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lunes, 18 de enero de 2010

Venció Piñera: Chile gira a la derecha después de 20 años


Juan Landaburu
Enviado especial

SANTIAGO, Chile.- Una inmensa marea roja, blanca y azul inundó ayer la emblemática Alameda de esta ciudad para celebrar el giro a la derecha de Chile gracias al triunfo del empresario Sebastián Piñera.

Con el 51,6% de los votos frente al 48,3% de su rival, el abanderado de la derecha, de 60 años, superó en la segunda vuelta al candidato oficialista, el ex presidente Eduardo Frei, y puso fin así a 20 años de gobiernos de la Concertación, en la primera alternancia en el poder en Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet. Como todo el proceso electoral, los comicios de ayer se desarrollaron en un gran clima de respeto, sin denuncias ni incidentes.

Gracias a un discurso basado en el cambio y alejado de la derecha más tradicional, Piñera, que asumirá el 11 de marzo, aprovechó el desgaste que acusó la coalición gobernante y le regaló a la derecha su primera victoria democrática en 50 años. Fue uno de los triunfos más estrechos desde el retorno de la democracia en el país, aunque la derecha lo festejó como una epopeya.


A las 21.37, la multitud rugió cuando un sonriente Piñera, acompañado de su esposa, Cecilia Morel, subió al escenario montado frente al hotel donde se instaló su comando con una bandera de Chile en su mano. "Hoy, una fuerte y clara mayoría de hombres y mujeres libres han optado por el cambio, el futuro y la esperanza. Esta noche hemos obtenido un gran y legítimo triunfo, y quiero decirles a todos mis compatriotas: ¡arriba los corazones, porque vienen tiempos mejores para Chile!", dijo el presidente electo, que hizo un fuerte llamado a la unidad nacional.

"Haremos un gobierno de unidad nacional que construirá puentes de encuentro y derribará los muros de división. Un gobierno con los mejores, los más preparados, los más honestos y los con mayor vocación de servicio público", prometió Piñera.

"Es cierto, Chile no es el país más grande, ni el más rico, ni el más poderoso del mundo, pero debemos comprometernos y empeñarnos en hacer de Chile el mejor país del mundo. Porque aunque tengamos legítimas diferencias, todos tenemos un solo país. Somos hijos de un mismo Dios, respiramos el mismo aire, nos calienta el mismo sol y compartimos un futuro de hermanos", añadió.

Piñera superó a Frei por 223.000 votos y ganó en 11 de las 16 regiones del país, con apoyos de hasta 60 por ciento.


La victoria de la derecha puso fin al ciclo de la transición democrática, un exitoso ciclo liderado por la Concertación en el que el país, con un modelo económico liberal pero con protección social, creció a un ritmo sin precedente y se convirtió en un modelo para seguir en una región que no suele encontrar respuestas a la pobreza.

Frei no se demoró en reconocer la derrota. "Quiero felicitar a Sebastián Piñera. La mayoría de los chilenos le han dado su confianza para que conduzca los destinos del país por los próximos cuatro años y le deseo éxito en su gestión", dijo el ex presidente.

"Esto es sólo un alto en el camino, nuestros ideales y nuestra búsqueda para lograr cada día mayor justicia social e igualdad de oportunidades seguirán expresándose en cada rincón de Chile", añadió, en un mensaje dirigido a sus votantes.

Desde La Moneda, la presidenta Michelle Bachelet, que a lo largo de toda la campaña intentó en vano traspasarle su popularidad al candidato de la Concertación, felicitó telefónicamente a Piñera, en un diálogo que fue televisado en directo.

Frei, en tanto, se acercó hasta el comando de Piñera para felicitar personalmente al triunfador. Los candidatos, acompañados por sus esposas, se dieron un fuerte apretón de manos ante los atentos flashes de la prensa.

El comando de Piñera, instalado en el hotel Crowne Plaza de esta ciudad, había empezado a vibrar por la tarde, cuando cerraron las primeras mesas de votación. Los aplausos fueron creciendo a medida que se conocían nuevas proyecciones y el júbilo fue total a las 18.15, cuando se anunciaron las primeras cifras oficiales que le daban la victoria.

Fiesta sin fin

Parados arriba de las sillas y al grito de "Se siente, se siente, Piñera presidente", varias decenas de militantes se desahogaron con un grito que venía atragantado desde hacía demasiado tiempo.

