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martes, 17 de febrero de 2009

Santuario Anti K

Tal como lo adelantó Criticadigital la semana pasada, todos los curiosos que pasen por la ciudad santafesina de Armstrong ya pueden dejar su mensaje a Cristina.Desde ayer por la noche, la gigantografía que el intendente de esa localidad, Fernando Fischer, mandó a instalar en el cruce de la ruta 178 y 9 se rigen sobre ocho pilotes de madera en el cruce de las rutas 152 y 9. 
El dibujo se trata de una caritatura de Cristina Fernandez de Kirchner, con actitud aleccionadora y con una leyenda que dice: “Deje su mensaje para Kristina por un país con dignidad y sin exclusiones”.
El autor del dibujo es el humorista Gabriel Ippoliti, vecino de la zona. La propuesta de Fischer es hacer, a modo de santuario anti-K, un lugar de encuentro y de exposiciones de mensajes y pancartas de la "gente del campo" y de todo aquél que pase por allí y quiera expresarse. "No vamos a aceptar agravios", aclaró Fischer. 
"Acá somos parte del interior sufriente, a nosotros nos maltratan, con nosotros no dialogan, no buscan el consenso, no nos llaman, no se ocupan. De manera pacífica, al lado de esa caricatura -que no es ofensiva, la hemos hecho muy linda, aclara-, vamos a dejar escrito lo que sentimos realmente", dijo el ideólogo.
Fuente: Critica digital

domingo, 13 de julio de 2008

"Wanted": el escrache porteño a los legisladores K

A 72 horas de las marchas convocadas por el campo y el Gobierno, la guerra de escraches se trasladó a la vía pública. En avenida Santa Fe, aparecieron distintos afiches con las caras de los legisladores nacionales que votaron el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, que incluye la Resolución 125, que lleva las retenciones del 35% al 44% móvil."Estos diputados no votaron por la Constitución, votaron por sus bolsillos", señala el afiche que muestra los rostros de distintos legisladores del Frente para la Victoria (FpV). El escrache que acusa a los congresistas de "traidores", se enmarca en la escalada de violencia que incluye distintas agresiones a dirigentes oficialistas y del campo.Frente a la casa del diputado kirchnerista Alberto Cantero, en la ciudad de Río Cuarto, aparecieron pintadas y leyendas. El legislador acusó a la Sociedad Rural. El presidente de Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, en tanto fue increpado por jóvenes de la Unión de Estudiantes Secundarios en Rosario.El clima de enfrentamiento pareciera incrementarse de cara a los actos del próximo martes, que los dirigentes del campo y el Gobierno convocaron en el Monumento a los Españoles y frente al Congreso de la Nación, respectivamente.


Fuente: Perfil

jueves, 10 de julio de 2008

Racionalidad y Política

Akseli Gallen - Kallela (1865-1931)
"La racionalidad que nos piden es el comienzo de la rendición"
Kirchner en la Biblioteca Nacional

viernes, 20 de junio de 2008

"Las retenciones sirven para bancar la burocracia del Estado Nacional"

Lo dijo Néstor Kirchner en 2002, cuando era gobernador de Santa Cruz
El ex presidente Néstor Kirchner afirmó en el año 2002, cuando era gobernador de Santa Cruz, que las retenciones servían para "bancar la burocracia del Estado Nacional".
Las declaraciones del entonces jefe provincial fueron pronunciadas en la ciudad santafesina de Las Parejas, uno de los bastiones, actualmente, de la lucha del campo contra la política agropecuaria oficial.
Kirchner brindó hace seis años una conferencia de prensa en la que enfatizó: "Tenemos que tener políticas financieras que activen nuestra economía, tenemos que ver, como yo decía: ¿Cuánto le cuestan las retenciones a Santa Fe? 500 millones de dólares. Tuve una discusión con el doctor [Eduardo] Duhalde en su momento por el tema de las retenciones, en el que relativamente no estoy muy de acuerdo con ese tema", señalaba entonces el ex gobernador de Santa Cruz.
"Las retenciones sirven para bancar la burocracia del Estado Nacional", afirmaba tiempo atrás el ex presidente, lejos de la opinión oficial actual, que remarca que esas retenciones se aplican para redistribuir el ingreso. La entrevista en cuestión la recogió Miguel Gerván, periodista de Cañada de Gómez.
La grabación, en tanto, fue realizada por el camarógrafo de la Las Parejas Roberto Mola, cuando Kirchner visitó el lugar, ya hace seis años. En noviembre de ese año, el por entonces gobernador santacruceño criticaba que las retenciones no fueran coparticipables para las provincias y los municipios. Proponía, en cambio, que se hiciera un "fondo fiduciario" con el dinero recaudado.
Fuente: La Nación

