestos peatones, pero la reacción generalizada fue más bien la de no repetir la acción imprudente, porque la mofa de cientos de bogotanos resultaba mucho más agraviante que el pago de una multa, que después de todo se hace en la soledad de una oficina, sin testigos que a uno lo avergüencen.

Los mimos, que al poco tiempo se transformaron en todo un símbolo de la ciudad, también extendieron su accionar hacia los automovilistas, a quienes les mostraban unas grandes tarjetas rojas, si su accionar era inapropiado, o blancas, si su conducta merecía la aprobación de toda la ciudadanía. El resultado de la acción de este ejército silencioso sorprendió hasta a los más escépticos: en pocos años los bogotanos se habían convertido en ciudadanos ejemplares en lo que a comportamiento vial se refiere, y todo gracias a un programa que en su conjunto resultó mucho más económico y efectivo que cualquier campaña anterior.

Fuente: extracto de blog Pedestre

domingo, 28 de marzo de 2010

El virus de la idea

Por Leonardo M. D`Espósito
¿Somos dueños o no de nuestras propias ideas? ¿Son nuestras ideas realmente nuestras? La pregunta se dispara a partir del comentario de Hebe de Bonafini “vean Canal 7, escuchen Radio Nacional”. Más allá de lo que implique en el contexto en el que vivimos, Bonafini, al decir eso, recurría a un lugar común que quizás esconda algo de verdad, aunque tiendo a creer –quiero creer– que no: que los medios contagian nuestras opiniones y –más– guían nuestras acciones. Que influyen en nosotros al punto de obligarnos a hacer (y pensar) lo que quizás no debemos (¿pero debemos pensar tal o cual cosa?).
Es cierto que en un diálogo uno de los interlocutores puede llegar a adoptar como cierta una afirmación del otro, que el razonamiento mutuo puede causar un cambio de opinión. En todo caso, llegar a un acuerdo es uno de los sentidos de la comunicación. No se trata de influencia o manipulación, sino de pedirle al otro que revise sus ideas a partir de ciertos parámetros. Pero para que este diálogo se dé y las ideas puedan sufrir el mecanismo evolutivo de la supervivencia de la más efectiva, es necesario que cada interlocutor pueda pensar en libertad. Nuestros cerebros son capaces de tal cosa de modo automático. Paralelamente, este tipo de diálogo es el que ha construido el triunfo de las grandes teorías que se entrecruzan en nuestra vida, desde la evolución hasta la física cuántica. Y volvemos a lo mismo: es importante que cada idea que testea otra, cada solución alternativa a un problema, surja del libre juego del pensamiento.
Ahora bien: desde que existen los medios masivos de comunicación (y el alfabetismo los hizo realmente masivos), desde que los espectáculos artísticos son para multitudes, el fantasma de que una idea puede penetrar en las mentes inocentes y causar estragos como un virus se ha hecho más y más fuerte. La censura cinematográfica también se ha basado en eso. Muy temprano tras el nacimiento del cine, los controladores de la moral se dieron cuenta de que las imágenes forjan memoria de un modo mucho más permanente que la palabra (y llegan al analfabeto, también). Entonces, a cortar y prohibir. En el censor aparece la idea de que alguien comprende más el mundo que el resto de la Humanidad y que sabe qué es bueno y qué no para ella. La Humanidad es, así, un monstruo deforme e indiferenciado cuyo cerebro múltiple es el mínimo común denominador de ideas parcas, algo absolutamente corruptible.
Pero resulta que nadie sale a violar vírgenes después de ver La fuente de la doncella, a nadie se le ocurre llamar al vecino para sacarle el hígado y comerlo con zanahorias y chianti tras ver El silencio de los inocentes, ni mucho menos ir a Palermo a decapitar un caballo y poner la cabeza en la cama de la suegra porque vio El Padrino. Sabemos qué es falso: desde que somos chicos comprendemos que el Lobo no se comió a Caperucita; lo que nos importa es saber si en ese cuento los personajes son buenos o malos. Extrapolando estos comportamientos, uno puede decir que nadie cree automáticamente lo que le dice TN o Canal 7. Nuestras cabezas funcionan de manera autónoma y cada uno tiene una visión particular del mundo. Una visión que puede coincidir mucho con la de otro, pero que sigue siendo individual y producto de elecciones voluntarias.

