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lunes, 1 de noviembre de 2010

miércoles, 17 de febrero de 2010

Lula planta cara al imperio de Globo

Desde que Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones de 2002, muchos se han preguntado cómo un ex sindicalista de Pernambuco llegó a la presidencia, en un país de la inmensidad de Brasil, sin el apoyo de los medios de comunicación. Es todo un enigma para los expertos, que ven a Lula como un fenómeno per se, que no se ajusta a las tradicionales teorías según las cuales la prensa conforma la opinión pública.

Lula ha sabido marcar una comunicación directa con la población que pasa por encima de los medios de comunicación de masas. Los brasileños —sobre todo los nordestinos— gustan de ese estilo suyo directo, llano, con errores gramaticales pero políticamente certero, que despliega tanto en sus discursos como en su programa Radio-café con el presidente.

La pregunta que se hacen en el Partido de los Trabajadores (PT) es si la mucho menos carismática candidata a suceder a Lula, Dilma Rousseff, actual jefa del Gabinete, podrá emular su hazaña y convertirse en la primera mujer que preside el país sin el apoyo del poder mediático.

El partido confía en que Lula sea capaz de transmitir al menos una parte de su popularidad, que después de dos legislaturas se mantiene en históricos niveles que rondan el 80%.

Las últimas encuestas publicadas conceden un virtual empate técnico entre el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña, José Serra (33,2% en intención de voto) y Dilma (27,8%), que ha escalado siete puntos en sólo tres meses. Lula, que lleva meses dejándose fotografiar al lado de Dilma allá donde va y el mandatario brasileño viaja mucho, hará todo lo posible por profundizar esa tendencia.

Pero, por lo que pueda pasar, Lula no quiere concluir su segundo mandato sin atar algunos cabos.

Y uno de ellos pasa por sentar las bases de una estructura mediática en el país que salga de la situación actual, en la que media docena de grandes empresas, todas ellas de matiz conservador, controlan la información.

Política errática

Hasta el momento, la política de medios de Lula había sido un tanto errática. Durante su primer mandato, entre 2002 y 2006, impulsó la creación de un consejo de ética informativa que no llegó a prosperar; el PT había chocado contra el poderoso lobby de la comunicación. En 2007, Lula designaba ministro de Comunicaciones a Hélio Costa, un ex periodista del grupo mediático Globo, un nombramiento que venía a mandar un mensaje de calma a los intereses empresariales del sector. Sin embargo, paralelamente, el ex obrero metalúrgico iniciaba una nueva estrategia para crear un conglomerado público de medios, la Empresa Brasil de Comunicaciones, al que la Unión Federal destinará en 2010 un presupuesto de unos 250 millones de dólares.

Lula ha abogado públicamente por elaborar un marco legal "más democrático", con un nuevo sistema de distribución de licencias que garantice el "pluralismo" y evite una situación en la que "unos pocos grupos empresariales ejercen el control casi absoluto sobre la producción y divulgación de los contenidos informativos y culturales". Así lo dijo el pasado diciembre en la Conferencia Nacional de la Comunicación promovida por el Gobierno.

Las quejas del sector llegaron de inmediato, con acusaciones contra el Gobierno por "querer maniatar a los medios independientes y nacionalizar las comunicaciones". El ex presidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso secundó esta opinión y alertó contra las "tendencias autoritarias" en materia de medios que, en su opinión, "ganan fuerza en Suramérica". Desde la izquierda, por el contrario, hay quien cree que esta es una ocasión histórica para romper un oligopolio que el conformismo social lleva permitiendo durante décadas.

Fútbol, carnaval y telenovelas

Nacida al albor de la dictadura, en tiempos en que el fútbol, el carnaval y las telenovelas eran el pan y circo utilizado por los militares para acallar al pueblo —hay quien dice que sigue siéndolo en la era democrática—, la Red Globo es hoy es el mayor grupo de comunicación de Suramérica y está entre los cinco más importantes del mundo.

Posee la omnipotente TV Globo, que con sus 122 emisoras llega al 99,5% de la población brasileña —lo que no es poco en un país de dimensiones continentales— y se mantiene, año tras año, con audiencias muy por encima de sus competidoras, SBT y Record, a las que sólo les queda competir por el segundo puesto. El grupo es además el mayor productor de contenidos del país y posee el diario más vendido, O Globo, y más de un centenar de emisoras de radio.

En los años ochenta, el entonces presidente José Sarney vetó toda posibilidad de reforma de la estructura de la propiedad mediática en Brasil.

Un cuarto de siglo después, en mayo de 2009, el Tribunal Supremo Federal decidió abolir la Ley de Medios de 1967, que, aprobada en tiempos de la dictadura, legalizaba la censura de ciertos temas y habilitaba para el cierre de publicaciones. Si bien hacía tiempo que la ley no se utilizaba en las grandes urbes, todavía servía a los caciques locales de pueblos pequeños para mantener a raya a los medios locales.

Ley descafeinada

La abolición de la ley, que nadie se atrevió a cuestionar, dejó a los periodistas sin marco legal y brindó a Lula la ocasión perfecta para definir su estrategia mediática. Y el mandatario brasileño parece resuelto a aprovechar la coyuntura para plantarle cara a la todopoderosa Globo, que nunca le fue muy favorable. Aunque parece poco probable —no encaja con el estilo de Lula— que se llegue a una confrontación directa al estilo de los Kirchner frente al Grupo Clarín en Argentina.

Aunque el Ejecutivo lleve al Parlamento una ley, probablemente llegaría descafeinada al final de los trámites en el Congreso. Pero, en la larga campaña de las elecciones presidenciales de 2010, la delicada cuestión de la regulación de los medios es un terreno abonado para la controversia.

