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Usualmente, cuando escribo un artículo, las ideas que en él se expresan surgen de un análisis de un compilado de situaciones. Este artículo, será al revés. Son muchas miradas, sobre un solo acontecimiento.
Las miradas que se analizarán aquí, son el resultado de un rico debate realizado entre profesores y colegas amigos a quienes les debo agradecer. Entre ellos quiero agradecer a Romulo Montes, Nadia Nasanovsky, Gonzalo Roza, Marcela Cabello y Yamil Rabbat. Gracias a sus aportes, es que este artículo puede ser escrito.
El pasado lunes 3 de Mayo, los Presidentes miembros de
La pregunta que surgió fue: qué intereses hicieron que Kirchner, alguien ajeno a las cuestiones diplomáticas e internacionales, buscara con tanto empeño convertirse en Secretario General de esta institución internacional. Decimos con empeño, porque desde 2007 Kirchner busca este cargo, sin éxito debido al veto que sobre él imponía el ex Presidente uruguayo Tabaré Vázquez. Las respuestas que surgieron dejan más dudas que certezas.

Básicamente hay dos líneas sobre las cuales se puede analizar la elección. Quienes lo ven desde “afuera hacia adentro” y por otro lado quienes lo analizan desde “adentro hacia fuera.” Ambas posturas coinciden que Kirchner buscó este cargo sin perder de vista la elección presidencial que se realizará en Argentina en 2011 y que seguramente lo tendrá como uno de los principales candidatos.
El análisis que va de “afuera hacia adentro” sostiene que Kirchner está buscando apoyo externo para mejorar su imagen e incluso obtener ora fondos de campaña, ora fondos para obras públicas. Por el lado de la imagen, la construcción discursiva girará en torno a la “nueva izquierda” posicionándolo como un “líder sudamericano” en conjunto con Lula, Evo, Correa, Mujica e incluso Chávez. Lo que aquí talla es la creación de imagen por asociación, es decir, el clásico dime con quién andas y te diré quién eres. Imaginemos como podría traccionar, en este sentido, una foto con Lula o con Mujica, líderes que condensan altos porcentajes de imagen positiva tanto en sus países como a nivel internacional. Sumado a este argumento sobre la construcción discursiva, tenemos la posible transferencia de fondos para campaña, como sucedió en la campaña de Cristina en 2007, o bien la obtención de fondos para obras de infraestructura pública vía la iniciativa de Integración de Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA). En conclusión, son más los incentivos (y por ende las potenciales ganancias) que tiene Kirchner para ocupar este cargo con miras a su postulación para 2011, que sus posibles pérdidas, o lo que podría recolectar como diputado nacional.
En la vereda de enfrente, está el grupo que analiza la cuestión con un esquema “de adentro hacia fuera”. Ellos sostienen que, si bien la construcción discursiva, la creación de imagen por asociación e incluso el envío de fondos pueden ser las explicaciones centrales para que Kirchner haya buscado la elección a este cargo internacional, este “combo sudamericano” no causará mayores efectos en el electorado local. Esto surge principalmente de analizar las encuestas en donde los temas centrales que le preocupan al electorado giran en torno a la inflación, el desempleo, pobreza y la seguridad. Cuestiones en las que el gobierno de Cristina Kirchner está por demás involucrado y las cuales no ha podido afrontar hasta ahora con éxito. Por estos motivos, este grupo sostiene que hubo un mal cálculo por parte de Kirchner en buscar este cargo internacional, que lo deja sin posibilidades de construir imagen a nivel interno a través de la obtención de logros internos en este último tramo de cara a las presidenciales, apostando a una imagen y a posibles fondos que poca influencia pueden tener. En conclusión, Kirchner está perdiendo más de lo que gana asumiendo este cargo.
Lo único real y cierto en este debate es que UNASUR cuenta con secretario general y que muy probablemente éste utilice su marco para obtener un nuevo mandato presidencial en 2011. Una apuesta que le deja sabor a poco a este proceso de integración regional.