Los dirigentes más veteranos de la derecha se fundían en abrazos. Entre los más buscados estaba el carismático Joaquín Lavín, quien durante 20 años persiguió sin suerte el mismo sueño que ayer se le materializó a Piñera.

"Chile necesita la alternancia en el poder, son 20 años de un mismo gobierno, de una misma coalición que ya está desgastada. Los países y las democracias necesitan nuevos impulsos, nuevos equipos y nuevas ideas. Esa es la alternancia en el poder", dijo a LA NACION Lavín.

"Siento una emoción grande porque vengo luchando por el cambio desde hace años y hoy día Chile le dio una oportunidad al cambio con un líder como Sebastián Piñera", añadió.

Minutos después del anuncio, los entusiasmados seguidores de Piñera comenzaron a agolparse frente a las puertas del hotel para celebrar el histórico triunfo, mientras a toda velocidad se montaba un escenario decorado con una inmensa bandera de Chile sobre la Alameda, la principal arteria de Santiago.

Cuando cayó la noche llegó el tiempo de las palabras de Piñera. Para entonces, ya eran miles y miles los chilenos que, agitando banderas de su país, esperaban fervorosamente al candidato ganador.

Después una música a todo volumen aturdió las calles del centro de esta ciudad. La fiesta recién empezaba.

51,6%
Sebastián Piñera

El candidato de la derecha terminó con 20 años de gobiernos sucesivos de la Concertación

48,3%
Eduardo Frei

La derrota del ex presidente refleja el desgaste y las luchas dentro de su coalición

Fuente: La Nación
Fotos Fuente: la Nación / Grupo Generación

domingo, 10 de enero de 2010

Piñera mantiene su ventaja sobre Frei

Carlos Vergara
Corresponsal en Chile

SANTIAGO, Chile.- De cara al ballottage del próximo domingo 17, las encuestas no son nada halagüeñas para Eduardo Frei, el candidato oficialista. Y eso confirma que Chile está a las puertas de un histórico giro en el poder.

Ningún sondeo reduce la distancia de 5 puntos porcentuales que le lleva su contrincante, el derechista Sebastián Piñera. Se trata de la misma brecha que muestran los primeros sondeos realizados después de la primera vuelta electoral.

Ayer volvió a quedar demostrado que el candidato de la conservadora Coalición por el Cambio mantiene su ventaja: un sondeo del diario El Mercurio y la empresa Opina, realizado en las grandes ciudades (Santiago, Valparaíso y Concepción). Si se excluyen los sufragios nulos y blancos, Piñera ganaría con el 52,9% de los votos contra el 47,1% de Frei.

Y el propio Piñera se mostró más convencido que nunca de su triunfo, en un acto en Temuco. Allí dijo que hay "dos razones fundamentales" que explicarían el triunfo opositor. "La primera es que la Concertación está profundamente agotada. Hoy día sólo se aferra al poder y a sus privilegios con uñas y dientes. Pero hay otra razón más poderosa: tenemos nosotros un gran proyecto para Chile, un proyecto que va a poner de pie a nuestro país", afirmó.

De acuerdo con fuentes del comando opositor consultadas por LA NACION, las encuestas internas arrojan un triunfo de Piñera por casi seis puntos porcentuales, con amplias victorias en Santiago y Valparaíso, y una estrecha derrota en Concepción.

El Centro de Estudios Públicos (CEP), la institución de mayor prestigio en cuanto a pronósticos políticos, elaboró en diciembre un informe que estableció siete escenarios distintos, en los que se toma en cuenta cómo se repartirían los votos del diputado independiente, Marco Enríquez-Ominami. De acuerdo con el estudio, Frei sólo tiene una posibilidad para ganar el ballottage: hacerse del 100% de los votos del ex candidato izquierdista, Jorge Arrate, y de casi la totalidad de los de Enríquez-Ominami, que hace unos días le dio su apoyo.

Sólo de esta forma conseguiría el 55,9% de las preferencias, contra el 44,1% de Piñera. En el hipotético caso de que Frei se hiciera de dos tercios de los votos de Enríquez-Ominami, y Piñera del tercio restante, los números vuelven a favorecer al empresario, quien obtendría 50,8% contra 49,2% del ex presidente (1994-2000).

Todos los restantes escenarios, en los cuales Frei no consigue superar el 66% de los votos de Enríquez-Ominami, se inclinan hacia el opositor.

Los números son adversos para el candidato oficialista, que obtuvo un millón de votos menos que el empresario en la primera vuelta, y deberá apelar a los 430.000 votos de Arrate, y captar el máximo posible de los 1,4 millones de Enríquez-Ominami para dar vuelta la elección.

