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lunes, 7 de diciembre de 2009

Arrasó Evo Morales y su poder será casi total

Leandro Uría
Enviado especial

LA PAZ.- Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, obtuvo ayer un aplastante triunfo que le permitirá gobernar el país durante otros cinco años, al imponerse por el 62% de los votos contra el 24% del derechista Manfred Reyes Villa, según los resultados en boca de urna.

De confirmarse estos porcentajes, serán los mayores logrados alguna vez por un candidato en Bolivia. Sin esperar los resultados oficiales, sus simpatizantes salieron masivamente a las calles para festejar el histórico triunfo.

Según resultados difundidos ayer por dos cadenas de televisión (APB y Unitel), Evo Morales conseguiría además una mayoría de dos tercios en el Parlamento, con lo cual tendrá carta blanca para profundizar su revolución socialista e indigenista, algo que preocupa a los partidos tradicionales, que denuncian que una dictadura está en ciernes.

"Tenemos la gran responsabilidad de acelerar este proceso de cambio", dijo Evo en un discurso desde un balcón del Palacio Quemado ante una multitud que festejaba su reelección. "Ahora tenemos el camino abierto para aplicar la primera Constitución aprobada por el pueblo", agregó el presidente, en referencia a los dos tercios que habría logrado en el Senado y que le permitirían controlar la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional.

El mandatario había pedido expresamente los dos tercios durante la campaña, en la que sus partidarios llamaron a "enterrar para siempre a la derecha y a los neoliberales" para realizar las reformas que permitan convertir en realidad lo enunciado por su Constitución indigenista.

Ninguno de los antecesores de Evo obtuvo semejante respaldo legislativo en toda la historia de Bolivia. Además, es la primera vez que un presidente de este país logra la reelección desde 1964, cuando Víctor Paz Estenssoro inició su segundo gobierno.

"Lo más importante que he aprendido en estos cuatro años ha sido gobernar subordinado al pueblo. El pueblo tiene derecho a decidir si sigue profundizando la democracia o está con el liberalismo", había dicho Evo, confiado en su triunfo, al votar en el Chapare (Cochabamba), donde se inició en política como líder cocalero.

"Con su voto, en los últimos cinco años el pueblo dio estabilidad al país. Si revisamos, en los últimos cinco años de gobiernos neoliberales, entre 2001 y 2005, hubo cinco presidentes. ¿Qué garantía democrática dieron ellos a Bolivia? Ninguna. ¿Qué garantía económica? Menos, un Estado vendido", añadió.

Pero tal vez el dato más relevante de ayer sea que el mandatario, que obtuvo un rotundo triunfo en los departamentos del Altiplano, sacó ventaja de la agresiva campaña que realizó en los cuatro departamentos del oriente boliviano (Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz), que fueron acérrimos opositores durante los cuatro años que lleva de mandato.

El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo disputaba anoche voto a voto el triunfo en estos cuatro departamentos de la llamada "medialuna". Incluso, en una imagen inimaginable pocos años atrás, hubo festejos del MAS en Trinidad y en Riberalta, Beni, un departamento históricamente rebelde en el que el oficialismo se habría impuesto.

"La medialuna se transformará en luna llena", había advertido, irónicamente, el mandatario, antes de partir del Chapare y dirigirse a su residencia de La Paz, donde esperó los resultados junto con sus ministros.

De todos modos, los prefectos de los departamentos rebeldes podrán tener su revancha en abril, cuando se celebrarán elecciones autonómicas en las que podrían ser reelegidos. O, por el contrario, si triunfan los candidatos del MAS, su movimiento autonomista podría tener su derrota final.

Alrededor de las 18.30 de ayer, estalló la euforia en La Paz, donde empezaron a oírse petardos y bocinazos y la gente comenzó a concentrarse para festejar en la Plaza Murillo, frente a la casa de gobierno. Todo comenzó cuando la red televisiva ATB informó que Evo había logrado el 63,2% de los votos, según las encuestas en boca de urna de la consultora Ipsos. Por su parte, la red Unitel anticipó el 62% de los votos para Morales, según las encuestas en boca de urna de Equipos Mori.

ATB dijo que el candidato derechista Manfred Reyes Villa logró el 24%, mientras que Unitel le otorgó el 23% de los votos. El candidato centrista Samuel Doria Medina (Unidad Nacional) obtendría el 7,7%, y René Joaquino, de Alianza Social (centroizquierda), el 2,2 por ciento.

Los resultados oficiales, demorados por una falla en el equipo de computación, se conocerán hoy.

Evo logró un notable avance respecto del 20,9% de los votos que obtuvo como candidato presidencial en 2002, cuando perdió por apenas 1,6% ante Gonzalo Sánchez de Lozada, y respecto del 53% que recibió en 2005, cuando se impuso por 25 puntos frente al derechista Jorge Quiroga. Sin embargo, perdió cinco puntos respecto del 67% de aprobación que obtuvo en el referéndum revocatorio de agosto del año pasado, en el que plebiscitó su cargo y el de los prefectos rebeldes para intentar sacar al país de un duro enfrentamiento que no lo dejaba avanzar con sus reformas.

Anoche, Reyes Villa evitó reconocer su derrota. De todos modos, lo había hecho implícitamente, antes de que comenzaran a difundirse los datos oficiales, su compañero de fórmula Leopoldo Fernández, ex prefecto de Pando que se encuentra encarcelado bajo la acusación de ordenar el homicidio, en su departamento, de una veintena de partidarios de Evo. "Los resultados no traerán sorpresa y se repetirá el panorama de los últimos comicios en Bolivia. Tampoco lo harán las elecciones de prefectos y de alcaldes de abril de 2010, que no van a resolver el problema que tenemos", estimó, desde la cárcel.

Horas después, lo hizo Doria Medina. "Nosotros no cambiamos nuestra idea de que ha aumentado la pobreza, de que falta trabajo y de que se violan los derechos democráticos y de separación de poderes mientras crece en forma desmedida la producción de coca y cocaína. Sí, nos preocupa que, por estos resultados, los problemas se agraven más, pero vamos a vigilar que esto no suceda", expresó.

Mientras tanto, en la Plaza Murillo, flameaban las wiphalas (banderas multicolores indígenas) y las azules, negras y blancas del MAS. Allí, Marta Chimó, una chola de 37 años, que había añadido a su vestimenta tradicional una bufanda azul del MAS, dijo, emocionada, a LA NACION: "Estoy muy contenta. Evo es la persona elegida porque sabe defender a los pobres".