Volvamos al principio: ¿son nuestras nuestras ideas? Me sometí al experimento de ver 6, 7, 8 unos cuantos días y creo –dado que me considero un típico exponente de la raza humana– que no, dado que no sólo no me hice kirchnerista sino que la manipulación del discurso de esos dizque periodistas me resultaba tan evidente que me dio bronca ser tratado como un idiota a quien el conductismo de la repetición puede convencer de algo. Como soy una persona ecuánime –o intento serlo: recuérdese que “ecuánime” y “objetivo” no son lo mismo– me sometí a la misma dieta de programas políticos de TN. Misma cosa: ver a los duetos buscar el pelo en el huevo o a productores manipular los zócalos me permitían ver que una cosa es criticar al Gobierno en lo criticable y otra manipular los adjetivos para que cualquier cosa adversa que pase en el mundo sea culpa de los Kirchner. Pensé lo mismo: que me trataban de orate. La prueba se puede repetir en gráfica: tomen un El Argentino y lean en paralelo la edición de Clarín del mismo día. Mis ideas respecto de la Argentina y los medios seguían siendo mías y habían pasado la prueba de contrastarse con las representaciones de esos medios.
Charlando con mi viejo, noto que a él (que no es periodista, por lo tanto no vive en ese micromundo que a veces nos rodea y confunde a las ratas de redacciones) le pasa lo mismo. Siendo opositor a este gobierno, no deja de decir “che, lo de Teéne ya es asqueroso”; ve el fútbol del 7 porque don Miguel es hincha de Independiente, pero dice que cómo joden con la propaganda oficial. Y ésa es la clave: el “eso es asqueroso” y el “cómo joden” demuestran que en todos hay una impermeabilidad saludable y básica a la obscenidad del conductismo. Que si decidimos no prestar atención a tal o cual cosa, lo hacemos por alguna razón.
(De paso, deberíamos pensar en eso respecto del comportamiento de la gran mayoría de los argentinos durante la dictadura, porque creo que hay una mala apreciación de esos tiempos tanto por los detractores más publicitados de los asesinos como de quienes dicen que en el fondo con los milicos estábamos mejor).
Volviendo: Hebe de Bonafini decía que los periodistas de la red de medios públicos eran los únicos que decían la verdad y –peor– a los que había que ver. El problema es que, al decir eso, se colocó en el mismo lugar de un creativo publicitario que cree que a “la gente” se le puede crear una necesidad gracias a las armas modernas de la persuasión. Bonafini cree que si “la gente” no adhiere a sus ideas o a este gobierno es porque los medios le mienten o no le dejan ver la realidad. Cree, y dice, que nuestras ideas no son nuestras, que otro nos las impone. Básicamente ésa ha sido la razón de censuras y prohibiciones. Una buena idea –digamos, la idea de que el Estado no puede asesinar, de que la tortura es mala– puede testearse contra cualquiera si es realmente mejor que otras, sin necesidad de que las otras no se escuchen: siempre voy a sentir náusea al leer Cabildo o La Nueva Provincia. Si, digamos, la administración Kirchner hace las cosas bien, el público verá fácilmente la manipulación de los grandes medios como tal. Si no, usará esos datos para seguir indignándose. Pero la indignación no la causan los medios: el ciudadano decide indignarse. Cuando Bonafini dice que los medios no oficiales están al servicio del capital internacional, es una opinión y una hipérbole atendible (no necesariamente cierta del todo, claro). Pero cuando dice que por eso no hay que ver ni oír todo, sino ver y oír los medios del Estado (y creer su información) está diciendo que los medios modelan a los ciudadanos: en suma, que no piensan por sí mismos.
Una de las características del ser humano es su capacidad de razonar y, sobre todo, comunicar ese razonamiento o un saber a otro ser humano. Otra, más importante, es la voluntad. Quien no tenga tales capacidades no será –o será menos– humano. La peligrosidad de lo que dijo Hebe de Bonafini se basa en que niega la humanidad de quienes no piensan como ella y no tanto en quienes elige como enemigos (algunos de ellos, incluso, creen también en el silencio del adversario, como ella). Y, si no es humano, se lo puede matar. Las ideas no se matan, pero mueren cuando muere quien las piensa.
Fuente: Crítica

