Mostrando entradas con la etiqueta Elecciones 2009. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elecciones 2009. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de diciembre de 2009

Fin de campaña en Chile

Rige la veda electoral en Chile, con claro favoritismo para la derecha
El candidato derechista Sebastián Piñera, alentado por una cómoda ventaja a dos días de la elección presidencial chilena, cerró su campaña con un masivo acto en Santiago, en contraste con sus rivales -el oficialista Eduardo Frei y el disidente Marco Enríquez- que prefirieron actos pequeños y en provincia.

Piñera, un millonario empresario de 60 años, llegó al final de la campaña con el importante impulso de una encuesta del privado Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), que le dio una proyección para este domingo de 44 % contra 31 % de Frei y 17 % de Enríquez Ominami.

"El tiempo de la Concertación (en el poder) ya pasó, y ningún mea culpa, mucho menos de última hora, va a poder engañar a los chilenos que saben muy bien que hace mucho tiempo que la Concertación se agotó", dijo Piñera en un concurrido mitin, en el mismo lugar del centro de Santiago donde cerró campaña hace cuatro años la presidenta Michelle Bachelet.

Piñera se refería a una frase de Eduardo Frei, candidato de la Concertación -coalición de cuatro partidos de centro izquierda-, quien señaló que "sé que hay descontento, sé que a veces hay rabia, sé que quedan muchas cosas pendientes, pero quiero que sepan que he escuchado su mensaje con humildad".

Los cierres de campaña parecieron ser un reflejo del optimismo que se vive en la derecha y la desmotivación de los dos aspirantes de centro-izquierda: Piñera se puso en medio de los reflectores mientras que Frei decidió hacer varios cierres pequeños a lo largo de la semana, sin uno final que diera impulso a su candidatura.

El último, este jueves, fue en Concepción, 500 kilómetros al suroeste de la capital, mientras que Enríquez, disidente del oficialismo, cerró en la pequeña población de La Calera, centro del país.

Frei aseguró durante el cierre de campaña que continuará con el énfasis en los programas sociales, que fue el sello de la gestión de Bachelet.

"Chile necesita más cambios. Vamos a seguir ampliando los derechos sociales. Ese será también el sello de nuestro próximo gobierno, que las políticas sociales estén al alcance de todos", dijo Frei ante unas 6.000 personas.

El candidato estuvo acompañado por el ex presidente Ricardo Lagos, autoridades de gobierno y la madre de Bachelet, Ángela Jeria.

A pesar del respaldo gubernamental y de la propia mandataria, Frei no ha logrado remontar una imagen que sus opositores describen como aburrida y que no proyecta cambios.

Mientras tanto Enríquez Ominami, de 36 años, dijo que su candidatura "es la única capaz de derrotar a Sebastián Piñera con ideas, con convicciones y con sueños".

Ante unas 4.000 personas, Enríquez dijo aseguró ser el mejor ubicado para vencer a Piñera en una eventual segunda vuelta y exhortó: "No se dejen engañar por lo que digan las encuestas".

"No votar es mantener que las cosas sigan igual. Votar por los mismos es porque va a pasar lo mismo. Si alguien quiere un cambio no vote por los mismos", dijo.

Una segunda vuelta parece inevitable en Chile pero ni siquiera eso alivia a Frei, pues el hecho de que la encuesta del CERC le consigne 13 puntos de ventaja a Piñera genera una sensación de que el candidato derechista es inalcanzable.

Guillermo Holzmann, uno de los más prestigiosos analistas chilenos dijo a la AFP que "si la distancia entre Piñera y Frei es menor a 8 puntos en primera vuelta, la opción de Piñera tiende a disminuir en la segunda vuelta, pero si la diferencia entre ambos es mayor a ocho puntos la opción de Piñera aumenta considerablemente".

Sabiendo que el tema de los derechos humanos es la debilidad de la derecha, Frei acompañó el jueves a Bachelet a Lonquén (en las afueras de Santiago), donde se encontraron en 1978 los primeros restos de desaparecidos de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

La visita coincidió con el tercer aniversario de la muerte de Pinochet, un hecho que en Chile pasó completamente desapercibido, lo cual demuestra hasta qué punto este tema se ha ido diluyendo de la realidad electoral chilena.

Informe de Luis Fernández Echegaray.
Fuente: Cadena 3
Sebastián Piñera, el millonario que parte como favorito en las encuestas
El candidato de derecha, Sebastián Piñera, se mantiene como amplio favorito para suceder a Michelle Bachelet y las encuestas no descartan que esa decisión se tome en una primera vuelta, en las elecciones presidenciales del domingo.

Piñera, de 60 años, apoyado por la alianza de los partidos Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI) se ha mantenido al frente de todas las encuestas desde el inicio de la carrera presidencial, a comienzos de año.

Según una encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, Piñera se impondría este domingo con el 44,1% del total de votos, contra el 31% del candidato oficialista Eduardo Frei, y el 17,7% del diputado independiente Marco Enríquez-Ominami. El representante de la izquierda Jorge Arrate obtendría el 7,2%.

“Es muy probable que Piñera gane las elecciones en una primera vuelta, es una hipótesis, pero muy probable, dijo durante una rueda de prensa el director de la firma encuestadora, Carlos Huneeus.

Otro sondeo encargado por el diario El Mercurio, de Santiago, mostró también el favoritismo de Piñera, aunque abre la posibilidad a una segunda vuelta, en la que el resultado final sería incierto.

En ese sondeo, realizado a 1.200 personas de Santiago, Concepción y Valparaíso, las tres ciudades principales de Chile, Piñera vencería en el balotaje con el 42,5% contra el 34,4% de Frei. Piñera cerró ayer su campaña con una masiva concentración en el centro capitalino y ya asegura que ganará ampliamente, aunque se negó a hacer su predicción en cifras.

