Comunicación Política. Campañas electorales. Comunicación Gubernamental. Escándalos. Polémicas. Comunicación de crisis.
lunes, 5 de octubre de 2009
martes, 2 de junio de 2009
Kirchner: otro tono y el mismo discurso

Néstor Kirchner cambió sustancialmente el tono de sus discursos. Nadie sabe exactamente si por recomendación o no de sus asesores de imagen pero lo cierto es que el ex presidente ya no utiliza un mensaje encendido, evita los gritos y habla pausado, casi en voz baja cuando sale de recorrida electoral. Así se lo vio en el acto de Cañuelas donde cuestionó con dureza al campo por las agresiones que hicieron a diferentes dirigentes del kirchnerismo. Utilizó un tono apto para un sermón religioso pero las frases que pronunció no ayudarán a pacificar los ánimos: "Algunos cambiaron tanques por tractores", dijo.
Luego, con el mismo tono pausado y monocorde vinculó al titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, con "el discurso" de la última dictadura" y añadió que "cuesta creer que tres o cuatro inadaptados lo agredan a Daniel Scioli; con todo lo que se ha hecho".
A estas alturas ya nadie duda, y así lo han hecho público opositores y ruralistas, que las agresiones que recibieron tanto el gobernador Scioli como el diputado santafecino Agustín Rossi, o cualquier otro escrache que exista resulta repudiable. Cualquier tipo de agresión física o verbal es inaceptable y opera en contra de la vida democrática de un país. La misma regla le cabe a los escarches que grupos piqueteros o de izquierda alineados al Gobierno hicieron en otros tiempos contra militares o productores agropecuarios de soja en virtud de defender el modelo oficial.
Pero lejos de apaciguar los caldeados ánimos de los ruralistas las palabras de Kirchner enardecieron a los hombres del agro. Comparar los tanques con los tractores excede toda lógica y contexto histórico. El tono calmo y pacífico con que se pronunciaron estas palabras aparentó mostrar desde el atril proselitista a un Kirchner diferente: más reflexivo y pausado. Pero la vehemencia de las palabras no coincide en nada con las formas. Ya no hay actos multitudinarios con Kirchner arremetiendo duro y a los gritos o levantando el puño. Ahora hay charlas cerradas, con pocos bombos de militantes y un tono pausado. Aunque las palabras son las de siempre: aquellas que encierran la provocación permanente.

Según aseguran los allegados a Scioli, el gobernador bonaerense se sorprendió con las palabras de Kirchner cuando compartían el acto de Cañuelas. Scioli está dispuesto a regresar a Lobería este miércoles, al mismo lugar donde recibió agresiones de un grupo de ruralistas hace una semana. Tiene pensado ir sin custodia policial e incluso con la idea de dialogar con los hombres de campo. Pero Kirchner no parece haberle ayudado demasiado si tenía prevista esta estrategia pacificadora.
Por más tono pausado, casi sobreactuado, que impone Kirchner, si las expresiones no van acompañadas de gestos de tranquilidad y distensión el enfrentamiento campo-Gobierno irá creciendo. El mismo Rossi comentó hace unos días que los ánimos de ambos lados están muy exaltados y que se deberían poner paños frios para evitar un choque de fuerzas.
La Mesa de Enlace se reunirá en las próximas horas para definir si emite o no un comunicado oficial de repudio a las agresiones de ruralistas como pide Kirchner. Hasta antes de que hablara el ex presidente, había cierto consenso en que se emita un gesto de distensión para evitar que los hombres de campo sigan con las agresiones. Aunque había también coincidencias en requerir una respuesta del Gobierno ante los reclamos del campo. Pero el mensaje del ex presidente fue como nafta al fuego y nadie sabe ahora si habrá un comunicado oficial de las cuatro entidades para repudiar los escraches.
El tono de Kirchner no cambio el fondo. Los silencios y pausas del discurso del ex presidente seguirán siendo pura teatralización si no hay palabras que transmitan serenidad y vocación real por desterrar una antinomia social que cada vez se hace más profunda.
Martín Dinatale
Fuente: La Nación
lunes, 1 de junio de 2009
El candidato magnate sojero
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El Príncipe de la soja se lanza con sorteos de motos y un auto OKm
Alfredo Olmedo explota casi 400 mil hectáreas de soja en Salta. En 2007 llegó al Senado provincial con una campaña millonaria y con un polémico recuento de votos. Ahora, va por el Congreso. Para ganar hay que vestir de amarillo.