Fuente: La Nación

BOCA DE URNA

62%
Evo Morales
El presidente fue reelegido por 5 años.
24%
Manfred Reyes Villa
Plan Progreso para Bolivia (derecha).

domingo, 29 de noviembre de 2009

Por el poder absoluto

Las elecciones del próximo domingo en Bolivia son, en cierto sentido, un mero trámite para confirmar al presidente Evo Morales. Pero detrás de lo que se prevé como una victoria aplastante hay elementos que determinarán su margen de maniobra para mantener su "refundación" los próximos cinco años. Las encuestas le dan el 52 por ciento, mientras su más inmediato seguidor, el ex capitán Manfred Reyes Villa, alcanza el 21 por ciento, y el millonario empresario centrista Samuel Doria, el 18 por ciento. Dado que el Presidente es ungido en primera vuelta si obtiene el 40 por ciento y le lleva una ventaja de 10 puntos al segundo, las cifras le cuadran sobradamente a Morales.

El motivo de su intensa campaña parece más bien el Senado, que fue su dolor de cabeza en sus primeros cuatro años, puesto que estaba dominado por una oposición que resistió varias de sus medidas. Si logra imponer su hegemonía (las encuestas prevén una lucha cerrada), podrá radicalizar su política indigenista y socialista.

Evo ha mejorado en los cuatro departamentos, de nueve, que todavía le resisten. El año pasado ni siquiera pudo hacer campaña en Santa Cruz -el motor económico-, Tarija -donde están las mayores reservas de gas- y los amazónicos Beni y Pando, debido a las protestas. Ahora ha hecho campaña normalmente y ha logrado alianzas con antiguos enemigos, incluidos grupos de ultraderecha en Santa Cruz.

"La oposición se ha diluido, en parte porque percibe a un Morales muy fuerte al que no vale la pena enfrentar en unas elecciones que tiene ganadas. Y hay también facciones que sienten que el sol que más alumbra ahora es el del oficialismo", dijo a SEMANA el analista Roger Cárdenas. "Hay también mucho de intimidación", añade.

Con el camino despejado, los analistas citan sin embargo tres problemas que deberá enfrentar Morales: la percepción de que busca perpetuarse en el poder, la sensación de que sin oposición ya no hay a quién culpar de ciertos estropicios, y un manejo de la riqueza gasífera percibido como errático.

Para el analista Marcelo Ostria, "a los notorios rasgos de las dictaduras se añade el acomodo abusivo de las leyes y las instituciones para perdurar indefinidamente en el poder, todo acompañado de acciones para eliminar cualquier contrapeso político".

Mientras tanto, el ex presidente Carlos Mesa señala que Evo no puede seguir gobernando como si aún estuviera en la oposición, culpando de todos los males al neoliberalismo. "Asúmanse como elites, porque lo son, y demuestren que tienen la capacidad para gobernar a todo el país", dice.

Los cuestionamientos sobre el tema gasífero vienen de Manfred Kempff, un ex canciller que es acérrimo crítico de Morales. "El engreimiento y la ignorancia de los hombres del 'cambio' hicieron que nuestro país impulsara a Brasil, Argentina y Chile a una desenfrenada búsqueda de recursos energéticos, porque se encontraron con que el gobierno boliviano no era confiable", asegura.

El dilema para Morales es que desincentivó la inversión extranjera, con lo cual la producción se mantiene en niveles que no permiten pensar en un salto cualitativo. Para rematar, Brasil -a donde Bolivia exporta el 75 por ciento de su gas- encontró este año importantes reservas. Con Argentina hay proyectos multimillonarios, pero también desconfianza de Buenos Aires para concretarlos. Y el mercado perfecto, que es Chile, ni siquiera puede ser abordado por razones políticas: un referendo estableció que la venta de gas a ese país está condicionada a que negocie la salida al mar que le quitó a Bolivia en la Guerra del Pacífico.

No son temas fáciles, y si Morales ha demostrado ser un político muy hábil, deberá demostrar ahora que es también un gran estadista.

Fuente: Semana.com

lunes, 5 de octubre de 2009

El MAS abre su campaña en el oriente, sus rivales en La Paz

Excepto el MAS, siete de los ocho frentes en carrera electoral iniciarán sus campañas proselitistas en la sede de gobierno. El binomio Evo Morales - Álvaro García lo hará en Santa Cruz, por considerar que este departamento es el nuevo bastión masista.

El calendario electoral fija para hoy la fecha de inicio de las campañas con miras a las elecciones generales de diciembre.

Alianza Social (AS), Plan Progreso para Bolivia - Convergencia Nacional (PPB-CN), Bolivia Social Demócrata (BSD), Unidad Nacional (UN) y Gente iniciarán hoy sus campañas en La Paz. Pueblos por la Libertad y la Soberanía (Pulso) lo hará mañana en La Paz y el Movimiento de Unidad Social Patriótica (Muspa) el 7 de octubre, también en la sede de gobierno. El Movimiento al Socialismo (MAS) empezará su campaña en Santa Cruz el 9 de octubre.

El vocero de campaña del MAS, Jorge Silva, informó a La Razón que el viernes se realizará una concentración en Santa Cruz para iniciar oficialmente la actividad proselitista, que luego se extenderá a otras capitales.

“Consideramos ahora a Santa Cruz nuestro bastión, con los últimos resultados de las encuestas y las muestras de simpatía que nos han hecho conocer diferentes sectores sociales de Santa Cruz”, justificó Silva.

Sin embargo, dijo que en su partido aún no se definió si esta concentración se llevará adelante en el Plan 3.000 o ante la estatua del Cristo Redentor.

Por su parte, el PPB-CN empezará hoy su campaña con un acto de bendición en el templo de San Pedro, a pesar de que la Iglesia Católica advirtió a los candidatos que no se prestará a que se use el sacramento de la misa en la campaña electoral.

“Es un acto que lo hacemos desde la fundación de Nueva Fuerza Republicana, es un acto de fe que lo hacen todos los bolivianos”, dijo el vocero de Manfred Reyes Villa, Erick Fajardo.

En el acto de bendición estarán presentes Reyes Villa y su aliado José Luis Paredes. Luego visitarán al vicepresidenciable del PPB-CN Leopoldo Fernández en la cárcel de San Pedro.

Unidad Nacional reveló a través de su subjefe de campaña, Arturo Murillo, que en La Paz se iniciará hoy la campaña del binomio Samuel Doria Medina-Gabriel Helbing. Su estrategia establece que cada candidato deberá difundir el contenido programático de este partido en sus circunscripciones.

“Vamos a hacer difusión de nuestra propuesta, puerta a puerta, y también vamos a utilizar los medios de comunicación. Nuestra diferencia con las otras fuerzas es que no vamos a polarizar el voto y queremos llegar al voto por una propuesta y por una visión de país con oportunidades”, aseveró Murillo.

Sobre el inicio de campaña, el presidenciable por Alianza Social (AS), René Joaquino, aseguró a este medio que hoy su militancia se concentrará en la ciudad de El Alto para luego bajar en caravana a las calles de La Paz.

“El slogan es ‘Revolución económica y cambio generacional de la política y de los liderazgos’. El cierre de campaña también será en La Paz, pero aún no se definió la fecha”, informó.