Un millonario que quiere ser presidente
Con una fortuna de más de 1.200 millones de dólares -según la Revista Forbes- Piñera es dueño de Chilevisión, un canal privado de televisión abierta, y de Colo Colo, club más popular del fútbol chileno, además de tener acciones en la aerolínea LAN Chile, entre otras propiedades.

En abril delegó la administración de gran parte de su fortuna en una figura de 'fideicomiso ciego', donde no interviene en las decisiones de negocio, para acallar las críticas sobre su incapacidad de separar los negocios de la política.

Informe de Luis Fernández Echegaray y Pablo Rossi.
Fuente: Cadena 3

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Enríquez-Ominami, el suceso político de la justa presidencial chilena

Por Rafael Croda. Corresponsal

Santiago, 9 Dic (Notimex).- Marco Enríquez-Ominami es un diputado chileno joven y rebelde a quien pocos tomaron en serio cuando hace nueve meses lanzó su candidatura presidencial, pero hoy a ningún analista informado le sorprendería demasiado que gane la contienda.

El estilo mediático, locuaz y desgarbado de este filósofo y cineasta educado en el exilio en Francia logró suscitar amplias adhesiones entre la juventud y entre los chilenos que claman por una renovación de la política nacional, los cuales lo observan como una alternativa.

A cuatro días de las elecciones presidenciales en Chile, Enríquez-Ominami figura sin duda como el suceso político de esta campaña, pues logró romper la tradicional lucha entre dos coaliciones y erigirse, como candidato independiente, como una real opción de poder.

Hasta abril pasado, la contienda presidencial estaba centrada en el candidato de la gobernante Concertación, Eduardo Frei, quien ya fue mandatario de Chile entre 1994 y 2000, y el aspirante de la derechista Coalición por el Cambio, el empresario Sebastián Piñera.

Ambos personajes, con al menos dos décadas en el primer plano de la política nacional, marchaban a la cabeza en las encuestas de intención del voto, con Piñera como favorito en todos los sondeos y nadie pensaba que en esta contienda habría sorpresas.

Sin embargo, la encuesta del Centro de Centro de Estudios Públicos (CEP), la más prestigiada del país, ubica a Enríquez-Ominami con el 19 por ciento de las preferencias, siete puntos por debajo de Frei, mientras que Piñera logra el 36 por ciento.

Estas proyecciones indican que deberá haber una segunda vuelta electoral en enero próximo entre los dos candidatos con mayor respaldo este domingo, y en ese escenario, el candidato independiente aparece con un virtual empate técnico ante Piñera.

Enríquez-Ominami, hijo del mítico guerrillero del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez abatido durante la dictadura de Augusto Pinochet-, marcaba en abril pasado un solo punto en los sondeos pero logró adhesiones de diversas corrientes políticas.

El joven candidato de 36 años de edad es un izquierdista que hasta junio pasado militó en el Partido Socialista (PS) y cuya historia personal ha estado ligada a esa corriente política, pero tiene un programa económico liberal que suscita apoyo entre el empresariado.

Además de su propuesta política transversal, el abanderado independiente tiene a su favor una personalidad irreverente, una mente ágil, un gran manejo de la comunicación y una popular y bella esposa, Karen Doggenweiler, quien es presentadora de televisión.

El legislador, quien a los cinco meses de edad fue llevado por su madre, Manuela Gumucio, al exilio en Francia, donde vivió hasta la adolescencia, adoptó el apellido Ominami de su padrastro, el senador Carlos Ominami, quien también renunció al PS para apoyar a su hijo.

El sorpresivo candidato, quien antes de convertirse en diputado en 2005 nunca había participado en la política institucional, es conocido por los jóvenes como Marco, mientras amplios sectores y los medios lo llaman ME-O por las siglas de nombre y apellidos.

El político, quien logró reunir más de 65 mil firmas notariales para registrar su candidatura independiente, tiene posturas polémicas sobre temas de alta sensibilidad, como las drogas y los homosexuales, sin que eso le reste apoyo entre el electorado más conservador.

En mayo pasado aceptó que ha consumido mariguana y de la cocaína dijo que la "jaló" en alguna época de su vida, y un mes después se declaró partidario de la despenalización del aborto y de debatir la conveniencia de los matrimonios entre homosexuales.

Los adversarios del candidato han recordado que en 2003 dijo que, para él, "ser chileno es una tragedia; si naciera de nuevo no me gustaría serlo", y que en 2006 se refirió al desaparecido Papa Juan Pablo II como alguien a quien "aborrezco profundamente".

Marco ha respondido que es joven y que tiene derecho a rectificar y cambiar con el tiempo sus puntos de vista, sin alterar sus más profundas convicciones, lo que pone de manifiesto su pragmatismo y capacidad para adecuarse a las más diversas coyunturas.

El ha echado mano de herramientas tecnológicas de última generación, como Twitter, Facebook, Youtube y los blogs, y cuenta entre sus apoyos principales al atípico empresario Max Marambio, un millonario con helicóptero propio y con pasado comunista.

Marambio, quien fue jefe de escoltas del presidente socialista Salvador Allende, miembro de las tropas elite del Ejército cubano y que es amigo personal del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, es su jefe de campaña y su principal apoyo financiero.

La candidatura de Marco creció tanto, que en noviembre anterior lo recibieron los presidentes Cristina Fernández (Argentina), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Rafael Correa (Ecuador), y además el cantautor cubano Pablo Milanés lo respalda en un spot televisivo.

Más allá de los comicios de este domingo, Enríquez-Ominami, a sus 36 años, tiene todo para proyectarse como un influyente político con posibilidades de cumplir su meta de gobernar Chile.