Sigue cayendo la imagen presidencial

Según el último sondeo de Poliarquía
Está en 20 puntos, 36 menos que en enero; Néstor Kirchner bajó aún más
Después de 100 días de conflicto con el campo, la imagen positiva de la presidenta Cristina Kirchner se ubicó este mes en 20 puntos, seis menos que en mayo, y acumula una caída de 36 puntos en lo que va del año.
La Presidenta, que llegó al poder en diciembre con 51 puntos de imagen positiva, trepó a 56 en enero y desde entonces empezó un descenso que se aceleró a medida que se mantenía la crisis con el agro. Paralelamente, su imagen negativa llegó a los 46 puntos, 34 más de los que tenía al empezar el año.
Los datos pertenecen a la última encuesta de la consultora Poliarquía y marcan una fuerte caída de la imagen presidencial en la región pampeana y en las provincias del Nordeste, las más afectadas por el paro de los productores.
Sin embargo, el sondeo muestra que la adhesión a Néstor Kirchner bajó todavía más que la de su esposa. Su imagen positiva cayó 14 puntos y pasó de los 47 puntos que tenía en mayo, a 33.
Para Fabián Perechodnik, uno de los directores de Poliarquía, entre mayo y junio el ex presidente tuvo una exposición mayor, desde su papel como presidente del PJ, y eso explica la baja.
"La novedad política es que cayó porque tuvo más protagonismo. Cristina Kirchner volvió a aparecer en la escena pública en los últimos días, pero antes de eso había tenido un menor nivel de exposición, por eso su imagen cayó menos", sostuvo Perechodnik para analizar la encuesta, que se cerró antes de los discursos presidenciales de la última semana.
En otro capítulo de su encuesta, Poliarquía preguntó quién toma las decisiones en el Gobierno. La mayoría de los consultados (41%) consideró que son Néstor y Cristina Kirchner quienes deciden en conjunto, el 34% respondió que es Néstor Kirchner y el 19%, que la responsable es la Presidenta.
En noviembre del año pasado, cuando el que gobernaba era el ex presidente, el 49% de los encuestados pensaba que las decisiones las tomaban de común acuerdo, el 10% que decidía Néstor Kirchner y el 37% que lo hacía su esposa.
Volviendo a la imagen de la Presidenta, el descenso más abrupto fue en la región del NEA, donde el sondeo incluye a la provincia de Entre Ríos, centro de la protesta rural.
En esa zona la imagen positiva de Cristina Kirchner, que en marzo era de 64 puntos, cayó a 17. En la región pampeana sus adhesiones bajaron de 42 a 16 puntos en el mismo período y en la Capital de 41 a 12 puntos.
Quizá la Patagonia es la región donde más fortaleza conserva la imagen presidencial, que apenas bajó de 41 a 37 puntos. Sin embargo, como el sondeo se realizó entre el 2 y el 10 de este mes, antes de la detención del dirigente ruralista Alfredo de Angeli, de los cacerolazos, de la decisión presidencial de enviar el proyecto de retenciones al Congreso y de los últimos discursos del matrimonio Kirchner, esos episodios quedaron afuera de la medición.
"En la última semana, el primer discurso de la Presidenta ayudó a distender, pero el acto en la Plaza de Mayo no fue en el mismo sentido", opinó Perechodnik, seguro de que por lo menos en las regiones rurales los números deben haber cambiado.
Para Alejandro Catterberg, otro de los directores de Poliarquía, como la sociedad demanda que se solucione el conflicto, "castiga a los dirigentes que ve como intransigentes y premia a quienes llaman al diálogo, la conciliación y la paz".
Eso explicaría la suba en las encuestas de algunos gobernadores que intentaron mediar en el conflicto y se mostraron muy moderados, como el santafecino Hermes Binner.
Fuente: La Nación