Fuente: Publico.es

lunes, 15 de febrero de 2010

Intentan levantar la mala imagen de Cristina en las redes de Internet

La Presidenta y su marido llamaron al combate, y ellos tomaron las armas. En la guerra por intentar revertir los crecientes niveles de imagen negativa que le atribuyen todas las encuestas, el Gobierno cuenta con la ayuda de distintos grupos de cibermilitantes organizados para defenderlo en Internet, otro de los terrenos esquivos para los Kirchner.
"Según nuestras mediciones, un 70% de todos los comentarios en las redes sociales sobre Cristina Kirchner y el Gobierno son negativos", dice Jonathan Ríos, del departamento de Marketing & Research de la consultora BGL. Su tarea es analizar la presencia y la imagen de marcas y personas en el "universo social", es decir en los blogs y microblogs personales, y en las nutridas comunidades de Facebook, Twitter, Ning, Flickr o YouTube: espacios donde los usuarios se inscriben espontáneamente para opinar sobre algo o sobre alguien.
"Para medir las opiniones de la gente en estos expacios utilizamos varias herramientas", explica Ríos. "Primero corremos dos programas que nos dan un informe sobre la visibilidad de la marca o persona que estamos midiendo, y cuáles son los medios en los que más aparecen. Luego se evalúan ciertas palabras clave, tópicos del momento, historias o notas más comentadas y compartidas, la voz de los usuarios más influyentes en el medio, la repercusión sentimental generada y las tendencias de publicación. Después utilizamos plataformas profesionales en las que ingresamos todos estos datos, le indicamos al sistema cuales son las palabras negativas, positivas o neutras, y en qué medios queremos realizar la medición. A través de un procesamiento de lenguaje natural, la información es analizada y segmentada".
La explosión de estas ágoras virtuales es la principal diferencia de la llamada "Web 2.0" con la Internet tradicional. Aldo Leporati, de la consultora Porter Novelli, advierte que los políticos argentinos deberían 'cuidar' lo que se dice sobre ellos en las redes sociales, "porque ahora la gente tiene voz y voto. Los usuarios crean grupos de interés; inician y mantienen conversaciones para opinar, participar, compartir ideas, producir audios y videos y averiguar sobre distintos temas. Los consumidores se convirtieron en 'prosumidores'".
En la jerga 2.0, los comentarios, posteos y conversaciones que circulan en las redes sociales y los blogs reciben el nombre genérico de "buzz", y refieren a las percepciones y rumores que sobre determinado tema o persona surgen de esos comentarios. Algunos especialistas en el uso de nuevas tecnologías también llaman a estas participaciones "información social", y sus análisis les asignan cada vez más importancia.
Como parte de este nuevo menú de herramientas participativas, las redes sociales ofrecen la inédita posibilidad de la militancia negativa; sin necesidad de embandearse detrás de ninguna idea o candidato, cualquier persona puede crear un grupo en contra de algo y esperar a que otras personas adhieran a él. Mala noticia para el Gobierno: a los jóvenes usuarios de las redes sociales -una inmensa mayoría- no se los puede seducir con subsidios ni planes sociales. Ellos son los más golpeados por el desempleo (mientras que según el cuestionado Indec la tasa general es de 9,1%, entre los menores de 29 años supera el 16%), y de acuerdo a lo que la semana pasada discutieron el cardenal Casaretto y el ministro de Educación Alberto Sileoni, entre 550.000 y 900.000 chicos de 13 a 19 años no estudian ni trabajan.
Pero al parecer, estos jóvenes tampoco son tan escépticos como se los creía hasta ahora: en la web militan fuerte contra el Gobierno, y aunque para muchos dirigentes su incidencia parece invisible, las estadísticas sugieren otra cosa. Sólo Facebook, la más popular de las redes, tiene siete millones de usuarios en el país.

Allí se se multiplican y crecen sin parar "clubes" como "A que encuentro a 10.000 que odian a Cristina Kirchner" (con 184.440 afiliados superó su meta con creces), "¡Vamos por más! 500.000 personas contra el gobierno de Kirchner" (44.671 seguidores) y unos 340 grupos similares que hasta ahora reunieron más de medio millón de adherentes: En sus "muros" -pizarras virtuales para escribir opiniones- no sólo se expresaron opiniones y diatribas contra el Gobierno, sino que también se definieron acciones colectivas, como un cacerolazo o una convocatoria a manifestar en Plaza de Mayo. Hace diez días, por ejemplo, se creó un nuevo grupo para tratar de unir y coordinar a todos los socios anti K.
Para no prestarse a confusiones ni manipulaciones, el creador de "¡Vamos por más!...", aclaró hace unos días que "este grupo es democrático, no somos golpistas, como nos tilda Nestor Kirchner. No queremos que caiga el gobierno, queremos que hagan las cosas como se debe! Todos tienen derecho a expresar su opinión, pero este grupo esta claramente en contra de este gobierno inepto, así que si no concuerdan con la idea, abstenganse de hacer comentarios en este grupo, van a ser eliminados".
La advertencia está dirigida a los ciberactivistas kirchneristas que ya comenzaron a organizarse para defender al Gobierno. ¿Su hipótesis? Que los medios de comunicación "distorsionan la realidad", y que es necesario crear circuitos de información y difusión más benevolentes con la pareja presidencial. En 2007, la campaña de Cristina había ofrecido los primeros antecedentes de esta cibermilitancia K: bajo la protección de fundaciones como Generación Libre y Primero Argentina -patrocinada por el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini- florecieron grupos como Generación K, Grito Argentino y Blogs para la Victoria, manejados por militantes como el actual funcionario tucumano Javier Noguera y el santacruceño Agustín Clark. Estos equipos perdieron fuerza tras las elecciones presidenciales, y terminaron desarticulándose meses después, cuando varias investigaciones periodísticas señalaron a sus creadores como "ñoquis digitales".
Los actuales exégetas del Gobierno son más vocacionales. Los más fanáticos se congregan en "Bloggers en acción", una plataforma que reúne a 279 blogs. "Todos sabemos que lo que ellos -los medios- dicen no es lo que la gente dice, sino lo que quieren que la gente diga", se convencen. Otro "blog de blogs" muy activo es la "Peronósfera", creada y cooordinada por Mónica D'Assisi. "El objeto directo de nuestra militancia es el Gobierno nacional, al que apoyamos totalmente", explica Mónica a Clarín. "La red nos sirve para captar opiniones de todos los compañeros, oficialistas y no oficialistas, y generar debates acordes a nuestra afinidad ideológica. Habíamos llegado los 3.000 miembros, pero el 3 de enero nos hackeraron", dice. En el sitio peronautas.com también se abre la puerta a 47 blogs kirchneristas.
La batalla por el relato tiene más soldados oficialistas. Un comunicado emitido hace un mes, en sincronía con la denuncia de Néstor Kirchner sobre un supuesto mega complot para desestabilizar al Gobierno, recrea con dramatismo el estilo de los antiguos partes de guerra: "Ante la solapada y trasnochada intención de llevar adelante un golpe institucional-económico-político-judicial contra el Gobierno nacional y popular de la señora Cristina Fernández de Kirchner (...) el secretario general del Movimiento Peronista Bloguero comunica a sus adherentes y al pueblo en general que el mismo se encuentra en estado de alerta y movilización permanente en defensa del gobierno nacional & popular".
Los defensores del Gobierno obedecen un principio básico de cualquier militancia: "Si no somos masivos, seamos activos." Aunque los blogueros K que aceptaron hablar con Clarín niegan estar coordinados ni gestar acciones violentas, sus páginas reproducen convocatorias a marchas y repudios, como el que se propone hacer contra este diario en las próximas semanas. El acoso por correo electrónico a quienes se considera "opositores" es otra de las armas preferidas por algunos, tal como ya denunciaron en sus columnas dos periodistas de esta redacción, Marcelo Moreno y Miguel Wiñazki.
Anita Montanaro es una de las blogueras kirchneristas. "Los blogueros nos reunimos y discutimos política y objetivos, para tratar de fortalecer estrategias comunicacionales, que a nuestro entender es donde se encuentran algunos inconvenientes del gobierno nacional. Damos el debate en todos los lugares que podemos. En Internet dejamos comentarios en notas periodísticas, en blogs opositores y en foros de discusión. No nos agrupa ningún político, aunque tuvimos reuniones con Agustín Rossi. El nos valora como militantes y nos apoya, pero no nos paga nadie. Orgullosamente nos declaramos fundamentalistas de la Presidenta", escribe Anita.
Tanta actividad tal vez empiece a dar algún fruto: según el último análisis de medios sociales realizado por la consultora Porter Novelli, la performance de la Presidenta es un poco mejor que la medida en el completo trabajo de su colega BGL. "Cristina tiene una gran presencia en grupos y páginas de Facebook, y el 50 por ciento de ellos son a favor. Es decir que por cada grupo en contra hay uno a favor de ella, o que promueve su imagen y su gestión". No es novedad; hace un mes, un informe del Equipo de Investigación de Clarín reveló que el Gobierno venía acelerando su colonización de Internet: ahora controla el 70 por ciento de las nuevas páginas que usan la denominación .gov.ar, cuando en 2006 sólo concentraba el 40 por ciento.
Unos ocho millones argentinos menores de 35 años votarán el año que viene un nuevo Presidente, y según surge de todos los estudios de mercado, tienen a la web como uno de los principales canales de información y de socialización. Para conquistar ese territorio virtual que le es esquivo, el Gobierno aplica la misma táctica que usa en la televisión y los medios escritos: multiplicar su presencia y saturar con su discurso todos los espacios disponibles, con la convicción de que así logrará revertir su desaprobación. Tal como aconsejaban los manuales de opinión pública de los años 40.

