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lunes, 21 de junio de 2010

Comicios en Polonia dos meses después del accidente aéreo

VARSOVIA.- El liberal Bronislaw Komorowski se impuso ayer en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas ayer en Polonia, por delante del ultraconservador Jaroslaw Kaczynski, según los sondeos de boca de urna, pero no superó el 50% de los votos necesarios para acceder al poder, con lo cual ambos candidatos se enfrentarán en un ballottage, previsto para el 4 de julio.

Las elecciones presidenciales debieron adelantarse por la muerte del anterior jefe de Estado, Lech Kaczynski, fallecido el pasado 10 de abril en un accidente aéreo en el que perdieron la vida 95 personas, en su mayor parte, miembros de la elite política, social y económica del país.

La tragedia aérea, que conmocionó a Polonia, hizo que Komorowski asumiera como presidente interino.

Según los sondeos de boca de urna de la cadena TVN 24, Komorowski, presidente de la Cámara baja del Parlamento y candidato del gobernante partido de la Plataforma Cívica, habría obtenido el 45,7% de los sufragios, mientras que Jaroslaw Kaczynski, candidato del Partido Ley y Justicia, ex primer ministro y hermano gemelo del presidente fallecido en abril, habría logrado un 33,2 por ciento. La encuesta de otra emisora de televisión, TVPInfo, otorgó el 40,7% de los votos a Komorowski y un 35,8%, a Kaczynski.

En tercer lugar, con el 13,4%, habría quedado Grzegorz Napieralski, el candidato de la Alianza Democrática de Izquierda, a quien los sondeos previos apenas otorgaban un 3% de los votos.

El candidato liberal, que lideraba las encuestas previas con alrededor del 50%, llamó a sus seguidores a movilizarse de cara al ballottage. "Quiero agradecerles por cada uno de sus votos y pedirles que se movilicen hasta el final por un futuro mejor para Polonia", dijo Komorowski, tras el cierre de las urnas.

Por su parte, Kaczynski celebró el resultado como una victoria ante sus seguidores. "La llave de la victoria final es nuestra creencia y convicción de que podemos y necesitamos ganar por el bien de Polonia", declaró.

Diferencias

Durante la campaña electoral, Komorowski había llamado a la unidad de Polonia y a una plena integración en la Unión Europea, a la que el país se unió en 2004. Por su parte, Kaczynski, conocido por su escepticismo hacia Bruselas y sus duras críticas a Rusia, planteó su campaña en un tono de continuismo con la política ultraconservadora y antieuropeísta de su hermano.

El hermano gemelo del anterior presidente lanzó mensajes patrióticos, con llamados a la solidaridad ante los desastres nacionales. El accidente de abril y las devastadoras inundaciones de mayo y junio marcaron profundamente la campaña.

La adopción del euro es otro de los puntos que mantiene alejados a ambos candidatos. Komorowski es partidario de la adopción de la moneda única lo antes posible, mientras que Kaczynski sostiene que es mejor postergarla y propuso, incluso, someter la cuestión a un referéndum.

Kaczynski contó con el apoyo de la Iglesia Católica y el sindicato Solidaridad, aunque su fundador, Lech Walesa, apoyó a Komorowski.

A la espera de los resultados oficiales, que previsiblemente se conocerán hoy, todo apunta a que habrá que esperar a una segunda vuelta para saber quién será el nuevo presidente.

Aunque las encuestas previas daban ventaja a Komorowski en un hipotético ballottage, los analistas consideran que hay que desconfiar de esas previsiones. En las anteriores elecciones presidenciales, realizadas en 2005, Lech Kaczynski se impuso en una segunda vuelta contra todos los pronósticos al actual primer ministro, Donald Tusk.

Según los analistas, la votación de ayer supone, en cualquier caso, una apuesta de los polacos por la derecha europeísta de Komorowski, ante la compleja amalgama nacionalista y tradicionalista que representa Jaroslaw Kaczynski.

Más de 30 millones de electores estaban convocados a las urnas en los comicios de ayer. Según los sondeos, la participación habría sobrepasado el 52% del censo electoral. Si se confirma ese resultado, supondría un pequeño aumento con respecto a las pasadas presidenciales de 2005, cuando un 49% de los electores acudieron a las urnas.

Agencias AFP, EFE y DPA

CLAVES

  • Bronislaw Komorowski, del partido liberal Plataforma Cívica, fue, a sus 58 años, el candidato más votado en las elecciones de ayer, según los sondeos en boca de urna, pero deberá enfrentar en ballottage a su rival político, el ultraconservador Jaroslaw Kaczynski.