lunes, 8 de marzo de 2010

La Casa Blanca apuesta a Twitter para la comunicación

WASHINGTON (AP).- La Casa Blanca y el gobierno federal emplean Twitter cada vez más, mezclando detalles tras bambalinas con una defensa de las políticas del presidente Barack Obama.

En esa red el alias del secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, es "@PressSec ".

¿Quién necesita los comunicados de prensa? Gibbs y su segundo, Bill Burton, comparten ahora noticias en mensajes en Twitter. Hasta ahora, unas 33.000 personas se han subscrito para seguir los mensajes de Gibbs y más de 6.000 los de Burton. A ambos les falta mucho para alcanzar al actor Ashton Kustcher y sus 4,6 millones de seguidores.

Durante la reciente final de hockey sobre hielo masculino entre Estados Unidos y Canadá en las Olimpiadas Invernales de Vancouver, tanto Gibbs como Burton colocaron mensajes en Twitter sobre el partido y el ambiente en la Casa Blanca.

No es el tipo de pronunciamientos que uno espera de los portavoces presidenciales, pero con el equipo de Obama continuando la estrategia en Internet que iniciaron durante la campaña, son algo natural en un plan de comunicaciones que se extiende a todo el gobierno.

La embajadora estadounidense en la ONU Susan Rice habla de diplomacia, el subsecretario de Estado Arturo Valenzuela sobre el Hemisferio Occidental y el secretario de Comercio Gary Locke sobre comercio.

Macon Phillips, el nuevo director de medios de comunicaciones en la Casa Blanca, dijo que los mensajes en Twitter permiten a los funcionarios "tener una idea de las preguntas que tiene el público en su forma natural, en lugar de las preguntas que hacen los expertos y periodistas televisivos".

Fuente: La Nación

domingo, 7 de marzo de 2010

El terremoto dejó al desnudo la deuda social de Chile

Carlos Vergara
Corresponsal en Chile

SANTIAGO, Chile.- Fue un golpe de humildad tremendo: la certeza de que, a diferencia de lo que muchos creían, Chile sigue siendo un país con deudas pendientes.

Bastó un sismo de tres minutos de duración para que el más opulento vecino de América latina tropezara y desnudara sus contradicciones, pese a las cifras que muestran una economía pujante.

"Nadie está preparado para esto", dijo la presidenta Michelle Bachelet. Tampoco lo estaba el país para esas increíbles 48 horas que siguieron al terremoto, en las cuales las palabras "pillaje" y "saqueo" fueron las más utilizadas en la TV, mientras las autoridades regionales pedían a gritos la intervención militar, el toque de queda y, si era necesario, hasta el estado de sitio.

Tampoco es ése el único resultado. El horror y la miseria moral mostraron todas sus caras: la especulación de precios -hasta 4 dólares por una botella de agua o un kilo de pan- en sectores como Constitución y las costas del golfo de Arauco; el robo de medicamentos en las farmacias y la triste realidad de vecinos de zonas de buen nivel económico acaparando más productos de los que necesitaban.

Las denuncias desde las áreas devastadas fueron tan increíbles como dolorosas: grupos de delincuentes que invadieron las casas de los heridos para robar sus pertenencias en las costas del Maule y el Bío Bío. Ayer, incluso, hubo versiones de que se habían saqueado tumbas en algunos poblados del Sur.