Fuente: Clarin

martes, 6 de octubre de 2009

Lo titulo ASI La Nacion: Reclamos en un acto contra la violencia

Unas 1000 personas se dieron cita anoche en la plaza San Martín para participar de un nuevo acto conmemorativo contra la violencia armada de los años 70, convocado por la Asociación de Familiares y Amigos de las Víctimas del Terrorismo en la Argentina.

La ceremonia, de convocatoria abierta, se realizó frente al Círculo Militar en una fecha considerada emblemática por sus organizadores: según explicaron desde un escenario montado en la plaza, recuerda el copamiento de un cuartel del Ejército en Formosa, el 5 de octubre de 1975, donde más de 150 miembros de la organización Montoneros asesinaron a diez soldados conscriptos, un suboficial y un oficial, como también a dos policías formoseños.

En la ceremonia, hicieron uso de la palabra integrantes de la entidad, un representante de la Agrupación de Abogados Concordia y Justicia y una víctima de la violencia política de los 70. Esta última, Eva Donda, hija de desaparecidos y hermana de la diputada nacional Victoria Donda, realizó un llamado a la unidad. "Estoy cansada de ser una víctima. Llegó el momento de dejar los odios y rencores de lado y ponernos a trabajar todos juntos por este país: los de derecha y los de izquierda, los del Norte con los del Sur, los del Oeste con los del Este", dijo.

Entre los miembros de la audiencia se encontraban, además de público en general, la activista Cecilia Pando y el ex militar y fundador del nacionalista Partido Popular de la Reconstrucción, Gustavo Breide Obeid.

La ceremonia comenzó con el Himno Nacional y luego los presentes rezaron una oración.

En las pantallas dispuestas al lado del escenario se proyectaban imágenes sobre las acciones de la agrupación Montoneros y se exhibieron imágenes de Ernesto "Che" Guevara con la inscripción "hasta la derrota siempre".

"Basta de odios, construyamos el país de la Concordia", podía leerse en un cartel desplegado sobre el escenario. Varios de los presentes llevaban pancartas con la inscripción "memoria, justicia y verdad completas" y otros agitaban banderines argentinos repartidos por los organizadores. Se recordó entre los asistentes la figura de José Ignacio Rucci, asesinado por grupos armados el 25 de septiembre de 1973.

Fuente: La Nación deberías titular mejor

sábado, 3 de octubre de 2009

Masiva manifestación por la libertad de prensa en Italia

Por Elisabetta Piqué

ROMA.- Pasadas las cinco de la tarde -mediodía en la Argentina-, hoy era casi imposible llegar a Piazza del Popolo, donde ya no cabía ni un alfiler. Miles y miles de personas llegadas desde toda Italia ya estaban allí para reclamar libertad de prensa en tiempos considerados díficiles para el mundo de la información: diarios como La Repubblica y L`Unitá , de oposición, han sido querrellados por el premier, Silvio Berlusconi, por haber escrito demasiado sobre sus escándalos de fiestas y acompañantes; mientras que programas de TV que se animaron a tocar el mismo tema sufrieron fuertísimas presiones políticas y hasta corrieron el riesgo de ser censurados por "indecentes" y "facciosos".

Convocadas por la Federación Nacional de la Prensa Italiana (FNSI) bajo el lema "sí a la información, no al bozal", más de 300.000 personas -según los organizadores-, atestaron la céntrica y legendaria Piazza del Popolo, llena como no se la veía desde hace tiempo. En un clima muy festivo, donde saltaban a la vista globos y banderas rojas de la Confederación General Italiana del Trabajo, que adhirió a la protesta junto a otros grupos y partidos de la oposición de centroizquierda, los manifestantes ostentaban carteles y remeras que decían: "Denunciame también a mí" o "Papi, me prestás una escort", en alusión a la ofensiva emprendida por Berlusconi, el verdadero blanco de la protesta, en contra de todos los medios que se atreven a criticar su conducta.