Fuente: SDP Noticias

martes, 8 de diciembre de 2009

¿Optarán los chilenos por la oposición este año electoral?

Por Matt Moffett y Anthony Esposito

SANTIAGO, Chile—El candidato presidencial de derecha Sebastián Piñera parece estar cerca de lograr algo que ningún postulante de la oposición ha podido en varias décadas en este país: ganar una elección.

Si el multimillonario, que lidera las encuestas, mantiene su ventaja hasta la elección del 13 de diciembre, y en una probable segunda vuelta en enero, se convertiría en el primer mandatario conservador en Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990. También podría ser el presidente más rico en América Latina.

Piñera, un economista de 60 años que estudió en la Universidad de Harvard, conserva una amplia ventaja, pese a que sus oponentes han planteado interrogantes sobre sus negocios, incluyendo presuntas irregularidades en la compra de acciones de la aerolínea chilena LAN Airlines SA. Piñera, que declinó una entrevista para este artículo, ha negado las acusaciones.

Durante la campaña, Piñera ha argumentado que Chile se ha estancado bajo los recientes gobiernos del mismo partido y propone llevar al país de vuelta al sendero del crecimiento económico rápido, un programa especialmente atractivo para las empresas. Una victoria de Piñera podría impulsar la economía y, a la vez, mostrar que la derecha y la izquierda pueden alternarse en el poder en Chile de forma pacífica.

En una encuesta del Centro de Estudios Públicos, Piñera obtuvo 36% de los votos contra 26% de Eduardo Frei, el candidato de la oficialista Concertación de Partidos por la Democracia, una coalición de centro-izquierda que ha gobernado Chile desde el fin de la dictadura. Marco Enríquez-Ominami, un joven diputado que pertenecía a la Concertación y ahora se ha postulado como independiente, recibió un respaldo de 19%. Si ningún candidato obtiene la mayoría en la primera ronda, los dos primeros se enfrentarán en una segunda vuelta en enero. La encuesta indicaba una victoria de Piñera con 43% contra 37% para Frei.

La Concertación ha incorporado muchas de las políticas a favor del mercado introducidas durante la dictadura, lo que ha convertido a Chile en un escaparate para América Latina. El informe sobre competitividad global 2009-2010 del Foro Económico Mundial ubica a Chile en el décimo tercer puesto en el mundo y es el primero en América Latina.

Piñera sostiene que pese al buen desempeño del país, su crecimiento económico promedio de 3,5% durante la última década representa sólo la mitad del nivel registrado en la década previa. Para impulsar el crecimiento, propone incentivos tributarios, una agresiva construcción de infraestructura, leyes laborales más flexibles y una reestructuración en la cuprífera estatal Codelco, parte de la cual podría ser vendida a fondos de pensión.

Ejecutivos del sector empresarial parecen estar jugando un mayor papel en la política de América Latina, donde la pobreza generalizada tradicionalmente los ha llevado a mantener un perfil bajo. Ricardo Martinelli, propietario de la cadena de supermercados Super 99 en Panamá, ganó en mayo la elección presidencial en su país. En las elecciones legislativas en Argentina en junio, el empresario nacido en Colombia Francisco de Narváez usó su fortuna personal, obtenida en empresas de medios, ropa y bienes raíces, para conseguir un sorpresivo triunfo de su coalición sobre la terna del ex presidente Néstor Kirchner.

Con participaciones en empresas que van desde LAN hasta la propietaria del club de fútbol Colo-Colo, Piñera posee un patrimonio neto de unos US$1.000 millones, calcula la revista Forbes. El empresario proviene de una familia involucrada en la política —su padre fue diplomático y su hermano, José, fue titular de varios ministerios en el gobierno de Pinochet— y fue senador de 1990 a 1998. En 2005, perdió la elección presidencial contra Michelle Bachelet.

En abril, Piñera colocó unos US$400 millones de sus activos en fideicomisos ciegos y ha dicho que vendería su 26% en LAN antes de asumir la presidencia.

Fuente: The Wall Street Journal

lunes, 7 de diciembre de 2009

Frei: “Chile necesita un Presidente, no un gerente”

En entrevista con La Nación Domingo, el candidato de la Concertación asegura que será un puente entre las viejas y las nuevas generaciones en su futuro gobierno. Destaca sus propuestas para la clase media y el anuncio que hizo la Presidenta Bachelet del ingreso de Chile a la OCDE, la organización que reúne a los países desarrollados. También resume los logros de la Concertación en 20 años, que él desea proyectar más allá del bicentenario.

Viene llegando del puerto de Valparaíso donde estuvo con los sindicatos y trabajadores del sector y partirá en pocos minutos a un acto masivo al lado de la Quinta Vergara en Viña del Mar. El candidato presidencial de los partidos de la Concertación, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, se ve relajado y cómodo en su calidad de entrevistado, a pesar de llevar más de un año en campaña.

Él es uno de los dos candidatos que respondieron positivamente a la carta de La Nación, solicitando una entrevista que permita a los electores tomar una mejor decisión. La de Jorge Arrate ya se publicó. Tanto Marco Enríquez-Ominami como Sebastián Piñera se negaron a responder nuestras preguntas.

A una semana de las elecciones, ya es posible efectuar un recuento de la campaña y pensar en lo que viene después del 13 de diciembre, porque él está seguro que pasará a segunda vuelta. Adelanta que quiere sumar a todas las fuerzas progresistas, aunque prefiere esperar hasta la noche de ese día para explicar el cómo.

Junto con hacer una encendida defensa del legado de la Concertación y del por qué se requieren cuatro años más para consolidar su obra, ataca duramente a Piñera y su “chiste” de invitar a destacados demócratacristianos a su gobierno. Revela también cuáles serán las características del equipo que formará para dirigir al país desde el bicentenario.