  • El candidato liberal fue elegido presidente de la Dieta (Cámara baja) en noviembre de 2007. Es también jefe de Estado interino desde la muerte del presidente Lech Kaczynski en un accidente aéreo en abril pasado.

  • La adopción del euro y la plena integración en Europa son la divisa electoral de Komorowski, que contrapone su discurso europeísta y moderado al mensaje ultranacionalista de Kaczynski.
  • Fuente: La Nación

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Un identikit del mito nazi

El 10 de julio de 1939, Adolf Hitler ordenó que el Tercer Reich no debería denominarse más de ese modo y que, a partir de ese momento, pasaba a ser el "Reich alemán" a secas. Con ese gesto, buscaba borrar para siempre cualquier filiación cronológica e inscribir al régimen en un tiempo eterno. La medida es mencionada en el libro La estética nazi. Un arte de la eternidad del investigador francés Eric Michaud, un trabajo de la década del noventa que se publicó recientemente en nuestro país.

La intención de Michaud es realizar "una suerte de recorrido por el interior del mito nazi". Su punto de partida, más o menos explícito, es el análisis del fascismo como movimiento de "estetización de la política", desarrollada por Walter Benjamin en 1936, una idea no demasiado difundida en su momento que culminó gestando toda una escuela de investigación a lo largo del siglo XX.
Michaud se ubica en esa tradición y la desarrolla consecuentemente, aportando una enorme cantidad de documentos escritos y visuales. Las perspectivas desde las que ataca al problema son múltiples: sobresalen entre ellas la de la concepción del Führer como artista, la de la importancia de la propaganda, la de la manipulación de las ideas románticas de mito y genio, y la del análisis de las modificaciones en las percepciones temporales. Todas apuntan a sostener una hipótesis central: el nazismo sostuvo su discurso y su accionar en la identificación de la actividad política y la actividad artística. "El hombre del Estado –escribió Goebbels en su novela Michael– también es un artista. Para él, el pueblo no es otra cosa que la piedra para el escultor. El Führer y la masa no plantean más problema que el pintor y el color". La comparación excede los aspectos biográficos de la vida de Hitler, quien en su juventud fue rechazado por la Academia de Bellas Artes de Viena por su falta de condiciones, y da cuenta de procesos sociales extremadamente complejos.

Michaud advierte que, desde el siglo XVIII, el genio artístico había sido identificado con el "genio de la libertad" y que, ya a comienzos del siglo XX, la figura del artista absorbió definitivamente esa potestad, insertándose a su vez en la arena política. "Más allá de todas sus diferencias, futuristas, cubistas y expresionistas coincidían en la condena del mundo visible identificado al orden establecido, lo mismo que en la lucha generalmente pensada como la del espíritu contra el 'materialismo' y contra el régimen que le pertenecía: la democracia parlamentaria". Así, el Reich, a pesar de la salvaje persecución que ejerció sobre esos movimientos de vanguardia, no dejó de incorporar a su dispositivo de poder algunos de sus elementos constitutivos. En este sentido, numerosos dirigentes reclamaron para sí el estatuto de artistas: el Estado era el utensilio con el que llevar adelante su obra.
Este fenómeno tenía además algunas características particulares. Por ejemplo, Michaud se ocupa de una serie de postales con imágenes de Hitler en las que aparece realizando gestos exagerados y ridículos, y que fueron utilizadas por Charles Chaplin para su caracterización en El gran dictador. "El inmenso éxito de estas cartas postales –observa– permite comprender mejor que las masas esperaban de Hitler, en los mítines, la proeza del comediante que sabría arrancarlos a ellos mismos, transportarlos, durante el tiempo del espectáculo al menos, a un mundo donde la luz y la sombra serían más marcadas, donde las elecciones parecían más simples". Nada quedaba expuesto al azar en la planificación de las ceremonias y las campañas de propaganda: Hitler, que identificaba a Wagner como su auténtico predecesor, supervisaba todos los aspectos de los actos, de los cuales era "el autor, el espectador o el héroe, y a menudo los tres a la vez".