martes, 17 de junio de 2008

Cuando todo se mezcla, pero algo queda en claro


Acallados por ahora, los ruidos de las furiosas cacerolas, podemos identificar un fenómeno que se viene dando en la Argentina de los últimos días.
Además, este fenómeno se cristaliza inclusive en los medios de comunicación que a estas alturas ya no saben que poner de titular en sus placas.
Si el paro es de los ruralistas, o de los transportistas, o de ambos. Si los que cortan las rutas son los ruralistas o los transportistas o los pueblos. La primera verdad que podemos vislumbrar es que el panorama, vaya contradicción, es poco claro.
Sumado a esta falta de claridad sobre quién es quién, se suma la idea de quién pelea por qué cosa. Si los ruralistas pelan por las retenciones, por las economías regionales, por la leche, por la carne, ó por un país más federal con descentralización de la billetera y con mayor autonomía para los gobernadores e intendentes. Quizás por todo eso, o quizás para sumar argumentos con el objetivo de legitimar su reclamo sobre las retenciones. La verdad es que todo sigue siendo poco claro.
A todo esto, los transportistas están y no están con el campo. Están porque creen (sino todos, al menos, una buena parte) que el reclamo es legítimo y el gobierno se excedió en las retenciones. No están porque, por culpa de su paro, los transportistas alegan que no tienen trabajo y están sufriendo las consecuencias. A estas alturas se puede imaginar el serio problema en el que se encuentra el asistente de un noticioso que tienen que colocar el epígrafe a una nota.
Todo esto por el lado de los sectores que reclaman. Sin embargo, por el lado del Gobierno, los enchastres ideológicos y de percepciones sobre los sectores no hacen sino colaborar con la confusión general sobre el conflicto. Si De Angeli es un golpista, porque sale diciendo que quiere que Cristina finalice su mandato y pidiendo paz en las protestas. Porque si Aníbal y Alberto Fernández salen a manifestar que si la gendarmería debiese actuar, lo hará sin violencia, después las imágenes nos devuelven espaldas moradas de golpes de bastones. Porque si es una supuesta luchas de ricos contra pobres, hay gente humilde que pelea a favor del campo y gente de buen pasar económico apoyando al Gobierno. A pesar de ser repetitivo, afirmo que todo sigue siendo poco claro.

Ahora bien, en lo personal, creo que algo es claro. Argentina es un país joven que está empezando a crecer en lo que comúnmente se conoce como institucionalidad. Los cacerolazos, más allá de apoyar a uno u otro sector, pusieron en agenda una cuestión central en la definición de un país: La limitación en el uso del poder y la necesidad de resolver las diferencias en un marco de diálogo institucionalizado. El reclamo generalizado, más allá de ciertas particularidades, fue diferente al de 2001 en este sentido. La idea no era que Cristina se fuese o que todos se fuesen, sino el diálogo. El diálogo como constructor de futuro, el diálogo como posibilidad de consensuar disensos. El basta a una forma de ejercer el poder y de resolver conflictos.
Todos estos no son sino síntomas que nos hacen ver que hemos pasado de una etapa de niñez que, tal cual niño caprichoso, cambiábamos de gobierno durante todo el siglo 20, bien ahora entramos a la adolescencia, donde pedimos explicaciones por todo y el argumento debe ser racional y sin arbitrariedades. En palabras de una psicopedagoga, el adolescente no tolera las injusticias.
Esperemos que sigamos creciendo, sin violencia y entendiendo que el diálogo y sólo el diálogo es lo que permite crecer.