Joaquino aseguró que 90% de los recursos para la campaña será destinado a difundir sus propuestas a través de los medios de comunicación.

De igual manera, el líder de Pueblos Unidos por la Libertad y Soberanía (Pulso), Alejo Véliz, afirmó que mañana iniciará su campaña con una caravana por las principales calles de La Paz.

“Estamos preparando el mensaje para hacer una gestión económica más que una gestión política. Gobernaremos tanto para el campo como para la ciudad”, anunció el candidato.

Por su parte, Román Loayza, presidenciable de la agrupación Gente, aseguró que el inicio de campaña está programado para hoy en La Paz. “Se prevé una conferencia de prensa y una marcha en las calles de la sede de gobierno, esto para tomar contacto con la gente”, subrayó.

El candidato a la presidencia por Bolivia Social Demócrata (BSD), Remi Choquehuanca, afirmó que hoy también se realizará en La Paz un acto de presentación de su programa de gobierno, actividad con la que piensa iniciar su campaña. Aún no decidió un lugar específico.

Finalmente, Ana María Flores, candidata a la presidencia por el Movimiento de Unidad Social Patriótica (Muspa) adelantó que el miércoles iniciará su campaña con una concentración de su militancia en alguna parte de la sede de gobierno.

Las campañas

CONCENTRACIÓN

Inicio de campaña • Empieza hoy su campaña con marchas en las calles paceñas. Encabezarán este acto Román Loayza, candidato a la presidencia; y Porfirio Quispe, vicepresidenciable de Gente. Luego habrá una concentración.

Presupuesto • Aún no determinaron los recursos económicos que desembolsarán en su campaña.

Slogan • Por determinar.

Mensaje • Plantean la generación de empleos en el país y proyectos económicos para la exportación de textiles.

Operadores • Felipe Quispe en La Paz, Eduardo Sarmiento en Cochabamba, y Gabriel Ugarte en Santa Cruz.

Concentración y caravana

Inicio de campaña • Pulso arrancará mañana su campaña en La Paz. Los militantes y simpatizantes realizarán primero una concentración y luego una caravana por las calles paceñas.

Presupuesto • Aún no determinaron cuánto dinero gastarán en la campaña, pero son aportes de los candidatos a senadores y diputados.

Slogan • “El centavo contra el millón”.

Mensaje • Pulso prepara un mensaje de propuestas económicas más que políticas. También promete gobernar para el campo y la ciudad.

Operadores • Víctor Hugo Velasco en Santa Cruz, Alejo Véliz en Cochabamba, y Marleny Paredes en La Paz.

Los frentes políticos preparan sus mensajes y estrategias para la campaña electoral.

El MAS iniciará su campaña en Santa Cruz

Inicio de campaña• El Movimiento al Socialismo (MAS) empezará su campaña oficialmente el 9 de octubre en la ciudad de Santa Cruz con la presencia de Evo Morales y Álvaro García Linera. El acto de inicio será en el Plan 3.000 o en el Cristo Redentor. Posteriormente habrá actos de inauguración en los demás departamentos.

Presupuesto • No se definió un costo específico de la campaña, pero cada militante, ministro de Estado, parlamentario y funcionario del MAS aporta de su salario a la campaña.

Slogan • “Bolivia es de todos para vivir bien”.

Mensaje • El título del plan de gobierno del partido oficialista es “Bolivia: País Líder” y el eje de campaña es la implementación de la nueva Constitución Política del Estado. Los candidatos a senadores y a diputados deben difundir en sus regiones los alcances de la Carta Magna. El MAS también refuerza el mensaje sobre la elaboración de 100 leyes orgánicas para consolidar la aplicación del nuevo texto constitucional.

Operadores • Cada candidato a senador y a diputado es jefe de campaña en su región, aunque existe una estructura al mando de Álvaro García Linera. Los ministros también son operadores, al igual que los dirigentes sindicales oficialistas.

Estrategias • Los candidatos a la Asamblea Plurinacional deben socializar el plan de gobierno enfatizando los logros de la gestión de Evo Morales y Álvaro García Linera, como también el programa que presentó el partido oficialista a la Corte Nacional Electoral (CNE). El MAS también emitirá mensajes electorales a través de los medios de comunicación a nivel nacional.

Campaña en el exterior • Evo Morales y Álvaro García Linera no visitarán los países donde los migrantes bolivianos emitirán su voto. Sin embargo, el MAS tiene militancia en esas naciones que se encarga de la campaña electoral y la difusión del plan de gobierno masista.

Cierre de campaña • Será en La Paz con una fiesta popular y una concentración.

Muspa empieza el 7

Inicio de campaña• El Movimiento de Unidad Social Patriótica (Muspa) iniciará su campaña el 7 de octubre en la ciudad de La Paz. Ese día realizarán una concentración en una plaza de la sede de gobierno, la cual aún no fue identificada.

Presupuesto • Aún no se definió un costo total de la campaña proselitista, pero el proceso se solventará con los aportes de los candidatos de este partido a la Asamblea Legislativa, como también de los militantes y de los simpatizantes.

Slogan • “Todo por Bolivia”.

Mensaje • Muspa propone a los ciudadanos elaborar proyectos de unidad, integración y paz social. También respeta la consolidación de un Estado Plurinacional, Libre, Independiente y Soberano.

Operadores • Remigio Figueredo y Juan Gabriel Bautista en La Paz, Lucio Iriarte en Cochabamba, Fausto Ardaya en Santa Cruz y José Antonio Salazar en el departamento de Chuquisaca.

PPB-CN presupuestó entre $us 2 y 3 millones

Inicio de campaña• El Plan Progreso para Bolivia - Convergencia Nacional (PPB-CN) iniciará su campaña en La Paz con un acto de bendición en la iglesia de San Pedro. Estará presente Manfred Reyes Villa, quien luego visitará a su acompañante Leopoldo Fernández en la cárcel de San Pedro. También habrá actos de bendición en los demás departamentos.

Presupuesto • El PPB-CN anunció que su campaña costará entre 2 y 3 millones de dólares, procedentes de diferentes aportes, como el del candidato a la presidencia y el de sus militantes y empresarios.

Slogan • “Para recuperar la República” y “Manfred-Leo, seguridad y empleo”.

Mensaje • El PPB-CN de Reyes Villa anuncia un mensaje de revalorización del ciudadano como el capital más importante del país, por encima de las riquezas materiales que tiene la patria. Esto con el fin de que el mismo ciudadano logre su progreso y bienestar, señalan sus dirigentes nacionales.

Operadores • A cargo del operativo electoral se encuentran las organizaciones que componen la alianza política. Sin embargo, los jefes de campaña más importantes son: en La Paz, José Luis Paredes; en Cochabamba, José Moisés Revollo; y en Santa Cruz, Jorge Flores Reus.