De igual manera, se construyeron numerosos templos conmemorativos, "Construcciones del Führer" controladas también por el propio Hitler en persona. Por medio de estos grandes escenarios se buscaba lograr la integración del pueblo con sus "orígenes" y la gestación de una nueva mitología alemana. "Los muertos de la Gran Guerra se perpetuaban en los 'mártires' del Movimiento; esos mártires se perpetuaban en Hitler; todos se perpetuaban en esos templos de piedra y, por ellos, se perpetuaban para siempre en el pueblo alemán". El "combate por el arte" de los nazis, reafirmaba así su lucha contra la "civilización" y "las ideas de 1789". Según Michaud, toda esta parafernalia escenográfica tenía sentido en función de la obsesión del régimen por transformar en "creación artística" todo su accionar.
Por su parte, la primera "Gran Exposición de Arte Alemán", que buscaba imponer las ideas de pureza y sanidad racial, funciona como ejemplo de la actitud frente a la propia producción artística. Se presentaron en ella 15.000 obras, a partir de las cuales debía realizarse una preselección de 1.500. Luego de haber revisado el conjunto, Goebbels anotó en su diario: "Ejemplos desoladores de bolcheviquismo artístico me han sido sometidos (...) El Führer echa espuma de rabia". El tenor de este tipo de afirmaciones, la banalidad de las propuestas estéticas del Reich y su condena a la producción de los artistas más importantes de la época no debe, sin embargo para el autor, hacernos perder de vista el carácter eminentemente artístico que sus partidarios pretendían otorgarle al movimiento. "El antisemitismo nazi y el exterminio –afirma– no son inteligibles más que en esta perspectiva histórica del relevo del dios invisible por el Dios encarnado".
Fuente: Revista Ñ (Clarin)

"Buenos Aires, para mí, está estancada"

Tony Puig se revuelve de risa cuando se le pregunta por su leyenda como "gurú urbano" y –por única vez– se detiene antes de soltar una de esas largas réplicas en las que –sin dejar de tirar del mismo hilo– repasa la historia de las ciudades de Occidente, cuenta retazos de su biografía e imita voces y necedades que ha oído en sus treinta años de trayectoria como asesor de planeamiento urbano de la municipalidad de Barcelona. Puig habla –de ahí, quizá, su fama– con el temple y la seguridad de un profeta sobre qué ciudades "van para adelante". Del mismo modo, cuando algo lo decepciona, se vuelve un tipo severo. Ahora, a punto de llegar a Buenos Aires para dictar el viernes y el sábado próximos dos conferencias, deja bien claro que la capital argentina ha perdido mucho espacio "porque ni siquiera tiene claro qué quiere ser de mayor".

En las dos entrevistas que tenemos –con un intervalo de casi dos años– Puig se presenta como el primer estudiante laico de una cátedra de teología en Barcelona, como el chico que experimentó con el LSD y los paraísos místicos, como el anarquista que desde la mítica revista Ajoblanco defendió la contracultura y lo raro en los últimos años del franquismo y, finalmente, como un retoño del mayo del 68 que busca bajo las baldosas flojas y repisadas "las ciudades que querría construir".

En 1980 usted pasó de armar una revista contracultural a colaborar con el ayuntamiento de Barcelona. ¿Qué sabía de rediseño urbano, entonces?

No tenía idea, yo era un creativo, creía en lo imposible. Cuando arranca nos encontramos con una Barcelona gris, tétrica, gente que se quería ir a París a ser francesa. Es cierto que era una Barcelona muy activa gracias a la fuerte lucha antifranquista, pero no conocíamos la democracia. Entonces pensamos un proyecto para abrir al mar la ciudad, reparar infraestructuras dañadas, hacer que los barrios tuvieran servicios. A los pocos años salió el proyecto estrella, pedir los Juegos Olímpicos del 92, cuando no había posibilidades porque éramos una ciudad de tercera. Esto, que era una locura, funcionó. Yo digo que la gestión es hacer cosas extraordinarias con gente ordinaria: gente que trabaja con pasión, sabe de política y que por ahí no sabe diseñar una ciudad pero tiene algunas ideas.

¿Pero cómo se financia eso?

Hasta entonces había métodos para reconstruir ciudades como Lisboa, París o San Petersburgo, después de catástrofes y con grandes ingenieros. Cuando nosotros teníamos todo en marcha vino la crisis del 82 y entonces, en lugar de grandes infraestructuras, empezamos a zurcir la ciudad: pequeñas plazas para que la gente vea cambios; comunicación, "Barcelona va adelante. Barcelona más que nunca". Al final, eso nos lo creíamos todos.

En sus conferencias plantea que una de las claves es dar con una idea o concepto de ciudad. ¿Esto se aplica a las grandes ciudades de la historia?

Sí, a todas. Atenas apostó por la democracia como valor; Venecia, por descubrir mundos y abrirse a ellos, y así terminó construyendo una ciudad que es un mundo; ¿Florencia qué hizo? Repensó todo el ideal del humanismo; París hizo suya la ilustración, fue la gran ciudad de la revolución e inventó la modernidad. En todas las grandes ciudades hay un tema.