Las imágenes del espanto, posteriores a la catástrofe, no parecen coincidir con las de un país ejemplar que tantos elogios ha cosechado en Washington y en el resto del mundo por la continuidad de un modelo económico que impulsó el desarrollo del país.

De a ratos, las regiones del Maule y el Bío Bío se acercaron más al infierno desatado en Haití tras el sismo del 12 de enero, que a las ciudades de un país que busca, por todos los medios, su ingreso al Primer Mundo, a la caza del estándar de Portugal, como promete el presidente electo, Sebastián Piñera.

"Es un espejo quebrado que nos hace mirarnos a nosotros mismos", reflexionó para LA NACION desde Brisbane, Australia, el periodista chileno Fernando Sagredo, quien envió una sentida carta a sus compatriotas, titulada "Los terremotos no son controlables; las injusticias, sí".

En ella, hizo referencia a la fractura social que salió a la luz esta semana. Basta retroceder sólo dos meses para repasar, no sin algo de tímida incredulidad, las imágenes de las autoridades, que se congratulaban a sí mismas por haber sido invitadas a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Chile es el primer país sudamericano aceptado en el exclusivo grupo de los 30 países democráticos más desarrollados del mundo. Es un reconocimiento mundial a las reformas políticas y económicas realizadas durante los 20 años de gobiernos de la Concertación.

Y no sólo por sus cifras económicas Chile se ganó la envidia de algunos vecinos de la región. Dueña también de una feliz democracia, recuperada tras 17 años de oscura dictadura militar, el país consiguió reinsertarse en el mundo después de un extendido ostracismo. Y hace poco más de un mes dio una verdadera clase de civismo, con elecciones limpias y respetuosas, con Bachelet entregándole el poder a la centroderecha con un apretón de manos.

Otra realidad

"¿Qué fue lo que pasó?", "¿En qué nos convertimos?", fueron las preguntas más repetidas tras el sismo. Muchos respondían: "¿No será que esto es lo que siempre fuimos?".

"A pesar de los esfuerzos que ellos [la elite política y los medios] han realizado durante años para mostrarnos a Chile como un país ganador, un país que deja la región para insertarse en las ligas superiores, como si todos sus habitantes, por igual, estuviésemos invitados a la misma fiesta, el terremoto ha develado la inequidad social que sigue existiendo", explicó el director del Observatorio Ciudadano, José Aylwin.

"Hemos promovido una sociedad individualista en la cual se privilegia el éxito económico. Chile es un negocio; Chile es un gran shopping de la desigualdad", dijo a LA NACION, con congoja, el vicario de la pastoral social, el sacerdote Alfonso Baeza.

"Quisieron que fuéramos competitivos y nos convirtieron en competidores. Espero que este terremoto permita corregir las grietas, no sólo de nuestros edificios, sino también de nuestra sociedad", añadió.

Las estadísticas son elocuentes. Pese a sus más de 20 tratados de libre comercio, a sus 25.870 millones de dólares en reservas internacionales y a las auspiciosas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), de que el país lideraría el PBI per cápita a nivel regional hasta 2014, con casi 15.000 dólares, la otra cara del espejo es desoladora.

Según el último informe de la ONU sobre igualdad de ingreso y desarrollo humano, Chile se ubica en el puesto 110 de 124 países, superado por naciones con mucho menor nivel de desarrollo. De acuerdo con el Ministerio de Planificación, un 13,7% de la población vive bajo la línea de la pobreza.

Es un país en el que hay casi dos millones de pobres y más de 500.000 personas en estado de indigencia, que al mismo tiempo posee carreteras que permiten llegar de la precordillera al aeropuerto en menos de 15 minutos.

"¿Tan ciegos estamos que antes del terremoto no habíamos notado que había barrios periféricos en torno de las ciudades? ¿Que en los estadios se juntan decenas de miles de personas prácticamente marginadas de la sociedad? ¿Que la calidad de la educación en el país es una vergüenza?", se preguntó Segredo en su misiva.

