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sábado, 22 de agosto de 2009

Las mujeres mandan en el mundo y en la oficina, según sondeo de la revista Forbes

Cada año, la revista estadounidense elabora la lista de las cien mujeres más influyentes. Este año, en los primeros 25 lugares, figuran dos latinoamericanas.Su rostro es dulce, su temperamento parece tranquilo y hasta podría decirse -en un comentario ligero y simple vista- que es una linda abuelita.
Pero resulta que Angela Merkel es la mujer más influyente del mundo. Lo dice la revista Forbes en su listado anual de las 100 mujeres que se destacan por su visibilidad en medios de comunicación, por el tamaño de la organización o país que esté bajo su liderazgo, o por el aporte social.
La canciller alemana ha logrado liderar ese escalafón por cuarto año consecutivo. Pero la revista estadounidense no es la única que lo dice, también Eurasia Group que elabora un ránking cada año con los líderes que incidirán en el rumbo de los acontecimientos políticos, sociales y económicos de ese periodo. Para este año, ella figura en el último lugar del top ten.
Aunque la mayoría de mujeres que figuran en el ránking de Forbes son presidentas de empresas, especialmente estadounidenses, hay dos latinoamericanas que se destacan: la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en el puesto 11, y la jefa de Estado de Chile, Michelle Bachelet, en el sitial número 22, luigares muy parecidos a los del 2008.
No son las únicas que lideran países. También figuran las presidentas de Filipinas, Gloria Arroyo (44); de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf (67); de Finlandia, Tarja Jalonen (68), de Irlanda, Mary McAleese (69) y las primeras ministras de Ucrania, Yulia Tymoshenko (47), Islandia, Johanna Sigurdardottir (75) y de Bangladesh, Hasina Wajed (79).
Además están la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton (36); la ministra de Economía, Finanzas y Empleo de Francia, Christine Lagarde (17), y la presidenta del Partido Nacional del Congreso de India, Sonia Gandhi (13).
Otras conocidas mujeres influyentes en el mundo, según Forbes, son Melinda Gates, co presidenta de la Fundación Bill & Melinda Gates (34); Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos (35); Michelle Obama, esposa del presidente estadounidense, Barack Obama (40), y la Reina Isabel II (42).
La reina Rania, de Jordania, quien ocupa el lugar 75, es tal vez la mujer más escuchada de todo el Oriente Medio y en su sitio de Tweeter tiene más de 600.000 seguidores.
Sin embargo, el campo en el que más se destacan las mujeres es el empresarial. Ellas figuran en la primera línea de ejecutivos de compañías como PepsiCo, Kraft Foods, DuPont, Xerox, Oracle, Mtv Network y Dreams Works Studies, entre decenas de empresas.
"Las mujeres en el poder están llegando a posiciones de liderazgo en negocios, gobierno y filantropía al realizar maniobras audaces y no convencionales", precisó Forbes.

Cristina Fernández, Argentina

Es la primera mujer elegida popularmente que ocupa la presidencia de Argentina. Sucedió en el cargo a su esposo Néstor. Desde que asumió, le ha tocado enfrentar la inestabilidad económica del país y varios enfrentamientos con los agricultores, así como con otros sectores de la sociedad por medidas que ha querido tomar. También se le critica el aumento patrimonial desde que su esposo fue presidente.

Michelle Bachelet, Chile

Sonia Gandhi, India

Esta mujer, italiana de nacimiento, lidera el dominante Partido del Congreso Nacional, que fuera fundado por el Nerú, el abuelo de su esposo Rayiv Gandhi, hijo de Indira.
Aunque no le gusta su papel dentro de la política, logró una na victoria aplastante del Partido en las elecciones de mayo con lo que consolidó su posición. A pesar del crecimiento económico de India, todavía enfrenta mucha pobreza.

Indra Nooyi, PepsiCo, E.U.

El reto para esta mujer que nació en India y llegó a Estados Unidos para estudiar en Yale, es evitar la caída de las utilidades de la empresa.
Su estrategia se ha centrado más en la innovación que en la adquisición de otros negocios y le ha apostado a la línea de bebidas saludables y aquellas elaboradas con productos naturales.
Lleva unos 15 años en PepsiCo, tres de ellos al frente de la firma.