¿Y qué idea cree que podría encarnar Buenos Aires?

Tenéis 200 años como país, os liberásteis y dijísteis "basta" de los españoles. Tenéis que volveros a plantear lo mismo en el Bicentenario. Buenos Aires para mí está estancada. Si la comparo con el entorno ha perdido fuerzas por no decidir qué quiere ser. Tiene grandes problemas, una ciudad no puede dejar que se interrumpa continuamente la circulación, por más razón que haya. Tampoco que se privaticen las veredas o las calles.

Además, los proyectos se asocian a la especulación inmobiliaria. La tendencia parece ser una ciudad de clases medias y altas con cinturones de pobreza.

Mira, ustedes deberían tener como referencia a Berlín y Medellín. Berlín porque es la ciudad más creativa de Europa y ha juntado dos ciudades increíblemente. El otro modelo –sé que lo anterior os gusta mucho porque es europeo– es Medellín. Es la ciudad donde había más asesinatos del mundo y hace unos seis años, Sergio Fajardo, el alcalde, se preguntó de dónde salía la miseria, de dónde la violencia, y detectó cinco barrios. La respuesta no fue más policía, no. ¿Sabes qué hizo? En cada uno montó una maravillosa biblioteca, fantásticas escuelas y centros donde la gente aprendiera a montarse negocios. ¿Sabes cuánto invirtió en educación y cultura? El 40% del presupuesto. ¿Sabes cuánto bajó la violencia en cuatro años? Un cuarenta por ciento por año. A lo mejor, Buenos Aires necesita para el Bicentenario ocho grandes bibliotecas en el Conurbano. Pero no bibliotequitas, grandes bibliotecas donde la gente pueda ir a estar, hacer teatro, pintar, leer o hacer cursos. Porque la gente tiene autoestima. Hoy, en esos barrios de Medellín, está orgullosa.

¿Cuál cree que debe ser el papel del Estado respecto a la financiación de museos?

Yo veo un regreso a lo público en la cultura. Desde la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo de los 80, se apostó por el comercio cultural. Esto se acabó, es el fin del espectáculo, al menos con el dinero público. Yo le doy la bienvenida a las crisis porque obligan a replantear cosas. La abundancia es un "viva el espectáculo", el artista más caro, etcétera. Hoy el Guggenheim, como todos los museos del espectáculo, atraviesan una crisis increíble porque no plantean preguntas ni trazan respuestas. Hay una generacción de políticos y gestores culturales que apostaron a "lo más": lo más grande, lo más novedoso, que están para el geriátrico. La isla de los museos de Berlín no tiene nada que ver con este derroche. Los limpian y los iluminan, pero no son centros de diseño-diseñalísimo que cuestan una fortuna. Lo que sí hacen es abrirlos a la noche, que los estudiantes puedan visitarlos todo el día.

¿Les ve futuro a las instituciones públicas que financian y apoyan la producción artística?

No, esto es cosa del pasado, ¿un fondo para que los artistas puedan crear haciendo más de lo mismo? Obama lo dijo, es hora de quitarse el polvo y reconstruir la cultura. A los artistas les ha importado un carajo la crisis económica, las del planeta y las desigualdades sociales. Sólo se hacen fotos en las catástrofes para darse corte, convirtiendo a los derechos humanos en una farsa. Ojo, yo amo a los artistas, pero siento que ahora no plantean los temas que preocupan al mundo de hoy. No importa cómo, que lo hagan en abstracto, en realista, en metafísico, pero que lo hagan.
Fuente: Revista Ñ (Clarín)

Puig Básico
Se licenció en Teología, estudió filosofía y arte, y es especialista en gestión cultural y marketing de servicios socioculturales. Fue el fundador, junto a Pepe Rivas, de la mítica revista cultural Ajoblanco. Ha asesorado en Comunicación al Ayuntamiento de Barcelona y trabajado en temas como juventud y rediseño urbano. Es autor de "La comunicación municipal cómplice con los ciudadanos" y "Se acabó la diversión". Además, acaba de publicar "Marca ciudad", donde cuenta el desarrollo de ciudades como Barcelona, Curitiba, Medellín o Friburgo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los clones en la publicidad política