Daniel Roura


MONTEVIDEO.- Con un escenario que hace prever una victoria irreversible del ex tupamaro José Mujica como telón de fondo, miles de uruguayos enbanderados en los colores del Frente Amplio comenzaron a llenar las calles de Montevideo para los festejos. Mientras tanto, crecía el desánimo en el comando del ex mandatario Luis Lacalle.
El presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, dijo que los datos que tienen de encuestas de boca de urna dan una ventaja amplia para José Mujica, pero que para hacer pronunciamientos políticos prefieren tener el resultado de un trabajo propio que lo tendrán disponible en el corto plazo.
La proyección de resultados realizada por la consultora Factum estima que la fórmula Mujica-Astori obtuvo 51,6% de los votos, contra 44,4% para Lacalle-Larrañaga. Cifra, por su lado, atribuye 51,5% a la fórmula oficialista y 44,4% a la opositora; en tanto, Equipos Mori otorga 50,1% a 46,2%,.

Mujica llegó poco antes del cierre de las urnas al búnker de su partido, sobre la Rambla Sur, donde está su comando electoral y en donde se encuentra reunido con diriigentes de la coalición de izquierda.
Apenas conocidos los primeros sondeos a boca de urna, el presidente Tabaré Vázquez dijo que habló con Lacalle. "Lo saludé porque comprendo lo que estara viviendo, yo lo he vivido en otra oportunidad, y le he dicho que en cuanto tengamos el material de la transicion sobre gestión de gobierno, también se lo vamos a dar a él", señaló. Y agregó: "Ahora voy a saludar al querido compañero Pepe Mujica".
Pese a todo, las inundaciones que afectan al país y que dejaron más de 6000 evacuados, como así también el alerta meteorológico vigente, no entorpecieron el normal desarrollo de los comicios, en los que a Mujica las encuestas le otorgan más de siete puntos sobre su rival.
Tras sufragar, el ex guerrillero tupamaro insistió hoy en buscar acuerdos con la oposición, algo que ofreció durante la campaña. Incluso volvió a mencionar la posibilidad de ofrecer ministerios a la oposición si se logran entendimientos. "Si podemos construir con la oposición algunos puentes de acuerdo para llevarlos adelante y transformarlo en decisiones nacionales y no partidarias, mucho mejor", dijo.
En ese sentido, el ex presidente Lacalle instó a construir la unidad entre los uruguayos y a mantener la tolerancia, cualquiera sea el candidato que resulte vencedor. "El día de hoy nos llama a evocar la unidad nacional y puede parecer extraño que hablemos de palabra cuando estamos en plena competencia entre dos candidaturas por la presidencia, pero justamente ese es el espíritu de la democracia", señaló.
Por su parte, un tema que quedó resuelto en la primera vuelta de las elecciones, el 25 de octubre pasado, fue la integración del nuevo Parlamento, donde el Frente Amplio se aseguró una mayoría parlamentaria de 16 senadores (sobre 30) y 50 diputados (sobre 99).
Respecto a los resultados, el presidente de la Corte Electoral, Carlos Urruty, informó que el recuento oficial de votos será "absolutamente más rápido" que en octubre, y estimó que el escrutinio preliminar que realiza cada mesa una vez terminada la elección ``no tiene por qué demorar más de una hora´´.

Vázquez opinó sobre Honduras. Tras votar en horas de la mañana, el presidente Tabaré Vázquez comparó la libertad y democracia del proceso en Uruguay con la situación de Honduras, en donde las elecciones se realizan en el marco de un golpe de Estado.
El presidente dijo que las elecciones de Uruguay y las de Honduras, en donde el presidente Manuel Zelaya fue derrocado el 28 de junio, "están en polos opuestos". "El camino en Honduras debió haber sido restituir al presidente elegido libre y democráticamente por el pueblo hondureño y después concurrir a elecciones libres", manifestó.
En relación a los comicios de su país, el mandatario resaltó que "es un día con gran historia porque el pueblo uruguayo reedita su votación, como corresponde". "Hay cambios en el país, y este es uno de ellos", agregó.