Angela Merkel, Alemania

Hillary Clinton, Estados Unidos

Christine Lagarde, Francia

La primer ministro de Finanzas femenina de una economía del G-8 ha sido una un apasionada defensora de la cooperación mundial para poner fin a la crisis económica.
En su cargo enfrenta la difícil situación de la contracción de la economía de Francia, con un proyección de la contracción del PIB del 3 por ciento para este año a pesar de un paquete de estímulo promulgado a principios del 2009.

Sheila Bair, Estados Unidos

La presidenta de la Corporación Federal de Seguros de Depósito (Fdic, por su sigla en inglés), que asegura los depósitos de bancos, retuvo el segundo lugar tras debutar en la lista de Forbes el año pasado.
Ella ha obtenido una creciente importancia durante la recesión estadounidense. En lo que va de año, la Fdic ha tenido que tomar medidas con 69 bancos declarados en quiebra, más que el año pasado.
Agencias y Forbes
Fuente: Portafolio

Aumenta la desaprobación a Obama


Silvia Pisani
Corresponsal en EE.UU.
WASHINGTON.- Apenas superó el presidente Barack Obama los seis meses en el gobierno que los norteamericanos empiezan a perder fe en su mentada capacidad transformadora.

Así lo indica una encuesta conjunta del influyente diario The Washington Post y la cadena ABC, según la cual menos de la mitad de los norteamericanos -justo el 49%- considera que el presidente tomará las "decisiones apropiadas" para un país que atraviesa un escenario de recesión, desempleo y déficit. En abril, cuando cumplió sus primeros 100 días en la Casa Blanca, ese índice de confianza se ubicaba en torno del 60%.

Además, el sondeo muestra que el índice general de aprobación al presidente sufrió una caída de 12 puntos en ese período. "La confianza pública en el liderazgo del presidente Obama declinó de manera pronunciada en el verano" boreal, comentó el Washington Post.

La ansiada reforma al sistema de salud figura a la cabeza de las cuestiones en las que los norteamericanos expresan dudas de que el líder demócrata sea capaz de concretar el "cambio" con el que ató la suerte de su destino político.

Y lo cierto es que el pesimismo sobre la dirección del país ha aumentado de forma proporcional a la oposición a la reforma sanitaria. Así, un 55% de los estadounidenses cree que la situación va "seriamente" por el mal camino, por encima del 48% que pensaba lo mismo en abril.

"El equipo de la Casa Blanca debería abrir un poco más los ojos. La tendencia es clara: hace tres meses que el presidente viene bajando en credibilidad y no consigue revertir la tendencia", era ayer, el comentario que, con cierta fruición, se escuchaba en medios republicanos.

Los datos para el sondeo se terminaron de recoger hace diez días, justo en el momento en que proliferaban las protestas populares contra el anunciado plan de Obama para reformar el sistema de salud. El hecho no deja de ser una paradoja en una sociedad mayoritariamente molesta con sus planes de salud: no le gusta lo que tiene, pero tampoco parece dispuesta al esfuerzo de cambiarlo.

La Casa Blanca ha sostenido que la opción pública es la mejor forma de generar competencia en un sistema dominado por las aseguradoras privadas, pero luego, en un giro en su postura, admitió estar abierto a considerar "otras opciones".

"El momento es ahora", suele desgañitarse Obama, quien ha puesto el pecho en forma directa a las críticas. Y no deja de afirmar -una y otra vez- que la reforma será aprobada "antes de que termine el año". Propuesta que, tal como van las cosas, posiblemente implique que los demócratas tengan que votar en soledad, sin el apoyo republicano, y haciendo valer su mayoría en el Congreso. No son pocos los demócratas que consideran que ese extremo, en el caso de presentarse, "no es la mejor opción ni la más deseable".

Pese a que su caída en el índice de aprobación general fue de 12 puntos desde abril, ahora se sitúa ahora en el 57%.