-Evaluemos la campaña. ¿Sigue pensando que es farandulizarla hablar sobre los méritos de sus competidores?

-Lo que yo dije es que cada programa tiene su objetivo. Si a mí me invitan a un debate a las diez de la noche para hablar sobre los programas de gobierno, hablemos de eso y no empecemos con que la envidia y que esto que el otro. He ido al programa de Kike Morandé, he ido a los programas de la mañana, he hecho huevos revueltos. No voy a estar allí dictando cátedra. Pero tampoco quiero que si me invitan a debatir, me pregunten si soy o no soy envidioso. Mejor, invítenme a bailar o hagamos un malón.

-El 4 que le puso a Salvador Allende, que le dolió incluso a algunos que apoyan su campaña, ¿lo mantiene?

-Hace mucho rato que lo he dicho. Uno de los grandes déficits que tuvo este país en los años sesenta y setenta es que las fuerzas progresistas no fueron capaces de comprenderse y, si perdimos la democracia, es porque tuvimos mucha responsabilidad. Yo en esa época estaba comenzando mi carrera profesional. Me recibí en 1968 y fui a trabajar a Europa. No era activo en la política, pero sí mi padre. Pero, evidentemente, uno de los grandes problemas que tuvimos es que no fuimos capaces de entendernos y uno de los grandes éxitos de la Concertación es que nos entendimos. La evaluación que hice se fundamenta justamente en el hecho de que estábamos divididos. Hoy, hemos logrado entendernos, superamos esos traumas y por eso Chile está donde está.

-Las rencillas en su comando, que quedaron en evidencia con la entrevista que dio Sebastián Bowen a “Qué Pasa”, ha sido otro de sus problemas.

-Yo lo he dicho claramente: el protagonista es el candidato. Los comentarios a favor o en contra de otras personas no son importantes. Todos tenemos que dedicarnos a trabajar y a estar en terreno. Ahora, lo que a mí me parece más curioso es que hasta hace dos días, el único comando que tenía problemas era el nuestro. Los otros eran vírgenes necias. No pasaba nada, mientras se destruían la propaganda, se agarraban a balazos en las calles, iban a tribunales. Las dos veces que el candidato de derecha fue a Concepción se agarraron a puñetes sus partidarios y eso no aparecía en ninguna parte. Vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Lo que es verdaderamente escandaloso, y lo he visto aquí al llegar a Viña, es el gasto en las campañas de la derecha. Aquí se están comprando los cargos, se está comprando la Presidencia. Se gasta por sobre lo que permite la ley y nadie dice nada.

-Si pasa a segunda vuelta, como indican las encuestas, el día 13 en la noche ¿va a llamar a formar una nueva coalición o va a pedir que los otros candidatos se sumen a la Concertación?

-Lo primero es terminar bien la campaña. A partir del día 14 nos desplegaremos con todas nuestras energías para sumar a todas las fuerzas progresistas. ¿En qué forma?, ¿cómo lo vamos a hacer? Todos los ciudadanos lo van a saber el día 13 en la noche. Todos sabemos, y lo ha dicho muy bien Arrate, que sería muy negativo para este país que la derecha llegara al gobierno.

-Lo ha criticado Arrate por no responder a la propuesta del acuerdo mínimo antes de la primera vuelta. Dice que está como un moai, silencioso.

-Yo pienso que Arrate es una persona que trabajó mucho en mi gobierno. Una persona muy capaz. Yo sé que ha hecho esa propuesta, que fue desechada por todo el mundo en su momento. Es parte de lo que tenemos que discutir en segunda vuelta.

-Pensando en ese momento, ¿qué tan distinta es su opción a la de Piñera, que es de familia democratacristiana y que incluso alguna vez quiso ser gerente de la DC?

-Con la pregunta usted me lo ha dicho todo. Es que Chile no necesita un gerente, necesita un Presidente. Él nunca ha separado la política de los negocios. Como lo ha dicho la derecha, activo en los negocios y activo en la política. Y eso no es bueno para Chile. Por lo tanto tenemos diferencias que son muy importantes.

-Llevamos 20 años de Concertación, ¿por qué la gente tendría que elegir más de lo mismo?

-Hace tres días la Presidenta Bachelet comunicó al país desde Portugal que Chile ingresaba a la OCDE. Es decir, estamos entre los países más importantes del mundo. Hoy día conversaba con unos periodistas argentinos en Valparaíso y les decía: tenemos el ingreso per cápita más alto de América Latina, somos líderes en la región del Indice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, todo ello impensable el noventa, cuando teníamos un 45 por ciento de pobreza. Eso se ha logrado gracias a la Concertación. Se ha debido también a los millones de personas que trabajan en el país con mucho esfuerzo, con mucho sacrificio. Eso no hay que perderlo. En ese cuadro, qué le decimos al país: vote por una coalición que le ha dado todo esto a Chile y no vote por una derecha que es volver al pasado, porque son los mismos que gobernaron durante 17 años de dictadura. Y no es una descalificación personal. Cuando se vota una reforma laboral, dicen que no, y cuando se vota la píldora del día después, la rechazan.

-Pero también hay quienes sostienen que se cumplió un ciclo, que la Concertación lo hizo bien, pero ya cumplió con lo suyo y que se necesita una superación de lo que ha sido esta coalición.