Daniel Roura

sábado, 17 de mayo de 2008

Cortarle la ruta a la eficiencia

Siempre la responsabilidad recae en mayor grado sobre aquellos que están facultados a tomar las decisiones que crean la coyuntura.
Sebastián J. Cancio Abogado. Magister en Relaciones Internacionales.
Dicen los que saben que la de los últimos meses ha sido la peor crisis política vivida por la Argentina desde las caóticas jornadas de los años 2001/2002. Se habla de choque ideológico, de viejos rencores y de heridas del pasado que se reabren. Se susurran complots, operaciones gestadas por oscuros personajes sedientos de poder y venganzas implacables.
Cada rumor, como el viento de la estación, trae nuevos condimentos al caldo del conflicto, que empezó con el campo, pero que –según algunos indicios– amenaza con extenderse de manera vertical y lateral a todos los ámbitos y sectores de la sociedad.
La compleja situación reinante amerita el análisis de los hechos concretos que colocaron a los contendientes en el mismo brete. No caben dudas acerca de que la pelea entre el Gobierno nacional y el sector agrario está despedazando al país y a su imagen internacional. Pero, ¿cómo llegaron estos púgiles al ring y qué intereses representan en cada una de sus esquinas?
La suba de las retenciones fue el detonante, nadie lo discute. Lo que uno no puede dejar de preguntarse a estas alturas es si el Gobierno realmente sabía lo que hacía cuando tomaba esta decisión.
Después podrá discutirse si lo hacía para abultar su “caja” o por motivos de política social y redistribución del ingreso. Eso, a estas alturas, carece de importancia. Lo que sí es cierto y no puede objetarse, es que si el Gobierno pudiera regresar el tiempo atrás y tuviera la oportunidad de volver a tomar la decisión, sin dudas no la tomaría.
Juego peligroso. La teoría del juego, desarrollada a partir de la década del ‘40 para estudiar las conductas en situaciones estratégicas, tiene un modelo que le cabe a nuestro conflicto como “hecho a medida”. Se llama chicken game (juego de la gallina) y su nombre se inspira en el ícono de la filmografía anglosajona que significó la película Rebelde sin causa, protagonizada por James Dean.
En una escena de dicho filme, el protagonista y otro personaje con quien tenía una disputa deciden resolverla conduciendo sus automóviles hacia un precipicio: el que frenara antes (o sea, más lejos del precipicio y del peligro) sería un cobarde, un chicken. El personaje encarnado por Dean, díscolo y testarudo como pocos, no titubeó en arrojar su automóvil al desfiladero, salvando su vida por milagro, pero ganando la contienda a la vista de sus pares.
James Dean era un rebelde y estaba en una situación límite: no tenía nada que perder, más que su propia vida. Quien decidió enfrentarlo en aquel juego de la gallina, verdaderamente tomó una mala decisión.
Está claro que el sector agrario argentino, antes de la publicación de las medidas sobre las retenciones, no era un James Dean. Era sólo un actor más de la realidad nacional, con sus beneficios y sus carencias, como cualquier otro.
Rebelde con causa. Fue la falta de sutileza, la brusquedad y la mala costumbre de actuar sin consenso de la que hizo gala el Gobierno, la que creó un rebelde como el de la película.
El campo no era ni más ni menos opositor del Gobierno que otros muchos sectores de la economía antes del aumento de las retenciones. Fue la administración la única culpable de crearse un enemigo donde no había nada.
Y. para peor, tuvo la suficiente torpeza como para colocar a su enemigo en una situación tan comprometida que lo hizo capaz de resistir hasta el final.
De cualquier modo, “ya no había nada por perder”: si el aumento en las retenciones los privaba de rentabilidad, el paro no los privaría en mayor medida (y por lo menos les daría la posibilidad de ganar el enfrentamiento público).
Mientras los contendientes aceleraban hacia el precipicio para demostrarse –y demostrarnos– quién es el más fuerte, también se aceleraban el desabastecimiento y la inflación.
Aún hoy hay quienes pretenden culpar por esa situación al sector que tomó la medida de fuerza. Ante un primer vistazo, la idea no es descabellada. Sin embargo, una mirada más profunda debe mostrarnos que siempre la responsabilidad recae en mayor grado sobre aquellos que están facultados para tomar las decisiones que crean la coyuntura.
Nunca es sabia la decisión que coloca a alguien en una situación en que no tiene nada por perder. No es prudente generarse enemigos de este tipo, por más débiles que en un comienzo se muestren. El que tiene algo que perder nunca será tan peligroso como el que no. ¿Por qué hacerlo entonces? ¿Por ideología? ¿Para implementar una política social? ¿Por convicciones inexplicables?
Parece que el error político es la única respuesta. Reconocerlo no es propio de personas débiles ni carentes de autoridad. Muy por el contrario, es un atributo de grandeza y ecuanimidad; características que son necesarias para gobernar un país con legitimidad.
© La Voz del Interior