"Vinimos con siete ómnibus desde Ravenna, unos 500 kilómetros al norte, porque en Italia hay una deriva fascista, que empieza con la información: el 85% de los medios televisivos están en manos de Berlusconi, lo cual es una anomalía. Por eso decidimos viajar hasta acá", dijo a lanacion.com Nicola Staloni, estudiante de Ciencias Políticas, de 23 años.

Nicola aludió así al hecho de que el Cavaliere, de 73 años, es dueño de tres de los cuatro canales de televisión privada del país, de la principal compañía de publicidad, de un semanario de información general, y de dos periódicos puestos a nombre de familiares. Y al hecho de que, por ser jefe de gobierno, en la práctica Berlusconi controla también la radiotelevisión pública italiana al ser su partido el que más miembros tiene en la comisión de control parlamentario de la RAI.

No por nada en los últimos tiempos hubo un blackout informativo sobre los escándalos del premier en los principales noticieros de TV, al punto de que eran casi más conocidos en el exterior que en Italia. Y no por nada hace unos días hasta último momento estuvo en duda la primera aparición televisiva de Patrizia D?Addario, la escort que en junio desencadenó un terremoto al revelar que había pasado la noche con Berlusconi.

D´Addario, que fue entrevistada en los últimos meses en medio mundo, hasta el jueves jamás había sido vista en Italia, donde se estima que el 80% de las personas que ven televisión, se informan únicamente por este medio. Fue el programa "Annozero", que conduce en el canal público RAI2 el periodista Michele Santoro, de oposición, quien se atrevió a invitar a la escort a la TV, corriendo hasta último momento el riesgo de ser censurado y provocando gran revuelo político.

A la manifestación, que tuvo lugar durante una jornada primaveral, de sol radiante, no sólo asistieron personalidades políticas de la oposición, del mundo del periodismo y de la cultura, sino también miles de jóvenes que habían participado horas antes a una protesta en contra de los recortes sufridos por la escuela, y familias enteras, con niños y bebes. Muchos de ellos llevaban carteles que decían "Soy un sinvergüenza" porque hace unos días, en un enésimo ataque a la prensa, Berlusconi había definido "sinvergüenzas" a los medios que publicaban presuntas calumnias en su contra.

"Estoy acá porque realmente me da asco Berlusconi que, lamentablemente, pese a ser un mafioso, un corrupto que pasa sus noches con escorts, tiene todavía mucho apoyo popular", explicó a lanacion.comConsuelo Zondini, empleada de 27 años, que llegó en otro de los 300 autobuseses venidos desde todo el país, desde Reggio Emilia. "Si Berlusconi sigue teniendo apoyo es porque el nivel cultural que hay en Italia es muy bajo, y también porque hay machismo: yo tengo amigos en Facebook que admiran al premier y hasta lo envidian", agregó.

Uno de los más aplaudidos de la manifestación por la libertad de prensa fue el joven escritor anticamorra, Roberto Saviano, que desde el palco montado en un costado de la Piazza del Popolo denunció que "lo que está sucediendo en estos días demuestra que la verdad y el poder nunca coinciden".

"El ciudadando no informado o mal informado es menos libre", dijo por su parte Valerio Onida, presidente emérito de la Corte Constitucional, que para muchos resumió con su frase el por qué de la masiva y exitosa manifestación de Piazza del Popolo, en contra de Berlusconi, que superó todas las expectativas.

Fuente: La Nación

domingo, 27 de septiembre de 2009

Córdoba: ¿resiliencia neoliberal o algo nuevo va a parir?

Mario Riorda
Docente de Política y Comunicación. UCC

El contexto sociopolítico cordobés cambió drásticamente en una década. El paso del tiempo ha visto crecer y desarrollarse a regiones y ciudades en América latina. Sin embargo, ese no ha sido nuestro caso.

El politólogo José María Gómez habla de “resiliencia neoliberal” para dar cuenta de sistemas políticos que, de una u otra forma, permiten regenerar un neoliberalismo con nuevos formatos y actores. La resiliencia es un concepto que implica un rebote, el reanimarse, resistir o adaptarse frente a factores adversos. Quisiera así sumergirme en el análisis cordobés para pensar si es que no hay una resiliencia neoliberal prevaleciente.

Desde las gestiones radicales, el sistema de partidos se ha visto atravesado por dos irrupciones que impactaron en las administraciones que más peso transformador tienen en la provincia: la provincial y la de la ciudad de Córdoba. Esas irrupciones permanecen muy competitivas a pesar de fracasos de gestión.

Hubo una primera irrupción neoliberal del “Modelo Córdoba” que, por inercia, sigue presente. Producto de una asociación –preferentemente– de la centroderecha y derecha en la provincia de Córdoba, ese movimiento aglutinante de muchas fuerzas sociales denominado Unión por Córdoba, trabajó en la propuesta de modernizar el Estado provincial con un énfasis privatista de los servicios y funciones básicas (ejemplificado en la Ley Carta del Ciudadano, de Reforma del Estado y de Regionalización).

Su concepción inicial era expandir la oferta de servicios gerenciados desde privados. El intento de privatización de la Epec, Banco de la Provincia de Córdoba, Lotería Provincial, creación de agencias mixtas, regionalización departamental, tercerización de la prestación de salud y del cobro de impuestos, entre otras cosas, quedaron inconclusas, y algunas ni siquiera llegaron a implementarse.

Fue una concepción de un modelo poco real para Córdoba, de bienestar fallido, caro, que tuvo muchas idas y vueltas, plasmando un híbrido sin control y con poca transparencia. Hubo avances “plebiscitarios” en temas sensibles como la unicameralidad en la Legislatura, o intentos fallidos como la última reforma política.

Salvo algunas inversiones en infraestructura, no sólo no se produjeron transformaciones significativas en la provincia, sino que además generó un descalabro fiscal sin antecedentes, especialmente en una deuda de la que se desconoce su magnitud. Se pensó excesivamente el largo plazo, pero el corto plazo lo sepultó.