Sin embargo, la relevancia de un pronunciamiento público de éste respecto de un apoyo a Frei fue relativizada ayer por uno de los más clásicos asesores de la Concertación, el sociólogo Eugenio Tironi.

"Su apoyo tiene mucho menos valor del que pudo haber tenido hace algún tiempo atrás", dijo Tironi, en alusión a que la gran mayoría de los partidarios de Enríquez-Ominami ya han definido su voto para la segunda vuelta.

La pelea por el Norte

Los sectores geográficos que deberán conquistar los dos candidatos si quieren asegurarse su victoria, de acuerdo con el estudio de CEP, son los centros urbanos de mayor población, en los cuales Enríquez-Ominami obtuvo una alta votación.

Entre ellos, se encuentran varias de las ciudades del norte del país: Antofagasta, Iquique, Copiapó y Calama. Precisamente a esa región se dirigieron los esfuerzos del oficialismo, con la gira que inició la presidenta, Michelle Bachelet, por Iquique, donde inauguró una caleta de pescadores, y que continuó ayer en Antofagasta, donde visitó a la caravana del rally Dakar, que se encuentra transitando por el desierto chileno.

La mandataria también ha buscado convencer a Enríquez-Ominami para que entregue su apoyo a Frei a través de la urgencia legislativa que otorgó a ciertos proyectos emblemáticos del diputado: inscripción automática y voto voluntario, cambios en el código de derechos de aguas y fortalecimiento de la educación pública.

Las acusaciones de intervencionismo electoral y los anuncios de obras por parte del gobierno se han multiplicado. Tras informar de la construcción de una nueva línea para el subte de Santiago, Obras Públicas dio a conocer una multimillonaria asignación de recursos para este año: 3163 millones de dólares.

"Están desesperados. Sólo falta que la presidenta haga una cadena nacional diciendo que, si no votan por Frei, aquí llega el caos. Es el colmo", se quejó uno de los voceros de Piñera, Manuel José Ossandón.

Fuente: La Nación

jueves, 17 de diciembre de 2009

Apoyan a Frei pero piden cambios

Por Christian Palma

Desde Santiago

Varios de ellos estuvieron en la tarde de ayer apoyando al candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, en el court del Estadio Nacional de Chile. Lugar donde miles de adherentes de la carta oficialista llegaron para relanzar la campaña política con miras al ballottage del 17 de enero.

Horas antes, a través de una declaración pública repartida a los medios, catorce legisladores de la Democracia Cristiana, el Partido Socialista y el Partido por la Democracia (los de más calado en la Concertación) reconocieron con “humildad” y “autocrítica” los resultados de los comicios presidenciales del domingo pasado, que dieron apenas un 29 por ciento a su candidato.

Los legisladores dicen que “leyeron” el mensaje de la ciudadanía, que está pidiendo un cambio no sólo al conglomerado de centroizquierda, sino que a todo el espectro político chileno.

Con ese norte, la idea es “refundar” la Concertación –por muy ambicioso que suene, pero al parecer el único camino para instalar a Frei en La Moneda el próximo mes–, apuntando al descontento por la mala manera en que los líderes de los partidos del conglomerado han asumido los peores resultados electorales desde que se fundó hace un par de décadas para derrotar a Pinochet.

Los firmantes, Marcelo Díaz (PS), Fidel Espinoza (PS), Felipe Harboe (PPD), Jaime Quintana (PPD), Gabriel Silber (DC), Carolina Goic (DC), Ramón Farías (PPD), Tucapel Jiménez (PPD), Manuel Monsalve (PS), Marco Antonio Núñez (PPD), Clemira Pacheco (PS), Fulvio Rossi (PS), Patricio Vallespín (DC) y Alfonso de Urresti (PS), son representantes de la nueva camada política de la Concertación, y más contemporáneos a Marco Enríquez-Ominami (candidato independiente que obtuvo 20 por ciento en las pasadas elecciones).

“Reconocemos y respetamos a los que votaron por Marco Enríquez-Ominami y Jorge Arrate, así como a los que tuvieron otras opciones en señal de rechazo. Compartimos con ellos su anhelo de justicia, cambio y renovación”, expresaron. Enríquez-Ominami pidió en su momento a los timoneles políticos dimitir en pos de un refresco y renovación de la política.

La potente declaración llegó al día siguiente de que los presidentes de la DC Juan Carlos Latorre y del PS Camilo Escalona descartaran renunciar a la dirección de sus partidos, donde sólo Pepe Auth del PPD se mostró dispuesto a marginarse.