A nivel educacional, la brecha es escandalosa: los colegios privados aplastan con indignante superioridad los resultados obtenidos por la educación pública. En muchos liceos municipales, los alumnos ven "infladas" sus calificaciones, sólo para darse cuenta, una vez en la universidad, de que su preparación no sirvió de nada.

Es el Chile modelo 2010, el del otro lado del espejo; el que seguramente deberá postergar sus sueños de grandeza por socorrer a sus hermanos.

Fuente: La Nación

miércoles, 17 de febrero de 2010

Lula planta cara al imperio de Globo

Desde que Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones de 2002, muchos se han preguntado cómo un ex sindicalista de Pernambuco llegó a la presidencia, en un país de la inmensidad de Brasil, sin el apoyo de los medios de comunicación. Es todo un enigma para los expertos, que ven a Lula como un fenómeno per se, que no se ajusta a las tradicionales teorías según las cuales la prensa conforma la opinión pública.

Lula ha sabido marcar una comunicación directa con la población que pasa por encima de los medios de comunicación de masas. Los brasileños —sobre todo los nordestinos— gustan de ese estilo suyo directo, llano, con errores gramaticales pero políticamente certero, que despliega tanto en sus discursos como en su programa Radio-café con el presidente.

La pregunta que se hacen en el Partido de los Trabajadores (PT) es si la mucho menos carismática candidata a suceder a Lula, Dilma Rousseff, actual jefa del Gabinete, podrá emular su hazaña y convertirse en la primera mujer que preside el país sin el apoyo del poder mediático.

El partido confía en que Lula sea capaz de transmitir al menos una parte de su popularidad, que después de dos legislaturas se mantiene en históricos niveles que rondan el 80%.

Las últimas encuestas publicadas conceden un virtual empate técnico entre el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña, José Serra (33,2% en intención de voto) y Dilma (27,8%), que ha escalado siete puntos en sólo tres meses. Lula, que lleva meses dejándose fotografiar al lado de Dilma allá donde va y el mandatario brasileño viaja mucho, hará todo lo posible por profundizar esa tendencia.

Pero, por lo que pueda pasar, Lula no quiere concluir su segundo mandato sin atar algunos cabos.

Y uno de ellos pasa por sentar las bases de una estructura mediática en el país que salga de la situación actual, en la que media docena de grandes empresas, todas ellas de matiz conservador, controlan la información.

Política errática

Hasta el momento, la política de medios de Lula había sido un tanto errática. Durante su primer mandato, entre 2002 y 2006, impulsó la creación de un consejo de ética informativa que no llegó a prosperar; el PT había chocado contra el poderoso lobby de la comunicación. En 2007, Lula designaba ministro de Comunicaciones a Hélio Costa, un ex periodista del grupo mediático Globo, un nombramiento que venía a mandar un mensaje de calma a los intereses empresariales del sector. Sin embargo, paralelamente, el ex obrero metalúrgico iniciaba una nueva estrategia para crear un conglomerado público de medios, la Empresa Brasil de Comunicaciones, al que la Unión Federal destinará en 2010 un presupuesto de unos 250 millones de dólares.

Lula ha abogado públicamente por elaborar un marco legal "más democrático", con un nuevo sistema de distribución de licencias que garantice el "pluralismo" y evite una situación en la que "unos pocos grupos empresariales ejercen el control casi absoluto sobre la producción y divulgación de los contenidos informativos y culturales". Así lo dijo el pasado diciembre en la Conferencia Nacional de la Comunicación promovida por el Gobierno.

Las quejas del sector llegaron de inmediato, con acusaciones contra el Gobierno por "querer maniatar a los medios independientes y nacionalizar las comunicaciones". El ex presidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso secundó esta opinión y alertó contra las "tendencias autoritarias" en materia de medios que, en su opinión, "ganan fuerza en Suramérica". Desde la izquierda, por el contrario, hay quien cree que esta es una ocasión histórica para romper un oligopolio que el conformismo social lleva permitiendo durante décadas.