Estrategias • El PPB-CN invertirá la mayor parte de sus recursos económicos en propaganda electoral, es decir que utilizará los medios de comunicación para transmitir su mensaje. Además, su presidenciable, Manfred Reyes Villa, visitará los nueve departamentos para difundir su plan de gobierno.

Campaña en el exterior • Reyes Villa visitó el fin de semana a los migrantes bolivianos en Estados Unidos. También viajará a España, Brasil y Argentina para difundir sus propuestas, con la oferta de empleos seguros para que regresen al país.

Cierre de campaña • El PPB-CN prevé realizar un acto de concentración con grupos musicales en alguna plaza de la ciudad de La Paz.

Unidad Nacional hará un recorrido casa por casa

Inicio de campaña • Unidad Nacional (UN) empezará hoy su campaña electoral en La Paz. Hará una concentración con la presencia del candidato presidencial Samuel Doria Medina y el vicepresidenciable, Gabriel Helbing. Luego visitarán algunas casas de la sede de gobierno.

Presupuesto • El partido político de Doria Medina aún no definió el costo de la campaña electoral, pero informó que los aportes de los militantes y candidatos a la Asamblea Legislativa solventarán económicamente la etapa proselitista.

Slogan • “Unidos pongamos Bolivia a trabajar”.

Mensaje • Para la campaña, UN elaboró un mensaje a la ciudadanía de unidad entre los bolivianos, generando diálogo entre las regiones y la oposición. También proponen la generación de empleos y la producción, comercialización y exportación de productos orgánicos.

Operadores • Cada candidato a la Asamblea Legislativa por UN es un operador político en su región. El jefe de campaña a nivel nacional es el senador y candidato Óscar Ortiz y el subjefe el diputado Arturo Murillo. También son operadores en la campaña Carlos Hugo Laruta, Jaime Navarro, Ángel Villacorta, Ricardo Pol y Óscar Franco.

Estrategias • Los candidatos a la presidencia, vicepresidencia y a la Asamblea Legislativa visitarán casa por casa a los ciudadanos para conocer sus solicitudes. Harán campaña en todos los rincones del país. También utilizarán sus recursos económicos en la difusión de su mensaje electoral a través de los medios masivos de comunicación.

Campaña en el exterior • Samuel Doria Medina viajará a los cuatros países donde votarán los migrantes bolivianos. Su partido ya cuenta con una oficina de campaña instalada en Madrid, España, y abrirá otro cuartel electoral en Buenos Aires.

Cierre de campaña • Los organizadores prevén realizar un acto especial con discursos y una fiesta popular. La sede de esta concentración sería La Paz.

BSD realizará una marcha

Inicio de campaña• Bolivia Social Demócrata (BSD) empezará hoy su campaña con la socialización de su plan de gobierno en la ciudad de La Paz. Posteriormente, su militancia y sus simpatizantes marcharán por las calles de la sede de gobierno.

Presupuesto • Aún no definieron el monto total que necesitarán para su campaña, pero acudirán a los aportes de la militancia, de los candidatos a la Asamblea Legislativa y de cerca de 40.000 microempresarios comprometidos con este proyecto político.

Slogan • “Todos somos Bolivia” y “Por el orgullo de ser boliviano”.

Mensaje • BSD plantea un estado de derecho con verdadera justicia social, también reconoce la realidad histórica de los pueblos originarios y del mestizaje. En lo económico, elabora un mensaje de más inversión pública.

Operadores • Jhon España en La Paz, Mario Núñez en Cochabamba y Mayrena Sánchez en Santa Cruz.

Alianza Social inicia su campaña en El Alto

Inicio de campaña• Alianza Social (AS) empezará hoy su campaña con una concentración en la ciudad de El Alto. En el acto estarán presentes los candidatos René Joaquino y Charles Suárez. Posteriormente bajarán en una caravana de automóviles a las arterias centrales de la sede del gobierno.

Presupuesto • Aún no definieron el presupuesto de la campaña electoral. La militancia y los candidatos a la Asamblea Legislativa aportan para los actos proselitistas. También los seguidores de AS en todo el país depositan recursos económicos a una cuenta bancaria.

Slogan • “Revolución económica” y “Cambio generacional de la política y de los liderazgos”.

Mensaje • Alianza Social utilizará un mensaje en base a los principios y valores del hombre y la mujer en torno a la familia, que considera el núcleo central para el desarrollo humano. El ejercicio de estos principios y valores, según AS, afianza y construye la posición de Izquierda Democrática No Confrontacional que supera las tendencias hacia el conflicto de razas: el indigenismo revanchista y el neoliberalismo blancoide.

Operadores • AS cuenta en cada uno de los departamentos con operadores políticos. Los más importantes son Amílcar Barral en La Paz, Marco Taboada en Cochabamba, Marco del Águila en Santa Cruz y Armando Iporre en Potosí.

Estrategias • El 90 por ciento de los recursos económicos de AS será invertido para difundir el mensaje electoral a través de medios masivos de comunicación. También proponen como estrategia movilizaciones masivas de sus militantes y seguidores en todo el país.

Campaña en el exterior • Joaquino visitará Argentina y España, entre el 20 y 30 de octubre. La militancia de AS en el exterior ya realiza campaña. El candidato llevará papelería para la etapa proselitista.

Cierre de campaña • Será en La Paz con una fiesta popular y concentraciones.