-Para gobernar se requieren equipos. Un Presidente no gobierna solo. Necesita parlamentarios, alcaldes y concejales, bases sociales. Aquí no existen los súper hombres. Lo que se requiere es un gran equipo humano. Por eso he dicho que un nuevo equipo, una nueva generación se hace cargo. Por eso he dicho que yo soy el puente entre las viejas y las nuevas generaciones. La experiencia de los antiguos, el dinamismo y la fuerza de la juventud. He llegado ha decir que voy a tener un equipo nuevo, de mujeres, bajo los 45 años, como una señal potente de que Chile tiene que cambiar.

-Es cierto que estamos en las ligas mayores, en la OCDE, casi como un país desarrollado. Pero, ¿por qué deberíamos seguir hacia delante después del bicentenario, con más Concertación?

-Efectivamente, hay mucha gente desencantada, especialmente en la clase media. Es la familia de clase media, la que perdió la pega debido a la crisis, los que dicen “por fin estaba comprándome mi casa, por fin estaba siguiendo estudios superiores, tenía mi autito”. Tuvieron por primera vez en la historia de Chile una oportunidad que nunca tuvieron y sienten que nosotros no tenemos la capacidad para asegurarles eso. Por eso nuestro programa plantea un mundo de protección social hacia la clase media, seguros para la clase media, más educación, más entrega de computadores a los niños. Nosotros lo podemos hacer, porque proponemos más Estado. La derecha no lo va a hacer, ellos van a achicar el Estado.

-¿Qué es lo que le falta por hacer a la Concertación para consolidar esta obra de 20 años que usted señala?

-La primera labor es la educación y la cultura. Vamos a incrementar el presupuesto en educación en 1.500 millones de dólares más. Eso incluye nuevo estatuto docente, nuevas asignaciones para los profesores, participación de los centros de padres. Vamos a fortalecer la educación pública. En segundo término, está el tema de los abusos, la gente hoy día se siente abusada por la letra chica de los contratos. La gente no es respetada, muchas veces no es respetada por el sector público y el privado. Cuando a una pyme no le pagan por 60 ó 90 días, eso es un abuso, y para que no se produzca tenemos que modernizar el Estado. Están las tareas pendientes como la reforma laboral, la ampliación del Plan AUGE. Y lo otro es que tenemos que dignificar la política. Desde los tiempos de Pinochet venimos con esto del desprestigio de la política. Hoy día, estar en un cargo público es sinónimo de ladrón o abusador, y eso está destruyendo la política. Tenemos que hacer cambios que signifiquen abrir el sistema político para la participación de los ciudadanos: elecciones primarias para elegir candidatos en los partidos, implementar la inscripción automática y el voto voluntario. Nosotros hemos hecho el acuerdo con el Juntos Podemos, que yo lo planteé desde el primer día, porque no puede ser que tengamos a un 10 a 15 por ciento de los ciudadanos sin representación parlamentaria.

-¿Y usted va a integrar a su gabinete a gente que apoya a otros candidatos presidenciales como propuso Piñera, que nombró a varios probables ministros de la Concertación para su futuro equipo?

-Son voladores de luces de campaña. Mire, Piñera nombró entre sus elegidos a René Cortázar, cuando hace sólo tres años estaban preparando una acusación constitucional en contra de él. Esto parece un chiste.

-Pero usted, ¿va a integrar a su gobierno a personas que hayan apoyado otras candidaturas?

-Lógico. A nadie le voy a pedir su carné de partido para que se integre a mi gobierno. Ahora, que eso significa que integre gente de derecha, no, porque hay que compartir el programa. Pero habrá independientes. Muchos profesionales jóvenes, los Océanos Azules. Allí hay mucha gente de centro centro que quiere participar. Como Jaime Ruiz-Tagle. Lo que está claro es que viene una nueva generación. Cosa que yo ya hice en mi gobierno, en el que integré a muchos jóvenes, de menos de 45 años.

-La derecha ha tratado de instalar, con relativo éxito, que el suyo fue un mal gobierno, porque entregó el país con una recesión y se dedicó buena parte de los seis años a viajar. ¿Cuál es la defensa que usted hace de su gestión?

-Le doy dos o tres cifras, comparando cómo se enfrentó la crisis asiática y cómo la del ’82. La recesión causada por la crisis asiática duró sólo un año y el 2000 la economía ya estaba creciendo a un 5 por ciento. El 82 tuvimos tres años sin crecimiento y retrocedimos un año en 13 por ciento. Yo no endeudé a Chile en ni un peso y la derecha quebró el sistema financiero y eso le costó a Chile 25 mil millones de dólares. Entre paréntesis, habría que preguntarse qué pasó con el Banco de Talca. Hablan de que hubo alto desempleo en 1999, no más de 10 por ciento. ¿Y en los ochenta? Más de 30 por ciento, con los tristemente conocidos PEM y POJH. Sobre mis viajes, quiero recordar que no viajaba solo, viajaba siempre con empresarios que hicieron muy buenos negocios. Pregúntele a los empresarios si no tuvieron éxito. Por ejemplo, los cielos abiertos con Estados Unidos para nuestras líneas aéreas.

-Usted ha planteado que se requiere más Estado. Para cumplir con el programa que usted le propone al país se requerirán más recursos. Entonces, ¿por qué no impulsar una reforma tributaria como la que consideran en sus programas Arrate y Enríquez-Ominami?

-Hoy día con los ingresos que estamos teniendo, con las alzas constantes en el precio del cobre, tenemos financiado el presupuesto de 2010 y, en base a un crecimiento de 5 por ciento, tenemos financiado los presupuestos de los próximos años. Por qué decidimos no hablar de reforma tributaria: de eso hay que hablar cuando no tengamos los recursos y porque estamos saliendo de una recesión. Hoy día la tarea uno, que ha encargado la Presidenta Bachelet, es terminar con la recesión y disminuir el desempleo. Cuando estamos saliendo de una crisis, no es bueno subir los impuestos. Si vamos a crecer 5 por ciento el próximo año, tendremos los recursos suficientes para realizar nuestro programa.