No todo son críticas

Pero si en algo son optimistas los estadounidenses, es sobre la forma en que perciben el final de la recesión. Así, la mitad de los consultados cree se superará en los próximos 12 meses. En febrero último, sólo el 28% tenía coraje como para pensar de ese modo. El titular de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Ben Bernanke, se expresó ayer en consonancia con el optimismo que revelan las encuestas y pronosticó que la crisis económica llegará a su fin en el "corto plazo" (ver página 3).

El sondeo divulgado ayer revela que la mayor duda está puesta en la reforma sanitaria. Un 50% de los consultados está en contra de cómo está gestionando el asunto, el nivel más alto en los siete meses de gobierno.

Desde que comenzaron las dudas, el propio Obama ha incurrido en comentarios ambiguos sobre el modelo de plan que quiere imponer. Y hasta en las filas de su propio partido hay dudas sobre si se impulsará -o no- un sistema público que compita con la hegemonía que, en materia de cobertura de salud, ahora tienen aseguradoras privadas.

"No ha habido marcha atrás", dijo el vocero presidencial, Robert Gibbs. Las encuestas, al parecer, demuestran que la percepción de las cosas - y de su rumbo- no está tan clara.

Según la encuesta, el 52% de los estadounidenses quiere una opción pública que compita con las aseguradoras privadas, mientras que el 46% se opone a la idea.

Esos resultados suponen un gran cambio frente a junio pasado, cuando un 62% de los consultados respaldaba la idea y un 33% se oponía a ella.

Protestas

En medio, proliferaron las protestas contra la reforma, signadas por abucheos, pancartas con mensajes ofensivos y alguna foto del presidente retratado como Adolf Hitler. Las protestas en los encuentros informativos sobre la reforma organizados por los congresistas en sus estados han dominado la cobertura de la prensa, en especial de televisión, en lo que va del mes.

Un 51% de los estadounidenses cree que esas demostraciones públicas son "apropiadas", frente al 45% que las describe como "inapropiadas".

El sondeo fue realizado entre el 13 y el 17 de este mes, justo cuando estalló un acalorado debate sobre el futuro del plan de salud.

VACACIONES AMENAZADAS

  • HAMILTON, Bermuda (AP).- El huracán Bill provocó ayer intensas lluvias e inundaciones en parte de Bermuda a medida que la tormenta golpeaba el océano abierto y generaba peligrosas olas a través de la costa este norteamericana. Las precipitaciones obligaron a acortar las vacaciones de la secretaria de Estado Hillary Clinton y de su marido, el ex presidente Bill Clinton. También se esperaba para este fin de semana un intenso oleaje en la isla de Martha´s Vineyard,en la costa de Massachusetts, donde el presidente Barack Obama y su familia planeaban viajar mañana para pasar una semana de descanso.
  • Fuente: La Nación

lunes, 1 de diciembre de 2008

Hillary será la secretaria de Estado de Obama


WASHINGTON (AP).- Además de nominar a Hillary Clinton como secretaria de Estado, el presidente electo Barack Obama planea anunciar hoy tanto a asesores como rivales políticos para importantes puestos en su gobierno. El anuncio incluye a miembros de su equipo de seguridad nacional.
Entre los seleccionados, están algunos de sus colaboradores más leales y, otros que no lo fueron, como su ex rival Clinton y el secretario de defensa de Bush, Robert Gates, quien se va a quedar en su puesto.
Obama planea además nombrar como secretario de Justicia a Eric Holder, quien le ayudó a seleccionar a su compañero de fórmula, el senador Joe Biden. Como titular del Departamento de Seguridad Interior, eligió a la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano.
El presidente electo decidió nominar a Susan Rice, asesora de política exterior de su campaña, como embajadora ante la ONU y a James Jones, como consejero nacional de seguridad.
La semana pasada, Obama nombró a importantes miembros de su equipo económico, incluyendo Timothy Geithner, presidente del Banco de Reserva Federal de Nueva York, como secretario del Tesoro. Obama no está preparado aún para nombrar a sus asesores de inteligencia, dijo un funcionario demócrata.
Una dura negociación. La nominación de Hillary requirió de un acuerdo de nueve puntos entre el ex presidente Bill Clinton y Obama. El primero, aceptó revelar los nombres de los 208.000 individuos, empresas y gobiernos que donaron más de 500 millones de dólares a su fundación, para evitar riesgos de un eventual conflicto de intereses con la futura labor de su esposa.
El acuerdo, además, incluye el compromiso del ex presidente de separar su célebre Iniciativa Global de su fundación y darle forma de empresa. Más aún, la Iniciativa Clinton con la que promueve la lucha contra el sida, el calentamiento global y la pobreza, ya no podrá celebrar sus cumbres anuales fuera de Estados Unidos ni aceptar contribuciones de gobiernos.
Una relación tensa. La nominación de Hillary Clinton es el último capítulo en lo que comenzó como una amarga rivalidad por la nominación presidencial demócrata. Luego que Obama la derrotó, Clinton apoyó su campaña en las elecciones contra el republicano John McCain, y ahora ha aceptado dejar su escaño en el senado para ser su principal diplomática.
Obama y Clinton tuvieron choques reiterados sobre política exterior durante las primarias. El presidente electo criticó a la senadora por votar la autorización que posibilitó la guerra en Irak. Clinton dijo que su rival carecía de la experiencia necesaria para ser presidente y lo criticó por sus dichos sobre potenciales encuentros con gobernantes de naciones como Irán y Cuba.