Fuente: La Razón

martes, 15 de septiembre de 2009

Bolivia mira al futuro con el retrovisor

En enero de 2006, a pocos días de su toma de posesión, Evo Morales encandiló a Europa con su jersey a rayas. El presidente electo de Bolivia se paseó por varias capitales rompiendo protocolos con una imagen que sedujo a todos. Después de tres años y medio de Gobierno y en los umbrales de un nuevo proceso electoral, viste sofisticadas chaquetas con motivos indígenas y camisas con bordados de reminiscencia prehispánica. El primer presidente indí­gena de Bolivia es, qué duda cabe, una figura continental y, con jersey o con chaqueta, todavía fascina a una parte significativa de la comunidad internacional.
Todas las encuestas de preferencia de voto para las próximas elecciones presidenciales, de diciembre de 2009, le otorgan entre el 42% y el 48%, frente a un esmirriado 11%-15% de su primer oponente. Aunque la campaña no ha comenzado aún y es evidente que las cifras cambiarán, acortándose las distancias, es difícil encontrar a un solo boliviano que no crea que Morales será reelegido para un segundo mandato consecutivo. El último presidente que logró la reelección consecutiva, hace ya 45 años, Víctor Paz Estenssoro, fue derrocado a los tres meses de su posesión. No parece que éste vaya a ser el caso, pero no es un dato desdeñable en un Estado políticamente volátil.
¿Pero qué hay detrás de la imagen del boliviano más mediático de la historia?
Morales marca un antes y un después en el destino del país, pues su figura cierra la página del largo y dolo roso camino a la inclusión de algo más de la mitad de los habitantes, que tienen origen indígena, quienes sufrieron hasta 1952 condiciones de semiesclavitud simplemente inenarrables. Pero contra lo que se cree con frecuencia, su presidencia marcó la culminación de un camino histórico, no su comienzo. Baste recordar que el presidente Andrés Santa Cruz Calahumana (1829-1839), uno de los padres de la nación, era hijo de una cacica aymara.
La Revolución de 1952, protagonizada precisamente por Paz Estenssoro en el primero de su cuatro gobiernos, llevó adelante tres medidas cruciales para los indígenas que chuas y aymaras: el voto universal, la reforma agraria que les devolvió la tierra que les había sido expoliada sobre todo entre 1880 y 1920, y un código educativo que universalizó la educación primaria y extendió la educación al área rural del país. En 1993, el primer Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (quizá la figura más execrada de la política boliviana de hoy) realizó la segunda generación de medidas a favor de la inclusión. Reconoció mediante una reforma parcial de la Constitución que Bolivia es un país pluricultu ral y multilingüe. Creó más de trescientos municipios con jurisdicción territorial, que cubrieron la totalidad del país, con autonomía, elección directa de alcaldes y presupuesto propio, otorgado por el presupuesto nacional de manera automática de acuerdo a su densidad demográfica, lo que permitió la existencia de municipios indígenas (más de cien) y mancomunidades de municipios indígenas. Aprobó la ley de educación intercultural y bilingüe que está en plena vigencia y modificó la reforma agraria de 1953, reconociendo las tierras de comunidad en el altiplano, imponiendo impuestos a los latifundios de las tierras bajas, estableciendo la función económica y social de la tierra y otorgando a los pueblos del Amazonas y del Chaco tierras comunitarias de origen en extensiones que varían entre 5.000 y 500.000 hectáreas, según el caso. En las elecciones de 2002, en las que Morales obtuvo el segundo lugar, el Parlamento integraba ya a más de un 30% de representación indígena.
Cuando en 2003, tras la grave crisis política y el trágico saldo de casi setenta muertos que obligó a la renuncia de Sánchez de Lozada tras un año y algo más de su segunda y dramática Administración, logramos desde el Gobierno una nueva reforma parcial de la Constitución que incluyó la Asamblea Constituyente, el Referendo y la apertura para participar en elecciones a agrupaciones ciudadanas y pueblos indígenas, propusimos un Estado de autonomías y la elección directa de prefectos (gobernadores) en los nueve departamentos que tiene el país.
¿POR QUÉ MORALES?
Nacido en un humilde y remoto pueblo aymara cercano a la frontera con Chile, Morales logró casi el 54% de los votos en las elecciones de 2005 porque, reciclado de dirigente sindical de las regiones de producción de coca ilegal a campeón de las reivindicaciones indígenas, devino en símbolo de una parte esencial del país. Pero, además, llegó en el momento justo, con el discurso adecuado. Desde 2003, Bolivia estaba ávida de cambios y cansada de lo que hasta ese momento había sido una democracia (reconquistada en 1982) controlada por tres partidos tradicionales. Sus votantes se identificaron casi carnalmente con él, por razón de piel, frustrados por un proceso agotado y miope para comprender las demandas sociales y, sobre todo, porque, a pesar de los importantes esfuerzos de varios gobiernos por resolver brechas profundas, los niveles de pobreza y los indicadores sociales básicos seguían siendo los peores de Suramérica. Es inútil decir que, en un cuarto de siglo, Bolivia redujo más de veinte puntos su porcentaje de pobreza y mejoró temas de saneamiento básico y salud. Las demandas y la realidad no pueden cubrirse con cifras macroeconómicas positivas o con modestos avances sociales. La desigualdad entre ricos y pobres sigue siendo una de las más altas del hemisferio.
Morales fue por eso coronado, un día antes de su investidura oficial, en Tiahuanacu, el centro prehispánico y preincaico más importante de Bolivia, arropado por la esperanza de millones de indígenas que por fin se miraban en el espejo del poder conquistado por uno de ellos. El nuevo presidente llegó con todos los astros alineados, la más alta votación de los últimos cuarenta años, el apoyo pleno y embelesado de la comunidad internacional, la mayor bonanza económica del país en un siglo (si no más) gracias a precios internacionales de materias primas que rompie ron todos los récords imaginables y, por encima de todo, una legitimidad que le permitía saldar una deuda histórica no sólo de modo simbólico, sino realmente. No lo hizo. En el momento crucial de definir la ruta de su Gobierno optó por un “nosotros” equivocado. Desde el primer día su “nosotros” era el del presidente de los indígenas, no el del presidente de los bolivianos. Una posición comprensible al principio se volvió recurrente a lo largo de su gestión. El mandata rio, en vez de tender manos y proponer la cons trucción común de la nación entre indígenas, mestizos y blancos, prefirió cavar trincheras.
SU GOBIERNO, SU PROYECTO
Pero si algo está claro hoy es que, más allá de sus discursos interminables, la repetición de dos o tres ideas recurrentes y su estilo agresivo y adjetivado que lo llevó a la expulsión del embajador de Estados Unidos, a tensiones con Brasil, a una casi ruptura de relaciones con Perú y a un alineamiento militante con Hugo Chávez, Morales y el Movimiento al Socialismo (MAS) tienen un proyecto muy profundo de transformación y de cambio en el que se mezclan demasiados ingredientes que pueden estallar en las manos del gobernante, en las de sus partidarios y en las de todos los bolivianos.
Largo sería contar los tristes avatares de la Asamblea Constituyente elegida e instalada en 2006, que en un año y tres meses de trabajo ¡no discutió ni aprobó un solo artículo del proyecto constitucional! Baste decir que terminó en medio de las balas, con un saldo de tres muertos y 150 heridos, con los oficialistas reunidos en un cuartel en las afueras de Sucre, la capital de Bolivia. Aprobada en detalle en Oruro, corregida y “adaptada” en un curioso e ilegal acuerdo del Congreso, fue aprobada en referéndum en 2009 por el 62% de los bolivianos.
El proyecto-país, expresado inequívocamente en la nueva Carta Magna de Morales (la decimosexta desde 1826), es la destrucción de la República como forma de gobierno y como propuesta histórico-conceptual traducida en la tradición republicana, que se basa no sólo en la sepa ración de poderes y el equilibrio y contrapeso de éstos, sino en la idea central de igualdad apoyada en la ciudadanía. Tradición que después de Estados Unidos y Francia tuvo su mayor apogeo en la concepción independentista de las naciones hispanoamericanas a principios del siglo XIX. A cambio, Bolivia se ha convertido en un Estado plurina cional, cuyo eje son 36 naciones indígenas. La mayor, en un país de 10 millones de habitantes, la quechua, con dos millones y medio de personas, y la menor, la pakawara, con un total de 25 habitantes. La nueva Constitución con sagra todos los derechos alcanzados por los indígenas antes de 2006, al hacerlos explícitos (pues ya estaban reconocidos en la Constitución derogada) con un capítulo dedicado a las naciones indígenas (el 4°) y la mención de éstas en sus 411 artículos más de un centenar de veces.
La Carta Magna establece una categorización ciudadana que rompe la esencia del artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según el cual todos los seres humanos nacemos iguales. El texto establece categorías ciudadanas diferenciadas por origen, lengua y color de piel. Sólo reconoce como naciones con el denominativo de “indígena originario campesino” (art. 3) a aquellas establecidas antes de “la invasión colonial española” (art. 30). El 47,7% de la población, no indígena, recibe el calificativo de “comunidades interculturales” (art. 3), estableciendo que, fuera del ámbito estrictamente urbano, los no indígenas están limitados en el ejercicio de algunos de los derechos que la propia Constitución reconoce, particularmente en lo referido al tema de recursos naturales. Es clave en este contexto la idea de que las naciones precoloniales, además de su dominio ancestral sobre sus territorios, tienen derecho a la “libre determinación, autonomía y autogobierno” (art. 2) y, lo más importante, tienen derecho a la “gestión territorial indígena autónoma y al uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos renovables existentes en su territorio” (art. 30, 17). Para ocupar cualquier cargo público es obligatorio hablar castellano y una lengua nativa (el 67% de los bolivianos es monolingüe). Paradójicamente, el presidente Morales sólo habla castellano (de ahí una disposición transitoria por la que no se aplicará tal obligación hasta la siguiente elección, después de diciembre).