-En materia energética también ha habido planteamientos durante la campaña, como el de Enríquez-Ominami, en contra de la construcción de las centrales hidroeléctricas de Aysén. ¿Cuál es su definición al respecto?

-Lo primero que tiene que terminar en este país es que haya un señor que actúa como dictador y que manda, aprueba o rechaza proyectos. Si el proyecto pasa las normas ambientales, se puede realizar; si no lo hace, no puede haber ninguna autoridad que transgreda esas normas. En el tema energético, lo único que he dicho es que tenemos que diversificar. Y por eso hemos hablado de una economía verde. En ninguna parte del mundo la energía eólica, la solar, la geotérmica se hace sin subsidios estatales. Chile no puede darse el lujo de que el 50 por ciento de sus proyectos del sector de energía sean térmicos, de carbón. Si hacemos esas inversiones, Chile va a ser el país que va a emitir más CO2 en Latinoamérica. Y, si eso pasa, no vamos a poder exportar, porque nos van a poner la trazabilidad para establecer cuánto contaminamos y, de acuerdo a eso, nos van a poner impuestos. Eso ya se está discutiendo en la Unión Europea. Por último, el tema nuclear no lo podemos descartar. Lo tienen en Argentina, en Brasil. Nosotros no podemos renunciar a ello, porque es renunciar a nuestra soberanía. //LND

Fuente: La Nación.cl

Arrasó Evo Morales y su poder será casi total

Leandro Uría
Enviado especial

LA PAZ.- Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, obtuvo ayer un aplastante triunfo que le permitirá gobernar el país durante otros cinco años, al imponerse por el 62% de los votos contra el 24% del derechista Manfred Reyes Villa, según los resultados en boca de urna.

De confirmarse estos porcentajes, serán los mayores logrados alguna vez por un candidato en Bolivia. Sin esperar los resultados oficiales, sus simpatizantes salieron masivamente a las calles para festejar el histórico triunfo.

Según resultados difundidos ayer por dos cadenas de televisión (APB y Unitel), Evo Morales conseguiría además una mayoría de dos tercios en el Parlamento, con lo cual tendrá carta blanca para profundizar su revolución socialista e indigenista, algo que preocupa a los partidos tradicionales, que denuncian que una dictadura está en ciernes.

"Tenemos la gran responsabilidad de acelerar este proceso de cambio", dijo Evo en un discurso desde un balcón del Palacio Quemado ante una multitud que festejaba su reelección. "Ahora tenemos el camino abierto para aplicar la primera Constitución aprobada por el pueblo", agregó el presidente, en referencia a los dos tercios que habría logrado en el Senado y que le permitirían controlar la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional.

El mandatario había pedido expresamente los dos tercios durante la campaña, en la que sus partidarios llamaron a "enterrar para siempre a la derecha y a los neoliberales" para realizar las reformas que permitan convertir en realidad lo enunciado por su Constitución indigenista.

Ninguno de los antecesores de Evo obtuvo semejante respaldo legislativo en toda la historia de Bolivia. Además, es la primera vez que un presidente de este país logra la reelección desde 1964, cuando Víctor Paz Estenssoro inició su segundo gobierno.

"Lo más importante que he aprendido en estos cuatro años ha sido gobernar subordinado al pueblo. El pueblo tiene derecho a decidir si sigue profundizando la democracia o está con el liberalismo", había dicho Evo, confiado en su triunfo, al votar en el Chapare (Cochabamba), donde se inició en política como líder cocalero.

"Con su voto, en los últimos cinco años el pueblo dio estabilidad al país. Si revisamos, en los últimos cinco años de gobiernos neoliberales, entre 2001 y 2005, hubo cinco presidentes. ¿Qué garantía democrática dieron ellos a Bolivia? Ninguna. ¿Qué garantía económica? Menos, un Estado vendido", añadió.

Pero tal vez el dato más relevante de ayer sea que el mandatario, que obtuvo un rotundo triunfo en los departamentos del Altiplano, sacó ventaja de la agresiva campaña que realizó en los cuatro departamentos del oriente boliviano (Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz), que fueron acérrimos opositores durante los cuatro años que lleva de mandato.

El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo disputaba anoche voto a voto el triunfo en estos cuatro departamentos de la llamada "medialuna". Incluso, en una imagen inimaginable pocos años atrás, hubo festejos del MAS en Trinidad y en Riberalta, Beni, un departamento históricamente rebelde en el que el oficialismo se habría impuesto.

"La medialuna se transformará en luna llena", había advertido, irónicamente, el mandatario, antes de partir del Chapare y dirigirse a su residencia de La Paz, donde esperó los resultados junto con sus ministros.

De todos modos, los prefectos de los departamentos rebeldes podrán tener su revancha en abril, cuando se celebrarán elecciones autonómicas en las que podrían ser reelegidos. O, por el contrario, si triunfan los candidatos del MAS, su movimiento autonomista podría tener su derrota final.

Alrededor de las 18.30 de ayer, estalló la euforia en La Paz, donde empezaron a oírse petardos y bocinazos y la gente comenzó a concentrarse para festejar en la Plaza Murillo, frente a la casa de gobierno. Todo comenzó cuando la red televisiva ATB informó que Evo había logrado el 63,2% de los votos, según las encuestas en boca de urna de la consultora Ipsos. Por su parte, la red Unitel anticipó el 62% de los votos para Morales, según las encuestas en boca de urna de Equipos Mori.

ATB dijo que el candidato derechista Manfred Reyes Villa logró el 24%, mientras que Unitel le otorgó el 23% de los votos. El candidato centrista Samuel Doria Medina (Unidad Nacional) obtendría el 7,7%, y René Joaquino, de Alianza Social (centroizquierda), el 2,2 por ciento.