viernes, 9 de mayo de 2008

¿El Campo con más poder que el Gobierno? Algunas posibles respuestas

En los comienzos del conflicto entre el campo y el Gobierno, uno se pudiese haber imaginado, sin lugar a dudas, que el Gobierno Nacional y más precisamente la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, se había equivocado en la percepción acerca de qué naturaleza tenía en sí mismo el conflicto. Esto es, el Gobierno lo entendía como una puja entre las relaciones de poder (básicamente poder) mientras que el campo (y quizás toda la sociedad en su conjunto) lo veía como un problema en términos de redistribución de la riqueza.
En estos últimos días, y con razón del fracaso de las negociaciones, el tablero ha cambiado y han comenzado, ambos actores, a hablar el mismo lenguaje: el lenguaje político, es decir, en términos de Poder.
En este sentido, se puede hablar de que ahora el Gobierno se va a enfrentar directamente al enemigo más poderoso que ha tenido en estos 4 años y medio de gestión. El campo, como actor de la sociedad civil, se ha transformado, conscientemente o inconscientemente, en un actor político. Esta condición cambió porque el discurso político lo ha hecho mutar a esta nueva condición. Y en esta pulseada, aparece, en primeros términos, con clara ventaja sobre el Gobierno.
En primer lugar, el Gobierno, como actor central de la sociedad políticamente organizada, es el receptor de todas las demandas que la sociedad produce, y debe, directa o indirectamente, satisfacerlas ó al menos, negociar y tratar de conciliar los intereses en pugna.
Claramente, en este sentido, el Gobierno ha fallado y esto lo demuestra la falta de capacidad que existió en las negociaciones para poder llegar a un acuerdo medianamente aceptable para las partes. Sin contar, desde luego, las peripecias que se vivieron en el lapso que duró esta “tregua”, tales como: los desplantes, las demoras e inclusive los agravios que llegó a recibir el campo por parte del ex Presidente Néstor Kirchner.
Vuelve el Gobierno a fallar en la desatinada construcción de su discurso. Intentando introducir en la opinión pública, la idea de que las retenciones permiten que los precios de los alimentos no se disparen y así, la sociedad argentina, pueda consumirlos a un precio acorde al nivel de ingresos.
El común de la gente no analiza la suba generalizada de precios desde los parámetros de las ciencias económicas, sino, desde algo mucho más real: su bolsillo y las bolsas del supermercado. Y aquí está el meollo de la cuestión, la gente percibe que el dinero que gana en concepto de salario no le es suficiente. Entonces el discurso del Gobierno empieza a resquebrajarse. Al análisis es simple, las retenciones evidentemente no son eficientes como mecanismo de control de precios dado que el común de la gente ve, cada vez más, como queda excluida de la posibilidad de consumir ciertos alimentos, como por ejemplo, la carne.
Por otro lado, el campo, trata de reforzar la idea de que sin retenciones, o al menos, con una política seria a largo plazo que ayude a incrementar la oferta de alimentos, éstos podrían ubicarse en un precio que algunos dirigentes agropecuarios denominaron “regalados”.
La percepción mayoritaria de la ciudadanía y el discurso de los sectores agropecuarios ya son suficientes para minar el discurso del Gobierno.
El rechazo que producen las retenciones en la ciudadanía tiene también otras fuentes: la falta de controles y de publicidad de los actos de gobiernos que permitan comprobar que el dinero que se recauda vuelve, de alguna forma, a la gente. Esto es, el común de la ciudadanía no percibe que haya mejoras en los servicios básicos del Estado, entre los que contamos salud, educación, rutas, etc. Y si, en cambio, aparecen pintorescos personajes que parecen haber sido extraídos de películas de terror como Moyano ó D’Elía que apoyan al gobierno y su financiamiento no se conoce bien de donde proviene. Resumiendo. Entre la falta de evidencia y el manejo poco claro y poco transparente de los recursos del Gobierno, las retenciones terminan teniendo un significado poco menos que de recaudación para fines exclusivamente políticos.
Por el lado del campo, tenemos dos cuestiones que le juegan a favor. La primera, es la humildad que le reconocería la sociedad en deponer la medida de huelga que le exigía el Gobierno, para poder entablar las negociaciones. Por otro lado, el apoyo que genera per se la quita de una gran parte de su rentabilidad en concepto fiscales, a costa de las dudas en la redistribución de los ingresos estatales.
A simple vista el campo tendría, en este nuevo rol de actor político, una clara ventaja sobre el Gobierno. No tanto por sus propias virtudes, sino por una concatenación de errores por parte del Gobierno, nuevos y arrastrados, que le han restado capital político y se lo han sumado al campo.