Alfredo Olmedo, mejor conocido como el Príncipe de la soja, lanza oficialmente este lunes su candidatura para diputado nacional por el frente “Salta Somos Todos” en el estadio Delmi en la provincia de Salta. Junto a Olmedo estarán presentes sus compañeros de fórmula, Delia Garkus y Juan José Ortiz.
El acto, que tendrá comienzo a las 20 horas, será un show de musica folklórica y tropical con variadas presentaciones: David Leiva, Mariana Cayón y Sergio Galleguillo y los Amigos. En la entrada, todos los asistentes recibirán un número, con el que participarán del sorteo de un Volkswagen Gol
El candidato para diputado consiguió en 2007 una banca en el Senado de Salta empujado por una campaña millonaria y con un polémico recuento de votos. Su gran proyecto fue impulsar un “reordenamiento territorial” que permitía el desmonte de cinco millones de hectáreas. Ahora quiere conseguir una banca en el Congreso de

De Olmedo -"Cepillo, Alfredito o Junior", para otros- se cree que explota cerca de 400 mil hectáreas propias y admite que el 95 por ciento de lo que siembra es suyo. En 1996 recibió a buen precio y con crédito unas 60 mil hectáreas de tierras fiscales; y en 2005, el ex gobernador Juan Carlos Romero le arrendó por 50 años unas 365 mil hectáreas –a 0,56 centavos la hectárea– antes ocupadas por la compañía Salta Forestal. Son tierras con lluvias ideales para la soja. Entonces vivían unas 110 familias campesinas. Hoy resiste en sus ranchos apenas un puñado de ellos.
Fuente: Critica
sábado, 18 de abril de 2009
viernes, 17 de abril de 2009
Póker de Crisis