Irrupción neoliberal corporativa autóctona. Otra de las consecuencias fuertes del modelo anterior, acompañado y propiciado por la falta de recuperación del radicalismo, fue la de posibilitar la irrupción del Frente Nuevo. Fue un antídoto de honestidad que se opuso al revés que representaba la gestión de la ciudad de Córdoba. Fue una composición heterogénea, transversal, policlasista, con un voto aluvional que tuvo un doble fracaso, sea en su desempeño en la gestión municipal, como en su intento de solidificación partidaria para generar reglas de democracia interna que pudieran institucionalizarlo como partido o coalición estable en desmedro del personalismo ilimitado.

Esa gestión municipal fue un nuevo modelo de “neoliberalismo corporativo autóctono” con características muy marcadas: a) ausencia de coherencia ideológica y norte estratégico en la gestión; b) transferencia y privatización del poder estatal a terceros, pero a diferencia del modelo neoliberal provincial con beneficiarios privados con lógica de mercado, aquí fueron sindicatos, grupos cooperativos y asociaciones de base que privatizaron la gestión en el intento de conformación de una estructura partidaria; c) merma de la profesionalización promedio de los funcionarios y líderes con un trasvase de técnicos a perfiles de base, que descalabró la autoridad de los mandos medios de la Municipalidad.

Este yerro de gestión, tan significativo como el pésimo desempeño gubernamental antecesor, generó una situación de devastación en la ciudad capital que condicionará estructuralmente cualquier gestión por más de una década, especialmente por el sobredimensionamiento y envejecimiento paulatino de la planta de empleados. No se pensó el largo plazo, aunque sus efectos sí se verán en el tiempo.

Ni puro Estado, ni puro mercado. Una visión progresista de la sociedad y del Estado como institución transformadora, aparece muy desdibujada como contracara de la resiliencia neoliberal. Ni intervención asfixiante ni omisión irresponsable podría ser la ecuación que defina un estado que pueda actuar de manera estratégica, inteligente, teniendo como prioridad la debida protección social hacia sectores vulnerables.

El Estado omnipresente y la centralización burocrática demostraron incapacidad en la resolución de no pocos problemas. La sociedad civil organizada ha demostrado un buen manejo e impactos acertados en determinados casos. Por eso el estado en Córdoba podría ser sólo promotor, regulador y garante del control porque no posee un stock financiero que permita encarar inversiones estructurales con externalidades positivas.

Para ese cometido debe apostar a la inversión privada, con estrictos y exigentes marcos de transparencia y fijación de prioridades públicas, y debe reservarse la obligación y garantía de cuidar el flujo financiero cotidiano para garantizar servicios esenciales irrenunciables, como lo son la educación, la salud y la protección social básica –más otros si se piensa esta concepción en escala municipal–. Otros modelos dejaron la inversión al Estado y privatizaron los servicios: exactamente al revés.

Concertar políticas públicas con los privados que motorizan la economía y son generadores de desarrollo, tal como lo hacen en las principales capitales del mundo, es una tarea ardua, pero con beneficios para todos. Muchos se quedan asombrados del desarrollo espectacular de ciertas ciudades o regiones, pero vetan toda posibilidad de que ese desarrollo pueda darse en Córdoba.

Implica discusión, participación y polémica, sí. Pero siempre reconociendo que el Estado está literalmente quebrado y no puede hacer todo solo como en otros tiempos.

La crisis económica exige reacomodar los presupuestos –comprometidos por décadas– con severas restricciones. Con un federalismo fiscal absolutamente inconducente, no queda otra visión desde la responsabilidad para gestionar, que mantener relaciones institucionales y lógicas entre los distintos niveles de gobierno. La mezquindad y la bravura son atributos para una Argentina de antaño.

Se requieren representaciones de base que den pleno derecho a la voz de sectores que registran mayores niveles de carencias y necesidades, pero también mucha confianza en expertos para el diseño de políticas.

Hacen falta actores que crean en la solidez de las alianzas y de un sistema de partidos. Córdoba debe fabricar un patriotismo ciudadano que hoy está ausente.

Tras la última elección, el sistema político cordobés se ha fragmentado en múltiples espacios con personalismos excluyentes y competitivos. El radicalismo ha hecho pocos méritos para llegar a ser depositario de una confianza popular mayoritaria y, por si fuera poco, carece de humildad. Aún así, las puertas se le han abierto para este convite y este pensamiento no le quedaría nada incómodo.

Desde la Municipalidad capitalina no se ha hecho otra cosa que desnudar la crisis que debe enfrentar la gestión y poner al sindicato a discutir a pérdida, y no se está lejos de estas ideas, incluyendo en esto a la Intendencia y Viceintendencia. No distinta es la situación de muchos intendentes del interior. Socialistas, independientes, centristas, son también una expresión posible de actores que pueden comulgar en estas ideas.

Sostener el diálogo constante –no la descalificación facilista–, un nuevo lenguaje creado a través de gestiones responsables y de coaliciones homogéneas, es el desafío de un espacio que pueda hacer frente a una resiliencia neoliberal muy marcada.

En definitiva, se trata de parir un nuevo sistema de representaciones políticas y sociales que nos haga ser más previsibles, menos personales, más institucionales.

© La Voz del Interior

jueves, 3 de septiembre de 2009

El COMFER prohibió la fusión de Cablevision y Multicanal

El titular del COMFER, Gabriel Mariotto, anunció este jueves la "denegación" del permiso para operar en conjunto de las empresas Cablevisión y Multicanal, en manos del grupo Clarín.

"Antes de venir, firmé la resolución denegando el permiso que pidió Cablevisión para operar en conjunto con Multicanal", anunció Mariotto, al hablar ante las comisiones que analizan en el Congreso la nueva Ley de Radiodifusión del Gobierno.

Hace pocos días, la Corte Suprema de Justicia había avalado esa fusión, al no encontrar objeciones jurídicas al reclamo. Mariotto explicó que la decisión se había adoptado para "terminar con esa situación de posición dominante en el mercado".

"La suspensión de la venta de pliegos más el monopolio de los contenidos del fútbol generaron un monopolio de los sistemas de distribución de cable. De esta manera, no podían surgir nuevos cableoperadores y aquel que tenía un contenido vital, popular o trascendente como el fútbol, lo distribuía por las empresas de su propio holding", argumentó Mariotto en defensa de la medida.