El texto incluye una innovación sin precedentes al reconocer en igualdad la justicia indígena, basada en usos y costumbres (no escrita y referida a 36 culturas diferentes), con el mismo rango que la justicia republicana (art. 179), con la diferencia de que la indígena es inapelable y de única instancia. No está claro aún cuál será el ámbito de jurisdicción de ambos sistemas. Establece también que las máximas autoridades del poder judicial (Tribunal Constitucional y Corte Suprema) se eligen por voto directo y deben tener obligatoriamente un porcentaje de representación indígena. Destruye la idea de irretroactividad de la ley, marcando la posibilidad, por ejemplo en delitos de corrupción, de juzgar un hecho de hoy con una ley aprobada dentro de un año.
La construcción de un Estado de autonomías, que dio lugar al equívoco internacional de que cuatro de los nueve departamentos buscaban separarse de Bolivia, enfrentó al país, dado que Morales se opuso a las autonomías cuando fueron votadas. Hoy las apoya tras la evidencia de que la tendencia mayoritaria es seguir el camino de las cuatro que la aprobaron en referéndum. Pero para curarse en salud debilita el poder de los gobiernos departamentales. La Constitución reconoce cinco niveles autonómicos: departamental, regional, provincial, municipal e indígena. Este último, aplicable en municipios, mancomunidades municipales o en tierras comunitarias de origen. Esta superposición geográfica, jurídica y política puede llevar a una colisión muy arriesgada y compleja en el momento de su aplicación. En esa misma línea, reconoce como “símbolos del Estado”, por tanto en iguales condiciones, dos banderas (art. 6): la tricolor –rojo, amarillo y verde–, creada el 17 de agosto de 1825, 11 días después de la declaración de independencia, y la wiphala, bandera multicolor que representa exclusivamente a quechuas y aymaras. De ese modo, el símbolo de una parcialidad (dos de las 36 naciones indígenas) cobra rango de símbolo de todos, lo que vendría a ser comparable, por ejemplo, a que la bandera del País Vasco fuera reconocida como símbolo del Reino de España en igualdad de condiciones que la bandera nacional española, lo que –como ocurre ahora en Bolivia– haría obligatorio en Andalucía que se izaran los dos pabellones, el español y el del País Vasco, por no mencionar el caso único de un Estado con dos banderas.
Dada la preeminencia de la cultura aymara y la influencia histórica de este pueblo que fue conquistado –antes de la llegada de los españoles– de manera violenta por el imperio incaico, está claro que el Gobierno de Morales busca una hegemonía aymara en la totalidad del territorio boliviano, absorbiendo al quechua que, en realidad, es parte de una mayoría aymara quechuizada por el sistema de aculturación impuesto por los incas y reafirmado por la Corona española. Aymaras y quechuas representan el 90,6% de la población indígena, las otras 34 naciones son apenas el 9,4%. Ambos pueblos, aymara y quechua, son el 48,3% de los bolivianos. La política del Gobierno es la de migraciones de comunidades andinas planificadas a corto plazo hacia el Norte, Este y Sur (regiones amazónica y chaqueña, que ocupan el 67% del total del territorio de Bolivia), continuando un proceso que comenzó con la Revolución de 1952 pero que Morales acelera de manera consciente. Éste es el elemento verdaderamente nuclear de lo que representa este proyecto histórico. A él se suma una política económica estatista, de economía planificada y de grandes restricciones a la inversión privada, sobre la idea endógena de desarrollo en un país con mínimo ahorro interno y bajísima presión tributaria.
La desastrosa política de hidrocarburos (Bolivia tiene importantes reservas de gas natural) de los últimos tres años casi ha sacado al país del juego energético regional. Ya no es un centro estratégico de distribución de gas. La congelación de las inversiones, la alta corrupción en la empresa estatal de petróleo (su anterior presidente y número dos del MAS está preso, acusado de haber recibido un soborno de casi medio millón de dólares por un contrato), la pseudonacionalización –que no tocó a una sola de las empresas transnacionales instaladas en Bolivia, pero que generó serias dudas sobre la seguridad jurídica del país– hicieron inviable hasta hoy un gigantesco contrato de exportación a Argentina. Perú está en plena construcción de una planta de transformación para exportar su gas al Pacífico, Brasil ha encontrado gigantescas reservas de este producto, Chile importa su gas de otras fuentes y, por si fuera poco, el principal aliado de Morales, Venezuela, desarrolla un megaproyecto de abastecimiento al Cono Sur. El referéndum sobre hidrocarburos (2004) y la nueva ley (2005), realizados antes de la llegada de Morales al Gobierno, el decreto de incremento de impuestos en 2006 y los espectaculares precios internacionales triplicaron las exportaciones de Bolivia y multiplicaron por cinco las reservas internacionales, garantizando un crecimiento medio del 4,5% del PIB y un superávit en los últimos tres años. A pesar de la caída de precios, el Ejecutivo aún tiene un margen de juego de crecimiento moderado en 2009 y 2010, pero su mayor problema es la negligencia, la falta de capacidad de gestión y de ejecución presupuestaria.
En suma, la combinación ideológica es la de un Estado con preeminencia indígena en su concepción y estructura, estatista a ultranza y fuertemente centralista en medio de la paradoja de un ensayo de construcción autonómica. No es otra cosa que la búsqueda de una utopía que quiere construirse mirando al futuro con el espejo retrovisor.
Pero la fuerza simbólica de Morales es todavía muy grande, más que suficiente para apuntalar una muy probable victoria en diciembre.
¿Y LA OPOSICIÓN?
Expropiación: la nacionalización de los hidrocarburos ha sido uno de los caballos de batalla de Evo Morales desde que asumió el poder.
La oposición jugó casi siempre a favor de este proyecto en una sociedad sometida a tensiones extremadamente grandes. A pesar de que Morales tardó tres años en imponer su proyecto de Constitución, por la acción de entrabamiento permanente de los opositores, el mayor problema de quienes se enfrentaron al Gobierno fue la incomprensión de lo que éste representaba. Más allá de cualquier consideración, Bolivia vive un momento de cambios profundos; el pasado no volverá y quienes se anclaron en la idea de recuperarlo para seguir con sus privilegios, como parte de élites que medraron sistemáticamente del Estado y de núcleos de poder con rasgos inequívocos de corrupción, tomaron un camino suicida. La respuesta al proyecto de hegemonía masista debiera ser la de preservar el republicanismo democrático, pero sobre la premisa inexcusable del cambio que contempla la inclusión y el respeto a la otredad, junto a un Estado moderno, descentralizado y de autonomías. Santa Cruz, la región más poderosa del país y con fuerte gravitación de contrapeso a La Paz (donde se encuentra la sede del Gobierno boliviano) y al escenario andino, tuvo un liderazgo que careció de visión nacional, que buscó exclusivamente salvar su propio proyecto y el de la región. La demanda autonómica, que obtuvo gran legitimidad en varias regiones, pecaba de un ideario conservador y fragmentario. Como si en Brasil las élites paulistas apostaran por resolver y liderar los temas de São Paulo y no a jugar el rol que por peso natural le toca a escala nacional.
Las acciones e iniciativas de Morales han dejado a la oposición anonadada. La derecha es incapaz de entender de qué va la cosa, y los sectores progresistas y adscritos a la necesidad de grandes transformaciones hasta ahora no ofrecen la posibilidad de arrebatarle al presidente, desde la democracia, la bandera del cambio. Porque no se puede olvidar que Morales avasalló a la Asamblea Constituyente y al Poder Judicial, y controló por las buenas o las malas el Legislativo, vulnerando elementos esenciales del funcionamiento democrático. Pero la oposición desde las regiones y desde el principal partido contrario al MAS, Podemos, del ex presidente Jorge Quiroga, intentó desestabilizar con modos no democráticos al Ejecutivo. Fue una acción inaceptable desde los puntos de vista ético y práctico. Pretendieron derrotar en su terreno al campeón de los bloqueos de carreteras, paros nacionales y cercos de ciudades. Una oposición desquiciada, que entre septiembre y octubre de 2008 tomó violentamente instituciones del Estado, impidió al presidente aterrizar en varios aeropuertos del país e incendió pequeños conductos de gas. El resultado fue una derrota en toda regla, aunque el saldo para el país fue una cincuentena de muertos, producto de la acción opositora y de la represión gubernamental.
El gran objetivo de la oposición para el próximo diciembre es lograr un candidato de unidad capaz de enfrentarse al presidente. Morales está apoyado por un voto emocional y de consigna en gran parte del área rural, y con un respaldo superior al 65% en el área urbana de la zona andina. Difícil desafío, que en un primer momento abre una baraja con más de una docena de precandidatos, cuyo único elemento en común es oponerse a Morales. Con un discurso como ese no parece que se apunte alto, aunque el Gobierno ha polarizado al país de tal manera que al menos un 30% votaría por cualquier candidato que sacara cabeza con alguna opción frente al oficialismo. Pero parece muy difícil combinar los elementos indispensables para salvar al país de un camino hacia el autoritarismo. Debería ser una candidatura para la coyuntura, basada en la hipótesis de lograr un segundo lugar que bloquee los dos tercios de Morales en la nueva Asamblea Legislativa; pero lo más importante es reconstruir un sistema de partidos devastado, sin el que es imposible hablar de democracia. Una democracia que celebre la inclusión y destierre el racismo increíblemente exacerbado en los últimos cuatro años, pero que a la vez devuelva el sentido de unidad que hoy está en cuestión, no por el riesgo de división, sino por las profundas heridas, resentimientos y prejuicios entre campo y ciudad, entre indígenas y no indígenas y entre Occidente y Oriente.
MORALES NO ES MANDELA
El error histórico de Morales es que no quiso ser Mandela, porque no entendió la tarea que le tocaba o porque, fiel a su lógica de dirigente sindical cocalero (el incremento exponencial de cultivos de coca y de producción de cocaína se ha convertido en un serio problema y puede erosionar las relaciones exteriores del Gobierno), creyó que la única manera de lograr el cambio era con la derrota total y definitiva del enemigo. Uno de los muchos peligros de ese razonamiento es meter en la bolsa de los adversarios a quienes son parte de una comunidad que en 2006 creyó que el presidente los representaba y que hoy sienten que los excluye.
Afirmarse negando y suponer que por negar lo negado desaparece es, simplemente, una ilusión. La historia, le guste o no a Evo Morales, tuvo un periodo prehispánico, colonial y republicano, y es de ella en su totalidad, de su brazo indígena y de su brazo occidental, de la que son hijos los 10 millones de bolivianos, no de sus retazos.
El autor: Carlos Mesa es ex presidente de Bolivia.