Sin embargo, los firmantes del comunicado insistieron “en refundar una nueva fuerza progresista que continúe la senda de transformaciones que ha impulsado la presidenta Bachelet”.

El gesto apunta justamente a una de las banderas de lucha de Enríquez-Ominami, con las que los jóvenes parlamentarios pretenden “renovar las prácticas políticas y partidarias, asumiendo el liderazgo que les corresponde y que sus electores han reafirmado en las urnas”.

Esto sin desconocer el apoyo a Frei en el ballottage para evitar que gane la derecha, por lo cual pidieron a quienes comparten los ideales democráticos, libertarios y de equidad, aglutinarse detrás del candidato oficialista para derrotar a la oposición en la segunda”, petición que incluye a los comunistas.

Por otro lado, en el interior de la propia Concertación, las diferencias respecto de los ejes de la campaña de segunda vuelta no paran. La discusión de turno es el tono que se debe usar contra el aspirante de derecha Sebastián Piñera. Mientras unos dicen que hay que apostar a un énfasis confrontacional, otros opinan que se debe actuar con mesura.

La generalísima del comando, Carolina Tohá, llamó al orden al criticar el protagonismo de los debates internos versus lo que realmente importa: el diálogo con la gente.

“En el proceso de primera vuelta hubo demasiado protagonismo de los debates internos en relación con lo que debería ser fundamental, que es el diálogo con la gente y la presentación de nuestras ideas”, y estar atentos al 26 por ciento de la ciudadanía que en las elecciones del domingo pasado optó por dos candidatos que, anteriormente, pertenecieron a la Concertación y postularon a La Moneda con programas diferentes del de Frei.

Acto seguido, dijo estar por enfrentar la campaña sin ocultar las diferencias que existen, “pues cuando las diferencias se meten debajo de la alfombra, se les resta información a los electores”.

Fuente: Pagina 12

viernes, 11 de diciembre de 2009

Fin de campaña en Chile

Rige la veda electoral en Chile, con claro favoritismo para la derecha
El candidato derechista Sebastián Piñera, alentado por una cómoda ventaja a dos días de la elección presidencial chilena, cerró su campaña con un masivo acto en Santiago, en contraste con sus rivales -el oficialista Eduardo Frei y el disidente Marco Enríquez- que prefirieron actos pequeños y en provincia.

Piñera, un millonario empresario de 60 años, llegó al final de la campaña con el importante impulso de una encuesta del privado Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), que le dio una proyección para este domingo de 44 % contra 31 % de Frei y 17 % de Enríquez Ominami.

"El tiempo de la Concertación (en el poder) ya pasó, y ningún mea culpa, mucho menos de última hora, va a poder engañar a los chilenos que saben muy bien que hace mucho tiempo que la Concertación se agotó", dijo Piñera en un concurrido mitin, en el mismo lugar del centro de Santiago donde cerró campaña hace cuatro años la presidenta Michelle Bachelet.

Piñera se refería a una frase de Eduardo Frei, candidato de la Concertación -coalición de cuatro partidos de centro izquierda-, quien señaló que "sé que hay descontento, sé que a veces hay rabia, sé que quedan muchas cosas pendientes, pero quiero que sepan que he escuchado su mensaje con humildad".

Los cierres de campaña parecieron ser un reflejo del optimismo que se vive en la derecha y la desmotivación de los dos aspirantes de centro-izquierda: Piñera se puso en medio de los reflectores mientras que Frei decidió hacer varios cierres pequeños a lo largo de la semana, sin uno final que diera impulso a su candidatura.

El último, este jueves, fue en Concepción, 500 kilómetros al suroeste de la capital, mientras que Enríquez, disidente del oficialismo, cerró en la pequeña población de La Calera, centro del país.

Frei aseguró durante el cierre de campaña que continuará con el énfasis en los programas sociales, que fue el sello de la gestión de Bachelet.

"Chile necesita más cambios. Vamos a seguir ampliando los derechos sociales. Ese será también el sello de nuestro próximo gobierno, que las políticas sociales estén al alcance de todos", dijo Frei ante unas 6.000 personas.

El candidato estuvo acompañado por el ex presidente Ricardo Lagos, autoridades de gobierno y la madre de Bachelet, Ángela Jeria.

A pesar del respaldo gubernamental y de la propia mandataria, Frei no ha logrado remontar una imagen que sus opositores describen como aburrida y que no proyecta cambios.