Agencias AFP, EFE, AP, DPA y Reuters
Las principales propuestas del Frente Amplio

MONTEVIDEO. Si un turista desprevenido llegara hoy a Uruguay, podría no enterarse de que este domingo hay elecciones: casi no hay campaña, las calles de Montevideo parecen ajenas a los comicios y para los uruguayos el ballottage es un trámite con el resultado conocido de antemano. Encuestadoras y electores comparten una certeza: el próximo presidente será José Mujica.
Las últimas encuestas divulgadas ayer confirmaron la diferencia del fin de semana pasado de entre siete y diez puntos porcentuales entre Mujica y su rival, Luis Alberto Lacalle, lo que significa una ventaja, a estas alturas, irreversible. Ocurre que Lacalle no podría descontarlos aun si lo votan todos los indecisos, que suman el 4,5% del electorado. La consultora Interconsult estimó que el apoyo a Mujica creció (49,6% contra el 48% anterior) y, según las proyecciones que contemplan a los todavía indecisos, obtendría entre el 51 y el 52% de los sufragios, lo que virtualmente lo convierte en presidente.
En tanto, Lacalle se mantuvo estable, con entre el 44 y el 45% de apoyo, también según las proyecciones que suman el voto de los indecisos.
Las consultoras Equipos Mori y Cifra también otorgan en sus proyecciones el 50,9% y el 51% de los votos a Mujica, respectivamente, con una ventaja de entre 8 y 10 puntos sobre Lacalle.
"Son datos muy contundentes. Ya está decidido quién será el próximo presidente. Lacalle no cuenta con ninguna posibilidad. Es una elección que ya está cerrada, sin ningún tipo de expectativa de que haya ningún resultado distinto de Mujica ganador", dijo a LA NACION el director de Interconsult, Juan Carlos Doyenart.
Al cabo de una carrera electoral sin debates "mano a mano" entre los candidatos ni masivos actos de cierre previstos para estos días, Uruguay llega al ballottage sin sobresaltos.
"Todo esto que está pasando tiene una lógica brutal: el Frente Amplio no tenía por qué perder las elecciones después de un gobierno exitoso, pero tampoco iba a seguir creciendo porque la magia de ser opositor se acabó una vez que la izquierda llegó al poder", agregó Doyenart.
En la primera vuelta del 25 de octubre pasado, Mujica obtuvo el 47,96% de los votos y Lacalle, un ex presidente que gobernó entre 1990 y 1995, el 29,07%.
Según las previsiones actuales, Mujica alcanzaría en el ballottage un porcentaje de votos similar al que consagró en 2004 al actual presidente, Tabaré Vázquez (50,45%), mientras que Lacalle, con el apoyo del Partido Colorado, araña el mismo caudal de sufragios que blancos y colorados tuvieron en las últimas elecciones (44%).
Lógica implacableCambian los nombres, pero la lógica partidaria en Uruguay es, hoy por hoy, implacable, y no deja margen para las sorpresas.
A diferencia de la primera vuelta, cuando se elegían presidente y legisladores y cada partido había inundado de militantes las calles repartiendo volantes y la campaña se respiraba en cada esquina, hoy es una tarea complicada encontrar en Montevideo insignias partidarias, banderas colgadas de los balcones o pintadas callejeras.
En la capital uruguaya, una ciudad que no tiene embotellamientos ni en hora pico, la calma es noticia sólo porque en tres días se elige presidente.
"Esta vez está todo más tranquilo. Si ya sabemos que gana El Pepe [por Mujica]", dijo a LA NACION Gladys Cardoso, sentada en un banco de la céntrica Plaza Matriz, a pocos metros de la sede central del Partido Nacional de Lacalle.
En ese sentido, el encuestador Doyenart contó a LA NACION que su última encuesta señala que el 78% de los uruguayos (sin importar a quién votan) considera que gana Mujica.
"Están convencidos los frentistas y los blancos de que gana Mujica. El clima de elección se murió. Hasta Lacalle cree que gana Mujica. No hay margen para sorpresas ni para pelear nada. Esto va a ser una inercia hasta que lleguen los resultados", afirmó.