sábado, 30 de agosto de 2008

Ahora, el momento de los republicanos

Crónicas norteamericanas
Por Mario Diament
MIAMI.- El guante que Barack Obama tiró a John McCain anteanoche en el colmado estadio Invesco, de Denver, no será fácil de recoger. Ni siquiera la sorpresiva decisión de elegir una atractiva mujer de 44 años para acompañarlo en la fórmula le hará la tarea mucho más sencilla.
Es cierto que la inesperada selección tendrá la virtud de desviar por un tiempo la atención de la formidable alocución de Obama al aceptar la nominación demócrata y de la histórica circunstancia de ser el primer negro que disputará la presidencia como candidato de uno de los grandes partidos tradicionales. Pero eso tampoco será suficiente.
Para el momento en que la convención nacional republicana comience a sesionar pasado mañana en el Xcel Energy Center de Saint Paul, el parangón que hará el público será entre Obama y McCain y no entre quienes los acompañan.
Así y todo, es preciso reconocer que la inclusión de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como compañera de fórmula de McCain ha logrado alterar algunas de las hipótesis preexistentes sobre el curso de la campaña electoral. Por lo pronto, Palin será la segunda mujer candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos desde que Geraldine Ferraro acompañara a Walter Mondale, en 1984, y la primera en haber competido exitosamente en un certamen de belleza. (En el año en que Ferraro integraba la fórmula demócrata, Palin salió segunda en el concurso para elegir a Miss Alaska.)
Así como Joseph Biden suma madurez y experiencia internacional a Barack Obama, Palin aporta juventud y feminidad al septuagenario McCain. Pero en esta obvia búsqueda de compensación que ha guiado la decisión de ambos candidatos, hay algunas diferencias: Biden puede, efectivamente, fortalecer a Obama, pero Palin no puede rejuvenecer a McCain.
Una de las consideraciones que parecen evidentes, es que la presencia de Palin ayude a atraer a un mayor número de mujeres hacia el campo de McCain, en especial, después que muchas de las fervorosas seguidoras de Hillary Clinton se sintieron desilusionadas cuando Obama no la invitó a compartir la fórmula.
Pero es precisamente en este punto donde la apuesta puede resultar contraproducente. Porque aunque mujer, Palin no personifica las aspiraciones ni las reivindicaciones del sector femenino que los republicanos desean atraer.
La gobernadora de Alaska es una devota cristiana, conservadora y obstinada opositora al aborto, que defiende la guerra de Irak.
Todo esto flotará sobre el cielo de Saint Paul cuando la convención republicana se reúna allí pasado mañana. Minesota no es un lugar donde las cosas sucedan de manera previsible. Este es, después de todo, el territorio de los hermanos Coen, el estado que eligió a un profesional de la lucha libre llamado Jesse Ventura, alias "El cuerpo", como gobernador porque la mayoría de los votantes se declararon asqueados de los políticos profesionales.
La lista de oradores de la primera jornada parece haber sido armada por los estrategas de Obama: George W. Bush, Laura Bush, Dick Cheney y Joseph Lieberman no son precisamente las figuras que van a ayudar a McCain a diferenciarse de a actual administración. Tal vez Arnold Schwarzenegger logre insuflarle a la convención un poco de músculo.
A la hora de los votos, todo esto será anecdótico. Hay un país que desea cambiar y otro país, de similar tamaño, que le teme a los cambios. Esto explica la estrecha diferencia que arrojan las encuestas.
Pero la imagen dejó grabada Obama al aceptar la nominación no desaparecerá fácilmente de la retina.
La posibilidad de que un negro se convirtiera accidentalmente en presidente de los Estados Unidos fue por muchos años una especulación favorita de los libros de ficción.
Pero el hombre que se plantó anteanoche ante 80.000 espectadores no estaba ahí por accidente. Su proclamación fue la más contundente prueba de aquello que Obama ha convertido en un slogan: "Sí, se puede".
Fuente: La Nación