Mientras tanto Enríquez Ominami, de 36 años, dijo que su candidatura "es la única capaz de derrotar a Sebastián Piñera con ideas, con convicciones y con sueños".

Ante unas 4.000 personas, Enríquez dijo aseguró ser el mejor ubicado para vencer a Piñera en una eventual segunda vuelta y exhortó: "No se dejen engañar por lo que digan las encuestas".

"No votar es mantener que las cosas sigan igual. Votar por los mismos es porque va a pasar lo mismo. Si alguien quiere un cambio no vote por los mismos", dijo.

Una segunda vuelta parece inevitable en Chile pero ni siquiera eso alivia a Frei, pues el hecho de que la encuesta del CERC le consigne 13 puntos de ventaja a Piñera genera una sensación de que el candidato derechista es inalcanzable.

Guillermo Holzmann, uno de los más prestigiosos analistas chilenos dijo a la AFP que "si la distancia entre Piñera y Frei es menor a 8 puntos en primera vuelta, la opción de Piñera tiende a disminuir en la segunda vuelta, pero si la diferencia entre ambos es mayor a ocho puntos la opción de Piñera aumenta considerablemente".

Sabiendo que el tema de los derechos humanos es la debilidad de la derecha, Frei acompañó el jueves a Bachelet a Lonquén (en las afueras de Santiago), donde se encontraron en 1978 los primeros restos de desaparecidos de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

La visita coincidió con el tercer aniversario de la muerte de Pinochet, un hecho que en Chile pasó completamente desapercibido, lo cual demuestra hasta qué punto este tema se ha ido diluyendo de la realidad electoral chilena.

Informe de Luis Fernández Echegaray.
Fuente: Cadena 3
Sebastián Piñera, el millonario que parte como favorito en las encuestas
El candidato de derecha, Sebastián Piñera, se mantiene como amplio favorito para suceder a Michelle Bachelet y las encuestas no descartan que esa decisión se tome en una primera vuelta, en las elecciones presidenciales del domingo.

Piñera, de 60 años, apoyado por la alianza de los partidos Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI) se ha mantenido al frente de todas las encuestas desde el inicio de la carrera presidencial, a comienzos de año.

Según una encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, Piñera se impondría este domingo con el 44,1% del total de votos, contra el 31% del candidato oficialista Eduardo Frei, y el 17,7% del diputado independiente Marco Enríquez-Ominami. El representante de la izquierda Jorge Arrate obtendría el 7,2%.

“Es muy probable que Piñera gane las elecciones en una primera vuelta, es una hipótesis, pero muy probable, dijo durante una rueda de prensa el director de la firma encuestadora, Carlos Huneeus.

Otro sondeo encargado por el diario El Mercurio, de Santiago, mostró también el favoritismo de Piñera, aunque abre la posibilidad a una segunda vuelta, en la que el resultado final sería incierto.

En ese sondeo, realizado a 1.200 personas de Santiago, Concepción y Valparaíso, las tres ciudades principales de Chile, Piñera vencería en el balotaje con el 42,5% contra el 34,4% de Frei. Piñera cerró ayer su campaña con una masiva concentración en el centro capitalino y ya asegura que ganará ampliamente, aunque se negó a hacer su predicción en cifras.

Un millonario que quiere ser presidente
Con una fortuna de más de 1.200 millones de dólares -según la Revista Forbes- Piñera es dueño de Chilevisión, un canal privado de televisión abierta, y de Colo Colo, club más popular del fútbol chileno, además de tener acciones en la aerolínea LAN Chile, entre otras propiedades.

En abril delegó la administración de gran parte de su fortuna en una figura de 'fideicomiso ciego', donde no interviene en las decisiones de negocio, para acallar las críticas sobre su incapacidad de separar los negocios de la política.

Informe de Luis Fernández Echegaray y Pablo Rossi.
Fuente: Cadena 3

martes, 8 de diciembre de 2009

¿Optarán los chilenos por la oposición este año electoral?

Por Matt Moffett y Anthony Esposito

SANTIAGO, Chile—El candidato presidencial de derecha Sebastián Piñera parece estar cerca de lograr algo que ningún postulante de la oposición ha podido en varias décadas en este país: ganar una elección.

Si el multimillonario, que lidera las encuestas, mantiene su ventaja hasta la elección del 13 de diciembre, y en una probable segunda vuelta en enero, se convertiría en el primer mandatario conservador en Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990. También podría ser el presidente más rico en América Latina.