En la Plaza Fabini, que bordea la avenida 18 de Julio, esta inercia electoral es casi palpable.
Donde antes había puestos de los partidos que hacían propaganda, hoy hay un vendedor ambulante de helados, con su carrito y su sombrilla.
Con este panorama prácticamente definido, el Frente Amplio, en lugar de seguir con una campaña que a esta altura considera ociosa, ya se metió de lleno con las negociaciones internas que desembocarán en la formación del futuro gabinete.
Más allá de las conversaciones y de las pujas internas, lo llamativo es el ofrecimiento de Mujica a la oposición para integrar algunos ministerios de su gobierno.
Si bien la oposición dijo públicamente que ve "difícil" sumarse a un eventual gabinete de Mujica, fuentes del Partido Nacional consultadas por LA NACION no descartaron que gente cercana al candidato blanco a vicepresidente, Jorge Larrañaga, evalúe la propuesta con seriedad.
Es un secreto a voces que, ante la casi ineluctable derrota de los blancos en el ballottage, el lunes mismo empezará la lucha puertas adentro del Partido Nacional por la renovación, y Larrañaga, que en la interna perdió con Lacalle, intentará perfilarse como el nuevo interlocutor de la oposición con el gobierno.
El otro partido tradicional uruguayo, el Partido Colorado, parte con cierta ventaja en ese sentido porque su último candidato a presidente, Pedro Bordaberry, ya logró afirmarse como líder de la renovación partidaria y concentrará todas sus fuerzas en convertirse en el referente opositor sin luchas intestinas que lo frenen.
MONTEVIDEO (De un enviado especial). Si el domingo todo resulta como anticipan las encuestadoras y José Mujica se convierte en presidente electo, será su mujer, la senadora Lucía Topolansky, quien le tome juramento el día de su asunción, el 1° de marzo de 2010. Topolansky encabezó la lista más votada en las elecciones legislativas del pasado 25 de octubre, por lo que presidirá la Asamblea General (el Congreso) desde febrero de 2010 hasta la asunción, un mes más tarde, de Mujica y de su vicepresidente, Danilo Astori, quien luego quedará a cargo de presidir el Poder Legislativo.
Fuente: La Nación


En todo Uruguay, pero fundamentalmente en Montevideo, fue un domingo de gran movilización en las calles, con diez horas de caravanas, actos y conciertos, en los que el oficialismo procuró dar la imagen de una victoria segura el domingo y la oposición, de asegurar que no está todo dicho.
"Vamos a ganar", dijo José Mujica, el candidato presidencial del Frente Amplio. "Nunca me he entregado", respondió Luis Alberto Lacalle, el postulante del Partido Nacional, que aspira a derrotar a Mujica en un ballottage a fines de noviembre.
Tras una movilización multitudinaria que recorrió diversos puntos de Montevideo, Mujica dijo que está convencido de que ganará en la primera vuelta y que obtendrá la mayoría absoluta en las dos cámaras legislativas.
Por la mañana, antes de la caravana, la dirigencia de la izquierda había analizado la marcha de la campaña con diferentes enfoques, unos entusiasmados con la esperanza de lograr esa votación tan alta y otros, más cautos, pensando ya en un ballottage.
La extensión de la caravana (entre 20 y 30 kilómetros) y su expansión por fuera del recorrido trazado despertaron un clima triunfalista en el oficialismo, pero todos esperan las encuestas que se conocerán entre el miércoles y el jueves.
Mientras tanto, Lacalle trata de mantener activa y confiada a su gente. "No hago promesas vanas porque me considero una persona coherente y de respeto, que es lo primero que me merezco; soy un luchador, porque he hecho todo lo que he podido y porque nunca me he entregado", dijo el dirigente blanco, que procura volver al gobierno y que, según las encuestas, tiene el apoyo de entre el 29 y el 31 por ciento de los uruguayos.
El Partido Nacional cerró ayer su campaña en las calles y no hará un acto final de todos los grupos que respaldan la fórmula Lacalle-Jorge Larrañaga. Sin embargo, dirigentes blancos consideraban anoche que es riesgoso dejarle al Frente Amplio el resto de la semana para movilizaciones públicas, porque eso genera entusiasmo por el clima festivo y puede arrastrar el voto de los indecisos, cerca del 10 por ciento de la población, un porcentaje muy elevado a esta altura de la campaña.