viernes, 27 de junio de 2008

Obama y Clinton, juntos y en campaña

UNITY, EE.UU..- El candidato demócrata para las presidenciales estadounidenses de noviembre, Barack Obama, y su ex rival en las muy disputadas internas demócratas, Hillary Clinton, iniciaron esta tarde en la ciudad de Unity, en New Hampshire, su primer acto proselitista conjunto.
"El camino de la unidad debe llevarnos a las escalinatas del Congreso", donde en enero próximo "Barack Obama jurará como nuevo presidente de Estados Unidos", dijo Clinton ante la multitud reunida en la pequeña ciudad.
Clinton reconoció que la interna se luchó duramente, pero aseguró: "Ahora estamos hombro con hombro" por "los valores que compartimos y el país que amamos".
La senadora demócrata también hizo alusión a sus rivales republicanos y afirmó: “Si les gusta la dirección del país, entonces, voten a McCain. Porque el senador de Arizona y el el actual presidente George W. Bush son dos caras de la misma moneda. Si piensan que necesitan un cambio, voten a Obama. Y que gane el cambio que todos necesitamos”.
“A todos aquellos que me votaron y ahora no quieren votar o que lo hagan por McCain, por favor reconsiderenlo. Recuerden a quienes representamos”, enfatizó Clinton.
Y agregó, a favor del candidato presidencial demócrata: “Yo sé que el senador Obama será un lider que trabajará por el pueblo, luchará por la representación en la Casa Blanca de todo el pueblo. Espero que se unan, que trabajen arduamente por el senador Obama como lo hicieron conmigo”.
"Debatí con él en muchas ocasiones en las que pude apreciar su pasión y determinación, sus agallas y su elegancia. Su propia vida es una encarnación del sueño americano", sostuvo la ex primera dama.
Nueva campaña. El acto es el primero que los ex rivales comparten desde que Obama consiguió los apoyos necesarios para lograr la nominación demócrata a principios de este mes y comenzó a intentar enmendar las disputas causadas por su lucha de campaña que duró 16 meses.
"Quiero que participe de la campaña tanto como pueda," apuntó Obama. "Realizó una campaña fenomenal. Creo que inspiró a millones de personas, así que puede ser una suplente extraordinariamente efectiva para mí y los valores e ideales que compartimos como demócratas."

Agencias Reuters y AP (La nacion)

sábado, 7 de junio de 2008

El complejo mapa electoral de EE.UU.