Piñera, un economista de 60 años que estudió en la Universidad de Harvard, conserva una amplia ventaja, pese a que sus oponentes han planteado interrogantes sobre sus negocios, incluyendo presuntas irregularidades en la compra de acciones de la aerolínea chilena LAN Airlines SA. Piñera, que declinó una entrevista para este artículo, ha negado las acusaciones.

Durante la campaña, Piñera ha argumentado que Chile se ha estancado bajo los recientes gobiernos del mismo partido y propone llevar al país de vuelta al sendero del crecimiento económico rápido, un programa especialmente atractivo para las empresas. Una victoria de Piñera podría impulsar la economía y, a la vez, mostrar que la derecha y la izquierda pueden alternarse en el poder en Chile de forma pacífica.

En una encuesta del Centro de Estudios Públicos, Piñera obtuvo 36% de los votos contra 26% de Eduardo Frei, el candidato de la oficialista Concertación de Partidos por la Democracia, una coalición de centro-izquierda que ha gobernado Chile desde el fin de la dictadura. Marco Enríquez-Ominami, un joven diputado que pertenecía a la Concertación y ahora se ha postulado como independiente, recibió un respaldo de 19%. Si ningún candidato obtiene la mayoría en la primera ronda, los dos primeros se enfrentarán en una segunda vuelta en enero. La encuesta indicaba una victoria de Piñera con 43% contra 37% para Frei.

La Concertación ha incorporado muchas de las políticas a favor del mercado introducidas durante la dictadura, lo que ha convertido a Chile en un escaparate para América Latina. El informe sobre competitividad global 2009-2010 del Foro Económico Mundial ubica a Chile en el décimo tercer puesto en el mundo y es el primero en América Latina.

Piñera sostiene que pese al buen desempeño del país, su crecimiento económico promedio de 3,5% durante la última década representa sólo la mitad del nivel registrado en la década previa. Para impulsar el crecimiento, propone incentivos tributarios, una agresiva construcción de infraestructura, leyes laborales más flexibles y una reestructuración en la cuprífera estatal Codelco, parte de la cual podría ser vendida a fondos de pensión.

Ejecutivos del sector empresarial parecen estar jugando un mayor papel en la política de América Latina, donde la pobreza generalizada tradicionalmente los ha llevado a mantener un perfil bajo. Ricardo Martinelli, propietario de la cadena de supermercados Super 99 en Panamá, ganó en mayo la elección presidencial en su país. En las elecciones legislativas en Argentina en junio, el empresario nacido en Colombia Francisco de Narváez usó su fortuna personal, obtenida en empresas de medios, ropa y bienes raíces, para conseguir un sorpresivo triunfo de su coalición sobre la terna del ex presidente Néstor Kirchner.

Con participaciones en empresas que van desde LAN hasta la propietaria del club de fútbol Colo-Colo, Piñera posee un patrimonio neto de unos US$1.000 millones, calcula la revista Forbes. El empresario proviene de una familia involucrada en la política —su padre fue diplomático y su hermano, José, fue titular de varios ministerios en el gobierno de Pinochet— y fue senador de 1990 a 1998. En 2005, perdió la elección presidencial contra Michelle Bachelet.

En abril, Piñera colocó unos US$400 millones de sus activos en fideicomisos ciegos y ha dicho que vendería su 26% en LAN antes de asumir la presidencia.

Fuente: The Wall Street Journal

lunes, 7 de diciembre de 2009

Frei: “Chile necesita un Presidente, no un gerente”

En entrevista con La Nación Domingo, el candidato de la Concertación asegura que será un puente entre las viejas y las nuevas generaciones en su futuro gobierno. Destaca sus propuestas para la clase media y el anuncio que hizo la Presidenta Bachelet del ingreso de Chile a la OCDE, la organización que reúne a los países desarrollados. También resume los logros de la Concertación en 20 años, que él desea proyectar más allá del bicentenario.

Viene llegando del puerto de Valparaíso donde estuvo con los sindicatos y trabajadores del sector y partirá en pocos minutos a un acto masivo al lado de la Quinta Vergara en Viña del Mar. El candidato presidencial de los partidos de la Concertación, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, se ve relajado y cómodo en su calidad de entrevistado, a pesar de llevar más de un año en campaña.

Él es uno de los dos candidatos que respondieron positivamente a la carta de La Nación, solicitando una entrevista que permita a los electores tomar una mejor decisión. La de Jorge Arrate ya se publicó. Tanto Marco Enríquez-Ominami como Sebastián Piñera se negaron a responder nuestras preguntas.