Los resultados oficiales, demorados por una falla en el equipo de computación, se conocerán hoy.

Evo logró un notable avance respecto del 20,9% de los votos que obtuvo como candidato presidencial en 2002, cuando perdió por apenas 1,6% ante Gonzalo Sánchez de Lozada, y respecto del 53% que recibió en 2005, cuando se impuso por 25 puntos frente al derechista Jorge Quiroga. Sin embargo, perdió cinco puntos respecto del 67% de aprobación que obtuvo en el referéndum revocatorio de agosto del año pasado, en el que plebiscitó su cargo y el de los prefectos rebeldes para intentar sacar al país de un duro enfrentamiento que no lo dejaba avanzar con sus reformas.

Anoche, Reyes Villa evitó reconocer su derrota. De todos modos, lo había hecho implícitamente, antes de que comenzaran a difundirse los datos oficiales, su compañero de fórmula Leopoldo Fernández, ex prefecto de Pando que se encuentra encarcelado bajo la acusación de ordenar el homicidio, en su departamento, de una veintena de partidarios de Evo. "Los resultados no traerán sorpresa y se repetirá el panorama de los últimos comicios en Bolivia. Tampoco lo harán las elecciones de prefectos y de alcaldes de abril de 2010, que no van a resolver el problema que tenemos", estimó, desde la cárcel.

Horas después, lo hizo Doria Medina. "Nosotros no cambiamos nuestra idea de que ha aumentado la pobreza, de que falta trabajo y de que se violan los derechos democráticos y de separación de poderes mientras crece en forma desmedida la producción de coca y cocaína. Sí, nos preocupa que, por estos resultados, los problemas se agraven más, pero vamos a vigilar que esto no suceda", expresó.

Mientras tanto, en la Plaza Murillo, flameaban las wiphalas (banderas multicolores indígenas) y las azules, negras y blancas del MAS. Allí, Marta Chimó, una chola de 37 años, que había añadido a su vestimenta tradicional una bufanda azul del MAS, dijo, emocionada, a LA NACION: "Estoy muy contenta. Evo es la persona elegida porque sabe defender a los pobres".

Fuente: La Nación

BOCA DE URNA

62%
Evo Morales
El presidente fue reelegido por 5 años.
24%
Manfred Reyes Villa
Plan Progreso para Bolivia (derecha).

domingo, 29 de noviembre de 2009

Por el poder absoluto

Las elecciones del próximo domingo en Bolivia son, en cierto sentido, un mero trámite para confirmar al presidente Evo Morales. Pero detrás de lo que se prevé como una victoria aplastante hay elementos que determinarán su margen de maniobra para mantener su "refundación" los próximos cinco años. Las encuestas le dan el 52 por ciento, mientras su más inmediato seguidor, el ex capitán Manfred Reyes Villa, alcanza el 21 por ciento, y el millonario empresario centrista Samuel Doria, el 18 por ciento. Dado que el Presidente es ungido en primera vuelta si obtiene el 40 por ciento y le lleva una ventaja de 10 puntos al segundo, las cifras le cuadran sobradamente a Morales.

El motivo de su intensa campaña parece más bien el Senado, que fue su dolor de cabeza en sus primeros cuatro años, puesto que estaba dominado por una oposición que resistió varias de sus medidas. Si logra imponer su hegemonía (las encuestas prevén una lucha cerrada), podrá radicalizar su política indigenista y socialista.

Evo ha mejorado en los cuatro departamentos, de nueve, que todavía le resisten. El año pasado ni siquiera pudo hacer campaña en Santa Cruz -el motor económico-, Tarija -donde están las mayores reservas de gas- y los amazónicos Beni y Pando, debido a las protestas. Ahora ha hecho campaña normalmente y ha logrado alianzas con antiguos enemigos, incluidos grupos de ultraderecha en Santa Cruz.

"La oposición se ha diluido, en parte porque percibe a un Morales muy fuerte al que no vale la pena enfrentar en unas elecciones que tiene ganadas. Y hay también facciones que sienten que el sol que más alumbra ahora es el del oficialismo", dijo a SEMANA el analista Roger Cárdenas. "Hay también mucho de intimidación", añade.

Con el camino despejado, los analistas citan sin embargo tres problemas que deberá enfrentar Morales: la percepción de que busca perpetuarse en el poder, la sensación de que sin oposición ya no hay a quién culpar de ciertos estropicios, y un manejo de la riqueza gasífera percibido como errático.

Para el analista Marcelo Ostria, "a los notorios rasgos de las dictaduras se añade el acomodo abusivo de las leyes y las instituciones para perdurar indefinidamente en el poder, todo acompañado de acciones para eliminar cualquier contrapeso político".

Mientras tanto, el ex presidente Carlos Mesa señala que Evo no puede seguir gobernando como si aún estuviera en la oposición, culpando de todos los males al neoliberalismo. "Asúmanse como elites, porque lo son, y demuestren que tienen la capacidad para gobernar a todo el país", dice.

Los cuestionamientos sobre el tema gasífero vienen de Manfred Kempff, un ex canciller que es acérrimo crítico de Morales. "El engreimiento y la ignorancia de los hombres del 'cambio' hicieron que nuestro país impulsara a Brasil, Argentina y Chile a una desenfrenada búsqueda de recursos energéticos, porque se encontraron con que el gobierno boliviano no era confiable", asegura.