Daniel Roura

martes, 6 de mayo de 2008

"KIRCHNER MIENTE" Pronto en Córdoba


CAMPAÑA DE AFICHES
"Kirchner miente", denuncian los jóvenes de Carrió
Los "Jóvenes por la Igualdad" de la Coalición Cívica salieron a golpear al matrimonio presidencial. ¿Por qué acusan a los K de ser mentirosos?

La agrupación “Jóvenes por la Igualdad” (JxI), integrante de la Coalición Cívica – ARI, lanzó una serie de afiches con la denuncia " Kirchner miente".
Los carteles, que se pueden ver en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y del país, puntualizan: “No distribuye la riqueza. Roba con la obra pública. Saquea los recursos naturales. Kirchner miente”.
La organización de jóvenes de la CC señaló que la campaña tiene como objetivo “interpelar a la sociedad sobre la diferencia entre el hacer y el decir y entre el ser y el parecer”.
“El matrimonio Kirchner tiene dos caras: en el discurso sostiene principios redistributivos, de justicia e igualdad social, que no se condicen con las políticas de gobierno”, explicaron desde JxI.
En la agrupación política, se encuentran la diputada nacional por Capital Federal María Fernanda Reyes, la diputada de la Provincia de Buenos Aires Maricel Etchecoin Moro y el legislador porteño Facundo Di Filippo.

Guerra de afiches
Raudamente, el oficialismo tapó todos los carteles de los jóvenes de Carrió que decían "Kirchner miente"
Por la mañana la Ciudad amaneció con los afiches de la CC. En pocas horas, el kirchnerismo les pegó encima acusaciones al Grupo Clarín.
La mayoría de los afiches que la agrupación Jóvenes por la Igualdad (JxI), integrante de la Coalición Cívica–ARI, lanzó hoy a la calle con la consigna " Kirchner miente" fueron inmediatamente tapados por otros donde descalifican la labor periodística del canal Todo Noticias.
"No nos llama la atención que nos taparan los afiches. Los índices de inflación del Gobierno son la clara muestra de que la política del kirchnerismo es tapar la verdad e intentar acallar a la oposición, ya sea a través de la cooptación o mandando la patota", indicaron voceros de JxI, quienes acusaron al "kirchnerismo" de censurarlos.
“No distribuye la riqueza, roba con la obra pública, saquea los recursos naturales. Kirchner miente”, rezan los afiches de la campaña que se inició hoy en la Capital Federal y que en los próximos días se extenderá a las principales ciudades del país.
El objetivo de esos afiches es “interpelar a la sociedad acerca de la diferencia entre el hacer y el decir y entre el ser y el parecer” pues “el matrimonio Kirchner tiene dos caras: sostiene en el discurso principios redistributivos, de justicia e igualdad social que no se condicen con las políticas de gobierno”, explicaron voceros de esa agrupación, en donde militan la diputada nacional por Capital Federal María Fernanda Reyes, la diputada de la Provincia de Buenos Aires Maricel Etchecoin Moro y el legislador porteño Facundo Di Filippo.