El funcionario agregó que "con esta metodología, se fundieron miles y miles de cables, porque no podían adquirir esos contenidos y los abonos iban entonces al cable de la competencia, que era de la misma empresa que tenía el propio contenido del fútbol".
Fuente: Crítica

domingo, 23 de agosto de 2009

“Kirchner quería ser amigo de Clarín y por eso le entregó Cablevisión”


José Sbatella dejó hace justo un año el timón de la oficina antimonopolios que comandó durante dos años y medio, con Néstor y luego con Cristina Kirchner. Lo hizo enemistado a muerte con Guillermo Moreno, a quien acusa de haber favorecido la concentración de la economía y de haberle concedido la venia al grupo Clarín para la fusión entre Cablevisión y Multicanal. “El Loco” –como llaman al economista platense sus compañeros de militancia en el peronismo revolucionario de los 70– recomendó no entregarle al holding el mercado del cable, pero no fue escuchado en la Casa Rosada. Poco después fue despedido. Cree que es porque Kirchner “quería un trato amigable con el Grupo”, pero que el conglomerado después “detectó su debilidad política” y lo abandonó, porque ya le había sacado todo lo que podía dar.

Pese a las críticas, el ex funcionario apoya la vuelta del fútbol a la TV abierta. Opina que abre “una oportunidad para democratizar los medios” y que los $ 600 millones que pondrá el Estado “se pueden recuperar con creces”. Igual recomienda reforzar la regulación estatal del negocio. Y advierte a los opositores que “si pactan con el Grupo, van a terminar condicionados como terminó Kirchner”.

–¿Cómo ve la decisión de sacarle a Clarín el negocio del fútbol por el acuerdo con la AFA?

–Pienso que más vale tarde que nunca. Porque si siguen creciendo va a ser peor. Creo que el Grupo detectó la debilidad política del Gobierno tras las elecciones y empezó a definir con quiénes se aliará de sus potenciales reemplazantes. Ahí estalló la guerra. Por eso me sorprende que los opositores le hagan el juego, porque les va a terminar pasando lo mismo: van a ser jaqueados y condicionados por un grupo que prácticamente dirige lo que piensan 18 millones de argentinos.

–¿Pero esto solo va a acabar con la concentración del mercado?

–No. Hace falta una regulación más fuerte. Si se desarticula a Clarín en el cable pero dejando entrar a Telefónica y Telecom con el triple play (la TV por celular), se estaría cambiando de manos un mismo monopolio. Y encima uniéndolo al oligopolio de la telefonía fija. En la regulación tienen que prohibirse los contratos a tan largo plazo. Tienen que ser a un año o dos como máximo. Lo ideal sería por temporada.

–¿Pueden recuperarse los $ 600 millones que cobrará la AFA del Estado por los derechos?

–Si se hace como en Europa, donde se comercializan los partidos por temporada y por equipo, se puede hacer un negocio muy rentable sin necesidad de comprar tecnología propia. En España, por ejemplo, un gran negocio es la compra de goles por celular. Y el gobierno obliga a que sean otras empresas las que los vendan. Si se prohíbe que el transmisor de la imagen sea a su vez el dueño exclusivo de todos los derechos, esa plata se puede recuperar con creces. Hay millones de chinos que ven a River y a Boca pagando a sus proveedores de cable. Y los partidos también se venden en Europa.

–¿No puede terminar el Estado contratando a TyC como proveedor por incapacidad de cubrir todo desde Canal 7? ¿O reprivatizando?

–Creo que en este caso va a ser muy difícil dar marcha atrás. Se hizo todo muy público, como con la Ley de Radiodifusión. Hubo tanta difusión que las decisiones ya se van a tomar con menos miedo de salir en los diarios. Hay foros en todas las ciudades y se les dio esperanzas a las universidades de que tengan canales propios y radios.

–¿Tan importante fue el fútbol para la expansión de Clarín?

–Para darle una idea, de los $ 5.700 millones que facturó el Grupo el año pasado, más de 3.400 millones salieron de la TV por cable. Entre las dos empresas tienen 3 millones de abonados y 800 mil de ellos pagan por ver el fútbol. Sólo por ese servicio (sin contar la publicidad, la provisión de imágenes y otros negocios vinculados) embolsan $ 240 millones anuales. Es claramente el principal instrumento de acumulación del Grupo.

–¿Cuándo empezó a investigar a Clarín?

–Cuando asumí en marzo de 2006, el expediente de la fusión ya estaba abierto. Había una presentación donde Multicanal avisaba que compraba el 20% de Cablevisión. Y como no llegaba al 50% del paquete accionario, consideraba que no tenía que notificar la operación y que la ley antimonopolios no se podía aplicar. Había sospechas de que el resto del paquete estaba en posesión de otras empresas del grupo, por lo que había control indirecto. Pero no se podía demostrar porque eran firmas offshore. Así que se acepta la operación, pero se les aclara que si en algún momento blanqueaban ese control indirecto (ante un banco para pedir financiamiento, por ejemplo), se les iba a exigir que notifiquen la operación a la Comisión.

–¿Y eso terminó pasando?

–Pasó algo peor. Ellos aseguraron que no iba a haber colusión, que no iban a aprovechar la posición dominante para subir los precios. Pero a la semana que se autoriza la fusión, Cablevisión y Multicanal envían un aviso de aumento a sus abonados en conjunto, en simultáneo y por el mismo monto. Una verdadera tomada de pelo.

–Ahí abren la investigación por conducta monopólica.

–Yo ahí dicto una cautelar para que retrocedan con el aumento, devuelvan el dinero y den sus explicaciones por el aumento. Ellos no dan marcha atrás y justifican la suba en que los costos habían aumentado para todos los cableoperadores del país.

–¿Y no se los sancionó?

–No. Ésa fue la primera vez que tuvieron que dar explicaciones. Multas nunca pagaron porque en la Comisión todo se cajoneó siempre. Incluso yo empecé a pedir informes internos sobre por qué sus expedientes nunca avanzaban. Cuando yo llegué ya había una multa extendida a Cablevisión, Multicanal y Torneos y Competencias por 900 mil pesos. Era a raíz de las primeras denuncias de los cableoperadores independientes que denunciaban que ellos ofrecían el servicio a pérdida para sacarlos del negocio y quedarse con todo.

–¿Eso tampoco lo pagaron?

–No. El Grupo apeló ante la Cámara en lo Civil y Comercial, que le condonó la multa, y después el Ministerio de Economía volvió a apelar ante la Corte Suprema. El caso todavía está ahí.

–O sea que la Comisión no tiene poder propio para frenar la monopolización de mercados.

–Claro, porque nunca se constituyó como tribunal, como exigía la ley que la creó. Yo creo que esa medida cautelar le hizo ver por primera vez al Gobierno el papel que podía tener la Comisión.