Por Daniel Gutiérrez (*)
Destacando que no es la primera vez que Agulla recicla una idea en el marketing político, Daniel Gutiérrez analiza los efectos de esta práctica.
El spot presentado en la campaña electoral uruguaya por el candidato del Partido Nacional, el ex presidente Luis Lacalle, es el clon de uno que fuera realizado en Argentina para Francisco de Narváez por el creativo Ramiro Agulla, lo que pareciera haber causado una gran conmoción en ambas orillas del Río de la Plata.
Sin embargo, este no es un hecho inédito sino que registra un antecedente idéntico producido en nuestro país e involucrando al mismo protagonista. Allá por 1999, mientras Agulla integraba recordado grupo sushi, el equipo de publicitarios encargados de la campaña de Fernando De la Rúa junto a David Ratto, los publicistas Miguel Sal y Carlos Souto, Antonio de la Rúa y el secretario de Cultura, Darío Lopérfido, -quienes se reunían en secreto en la casa de Ratto o en la del propio Agulla- generaron “Estúpido”, una recordada pieza en la que Pablo, un joven argentino de clase media aparecía de espaldas hablando a la cámara y presentando a su familia, diciendo que desde el gobierno lo estaban tratando de estúpido.
El mito urbano recoge que por ese entonces gente del equipo de campaña de Vicente Fox estaba por estos lados de visita, quienes quedaron maravillados con esa pieza. Ágil de reflejos y consciente de los patterns de un mundo global, Agulla les “cede” la misma para que fuera reciclada durante la campaña mexicana. En el año 2000 sale al aire en México “Tonto”, con el mismo guión representado ahora por actores de dicho país que dicen lo mismo con acento mexicano y en lugar de “estúpido” ahora Pablo es “tonto”.
Con este primer antecedente, las campañas publicitarias globales parecieran haber llegado a la comunicación política, pero ¿cuál es el efecto de esto?
En principio, los candidatos no son productos fabricados en serie, sino que son complejas construcciones que responden a percepciones diferentes por parte del electorado, que llevan a propuestas también distintas. Esta presunta “avivada” atribuida al equipo de Lacalle, responde más a un negocio del asesor publicitario quien prefiere reciclar sus piezas con el consiguiente aumento del rendimiento de viejas ideas en lugar de generar una nueva. Desde las necesidades del equipo de campaña, tal vez la ilusión de “chapear” con la contratación de un renombrado y prestigioso consultor es motivo suficiente, queriendo intimidar al adversario.
Por otra parte, se deteriora aún más la credibilidad de la opinión pública en los políticos y en el sistema. La falta de propuestas que se observan campaña tras campaña provenientes de un pensamiento crítico son reemplazadas por apelaciones de corte netamente emocional como las que se visualizan en dicho spot. Sólo interesa apelar a la sensibilidad de la gente para conseguir el voto y el triunfo electoral.
Esto nos lleva a un análisis más profundo desde la óptica del marketing político, en donde éste tiene un objetivo estratégico, más que coyuntural o circunstancial como el que plantean muchas veces las herramientas utilizadas por él.
En el input -muchas veces sobrevaloradas por el sistema político- las encuestas de opinión son sólo insumos que se utilizan para diagnosticar la posición que ocupa el candidato en el imaginario colectivo en un momento determinado. Es preciso comprender que hay una pieza insustituible que es precisamente el individuo político. Sin él y su capacidad de decisión política, nada existe. Y hay una gran diferencia entre aquellos que toman decisiones guiados por los números, orientados hacia una obsecuencia a la opinión pública, y quienes toman decisiones verdaderamente políticas.
A modo de ejemplo, hoy el vicepresidente Cobos lidera las encuestas. Si se realizaran ya las elecciones, ¿usted cree que ganaría? Con esto no quiero significar que las encuestas no son importantes e irreemplazables, sino que deben ser vistas no como datos duros e indudables y sí dentro de una visión macro que implique la comprensión de un sistema mayor, advirtiendo el dinamismo de los tiempos políticos en lugar de sostenerse en una postura netamente tecnocrática.
Hacia el output, la comunicación política está representada por la publicidad, como aquella herramienta que se utiliza para traducirle a la gente el mensaje político y a modo de establecer una definición más que elemental. La historia recuerda a quienes desarrollaron las grandes campañas más que aquellos que desplegaron el planteo estratégico, precisamente porque muchos aquellos lo comunican su currículum.
Para representar este concepto anteriormente vertido podemos volver a recurrir a la historia que registra que uno de los asesores de campaña de De la Rúa, el norteamericano Dick Morris especialista en marketing político, fue contratado para orientar a la opinión pública, sugiriendo a partir de su análisis formas de tratar eficientemente a la misma. Ante la idea presentada de Agulla de transformar la imagen insulsa que tenía De la Rúa en un atributo positivo, Morris le dijo a Antonito que la emisión de “Aburrido” arruinaría la carrera política de su padre.
De allí en más, De la Rúa fue el timorato ante las cámaras de Tinelli, la gente le pedía por la calle “que haga el aburrido” y los ciudadanos argentinos nos sentimos finalmente estafados. Con la conclusión anticipada de su gobierno el 20 de diciembre del 2001 por serios problemas sociales y económicos, Agulla y su agencia quedaron con una mala imagen y el ex presidente con un estigma que nadie podrá quitarle. En el pensamiento de la gente, la responsabilidad fue del marketing político.
¿Cómo se autodefinía el creativo por ese entonces? “Yo no soy un político. Soy publicitario, Hago anuncios, soy el chico del delivery”, decía. Con respecto a Morris también manifestó “es un hombre con experiencia. Pero yo no he entregado mi campaña. La campaña la hago yo. La colaboración principal es en los mensajes y la publicidad."
El marketing político es una disciplina relativamente nueva, que requiere no solo de experiencia, sino también de formación específica y especializada comprendiendo la diversificación de funciones y tareas distribuidas en equipos de trabajo. En la actividad comercial, es fácil identificar los roles y compromisos que tiene el marketing y cada área de influencia, aunque en el marketing político aún no sucede lo mismo. Construir la imagen de un candidato, entre otras cosas, de quien va a gobernar a un país no es una tarea menor ya que conlleva a una responsabilidad que nos involucra a todos.
En el recorrido de esta profesión, muchos inicialmente ocuparon los espacios vacíos respaldados por formaciones académicas o humanas de la más variada índole. También, si uno googlea a publicitarios que participaran en diferentes etapas de la comunicación política se atribuyen en sus antecedentes el título de especialistas marketing político, frente a la indefinición que tiene la actividad en el imaginario colectivo.
Finalmente, falta la valoración de la dimensión ética que está implicada en cualquier otra profesión, todavía más visible dado que está vinculada a construcciones mediáticas y al destino de una sociedad, muy presente en este caso analizado: ¿los electores son todos iguales?
Como conclusión, ahora el debate uruguayo se centra en la validez o no de una pieza, en operaciones de prensa, pedidos de explicación o en vestiduras rasgadas, precisamente porque de eso se tratan muchas campañas modernas: de que los medios hablen del candidato, no importa como ante la ausencia de ideologías y de propuestas. Mientras tanto la opinión pública de las sociedades queda representada en muchas oportunidades por la voz subjetiva de los medios de comunicación, quienes algunas veces se atribuyen roles que no les pertenecen.
Fuente: Gente BA
(*) Lic. Daniel Gutiérrez
Director Fundador de Imagrama. Consultores en Estrategia.
Director General de la Asociación Argentina de Marketing Político.
Titular de la Cátedra de Análisis de la Opinión Pública. Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador.
Adjunto de la Cátedra de Historia de las Campañas Políticas. Maestría de Marketing Político. Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador.