viernes, 28 de marzo de 2008

"Kill All The White Man"

Oh yeah, kill all the white man,
Oh yeah, kill all the white man.
The white man call himself civilized,
Cause he know how to take over,
The white man come to pillage my village,
Now he tell me I have to bend over.
Oh yeah, kill all the white man,
Oh yeah, kill all the white man.
No I don't like the white man up in me,
He rape my people as he rape my country,
Everything I love and cherish, he try to take away,
We will be rid of him, soon come the day.
Oh yeah, kill all the white man,
Oh yeah, kill all the white man.
Kill all the white man.
NOFX

miércoles, 26 de marzo de 2008

La comunicación gubernamental en el conflicto del campo

“Anoche cuando habló la Presidenta nos volvió locos a todos”
Comentario de una señora
participante en un corte entrerriano,
entrevistada en Crónica TV.

Cristina K acierta en parte del análisis pero se equivoca enormemente en la solución. Las retenciones al agro tienen sus bemoles. Y argumentos oficialistas, opositores y ruralistas son discursos posibles, y hasta cierto punto defendibles. Tiene argumentos el gobierno. Tienen argumentos los ruralistas. Resulta extraño que el dialogo no haya podido zanjar la distancia de las razones.
El rechazo manifiesto de anoche de la sociedad argentina fue más contra el discurso de Cristina que a favor del agro.
De hecho había poco agro que exponer en el centro de las ciudades. Los cantos en el centro de Córdoba eran: “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de los K”; “Cristina, hija de puta, la puta que te parió….”; y así. La misma virulencia del 2001. Se pedía la cabeza. Excediendo el conflicto por lejos. Afortunadamente, más allá de los cánticos, primó la paz. No desde el Gobierno por cierto, ni desde las cúpulas agroexportadoras.

El discurso de ayer de Cristina tensó los ánimos sociales de una forma distinta a como venía ocurriendo con el discurso virulento y agresivo de Nestor Kirchner. Si el discurso del marido le había permitido construir autoridad desde un piso de legitimidad muy bajo; el discurso agresivo y prepotente de CFK, minó sus bases de poder, de una forma acelerada. Bachelet tuvo más cintura, y humildad republicana, para afrontar la crisis que vivió a principios de su gestión. La lectura del oficialismo fue errada. Y repito, no me refiero a las retenciones como medida económica; sino como discurso político legítimo generador de consensos sociales. El Gobierno se comportó como siempre; como lo había hecho en Santa cruz y como lo venía haciendo en la Nación. Pero dos cosas habían cambiado en la sociedad argentina y en los juegos de poder.
Por primera vez el Gobierno K se enfrenta a un enemigo poderoso. Los anteriores eran débiles, fragmentados e inventados. Los militares nunca fueron una amenaza al Kirchnerismo, los piqueteros fragmentados-cooptados de los primeros tiempos tampoco. Shell es una minifundista comparada con las cuatro entidades del campo. Y nunca se le opuso al gobierno abiertamente.
La conflictividad social desde el 2003 al 2007 fue organizada desde Casa de Gobierno. Kirchner llamaba a D´Elia y allí iba la guardia a boicotear a los enemigos de turno.