A una semana de las elecciones, ya es posible efectuar un recuento de la campaña y pensar en lo que viene después del 13 de diciembre, porque él está seguro que pasará a segunda vuelta. Adelanta que quiere sumar a todas las fuerzas progresistas, aunque prefiere esperar hasta la noche de ese día para explicar el cómo.

Junto con hacer una encendida defensa del legado de la Concertación y del por qué se requieren cuatro años más para consolidar su obra, ataca duramente a Piñera y su “chiste” de invitar a destacados demócratacristianos a su gobierno. Revela también cuáles serán las características del equipo que formará para dirigir al país desde el bicentenario.

-Evaluemos la campaña. ¿Sigue pensando que es farandulizarla hablar sobre los méritos de sus competidores?

-Lo que yo dije es que cada programa tiene su objetivo. Si a mí me invitan a un debate a las diez de la noche para hablar sobre los programas de gobierno, hablemos de eso y no empecemos con que la envidia y que esto que el otro. He ido al programa de Kike Morandé, he ido a los programas de la mañana, he hecho huevos revueltos. No voy a estar allí dictando cátedra. Pero tampoco quiero que si me invitan a debatir, me pregunten si soy o no soy envidioso. Mejor, invítenme a bailar o hagamos un malón.

-El 4 que le puso a Salvador Allende, que le dolió incluso a algunos que apoyan su campaña, ¿lo mantiene?

-Hace mucho rato que lo he dicho. Uno de los grandes déficits que tuvo este país en los años sesenta y setenta es que las fuerzas progresistas no fueron capaces de comprenderse y, si perdimos la democracia, es porque tuvimos mucha responsabilidad. Yo en esa época estaba comenzando mi carrera profesional. Me recibí en 1968 y fui a trabajar a Europa. No era activo en la política, pero sí mi padre. Pero, evidentemente, uno de los grandes problemas que tuvimos es que no fuimos capaces de entendernos y uno de los grandes éxitos de la Concertación es que nos entendimos. La evaluación que hice se fundamenta justamente en el hecho de que estábamos divididos. Hoy, hemos logrado entendernos, superamos esos traumas y por eso Chile está donde está.

-Las rencillas en su comando, que quedaron en evidencia con la entrevista que dio Sebastián Bowen a “Qué Pasa”, ha sido otro de sus problemas.

-Yo lo he dicho claramente: el protagonista es el candidato. Los comentarios a favor o en contra de otras personas no son importantes. Todos tenemos que dedicarnos a trabajar y a estar en terreno. Ahora, lo que a mí me parece más curioso es que hasta hace dos días, el único comando que tenía problemas era el nuestro. Los otros eran vírgenes necias. No pasaba nada, mientras se destruían la propaganda, se agarraban a balazos en las calles, iban a tribunales. Las dos veces que el candidato de derecha fue a Concepción se agarraron a puñetes sus partidarios y eso no aparecía en ninguna parte. Vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Lo que es verdaderamente escandaloso, y lo he visto aquí al llegar a Viña, es el gasto en las campañas de la derecha. Aquí se están comprando los cargos, se está comprando la Presidencia. Se gasta por sobre lo que permite la ley y nadie dice nada.

-Si pasa a segunda vuelta, como indican las encuestas, el día 13 en la noche ¿va a llamar a formar una nueva coalición o va a pedir que los otros candidatos se sumen a la Concertación?

-Lo primero es terminar bien la campaña. A partir del día 14 nos desplegaremos con todas nuestras energías para sumar a todas las fuerzas progresistas. ¿En qué forma?, ¿cómo lo vamos a hacer? Todos los ciudadanos lo van a saber el día 13 en la noche. Todos sabemos, y lo ha dicho muy bien Arrate, que sería muy negativo para este país que la derecha llegara al gobierno.

-Lo ha criticado Arrate por no responder a la propuesta del acuerdo mínimo antes de la primera vuelta. Dice que está como un moai, silencioso.

-Yo pienso que Arrate es una persona que trabajó mucho en mi gobierno. Una persona muy capaz. Yo sé que ha hecho esa propuesta, que fue desechada por todo el mundo en su momento. Es parte de lo que tenemos que discutir en segunda vuelta.

-Pensando en ese momento, ¿qué tan distinta es su opción a la de Piñera, que es de familia democratacristiana y que incluso alguna vez quiso ser gerente de la DC?