Siempre existen temas de agendas en la sociedad los cuáles se acomodan en función de las coyunturas, pero que terminan definiendo los discursos de los candidatos.
En general las elecciones legislativas no tienen gran difusión, recuerdo acompañar a mi madre a votar a las elecciones del año 2005 y en la cola (en un horario pico para una elección a cargos ejecutivos como lo son las 17.30 hs.) no había más de tres o cuatro personas.
Sin embargo, en estas elecciones, es casi seguro que el panorama será bien distinto. Y esto por un sencillo motivo. El gobierno la ha posicionado como una elección plebiscitaria en un contexto donde la sociedad se ve acorralada por 4 crisis.
Una estalló el año pasado con el conflicto del campo. Sin lugar a dudas este conflicto afectó dos áreas de la sociedad. Por un lado, la irresolución del mismo perturbó la actividad económica. La inversión del sector rural en la economía en general se frenó de manera intempestiva, lo que ocasionó una caída en los rubros metalmecánica y construcción, pilares esenciales del crecimiento económico. Por otro lado y como expliqué en otro artículo, el discurso del gobierno posicionó al sector como un actor político (algo que sin lugar a dudas no era) generando el crecimiento de un sentimiento opositor en el interior del país. La incapacidad de resolver este conflicto por parte del gobierno, además suscitó la adhesión al reclamo de este sector de amplias porciones de gente de la ciudad. Este conflicto será uno de los ejes que definirán los discursos proselitistas.
La segunda crisis viene importada. La crisis económica mundial ha provocado una caída gigante de la demanda internacional que impactará de lleno en nuestra economía en la segunda mitad del año. Si bien es cierto que el tipo de producción que realiza Argentina, básicamente alimentos, genera la oportunidad de no salir tan dañados de los efectos de la misma la irresolución del conflicto con el campo, prácticamente extermina, esta posibilidad. La crisis sin lugar a dudas, estará presente también en la campaña.
Otra de las crisis (aunque no la reconozcan como tal) es la crisis del dengue aunque si bien cierto que estas enfermedades suelen tornarse incontrolables una vez que estallan, sobradas experiencias tienen nuestros vecinos Brasil, Paraguay y Bolivia, hay dos cuestiones centrales que han golpeado de lleno al gobierno. La primera, es que las luces de alarma sobre la aparición del dengue se encendieron hace, al menos, dos años.
Las medidas preventivas que se tomaron –principalmente en el ámbito de la comunicación- resultaron insuficientes por lo que la expansión de esta enfermedad se vio favorecida por las condiciones de vida de la población en general. La segunda cuestión está de nuevo dentro del ámbito de la comunicación, y se trata del intento por parte del gobierno nacional y de algunos de los gobiernos de las provincias más afectadas, de tratar de “ocultar” la enfermedad, principalmente a través de la manipulación de los datos estadísticos.
La ausencia de políticas públicas preventivas y la manipulación de la información, son las grietas por las cuales se filtran las críticas al gobierno. Estos dos puntos también estarán en bocas de los políticos, principalmente de los opositores.
Por último, la crisis (aunque el problema en sí no es nuevo) de la inseguridad. Potenciada o no por los medios, los fenómenos de la inseguridad vienen in crescendo favorecido por el crecimiento también de la desigualdad de la distribución de los ingresos. Hay que dejar en claro que la violencia es producida a causa de la marginación, la brecha entre ricos y pobres y la falta de expectativas sociales y no por la pobreza en sí, la prueba está en que no todos los pobres son delincuentes, ni todos los ricos son decentes. El gobierno por ahora parece no tener respuestas a este problema y con su franco crecimiento, la inseguridad parece ser quizás el tema central de la agenda electoral.
En este breve artículo pretendo mostrar el panorama de los temas sobre los cuales girarán los discursos electorales.
Más allá de los discursos en sí, esperemos todos que quiénes asuman el 10 de diciembre puedan tener respuestas a estos problemas.
Daniel Roura
jueves, 26 de marzo de 2009
The Kirchners make a dash for it