MIAMI.- Después de la fanfarria que acompañó la consagración de Barack Obama como candidato a la presidencia por el Partido Demócrata, la pregunta inmediata es: ¿puede ganar? ¿Puede convertirse en el primer presidente negro de los Estados Unidos?
Obama debió batallar duramente en las primarias para aventajar a Hillary Clinton y, cuando finalmente reunió los delegados necesarios, lo hizo con la ayuda de los llamados superdelegados, el grupo de 796 "brahmanes" del partido que pueden otorgar su voto a quien deseen.
De modo que bien vale la cuestión de si vista la dificultad que tuvo Obama por salir victorioso en las internas, podrá ahora, a cinco meses de las elecciones generales, derrotar al candidato republicano John McCain.
En los Estados Unidos, como se ha visto en comicios recientes, ganar o perder tiene más que ver con la geografía y las matemáticas que con el voto popular. La elección presidencial es indirecta, esto es, depende de los delegados asignados a cada uno de los estados, y es esta cuenta final y no el número de votos, la que envía a un candidato a la Casa Blanca.
El Colegio Electoral cuenta con 538 electores y se requieren 270 para consagrar a un presidente. Cada estado tiene asignado el número de electores que resulta de sumar sus senadores y representantes ante el Congreso. La capital, Washington, tiene el número de electores igual al menor de los estados (en este caso, 3). Los territorios no tienen representación en el Colegio Electoral.
De este sistema resulta que ocho estados (California, Florida, Illinois, Michigan, Nueva York, Ohio, Pensilvania y Texas) suman en conjunto 226 delegados -44 menos que la cifra mágica- y son, en consecuencia, los que deciden la elección. Generalmente, esta decisión termina recayendo sobre uno o dos estados, como sucedió en el 2000 y en el 2004, donde el escrutinio en Florida y Ohio respectivamente, determinó la suerte del sufragio.
Al presente, según el mapa electoral compuesto por la Radio Nacional Pública (NPR), sobre la base de las tendencias demostradas en las elecciones anteriores, 25 estados con un total de 227 electores se inclinan por McCain, 16 con un total de 200 electores, se vuelcan por Obama y 10 estados, con un total de 111 electores, se consideran indecisos.
En esta última categoría figuran Pensilvania (21 electores), Ohio (20), y Michigan (17). Como se advierte, cualquiera de ellos puede hacer inclinar la balanza en una u otra dirección.
En las elecciones del 2004, Pensilvania votó por Kerry (50.96%), Ohio por Bush (50.81%) y Michigan por Kerry (51.23%). Si esta tendencia se mantuviera, esto añadiría 38 electores a Obama y 20 a McCain.
Pero aquí es donde se hace preciso incorporar un factor imprevisible al cálculo de posibilidades: la psicología.
Irracionalidad
Tal vez más que ninguna de las anteriores, la elección presidencial del 2008 dependerá tanto de lo irracional como de lo racional. La presencia por primera vez en la historia de un candidato negro obliga a tomar en cuenta componentes atávicos, raciales y culturales al momento de especular sobre cuál puede ser el comportamiento de los votantes.
Los parámetros convencionales han dejado de ser válidos al punto de que, Obama, por ejemplo, cuyo partido tradicionalmente se asocia con los menos privilegiados, puede terminar atrayendo a votantes ricos, mientras McCain, cuyo partido suele representar al gran dinero, puede encontrar su base entre la clase trabajadora blanca.
Dos comunidades que habitualmente votan a los demócratas -los hispanos y los judíos- pueden encontrar sus lealtades en conflicto.
Los hispanos no suelen tener gran simpatía por los candidatos negros (en las primarias se inclinaron masivamente por Clinton), pero McCain tiene una dura posición frente a la inmigración ilegal y Obama, por otra parte, propone regularizar la situación legal de los indocumentados y éste puede ser el factor que determine la dirección del voto hispano.
Los judíos, por su parte, parecen estar divididos por líneas generacionales. Los jóvenes y los de edad mediana apoyan a Obama, mientras que los más viejos, que dudan de la lealtad de Obama hacia Israel, van a votar por McCain.
Pero tal vez la verdadera evaluación de las posibilidades de Obama no se encuentre en el sesudo mundo del análisis político sino en el más arriesgado de las apuestas. En Intrade.com, el sitio líder de apuestas online con sede en Dublín, Irlanda, las posturas favorecían a Obama al momento de escribir esta columna, por 60,5 contra 35,5%.
Mario Diament (La Nacion)