Fuente: MDZ Online

miércoles, 5 de agosto de 2009

La aprobación a la gestión de Morales se sitúa en 57 por ciento, según sondeo


La gestión del presidente de Bolivia, Evo Morales, cuenta con una aprobación del 57 por ciento, a falta de cinco meses para los comicios en los que buscará la reelección, según una encuesta publicada hoy por el diario La Razón.

El sondeo fue realizado del 8 al 20 de julio a 1.044 personas por la empresa Ipsos, Apoyo, Opinión y Mercado en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, y tiene un margen de error de 3,1 por ciento.

La principal razón del apoyo a la gestión gubernamental de Morales es su política de reparto de bonos para fomentar la escolaridad infantil y para ayudar a madres con hijos recién nacidos y a mayores de 60 años, indica la encuestadora.

El vicepresidente del país, Álvaro García Linera, consiguió un apoyo del 53 por ciento, según Ipsos.

El mandatario se encuentra actualmente en campaña para buscar la reelección para el período del 2010-2014 en los comicios del 6 de diciembre.

La oposición no ha logrado hasta ahora consolidar un frente único para competir con Morales.

El sábado pasado, la misma compañía de sondeos publicó otra encuesta sobre la intención de voto en diez ciudades del país en la que Morales aparece con un respaldo del 45 por ciento

Según ese estudio, detrás de Morales se encuentra el empresario Samuel Doria Medina, con un 11%; el ex gobernador de Cochabamba Manfred Reyes Villa, con un 8%; el ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002), con un 7%, y el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, con un 6% de respaldo.