AS ARGENTINA’S president in 2004, Néstor Kirchner pushed a bill through Congress that pinned all future federal elections on the fourth Sunday of October. The intention was that incumbents should not benefit from holding them at their political convenience. Five years on, his successor—his wife, Cristina Fernández de Kirchner—is meddling with the law to bring forward this year’s mid-term elections to June. The “first gentleman” himself will probably lead their Peronist party’s list of candidates in Buenos Aires province. Having passed in the lower house, the president’s measure was due to get the Senate’s approval on March 26th.
Ms Fernández used the world financial crisis as an excuse for bringing forward the election. In truth it is a shrewd, if shameless, ploy by a power couple who know that the value of their brand is tanking. Since she took office in December 2007, Ms Fernández’s popularity has sunk from 56% to 30%, according to Poliarquía, a pollster. Much of this decline was inevitable because the economy was bound to slow after five years of breakneck growth, fuelled by soaring agricultural prices and her husband’s expansionary policies. But Ms Fernández exacerbated her misfortune with bad decisions. Above all, she chose to raise taxes on farm exports a year ago, which has led to big protests. As a result, the Peronist block in Congress, solid under Mr Kirchner, has frayed, cutting Ms Fernández’s majorities in both houses.
The economy is one reason she wants the elections sooner. Poverty has been creeping up since early 2007 and the country has probably just tipped into a recession that is likely to deepen during the year. Ms Fernández cannot run a counter-cyclical policy, because lavish government spending has left her without the money to pay for it. Neither does she have a righteous fiscal history and a credible national-statistics office behind her, both necessary for a loan from the IMF, were she inclined to beg for one, which she is not. Voters would thus have been likely to punish her allies harder in the fourth quarter than they will be in the second.
There are other factors, besides the economy, in the president’s calculation. Advancing the date on which half the deputies and a third of the senators must reapply for their jobs should stem the flow of former friends across the floors of both houses. That is because Argentina’s proportional-voting system encourages party discipline as elections draw near. Legislators will now care less about their constituents’ worries and more about pleasing the party officials who choose candidates’ positions on the candidate lists.
Advancing the ballot date brings the Kirchners other benefits. One is that election news has temporarily snatched some limelight from the disgruntled farmers who, after eight months of tenuous peace with the administration, have grown rowdy again. This week they refused to sell grain and livestock, and blocked roads to stop them being transported, to try to make Congress cut export taxes. Ms Fernández has offered to share the proceeds of these taxes—which are as high as 35% on some farm products—with provincial governors, to keep them loyal. Another benefit of early congressional voting is that it will take place before at least two prominent governors’ elections, which the Peronists’ opponents are likely to win.
Most important, altering the electoral calendar gives anti-Kirchner groups both inside and outside the ruling party less time to get organised. For years the Kirchners’ greatest asset has been the disarray of their rivals, who are scattered among several parties and have proved unable to unite around a leader. But these rivals have lately been growing stronger. One potential threat is a nascent alliance between Mauricio Macri, the mayor of Buenos Aires city, and two dissident Peronists: Felipe Solá, a well-regarded former governor and agriculture minister; and Francisco de Narváez, a rich businessman with a substantial electoral machine.
Mr de Narváez may lead this new alliance’s electoral list in populous Buenos Aires province, perhaps going head-to-head with Mr Kirchner. The province contains the capital’s sprawling, lower-middle-class suburbs—Peronism’s heartland—where the Kirchners have strong patronage networks and Ms Fernández remains popular. If the vote were held today, Mr Kirchner would win easily. He should still have a fair chance of victory in June, thereby allowing his wife to stumble on. But with the new opposition alliance arousing some interest, the first couple are taking a gamble. If Mr Kirchner loses, it may spell the beginning of the end for Kirchnerism.
Fuente: The Economist
lunes, 23 de marzo de 2009
sábado, 21 de marzo de 2009
Ahora MONDINO es candidato por Córdoba (PJ)
martes, 17 de febrero de 2009
Santuario Anti K

domingo, 21 de diciembre de 2008
jueves, 21 de agosto de 2008
miércoles, 20 de agosto de 2008
sábado, 2 de agosto de 2008
miércoles, 30 de julio de 2008
Fotografía de imagenes
POSITIVA 26,1% REGULAR 24,4% NEGATIVA 47,6% NS/NC 1,9%
JULIO COBOS
POSITIVA 67,9% REGULAR 12% NEGATIVA 9,8% NS/NC 10,3%
LOS RURALISTAS
¿COMO ESTÁ EL PAÍS?
domingo, 20 de julio de 2008
sábado, 19 de julio de 2008
Leyenda intimidatoria
"Cobos, traidor. Saludos a Vandor." La leyenda apareció pintada en los alrededores del Congreso, luego de la madrugada en que el vicepresidente definió con su voto el rechazo al proyecto oficial sobre retenciones.Observadores políticos recordaron en las últimas horas que la consigna "Rucci, traidor. Saludos a Vandor" apareció en las calles porteñas apenas una semana antes de que el titular de la CGT José Ignacio Rucci fuera acribillado el 25 de septiembre de 1973.
Augusto Timoteo Vandor lideró la UOM a fines de los años 60 y fue resistido por muchos en el justicialismo porque pensaba que se podía hacer un peronismo sin Juan Domingo Perón, por entonces en el exilio. Fue asesinado en junio de 1969 por el Ejército Nacional Revolucionario (ENR), el sello de un grupo llamado Descamisados.
La pintada contra Cobos tenía la firma "JP Descamisados".
jueves, 17 de julio de 2008
Julio Cobos
Uno de los momentos más intensos de la vida legislativa desde 1983
Escribo estas líneas a las 4.27 de la madrugada. Hace unos minutos el vicepresidente dijo que no. Dijo lo lógico, lo que cualquiera de los cientos de miles que miraban por la televisión hubiera dicho: el país está partido. Quise adivinar a Cristina, en ese momento, en Olivos, pero mi imaginación fracasó.