jueves, 17 de abril de 2008

El debate de Pennsylvania

Los aspirantes demócratas a la presidencia de los Estados Unidos reiteraron sus diferencias en un cara a cara crucial para la primaria de Pennsylvania del próximo martes.
Si bien anunciaron que unirán sus fuerzas para impedir que la elección de noviembre sea ganada por el candidato republicano John McCain, ninguno prometió que el perdedor en la liza demócrata podría ser candidato a la vicepresidencia de los Estados Unidos.
La ex primera dama norteamericana y senadora por Nueva York manifestó que cualquiera sea la decisión final, hará "todo lo posible" para que el próximo inquilino de la Casa Blanca a partir de enero próximo sea un demócrata.
"Ese es el objetivo absoluto", señaló Clinton en el debate escenificado en el Centro de la Constitución Nacional en Filadelfia (Pensilvania) y organizado por la cadena de televisión ABC.
Obama, que aventaja a Clinton en el número de delegados, pero que está rezagado a seis puntos de la senadora en las encuestas de Pensilvania, tampoco señaló quién sería su compañero de fórmula en caso de ganar la candidatura en la convención del partido que se realizará a finales de agosto en Denver (Colorado). Obama aseguró que tiene una "gran" opinión de su rival, pero sería "prematuro" hablar de un posible vicepresidente cuando todavía está en juego la candidatura presidencial.
El debate
Cuando uno de los periodistas preguntó si Obama derrotaría a McCain en las elecciones, Clinton aseguró: "Sí, sí, pero creo que yo puedo hacer mejor trabajo (como Presidente) y por eso estoy aquí".
Esa declaración echó por tierra afirmaciones de su campaña, donde había dicho que, en caso de que termine siendo el candidato demócrata, Obama sería derrotado por McCain. Sin embargo, Clinton añadió que ella vencería a McCain "porque soy mejor candidata y puedo enfrentarme a él, de igual a igual, en cuestiones de seguridad".
Por su parte, Obama indicó que "por supuesto" sería el ganador. "Es algo que ya he dicho", en aparente alusión a las sugerencias de una derrota ante el candidato republicano.
El senador también se defendió de acusaciones lanzadas por Clinton y McCain de que es elitista y de estar alejado de la realidad tras señalar que la gente de los pequeños pueblos de Pensilvania se aferra a la religión y a sus armas porque está frustrada por los problemas económicos.
El legislador manifestó que el problema fue no haber articulado correctamente una frase y "por eso me han criticado a morir. Eso es lo que la senadora Clinton ha estado haciendo durante los últimos cuatro días". "Sería imposible que yo sea condescendiente con gente de fe cuando yo soy una persona de fe", agregó.
Por su parte, Clinton se tuvo que defender de las críticas que se le formularon después de declarar el mes pasado que en 1996, cuando era primera dama, había llegado a Bosnia bajo fuego de francotiradores.
La senadora aseguró que había sido un error y "lamento haberlo dicho". El debate también giró en torno a los problemas que acosan al país, la libre tenencia de armas y principalmente la economía, incluyendo la crisis detonada por los préstamos inmobiliarios de alto riesgo.
Finalmente, los aspirantes demócratas a la presidencia también reiteraron sus críticas a la guerra en Irak y a McCain, a quien consideran un continuador de la estrategia del presidente George W. Bush en ese país.
(infobae.com)

sábado, 22 de marzo de 2008

Escándalo en la campaña de EE.UU.