Ipsos indicó, además, que la oposición conseguiría un 33 por ciento de respaldo si logra formar un frente único contra Morales.

Fuente: ADN.es

jueves, 11 de septiembre de 2008

Las TAPAS de Bolivia.







Apoyo al reciente y democráticamente electo Presidente Evo Morales y basta de racistas separatismos.  

martes, 12 de agosto de 2008

Campaña de evo Morales en Argentina

Calcomanías de Evo Morales en la Universidad Nacional de Rosario, Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales. 


lunes, 11 de agosto de 2008

Evo Morales fue ratificado con un aluvión de votos: 62%




LA PAGINA WEB DE EVO POR EL SI
Venció en el referéndum; la oposición también se fortaleció
Por Ignacio Coló Enviado especial LA NACION
LA PAZ.- En una de sus más arriesgadas apuestas políticas, el presidente de Bolivia, Evo Morales, logró ayer una aplastante victoria al ser ratificado en su cargo con más del 62% de los votos, según datos extraoficiales, en un referéndum revocatorio que le permitirá profundizar su proyecto estatista e indigenista.
Apenas conocida la contundente victoria de Morales, que superó el récord del 53,7% que había obtenido en 2005, miles de sus seguidores se congregaron anoche en la plaza Murillo, de esta capital, para celebrar el triunfo. Pero la tarea del mandatario no se vislumbra simple porque, en esa misma consulta popular, también fueron ratificados los cuatro prefectos (gobernadores) de las principales regiones opositoras, que, fortalecidos, pronunciaron anoche duros discursos en los que redoblaron sus reclamos de mayor autonomía.
"Ahora que el pueblo expresó con su voto el cambio del modelo, convoco a todos a sumarse a la revolución democrática para la nacionalización de otros recursos naturales. Eso pidió el pueblo", dijo Morales desde el balcón de la Casa de Gobierno que da a la plaza Murillo, donde una multitud hacía flamear banderas bolivianas, whipalas (indígenas) y del Movimiento al Socialismo (MAS), la agrupación del presidente. El cambio que alienta Evo Morales significa, Evo Morales entre otras cosas, una nueva ola de nacionalizaciones, similar a las ya realizadas en el área de los hidrocarburos y de las telecomunicaciones.
"Estamos aquí para seguir avanzando para recuperar nuestros recursos, la nacionalización y recuperación de empresas del Estado", adelantó el mandatario, que días atrás había advertido que en este referéndum lo que realmente estaba en juego era la nacionalización o la privatización de los recursos naturales bolivianos.
No obstante, el presidente parece haber acusado recibo de la ratificación en las urnas del núcleo duro de la oposición regional y lanzó al mismo tiempo un mensaje de unidad.
El gobernante saludó el triunfo de los prefectos rebeldes y los convocó "a trabajar de manera conjunta", aceptando "la legalidad".
"Estamos convencidos de que es importante unir a los bolivianos. El voto del pueblo es para unir a la gente del campo y la ciudad, de Oriente y Occidente, y esa unidad se logrará juntando la nueva Constitución con los estatutos autonómicos", declaró el mandatario, en lo que fue interpretado al mismo tiempo como una profundización de su proyecto y una invitación al diálogo.
La nueva Constitución a la que hizo referencia el mandatario emana de un polémico proyecto de corte estatista e indigenista que fue aprobado en noviembre pasado en medio de una polémica sesión en la ciudad de Sucre (sin la presencia de la oposición y con graves disturbios en las calles que dejaron tres muertos) y que hoy es objeto de fuertes críticas.
A su vez, los estatutos autonómicos son la columna vertebral del proyecto de la oposición regional, que ayer se vio robustecida con el referéndum.
Según los sondeos en boca de urna, los prefectos Rubén Costas (Santa Cruz), Ernesto Suárez (Beni), Leopoldo Fernández (Pando) y Mario Cossío (Tarija) fueron ratificados en sus cargos con importantes caudales de votos.
Al cierre de esta edición, se daba por segura la continuidad de Costas, con un respaldo de entre el 71,2 y el 79%, así como de Suárez, con un apoyo que podría alcanzar el 73%. Además, el prefecto de Tarija habría conseguido un apoyo de alrededor del 65% y el de Pando saldría ratificado con votos favorables cercanos al 60%.
Los cuatro prefectos, los más recalcitrantes opositores al presidente, impulsan la formación de gobiernos autónomos y la aplicación de nuevos estatutos regionales, que fueron validados en un serie de polémicos referéndums celebrados entre mayo y junio.
"Advertimos a los corruptos y soberbios gobernantes que no intenten imponer su ilegal y racista proyecto de Constitución, porque entonces sí se habrán metido en un callejón sin salida", amenazó Rubén Costas, en un combativo discurso pronunciado en la plaza central de la ciudad de Santa Cruz, ante una multitud que gritaba "¡Evo asesino!?
El voto en contra
El balance de la jornada fue netamente negativo para el prefecto de La Paz, José Luis Paredes, que obtuvo un 55-60 por ciento de votos en contra; para el de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, que recibió casi un 60 por ciento de rechazo a su gestión, y para el de Oruro, Alberto Luis Aguiler Calle, que recibió un duro revés luego de que el alrededor del 83% de su electorado se expresó en contra de su ratificación.
Cuando se confirmen los resultados oficiales en los próximos días, los tres prefectos deberán abandonar sus cargos y serán reemplazados primero por un prefecto interino nombrado por La Paz y luego por uno surgido del voto popular.
El gobierno debe haber mirado con buenos ojos la derrota de los dos primeros, dado que se trata de líderes opositores. Aunque Paredes declaró anoche que dejará su cargo "sin llorar", será más difícil lograr la retirada de Reyes Villa, quien desde un comienzo se declaró en contra del referéndum y afirmó que no iba a reconocer el resultado.
En cambio, la derrota del prefecto de Oruro significa un golpe para Morales, porque se trata de un dirigente oficialista que estaba a cargo de uno de los principales bastiones del MAS.
Fue también noticia la ausencia de incidentes importantes durante el proceso electoral, algo que se daba casi por seguro en los medios de comunicación bolivianos. Salvo algunos hechos aislados en Santa Cruz y en Tarija, y algunas denuncias de fraude que al cierre de esta edición no prosperaron, el proceso electoral se desarrolló con relativa normalidad, lo que fue interpretado como una victoria de la democracia en un país que se encuentra en terapia intensiva en términos políticos y sociales.
Es que Bolivia llegó al referéndum revocatorio de ayer sumergida en una grave crisis que lleva varios meses, pero que se agudizó en la última semana con una serie de protestas de los sindicatos mineros que dejaron dos muertos y una huelga de hambre de los dirigentes opositores regionales.
La crisis política que tiene virtualmente dividido al país entre el oriente opositor y el occidente oficialista es seguida de cerca por los países de la región, especialmente por Brasil y la Argentina, cuyo desarrollo económico depende en una gran medida del gas natural boliviano.