El dilema para Morales es que desincentivó la inversión extranjera, con lo cual la producción se mantiene en niveles que no permiten pensar en un salto cualitativo. Para rematar, Brasil -a donde Bolivia exporta el 75 por ciento de su gas- encontró este año importantes reservas. Con Argentina hay proyectos multimillonarios, pero también desconfianza de Buenos Aires para concretarlos. Y el mercado perfecto, que es Chile, ni siquiera puede ser abordado por razones políticas: un referendo estableció que la venta de gas a ese país está condicionada a que negocie la salida al mar que le quitó a Bolivia en la Guerra del Pacífico.

No son temas fáciles, y si Morales ha demostrado ser un político muy hábil, deberá demostrar ahora que es también un gran estadista.

Fuente: Semana.com

domingo, 1 de noviembre de 2009

El oficialismo chileno, ante su mayor reto

SANTIAGO, Chile.- Convertida en el conglomerado político más exitoso en la historia de Chile después de 20 años de gobierno, en el oficialismo chileno la consigna es clara: pase lo que pase la noche del 13 de diciembre, la Concertación debe ser refundada.

La apuesta sería con Michelle Bachelet a la cabeza, para así capitalizar su histórica popularidad cercana al 80%, la misma que el candidato presidencial oficialista Eduardo Frei no ha sabido aprovechar.

Junto con ello, se pretende volver a conquistar a los disidentes, los partidarios de Marco Enríquez-Ominami, los renegados democristianos integrantes del Partido Regionalista Independiente (PRI), y los adherentes del izquierdista Jorge Arrate. El tercer paso es el postergado recambio generacional, tras el cual nuevos nombres deberían tomar la batuta, de la mano de un acuerdo programático.

Ahora bien, ¿por qué ocurre todo esto? ¿Qué ha pasado? "La Concertación acumuló fracasos en el escenario más importante, el campo de la política, empobreciendo los partidos y mostrando una incapacidad manifiesta para hacer el recambio generacional", expresó a LA NACION el analista político y ex jefe de gabinete de Frei, Genaro Arriagada.

"En ese escenario, el fenómeno de Ominami es una propuesta light . No hay «voto bronca», sino «voto castigo»: un voto de cansancio", sostuvo.

"Marco mandó a jubilar a un conjunto de personas que pasaron de primera división a viejos cracks. Es un mensaje tremendo a las dirigencias políticas que son las responsables de esa candidatura", declaró el ex presidente Ricardo Lagos.

En su opinión, si a Enríquez-Ominami le hubiesen permitido participar en las primarias de la Concertación, no habría un candidato compitiendo por fuera del oficialismo por un electorado afín.

"La dirección política de la Concertación está fallando. No es razonable el nivel de aprobación política de la presidenta y su gobierno, y que el candidato que va a continuar con esas políticas aparezca mal evaluado", completó el ex mandatario.

Pero la realidad es incontrastable. La evolución de las encuestas tiene hoy al candidato oficialista en una cerrada disputa con el diputado independiente, visiblemente lejos del empresario y abanderado opositor, Sebastián Piñera.

El punto más preocupante para el oficialismo, sin embargo, son los números que arrojan ambos candidatos en un eventual ballottage ante Piñera. Según los últimos sondeos Enríquez-Ominami sería el mejor perfilado para hacer frente al candidato de la Coalición por el Cambio en la segunda vuelta del 10 de enero.

Ayer una encuesta de Giro País volvió a posicionar a Piñera en el primer lugar, con un 36,4% de las preferencias, seguido de Frei (25,8%) y Enríquez-Ominami (17,9%).

Para el ballottage, según el mismo sondeo, el diputado de extracción socialista volvió a conseguir mejores números que el senador democratacristiano: mientras Piñera se impone por un estrecho margen a Frei (42,2-42%), Enríquez-Ominami conseguiría derrotar al empresario (41,1-40,2%). La estrategia del comando oficialista busca hoy privilegiar los grupos de votantes homogéneos que pudieran marcar la diferencia: para ello se reunió ayer con los evangélicos en el Día de las Iglesias Evangélicas y Protestantes (son cerca de 1,5 millones de fieles en todo Chile) y visitará hoy Mendoza en busca del sufragio de los chilenos residentes en la Argentina.

Errores de campaña

"Tanto si tenemos éxito en primera vuelta como si perdemos, será imprescindible construir una nueva mayoría para ganar en enero. Ambos escenarios obligan, porque, aunque pase Frei, vamos a ser minoría", apuntó Pepe Auth, el presidente del Partido por la Democracia, una de las fuerzas de la Concertación.

¿Cuáles fueron los errores de Frei? "Es el caso de la peor administración política de una campaña jamás hecha. Frei se aisló y sustituyó a los partidos por un grupo pequeño que no representa nada. De perder en primera vuelta, vendrá un ajuste de cuentas muy grande", explica a LA NACION un alto dirigente de la Concertación.

Los cargos relevantes en la campaña, entregados a dirigentes de los partidos, fueron meramente decorativos. El propio José Antonio Gómez, alto dirigente del oficialismo, golpeó la mesa en más de una ocasión sin respuesta alguna por parte del comando. Figuras señeras del conglomerado, como Belisario Velasco, hoy brillan por su ausencia.

La "refundación" proyectada deja también un sesgo preocupante: no "quemar" a posibles figuras capaces de rearticular el modelo de la Concertación lejos de la apuesta opositora a Pinochet de los años 80 y 90.

Entre éstas están el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, quien según fuentes de La Moneda se integraría al comando oficialista sí o sí para el ballottage, y la vocera de gobierno, Carolina Tohá.

Esta semana, Frei ya acusó el golpe y prometió que al menos la mitad de su gabinete estará integrado por políticos menores de 45 años. ¿Estará la Concertación dispuesta a arriesgar sus últimas naves por "salvar" su candidatura? La respuesta sólo se sabrá la noche del 13 de diciembre.

Fuente: La Nación