miércoles, 17 de junio de 2009

En el Congreso, Solanas plantó pinos y sembró críticas

El candidato a diputado nacional Fernando "Pino" Solanas renovó ayer su rito preelectoral de plantar pinos en el Congreso y no se privó de criticar con dureza al kirchnerismo, al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y al primer postulante del Acuerdo Cívico y Social, Alfonso Prat-Gay.

Pero, fundamentalmente, el cineasta aprovechó la situación para apelar a los electores indecisos de la Ciudad, con los que aspira a disputarle el segundo lugar de la votación del 28 a la fuerza de Elisa Carrió. Según la última encuesta de Poliarquía publicada por LA NACION, Solanas cosecha la adhesión del 13,1% del electorado, detrás de Gabriela Michetti (32,7%) y Alfonso Prat-Gay (18,4%).

Sobre las escalinatas del Congreso, rodeados por algunos de los pinos plantados antes de los comicios de 2007 y mientras sonreían para los fotógrafos, los candidatos de Proyecto Sur vivieron un momento de distensión en la campaña. Hasta que Pino tomó el micrófono.

El primer blanco de sus críticas fue el Gobierno, al que acusó de continuar las políticas de los ?90. "El kirchnerismo representa la misma alianza de Carlos Menem, porque sus socios siguen siendo la corporación bancaria, petrolera, minera y agroexportadora", dijo, aunque luego marcó una diferencia: "Al modelo menemista le sobraba el 50% de la población, mientras que a los Kirchner le sobra el 30%, los 14 millones de pobres".