Fútbol, carnaval y telenovelas

Nacida al albor de la dictadura, en tiempos en que el fútbol, el carnaval y las telenovelas eran el pan y circo utilizado por los militares para acallar al pueblo —hay quien dice que sigue siéndolo en la era democrática—, la Red Globo es hoy es el mayor grupo de comunicación de Suramérica y está entre los cinco más importantes del mundo.

Posee la omnipotente TV Globo, que con sus 122 emisoras llega al 99,5% de la población brasileña —lo que no es poco en un país de dimensiones continentales— y se mantiene, año tras año, con audiencias muy por encima de sus competidoras, SBT y Record, a las que sólo les queda competir por el segundo puesto. El grupo es además el mayor productor de contenidos del país y posee el diario más vendido, O Globo, y más de un centenar de emisoras de radio.

En los años ochenta, el entonces presidente José Sarney vetó toda posibilidad de reforma de la estructura de la propiedad mediática en Brasil.

Un cuarto de siglo después, en mayo de 2009, el Tribunal Supremo Federal decidió abolir la Ley de Medios de 1967, que, aprobada en tiempos de la dictadura, legalizaba la censura de ciertos temas y habilitaba para el cierre de publicaciones. Si bien hacía tiempo que la ley no se utilizaba en las grandes urbes, todavía servía a los caciques locales de pueblos pequeños para mantener a raya a los medios locales.

Ley descafeinada

La abolición de la ley, que nadie se atrevió a cuestionar, dejó a los periodistas sin marco legal y brindó a Lula la ocasión perfecta para definir su estrategia mediática. Y el mandatario brasileño parece resuelto a aprovechar la coyuntura para plantarle cara a la todopoderosa Globo, que nunca le fue muy favorable. Aunque parece poco probable —no encaja con el estilo de Lula— que se llegue a una confrontación directa al estilo de los Kirchner frente al Grupo Clarín en Argentina.

Aunque el Ejecutivo lleve al Parlamento una ley, probablemente llegaría descafeinada al final de los trámites en el Congreso. Pero, en la larga campaña de las elecciones presidenciales de 2010, la delicada cuestión de la regulación de los medios es un terreno abonado para la controversia.