Los blancos, como se conoce a los militantes del Partido Nacional, habían decidido hacer múltiples actos en lugar de un acto final, para demostrar su presencia en todos los barrios, de todos los extractos sociales. Pero esas actividades, que tuvieron buena repercusión en las calles, quedaron finalmente opacadas por la imponente movilización de los frentistas por toda la capital, lo que se dio también en muchas ciudades del interior.
El presidente del Frente Amplio, el ex rector de la Universidad de la República Jorge Brovetto, declaró anoche que la movilización "superó todas las expectativas" y expresó confianza en el encuentro esperado para hoy entre Mujica y Tabaré Vázquez. "Queda claro que hay un fervor muy grande por el Frente. Es lo que muestra la calle; es lo que siempre pasa con el Frente, una vez que se pone en movimiento, es una transatlántico."
Mujica, un ex guerrillero que ganó la candidatura frentista con el respaldo del Movimiento Tupamaro y el Partido Comunista, pidió a sus seguidores que hicieran un esfuerzo por hablar con los indecisos para asegurar la victoria en la primera vuelta, el domingo. Y también lanzó críticas contra su principal adversario, Lacalle. "Yo no vengo a hacer promesas, porque estoy cansado de esta «Cuquilandia»", dijo, en alusión al apodo del candidato blanco, Cuqui. Y agregó: "Va a un lugar y dice que la economía es un desastre y después hace promesas. ¿Con qué lana las va a financiar?", preguntó.
Al final de la caravana, durante un acto del Partido Socialista en las canteras del parque Rodó, Mujica se mostró confiado en una victoria en primera vuelta. Para eso, necesita obtener la mitad más uno del total de los votos del domingo. Las encuestas le dan hasta ahora una intención de voto del 44%.
Mientras tanto, Lacalle pronunció múltiples discursos en los actos de las listas que lo apoyan y habló sobre los principales problemas que expresa la gente, fundamentalmente la inseguridad. Además, criticó al gobierno por el sistema carcelario, que colapsó por hacinamiento de reclusos.
"Hay que construir cárceles para no tener la mayor violación de derechos humanos que se vive en este gobierno, que es tener siete presos donde caben dos." Además, cuestionó al primer ministro del Interior del gobierno de Vázquez, que impulsó una ley para liberar presos con el propósito de descongestionar las cárceles.
La seguridad, tema centralEl Frente Amplio también ha prestado una mayor atención al tema de la inseguridad, que en los últimos meses ha surgido como uno de los principales problemas, según la mayoría de los uruguayos. Por eso, corrigió su programa de gobierno aprobado en diciembre e incorporó un capítulo sobre seguridad y la promesa de duplicar el presupuesto en esta área.
Lacalle golpeó sobre ese punto. "En este carnaval de promesas, en el programa del Frente Amplio ahora se dice que se va a duplicar el presupuesto de seguridad. Ya han pasado cinco años y se ha agravado enormemente el tema de la seguridad ciudadana, es una burla", dijo.
En pleno centro de Montevideo, el histórico Partido Colorado cerró su campaña con un discurso emotivo de su candidato Pedro Bordaberry que se centró en la renovación. Dijo que el domingo no se votaba "en contra de nadie", sino "a favor de ideas".
En tanto, el candidato a la presidencia por el Partido Independiente, Pablo Mieres, también cerró su campaña con la reivindicación de la autonomía política de ese lema. "Hay partidos que les venden a los uruguayos la idea del voto útil o la no regresión al pasado, pero que en el fondo lo único que existe es el deseo de mantener la maldita mayoría absoluta", dijo Mieres, que aspira a llegar al Senado.
Hoy, las consultoras en opinión pública comenzarán a procesar los datos para las últimas encuestas. Será apenas un anticipo del escrutinio que se hará en la noche del domingo.
Fuente: La Nación

Fuente: El Argentino.com