Sus críticas estuvieron dirigidas también para el "heredero de la modernización menemista", como definió a Mauricio Macri. "Vino con el cuento de la eficiencia y hoy el ciudadano sabe que tiene menos salud, vivienda, educación y transporte, aunque se multiplicaron por 15 los negocios de la Ciudad con los contratistas", señaló.

Siempre desde las escalinatas, y mientras sus compañeros de fórmula sostenían pequeñas macetas con pinos, Solanas continuó con Prat-Gay, al que fustigó por su pasado en el Banco Central y el JP Morgan. "Hay ciudadanos independientes que no pueden acompañar a un diputado que fue cómplice en el secuestro de sus ahorros", expresó, en referencia al corralito de la Alianza.

La mención al electorado independiente se repitió varias veces durante su discurso, una muestra de su intención de apelar a los porteños que aún no definieron su voto. "En Buenos Aires hay una enorme masa de votantes que no ha sido comprada por ningún corralito ideológico y que va a apoyar a quienes son creíbles y tienen propuestas", opinó.

También intentó despegar a su fuerza de la alternativa del "voto útil" entre el Pro y el Acuerdo Cívico y Social. "Esta no es una elección polarizada", dijo, para luego definir a los candidatos de Proyecto Sur como profesionales "ajenos a la corporación política" y referentes sociales conocidos por los vecinos. "Los porteños no van a perder el voto con nosotros", insistió.

Fuente: La Nación

jueves, 14 de mayo de 2009

A 20 años del triunfo del Menemóvil

Por Diego Valenzuela 

Fue una campaña artesanal y pintoresca. Hace 20 años, el 14 de mayo de 1989, Carlos Menem vencía a Eduardo Angeloz por 10 puntos, 47 % a 37 %, y se convertía en el segundo jefe de Estado de la democracia recuperada.
Tan importante como su triunfo electoral nacional fue el que le propinó a Antonio Cafiero en la famosa interna del 9 de julio de 1988, la primera disputa peronista por una candidatura presidencial. Ambas elecciones tuvieron como sostén una campaña basada en el carisma del líder y en el contacto con la gente. Su campaña fue, además de artesanal y pintoresca, muy efectiva.

Menem decidió ir hacia la gente y no que la gente fuera hacia él, como ocurre habitualmente en los actos políticos. Se crearon las caravanas y se pusieron en marcha los Menemóviles. Los hubo populares y lujosos, hasta en un caso, un camión de basura fue reconvertido en Menemóvil, porque los buses grandes no podían doblar las callecitas de tierra de La Matanza.

Interna

El 6 de setiembre de 1987 el PJ había ganado las elecciones, dando un duro golpe al poder radical. Antonio Cafiero era elegido gobernador de Buenos Aires y Menem, astuto, movió rápido: el 7 de setiembre apareció Buenos Aires empapelada con carteles que decían "Ahora unidos, Menem Presidente", subiéndose al triunfo de quien luego sería su rival interno. Aquellos afiches causaron gran revuelo y mostraron a Menem con iniciativa política.

En una fiesta de la Vendimia mendocina, el gobernador José Octavio Bordón invita a todos los mandatarios peronistas. Promete pasarlos a buscar por el hotel en un bus para ir al anfiteatro, pero Menem se corta sólo y va caminando entre la gente, que lo saluda efusivamente. Cuando llegó, sus colegas no podían creerlo.

El Menemóvil aparece en mayo de 1988, causando furor entre la gente de las barriadas populares. En muchos casos las recorridas duraban todo el día, incluso alguna hasta terminó a las 4 de la mañana. En el Menemóvil se comía y se descansaba, en una campaña que era permanente.

A fines de Mayo de 1988 se inaugura otra herramienta clave de su campaña: los ñoquis del 29. Se hace una reunión-acto-comida en la que comparten ñoquis unas 10 mil personas. Fue en La Boca, donde Menem aprovechó para presentar a su familia. Debajo de los platos no había dinero, sino fotos de Menem.

Una de sus decisiones clave fue integrar al sindicalismo. Cafiero se había rodeado de peronistas renovadores y rechazó a Vernet (gobernador de Santa Fe) como candidato a vice, optando por De la Sota. Lo que vio Menem era que los gremialistas no tenían buena imagen pero eran fundamentales para ganar una interna. Sus espadas sindicales fueron Ibáñez, Triaca, Barrionuevo, Cavalieri, entre otros. Las 62 organizaciones peronistas lo avalaron, viendo que Menem conectaba mejor con los sectores populares que Cafiero (cuya figura se asociaba a la de Alfonsín y llegaba más a los sectores medios).