Fuente: Publico.es

lunes, 15 de febrero de 2010

Intentan levantar la mala imagen de Cristina en las redes de Internet

La Presidenta y su marido llamaron al combate, y ellos tomaron las armas. En la guerra por intentar revertir los crecientes niveles de imagen negativa que le atribuyen todas las encuestas, el Gobierno cuenta con la ayuda de distintos grupos de cibermilitantes organizados para defenderlo en Internet, otro de los terrenos esquivos para los Kirchner.
"Según nuestras mediciones, un 70% de todos los comentarios en las redes sociales sobre Cristina Kirchner y el Gobierno son negativos", dice Jonathan Ríos, del departamento de Marketing & Research de la consultora BGL. Su tarea es analizar la presencia y la imagen de marcas y personas en el "universo social", es decir en los blogs y microblogs personales, y en las nutridas comunidades de Facebook, Twitter, Ning, Flickr o YouTube: espacios donde los usuarios se inscriben espontáneamente para opinar sobre algo o sobre alguien.
"Para medir las opiniones de la gente en estos expacios utilizamos varias herramientas", explica Ríos. "Primero corremos dos programas que nos dan un informe sobre la visibilidad de la marca o persona que estamos midiendo, y cuáles son los medios en los que más aparecen. Luego se evalúan ciertas palabras clave, tópicos del momento, historias o notas más comentadas y compartidas, la voz de los usuarios más influyentes en el medio, la repercusión sentimental generada y las tendencias de publicación. Después utilizamos plataformas profesionales en las que ingresamos todos estos datos, le indicamos al sistema cuales son las palabras negativas, positivas o neutras, y en qué medios queremos realizar la medición. A través de un procesamiento de lenguaje natural, la información es analizada y segmentada".
La explosión de estas ágoras virtuales es la principal diferencia de la llamada "Web 2.0" con la Internet tradicional. Aldo Leporati, de la consultora Porter Novelli, advierte que los políticos argentinos deberían 'cuidar' lo que se dice sobre ellos en las redes sociales, "porque ahora la gente tiene voz y voto. Los usuarios crean grupos de interés; inician y mantienen conversaciones para opinar, participar, compartir ideas, producir audios y videos y averiguar sobre distintos temas. Los consumidores se convirtieron en 'prosumidores'".
En la jerga 2.0, los comentarios, posteos y conversaciones que circulan en las redes sociales y los blogs reciben el nombre genérico de "buzz", y refieren a las percepciones y rumores que sobre determinado tema o persona surgen de esos comentarios. Algunos especialistas en el uso de nuevas tecnologías también llaman a estas participaciones "información social", y sus análisis les asignan cada vez más importancia.
Como parte de este nuevo menú de herramientas participativas, las redes sociales ofrecen la inédita posibilidad de la militancia negativa; sin necesidad de embandearse detrás de ninguna idea o candidato, cualquier persona puede crear un grupo en contra de algo y esperar a que otras personas adhieran a él. Mala noticia para el Gobierno: a los jóvenes usuarios de las redes sociales -una inmensa mayoría- no se los puede seducir con subsidios ni planes sociales. Ellos son los más golpeados por el desempleo (mientras que según el cuestionado Indec la tasa general es de 9,1%, entre los menores de 29 años supera el 16%), y de acuerdo a lo que la semana pasada discutieron el cardenal Casaretto y el ministro de Educación Alberto Sileoni, entre 550.000 y 900.000 chicos de 13 a 19 años no estudian ni trabajan.
Pero al parecer, estos jóvenes tampoco son tan escépticos como se los creía hasta ahora: en la web militan fuerte contra el Gobierno, y aunque para muchos dirigentes su incidencia parece invisible, las estadísticas sugieren otra cosa. Sólo Facebook, la más popular de las redes, tiene siete millones de usuarios en el país.