Funcionarios del Departamento de Estado revisaron sin autorización información privada de Obama, Clinton y McCain
WASHINGTON (LA NACION).- La campaña electoral en Estados Unidos se vio sacudida ayer por un escándalo luego de que se revelara que tres empleados del Departamento de Estado revisaron ilegalmente datos sobre los pasaportes de los dos precandidatos demócratas, Barack Obama y Hillary Clinton, y del candidato republicano, John McCain. El episodio, que agitó el fantasma del espionaje en plena campaña, pone en una situación comprometida al gobierno de George W. Bush, que sostiene que se trató de un caso de "curiosidad imprudente" y no tiene motivaciones políticas. Los empleados que revisaron los archivos trabajaban para un contratista independiente y no tenían autorización para acceder a esa información. El primer incidente que salió a la luz fue el que involucraba a Obama, cuyo derecho a la privacidad fue violado en tres ocasiones: el 9 de enero, el 21 de febrero y el 14 de este mes. A raíz del escándalo, el gobierno inició una investigación más amplia para averiguar si también habían sido revisados los archivos de los otros dos aspirantes a la Casa Blanca. Sus sospechas fueron confirmadas. El vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack, admitió ayer que el archivo de Hillary Clinton fue revisado ilegalmente el año pasado. La investigación también reveló que uno de los empleados que indagó en el historial de Obama también había escrutado, a principios de este año, información digitalizada de los documentos de McCain. El Departamento de Estado reconoció los hechos y anunció el despido de dos empleados y medidas disciplinarias contra un tercero. Además, envió a un funcionario -el subsecretario de Gestión Patrick F. Kennedy- al Senado para que informe sobre la stuación. De momento se desconoce si los empleados vieron en los documentos información adicional a los datos personales básicos de Obama y los países a los que ha viajado, pero el caso ha despertado dudas en torno de si había motivos políticos detrás de la revisión. Pero aún si se trata solamente de datos personales, los empleados habrán visto el número de la Seguridad Social de los candidatos, que es como la "huella digital" de los estadounidenses y con la que se puede investigar el historial crediticio y otras informaciones delicadas. Los documentos de ciertas personas de "alto perfil" están marcados con una alerta, de manera que los supervisores se dan cuenta si alguien los revisa sin una razón justificable. Si bien el sistema de computación alertó de la intrusión, no fue hasta el jueves, cuando las autoridades se percataron de la magnitud de lo ocurrido, tras ser consultados por un periodista y revisar las computadoras. La reacción del gobierno fue inmediata y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, llamó por teléfono a los aspirantes demócratas Obama y Clinton para disculparse por el incidente, y tenía previsto hacer lo propio con McCain, quien se encuentra de viaje en París. "Le dije [a Obama] que lo lamentaba y que yo misma estaría muy molesta si me enterara de que alguien ha mirado los archivos de mi pasaporte. Estaré muy pendiente y llegaré hasta el fondo del asunto", señaló Rice. "Nadie de nosotros quiere verse en una circunstancia así, en la que documentos de tu pasaporte son revisados sin autorización", añadió. "Intromisión escandalosa" Rice afirmó que estaba especialmente decepcionada por el hecho de que funcionarios de alta jerarquía del departamento que dirige no recibieron inmediato de esta infracción. "No era de mi conocimiento y queremos tomar todas las medidas necesarias para que una cosa así no ocurra otra vez", subrayó. Según McCormack, los empleados involucrados pecaron de "curiosidad imprudente". "No hay indicios de que tuviesen motivaciones políticas", aseguró un funcionario del Departamento de Estado, que prefirió no identificarse. Esa dependencia ha anunciado el inicio de una investigación formal sobre el incidente. El vocero de la campaña de Obama, Bill Burton, solicitó una investigación completa y que se revele el nombre de los implicados. "Es una intromisión escandalosa en la seguridad e intimidad, obra de una administración que ha mostrado poco respeto por los demás durante los últimos ocho años", afirmó Burton. "El deber de nuestro gobierno es proteger la información privada de los ciudadanos norteamericanos, y no emplearla para fines políticos", agregó. Según la agencia AP, los empleados trabajaban para la compañía Stanley Inc., con sede en Arlington, que provee soporte administrativo y técnico al gobierno. La empresa había firmado esta semana un contrato con el Departamento de Estado, por cinco años y 570 millones de dólares. La polémica por los pasaportes irrumpió en plena campaña demócrata, una de las más reñidas de los últimos tiempos. Según las últimas encuestas, Clinton recuperó el liderazgo y logró detener a Obama, que venía de triunfo en triunfo. La próxima primaria demócrata será el 22 de abril en Pennsylvania, donde la ex primera dama es favorita. El incidente golpeó a la administración Bush y revivió los recuerdos de la controversia que surgió en 1992, después de que funcionarios del Departamento de Estado revisaron sin autorización los documentos del pasaporte y la ciudadanía del ahora ex presidente Bill Clinton, cuando era el candidato demócrata a la Casa Blanca. Agencias AP, AFP, EFE, ANSA y Reuters