–¿Después informaron la fusión definitiva?

–En esa situación aparece la fusión, hacia fines de 2006, con la compra de lo que faltaba de Cablevisión. Nosotros preveíamos el conflicto y por eso yo aproveché un subsidio de Canadá para hacer un estudio junto con la Universidad de La Plata sobre el mercado de cable en todo el mundo.

–¿Y qué encontraron?

–Que la situación era la misma en todo el mundo. Que el fútbol fue el arma principal de la concentración de los medios en España y en Francia y que en Estados Unidos pasó lo mismo con el fútbol americano y el béisbol. En todos los casos hubo que intervenir regulando desde el Estado, para que ninguna señal tuviera contratos de exclusividad de las transmisiones. Porque donde eso se permitía se cerraba el mercado para el resto y se generaba debilidad aguas abajo, entre los productores de imágenes, que quedaban presos de venderle solamente a esa señal.

–¿Acá tuvo ese mismo efecto?

–Sí. Clarín fundó Multicanal y empezó a comprar los cables del interior uno por uno. Tenían que maximizar los ingresos por la transmisión del fútbol y lo hicieron, gracias al contrato de exclusividad de 1991 y la seguridad de tenerlo hasta 2014.

–¿Cuántos cables compraron?

–Cuando se anuncia la fusión, entre las dos empresas tenían provisión exclusiva (monopólica) en 121 ciudades y competían entre sí (sin terceros) en otras 22 ciudades de más de 200 mil habitantes. Había denuncias muy fuertes de presiones por parte de los cables más chicos, que al final se terminaban vendiendo porque no les podían dar fútbol a sus abonados.

–¿Ese proceso se dio durante el gobierno de Kirchner?

–No, con Menem. Cuando asume Kirchner esa concentración ya se había hecho y los únicos que quedaban eran los cableros más resistentes, que siguen hasta ahora en lugares como Rosario, Salta o la costa atlántica. Lo que esperaba Clarín de Kirchner era el aval a la fusión. Y lo consiguió.

–Usted dictaminó en minoría que había que imponerle condiciones a la fusión. ¿Cuáles eran?

–En los lugares donde cada una de las empresas operaba sola, dije que se les podía dar licencias a otros operadores. Donde estaban solapados, que tendrían que vender una de las dos empresas. Y con el fútbol, la experiencia indica que había que obligarlos a desprenderse del negocio.

–¿En la Comisión quiénes impulsaron la aprobación?

–El dictamen que salió en mayoría tiene las firmas de dos vocales, Diego Póvolo y Humberto Guardia Mendonça, que responden al secretario de Comercio (Guillermo Moreno). Dice que la fusión es casi un beneficio para la sociedad y que el Grupo se compromete a darles cable gratis a los hospitales y a no abusar de su posición dominante. Lo cual obviamente no ocurrió. Hay al menos dos casos donde se probó que incurrieron en conductas monopólicas: en Punta Alta imponían precios predatorios (más bajos que los de mercado para borrar del mapa a la competencia) y en Merlo le sacaron el fútbol a una cablera chica.

–¿Por qué cree que lo aprobaron justo en el cambio de mando? ¿Por orden de Kirchner?

–Los dos vocales representaban una visión donde teóricamente Clarín era aliado del Gobierno. Hubo una fantasía –a mi entender– sobre que eso iba a generar una forma amigable de tratar con el Grupo. Pero lo que hace el Grupo es aprovechar cada período de gobierno para sacar un rédito propio y cuando se desgasta el poder político eligen a otros representantes a futuro. Están acostumbrados a ver pasar gobiernos. Kirchner quería ser amigo de Clarín y por eso le entregó Cablevisión.

–¿No sufrió presiones externas para aprobar la fusión?

–No físicas, pero sí aparecieron un par de notitas perdidas en el diario que yo tomé como advertencias, con títulos como “investigan a Sbatella” sobre situaciones totalmente fantasiosas. Lo que yo hice para protegerme fue pedir asistencia a la Oficina Anticorrupción y denunciar los manejos internos que podían salpicarme.

–¿Cree que Kirchner pecó de ingenuo o que se arriesgó a hacerles un favor para contenerlos?

–Está en su lógica de negociación. Hay áreas del Gobierno, como Comercio Interior o Planificación, donde creo que están convencidos de que se puede manejar mejor una economía concentrada como la Argentina negociando con los actores dominantes en cada cadena que discutiendo con miles de pequeños actores. Y en eso entra Clarín. Pero una vez aprobada la fusión, la empresa quiso dar por cerrada la etapa. Por eso es probable que hayan pensado en generar varios liderazgos débiles en vez de uno fuerte. Obtenido el objetivo, empezaron a buscar reemplazante para esta etapa.

–¿Lo del fútbol es una venganza, entonces?

–Y... reacciona tardíamente. Casi por una cuestión de inocencia en la negociación con los poderosos. Y porque descuidó el estado del Estado. El poder de control, que se desguazó en los 90, no se reconstruyó para nada con Kirchner. El Gobierno todavía tiene la fantasía de la alianza con una burguesía nacional, con diez grupos grandes que lideren el crecimiento del país.

–¿Qué va a pasar? ¿Se viene una guerra abierta?

–No creo que sea una confrontación brutal. El que pierde la paciencia en estos casos pierde la guerra. Clarín puede perder el ritmo de acumulación económica acelerado que venía sosteniendo, pero tiene que seguir trabajando y va a participar en las licitaciones por la televisación que haya. Lo cual no quita que la venganza vaya a ser terrible.
Fuente: Crítica

lunes, 17 de agosto de 2009

Los medios, una especie en extinción


Usted se está extinguiendo. Numerosos académicos, periodistas y manosantas auguran una inminente extinción de los diarios impresos en papel (y, desde luego, de sus lectores). Algunos hasta le han puesto fecha al velorio masivo: primer cuatrimestre del año 2043 en Estados Unidos, según el investigador Philip Meyer.