Allí se se multiplican y crecen sin parar "clubes" como "A que encuentro a 10.000 que odian a Cristina Kirchner" (con 184.440 afiliados superó su meta con creces), "¡Vamos por más! 500.000 personas contra el gobierno de Kirchner" (44.671 seguidores) y unos 340 grupos similares que hasta ahora reunieron más de medio millón de adherentes: En sus "muros" -pizarras virtuales para escribir opiniones- no sólo se expresaron opiniones y diatribas contra el Gobierno, sino que también se definieron acciones colectivas, como un cacerolazo o una convocatoria a manifestar en Plaza de Mayo. Hace diez días, por ejemplo, se creó un nuevo grupo para tratar de unir y coordinar a todos los socios anti K.
Para no prestarse a confusiones ni manipulaciones, el creador de "¡Vamos por más!...", aclaró hace unos días que "este grupo es democrático, no somos golpistas, como nos tilda Nestor Kirchner. No queremos que caiga el gobierno, queremos que hagan las cosas como se debe! Todos tienen derecho a expresar su opinión, pero este grupo esta claramente en contra de este gobierno inepto, así que si no concuerdan con la idea, abstenganse de hacer comentarios en este grupo, van a ser eliminados".
La advertencia está dirigida a los ciberactivistas kirchneristas que ya comenzaron a organizarse para defender al Gobierno. ¿Su hipótesis? Que los medios de comunicación "distorsionan la realidad", y que es necesario crear circuitos de información y difusión más benevolentes con la pareja presidencial. En 2007, la campaña de Cristina había ofrecido los primeros antecedentes de esta cibermilitancia K: bajo la protección de fundaciones como Generación Libre y Primero Argentina -patrocinada por el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini- florecieron grupos como Generación K, Grito Argentino y Blogs para la Victoria, manejados por militantes como el actual funcionario tucumano Javier Noguera y el santacruceño Agustín Clark. Estos equipos perdieron fuerza tras las elecciones presidenciales, y terminaron desarticulándose meses después, cuando varias investigaciones periodísticas señalaron a sus creadores como "ñoquis digitales".
Los actuales exégetas del Gobierno son más vocacionales. Los más fanáticos se congregan en "Bloggers en acción", una plataforma que reúne a 279 blogs. "Todos sabemos que lo que ellos -los medios- dicen no es lo que la gente dice, sino lo que quieren que la gente diga", se convencen. Otro "blog de blogs" muy activo es la "Peronósfera", creada y cooordinada por Mónica D'Assisi. "El objeto directo de nuestra militancia es el Gobierno nacional, al que apoyamos totalmente", explica Mónica a Clarín. "La red nos sirve para captar opiniones de todos los compañeros, oficialistas y no oficialistas, y generar debates acordes a nuestra afinidad ideológica. Habíamos llegado los 3.000 miembros, pero el 3 de enero nos hackeraron", dice. En el sitio peronautas.com también se abre la puerta a 47 blogs kirchneristas.
La batalla por el relato tiene más soldados oficialistas. Un comunicado emitido hace un mes, en sincronía con la denuncia de Néstor Kirchner sobre un supuesto mega complot para desestabilizar al Gobierno, recrea con dramatismo el estilo de los antiguos partes de guerra: "Ante la solapada y trasnochada intención de llevar adelante un golpe institucional-económico-político-judicial contra el Gobierno nacional y popular de la señora Cristina Fernández de Kirchner (...) el secretario general del Movimiento Peronista Bloguero comunica a sus adherentes y al pueblo en general que el mismo se encuentra en estado de alerta y movilización permanente en defensa del gobierno nacional & popular".
Los defensores del Gobierno obedecen un principio básico de cualquier militancia: "Si no somos masivos, seamos activos." Aunque los blogueros K que aceptaron hablar con Clarín niegan estar coordinados ni gestar acciones violentas, sus páginas reproducen convocatorias a marchas y repudios, como el que se propone hacer contra este diario en las próximas semanas. El acoso por correo electrónico a quienes se considera "opositores" es otra de las armas preferidas por algunos, tal como ya denunciaron en sus columnas dos periodistas de esta redacción, Marcelo Moreno y Miguel Wiñazki.
Anita Montanaro es una de las blogueras kirchneristas. "Los blogueros nos reunimos y discutimos política y objetivos, para tratar de fortalecer estrategias comunicacionales, que a nuestro entender es donde se encuentran algunos inconvenientes del gobierno nacional. Damos el debate en todos los lugares que podemos. En Internet dejamos comentarios en notas periodísticas, en blogs opositores y en foros de discusión. No nos agrupa ningún político, aunque tuvimos reuniones con Agustín Rossi. El nos valora como militantes y nos apoya, pero no nos paga nadie. Orgullosamente nos declaramos fundamentalistas de la Presidenta", escribe Anita.
Tanta actividad tal vez empiece a dar algún fruto: según el último análisis de medios sociales realizado por la consultora Porter Novelli, la performance de la Presidenta es un poco mejor que la medida en el completo trabajo de su colega BGL. "Cristina tiene una gran presencia en grupos y páginas de Facebook, y el 50 por ciento de ellos son a favor. Es decir que por cada grupo en contra hay uno a favor de ella, o que promueve su imagen y su gestión". No es novedad; hace un mes, un informe del Equipo de Investigación de Clarín reveló que el Gobierno venía acelerando su colonización de Internet: ahora controla el 70 por ciento de las nuevas páginas que usan la denominación .gov.ar, cuando en 2006 sólo concentraba el 40 por ciento.
Unos ocho millones argentinos menores de 35 años votarán el año que viene un nuevo Presidente, y según surge de todos los estudios de mercado, tienen a la web como uno de los principales canales de información y de socialización. Para conquistar ese territorio virtual que le es esquivo, el Gobierno aplica la misma táctica que usa en la televisión y los medios escritos: multiplicar su presencia y saturar con su discurso todos los espacios disponibles, con la convicción de que así logrará revertir su desaprobación. Tal como aconsejaban los manuales de opinión pública de los años 40.

Fuente: Clarin