Un dirigente radical recuerda un diálogo con un cafierista notable, luego convertido en menemista, sobre la decisión de colocar en la fórmula a De la Sota:

-¿No les convenía elegir un vice "distinto" a Cafiero, dar una señal al sindicalismo?

-Preferimos una fórmula homogénea.

-Pero van a perder votos ?

-En lugar de ganar por 20 puntos la interna, vamos a ganarla por 15 ?

El 9 de julio de 1988 se realiza la elección por el voto directo de los afiliados en distrito único, y Menem logra vencer a Cafiero 53,4 % a 45,8 %. Era el fin de la renovación, y el riojano se convertía en el primer candidato presidencial del PJ surgido de una interna.

Nacional

Para el triunfo de Menem fue clave el contexto de derrumbe económico: Alfonsín no podía controlar las variables, especialmente la inflación. El discurso de campaña de Menem fue nacionalista y se enmarcó en la tradición peronista de intervención estatal en la economía. Proponía no pagar la deuda y rechazaba las privatizaciones. Criticaba a los políticos con contactos en el exterior, y llamaba a un pacto social.

Julio Mera Figueroa, dirigente salteño y luego ministro del Interior de Menem, inventó el famoso slogan "Siganme", que luego fue completado con el célebre "No los voy a defraudar". Lejos de seguirlo, los sectores acomodados le temían: muchos aseguraban que se irían del país si el riojano ganaba la presidencia. Referentes de la cultura anunciaron su partida si el riojano termina en la Rosada, como Astor Piazzolla.

El método de contacto directo rindió sus frutos. Su campaña se centró en caravanas y desfiles (la Marcha de la Esperanza), y apelación al carisma del líder. Visita los barrios periféricos de las grandes ciudades con un mensaje claro y sencillo. Los slogans causaban sonrisas pero llegaban a la gente ("Con Menem vuelve la alegría", "Salariazo y Revolución productiva"). Cerraba sus discursos pidiendo apoyo "por los niños pobres que tienen hambre, por los niños ricos que tienen tristeza". Besaba, firmaba autógrafos, tomaba mate, una y otra vez. Al candidato lo vestían con ropa especial para que pudiera soportar el frío durante los largos periplos de aquel invierno de 1989.

Hiper, saqueos, descontrol del dólar y vacío de poder formaron un cóctel explosivo. La silla vacía se justificó en la necesidad de no arriesgar. Y Menem ganó la presidencia. Alfonsín explica el 23 de mayo que había ofrecido anticipar la entrega del poder, dado que el presidente electo se había convertido en la esperanza de recomposición de la dañada autoridad presidencial. Para calmar a los inquietos mercados, Menem adelanta que Miguel Angel Roig, alto ejecutivo de Bunge y Born, sería su ministro de Economía. Aunque al comienzo rechazaba una asunción anticipada, terminó asumiendo el poder el 8 de julio de 1989. Comenzaba la crucial década menemista.

Fuente: La Nación

jueves, 26 de marzo de 2009

Prohíben publicidad que aludía al Holocausto

LA CAMPAÑA COMPARABA A PRISIONEROS CON ANIMALES ENJAULADOS


La sentencia de un tribunal alemán prohíbe a una ONG continuar con la campaña iniciada en 2004 bajo el lema "El Holocausto en su plato".

El Tribunal Constitucional alemán prohibió una campaña de la organización para la protección de los animales PETA que compara las condiciones de la cría masiva de ganado con las de las víctimas del Holocausto en los campos de concentración nazis.
La sentencia prohíbe a PETA continuar con la campaña iniciada en 2004 bajo el lema "El Holocausto en su plato" en la que comparaba imágenes de prisioneros vivos y muertos de campos de concentración nazis con las de animales enjaulados o apretados en estrechos establos.
El Constitucional alemán confirma así una sentencia anterior de un tribunal berlinés tras una demanda presentada por el Consejo Central de los Judíos en Alemania y contra la que había apelado ante la máxima instancia judicial alemana la organización PETA.
Aunque consideran que la campaña no atenta contra la dignidad humana, los togados del Tribunal Constitucional alemán confirman en su sentencia que viola los derechos de personalidad e imagen de los judíos en Alemania.
De manera parecida a la negación del Holocausto, delito tipificado en Alemania, la campaña de PETA "supone un grave atentado contra la personalidad, también contra los judíos de hoy", destacan los jueces del tribunal con sede en Karlsruhe, al suroeste de Alemania.

Fuente: EFE (Cítica)