Los discursos extincionistas, importados de la biología, están de moda para hablar de mutaciones culturales. Será quizá por aquello de que la cultura nunca muere; y entonces sólo queda referir a los estados de extinción que en ella se manifiestan: la anunciada muerte de la pintura a manos de la fotografía, el cine asesinado por el video, la amenaza de internet sobre la televisión, y los diarios siempre en estado de coma. En torno a este sistema de medios en permanente transformación y rodeado de profecías incumplidas, Carlos Scolari y Mario Carlón lograron sumar a otros expertos del asunto que –como ellos– debaten el tema en un libro que le moja la oreja al lector con el título de El fin de los medios masivos. La televisión, los diarios, la radio, el cine, internet y la industria de la música son abordados por distintos especialistas (en su mayoría argentinos) bajo los parámetros de la metáfora ecológica: los medios masivos estarían en vías de extinción o, al menos, su masividad podría dejar de existir.

El concepto de “ecología de los medios” no es nuevo. Surge de la matriz teórica de grandes investigadores como Marshall McLuhan, Walter Ong y Neil Postman. “Ellos tenían una visión transversal y sistémica de los medios que es sumamente útil para entender las actuales transformaciones. Si profundizamos en la metáfora ecológica, podemos decir que hay ‘nuevas especies mediáticas’ que han irrumpido en los últimos años (YouTube, las redes sociales, los dispositivos móviles, etc.). Estas nuevas especies han generado cambios en el ecosistema, lo cual obliga a los viejos medios a adaptarse a las nuevas condiciones. Más que desaparecer, los viejos medios –como la radio, la prensa, la televisión– tienden a adaptarse para poder sobrevivir en la nueva ecología. Modelos de negocios que parecían consolidados –como el de la industria discográfica– se disolvieron en pocos años”, asegura Scolari.

Entre éstas y otras mutaciones adaptativas o fatales, que se suceden a lo largo de los diferentes artículos del libro, la radio aparece como el medio que mejor se ha adaptado –e incluso ha sacado provecho– del nuevo mapa de situación. Todos coinciden en que lo que está muriendo es el viejo modelo de medios centralizados, unidireccional y masivo. “Si los medios masivos dejan de ser la gran amalgama ideológica de la sociedad, ¿qué medio cumplirá esa función? ¿De qué hablarán los ciudadanos si el consumo mediático se fragmenta en decenas de medios y plataformas?”, se pregunta Scolari. Y su interrogante atraviesa los artículos de Mirta Varela, Hugo Pardo Kuklinski, Eliseo Verón, Robert Logan y Paolo Bertetti, entre otros investigadores en el libro.

“La prensa y la televisión –dice Scolari– cumplían muy bien está función creadora de agenda, de temas de discusión compartidos por todos los lectores y televidentes. Al perder los medios masivos su centralidad para dejar espacio a los nuevos medios y redes sociales, los temas y las audiencias también se fragmentan”. ¿Esto significa que hay menos para compartir? ¿Se avecina el día en que en las oficinas ya no sea necesario estar al tanto de qué hizo anoche Tinelli, para no ser apartado del fogón? ¿Habrá fogón? Los nuevos medios y las nuevas formas de consumo mediático están empujando a los mass media tradicionales a un lugar menos central: los medios ya no están en el medio.

Mario Carlón pone énfasis en este cambio de época: “Ahora nos encontramos ante la oportunidad de empezar a hacer un balance –una especie de arqueología– acerca de lo que significaron los medios masivos, porque la emergencia de los nuevos medios está terminando de completar el sistema con el cual deben ser comparados para comprender su significado histórico. Ellos surgieron luego de otro importante sistema, el de Bellas Artes, que se consagró en el siglo XVIII: sus lenguajes eran principalmente la música, la literatura, la pintura, la escultura y el grabado”.

Al mismo tiempo en que las nuevas tecnologías se empujan unas a otras acelerando el calendario, los académicos corren detrás de los hechos navegando entre el diagnóstico y la predicción, casi siempre con la amarga confesión de que ningún análisis es suficiente, de que aún es prematuro o ya es tarde. Pero en el interesante artículo que Mirta Varela dedica a analizar el fenómeno de YouTube, advierte sobre el riesgo de confundir lo tecnológico con el uso cultural: “No es posible adivinar el futuro limitándose a leer el cambio técnico”, dice luego de citar a Raymond Williams que ya había avisado: “Primero se inventó la televisión y luego se pensó para qué podía ser utilizada”.

“Los nuevos medios están aún en una etapa de fuerte mutación, lo cual no favorece el trabajo analítico. Ya se ha empezado a hablar, por ejemplo, del fin de los blogs, cuando en verdad tienen muy pocos años de vida”, señala Carlón casi invitando a leer el capítulo en el que Pardo Kuklinski aborda el tema de las transformaciones producidas por las tecnologías disruptivas DIY (do it yourself, hágalo usted mismo):Facebook, Twitter, My Space, Lulu.com y toda la galaxia blogger y de la web 2.0. Allí también “el darwinismo digital se encargará de la supervivencia de los más aptos”.

Mientras los nuevos celulares ofrecen tantas prestaciones que casi olvidan el teléfono, los medios masivos tradicionales se las ¿ingenian? para captar a las audiencias fragmentadas por las nuevas tendencias. Así es como los medios gráficos buscan parecerse a internet, incorporando diseños que emulan a las “barras de navegación” de la web, más infografías, más color, apretadas síntesis, links, tips y todo tipo de textos breves y brevísimos diseñados a medida de una curiosa especie: el lector que no le gusta leer. Quizás haya que esperar una televisión para gente que no la mira o una radio para sordos.

Ante la falta de una reserva ecológica para preservar a las especias mediáticas en peligro, los consumidores de medios también se adaptan y transforman sus hábitos y usos. El viejo mostrador que dividía claramente el espacio del emisor del de los receptores ya no existe. Y de eso da cuenta cada uno de los artículos del libro editado por Scolari y Carlón. Seguramente los medios masivos no desaparecerán, pero tampoco ocuparán el lugar hegemónico que tuvieron durante el siglo XX.

Mientras todos estén ocupados en decir, será difícil encontrar a alguien dispuesto a escuchar. La adaptación puede ser cruel, pero es la única manera de evitar la extinción. La promesa pop de los diez minutos de fama era una trampa que no dejó a nadie satisfecho. El que hasta hace un rato estaba en vías de extinción ha mutado en una nueva especie de “usuario mediático” acostumbrado ahora al autoservicio del “hágalo usted mismo”, “bajate tu propia música”, “elige tu propia aventura”, “lo pedís, lo tenés”, “agregalo a tus favoritos”, opiná, votá, decí, caceroleá. Ahora en el centro de la escena parece que está usted, amigo lector. Si me permite llamarlo “amigo”. Si me permite llamarlo “lector”.
Fuente: Crítica