El Gobierno Todopoderoso equivocó al enemigo y lo fortaleció de una manera impensada 15 días atrás. Hoy el campo concita apoyo en amplios sectores de la sociedad (Y no solo en las clases medias altas o en los dueños de campos). Concita apoyo, no por que el Estado Argentino sea un Estado socialista (o comunista) en la recaudación; sino porque seguimos siendo un país tercermundista y populista en la distribución. El largo camino a la pobreza argentina, resulta garantizado cuando la rentabilidad es un botín público del que se puede meter mano sin dar motivos racionales, explícitos y de cara a la sociedad, en el caso de que sea necesario meter mano. El segundo dato de la realidad que el Gobierno pasó por alto, es el cambio que se fue operando en la sociedad en los últimos años. Y creo que ésta es la razón de la movilización espontánea, masiva y legítima de ayer. El crecimiento económico de los últimos años hizo que las expectativas y los límites de lo aceptable, lo deseable y lo tolerable por los argentinos hayan cambiado. Tras cinco años de crecimiento a más del 8%, es lógico que las prioridades o las demandas de la sociedad cambien. La famosa pirámide de Maslow lo señala: Una vez que determinadas necesidades básicas son satisfechas, se pasa al escalón siguiente. Que una vez satisfecha, vuelve a ser el piso para dar un nuevo paso a otro escalón.
Cristina habló ayer de “piquetes de la abundancia”. La corrijo: No se trata de abundancia. Se trata de rentabilidad por el trabajo y el uso de la tierra. Comunicación errónea, que hirió a la sociedad, no en su legítima búsqueda de rentabilidad, sino en su autonomía como ciudadanos. La reacción de los habitantes de los grandes centros urbanos (los pueblos y zonas rurales vienen movilizados desde antes) fue por la prepotencia del discurso. No prepotencia de gritos, (de hecho el tono fue cuidado y medido), sino prepotencia de negación de la legitimidad del otro. El otro no tiene legitimidad ni derecho para protestar, para plantear, para disentir. Se lo debe todo al poder central y no hay nada peor para el poder central que la exhibición de autonomía. La autonomía y la dignidad es provocación y amenaza. Comportamiento lindante al autoritarismo y alejado de los conflictos básicos de la convivencia en una República.
Si el discurso fuerte y de clausura de Néstor Kirchner en la Argentina del 2003 trajo tranquilidad a muchos sectores, como dijo el semiologo Steimberg; la misma línea discursiva de Cristina Kirchner en la Argentina del 2008 resulta insoportable. Satisfechas determinadas necesidades y en un clima de inflación y desabastecimiento, la soberbia discursiva incomoda, irrita y provoca. Como ocurrió ayer.
El Gobierno Nacional tiene la tendencia a creer demasiado en la capacidad del discurso para constituir la realidad. No digo que así no sea. Pero creo que se exceden en voluntarismo de gruesas pinceladas impresionistas para ocultar la realidad del día a día. Que Cristina no hable de la inflación en el Congreso, cuando es la principal demanda de la gente, no hace desaparecer a la inflación. Solamente expresa la distancia entre el discurso político y las sensaciones de la opinión pública.
Esa distancia se hizo conflicto ayer. El divorcio no parece inmediato. Pero son necesarios urgentes ajustes. La sociedad argentina es compleja y no es la misma que los recibió hace cuatro años huyendo de los brazos de Menem. El desabastecimiento, la escalada inflacionaria que se avecina, la insensibilidad y ceguera del discurso oficial, las patotas desprolijas de choque, no son alentadores. Hasta el momento, la protesta ha sido racional. La palabra oficial debe volver a contener ese malestar y no apretar el cuello, agravando el dolor.
La noticia de ayer, avanzada la noche, fue que Cristina viajó por tierra a Olivos. Ojala lo siga haciendo, sin cortes y sin helicópteros.


Pablo Ariel Cabás

lunes, 29 de octubre de 2007

El Partido Obrero de Nestor Pitrola

Vote luchadiores y obreros socialistas. Cartel del Partido Obrero en Córdoba
¿Porqué votar a los corruptos si hay luchadores honestos?. Campaña negativa de comparación implícita del Partido Obrero.

Pitrola y Salas en Córdoba.