-Con la pregunta usted me lo ha dicho todo. Es que Chile no necesita un gerente, necesita un Presidente. Él nunca ha separado la política de los negocios. Como lo ha dicho la derecha, activo en los negocios y activo en la política. Y eso no es bueno para Chile. Por lo tanto tenemos diferencias que son muy importantes.

-Llevamos 20 años de Concertación, ¿por qué la gente tendría que elegir más de lo mismo?

-Hace tres días la Presidenta Bachelet comunicó al país desde Portugal que Chile ingresaba a la OCDE. Es decir, estamos entre los países más importantes del mundo. Hoy día conversaba con unos periodistas argentinos en Valparaíso y les decía: tenemos el ingreso per cápita más alto de América Latina, somos líderes en la región del Indice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, todo ello impensable el noventa, cuando teníamos un 45 por ciento de pobreza. Eso se ha logrado gracias a la Concertación. Se ha debido también a los millones de personas que trabajan en el país con mucho esfuerzo, con mucho sacrificio. Eso no hay que perderlo. En ese cuadro, qué le decimos al país: vote por una coalición que le ha dado todo esto a Chile y no vote por una derecha que es volver al pasado, porque son los mismos que gobernaron durante 17 años de dictadura. Y no es una descalificación personal. Cuando se vota una reforma laboral, dicen que no, y cuando se vota la píldora del día después, la rechazan.

-Pero también hay quienes sostienen que se cumplió un ciclo, que la Concertación lo hizo bien, pero ya cumplió con lo suyo y que se necesita una superación de lo que ha sido esta coalición.

-Para gobernar se requieren equipos. Un Presidente no gobierna solo. Necesita parlamentarios, alcaldes y concejales, bases sociales. Aquí no existen los súper hombres. Lo que se requiere es un gran equipo humano. Por eso he dicho que un nuevo equipo, una nueva generación se hace cargo. Por eso he dicho que yo soy el puente entre las viejas y las nuevas generaciones. La experiencia de los antiguos, el dinamismo y la fuerza de la juventud. He llegado ha decir que voy a tener un equipo nuevo, de mujeres, bajo los 45 años, como una señal potente de que Chile tiene que cambiar.

-Es cierto que estamos en las ligas mayores, en la OCDE, casi como un país desarrollado. Pero, ¿por qué deberíamos seguir hacia delante después del bicentenario, con más Concertación?

-Efectivamente, hay mucha gente desencantada, especialmente en la clase media. Es la familia de clase media, la que perdió la pega debido a la crisis, los que dicen “por fin estaba comprándome mi casa, por fin estaba siguiendo estudios superiores, tenía mi autito”. Tuvieron por primera vez en la historia de Chile una oportunidad que nunca tuvieron y sienten que nosotros no tenemos la capacidad para asegurarles eso. Por eso nuestro programa plantea un mundo de protección social hacia la clase media, seguros para la clase media, más educación, más entrega de computadores a los niños. Nosotros lo podemos hacer, porque proponemos más Estado. La derecha no lo va a hacer, ellos van a achicar el Estado.

-¿Qué es lo que le falta por hacer a la Concertación para consolidar esta obra de 20 años que usted señala?

-La primera labor es la educación y la cultura. Vamos a incrementar el presupuesto en educación en 1.500 millones de dólares más. Eso incluye nuevo estatuto docente, nuevas asignaciones para los profesores, participación de los centros de padres. Vamos a fortalecer la educación pública. En segundo término, está el tema de los abusos, la gente hoy día se siente abusada por la letra chica de los contratos. La gente no es respetada, muchas veces no es respetada por el sector público y el privado. Cuando a una pyme no le pagan por 60 ó 90 días, eso es un abuso, y para que no se produzca tenemos que modernizar el Estado. Están las tareas pendientes como la reforma laboral, la ampliación del Plan AUGE. Y lo otro es que tenemos que dignificar la política. Desde los tiempos de Pinochet venimos con esto del desprestigio de la política. Hoy día, estar en un cargo público es sinónimo de ladrón o abusador, y eso está destruyendo la política. Tenemos que hacer cambios que signifiquen abrir el sistema político para la participación de los ciudadanos: elecciones primarias para elegir candidatos en los partidos, implementar la inscripción automática y el voto voluntario. Nosotros hemos hecho el acuerdo con el Juntos Podemos, que yo lo planteé desde el primer día, porque no puede ser que tengamos a un 10 a 15 por ciento de los ciudadanos sin representación parlamentaria.

-¿Y usted va a integrar a su gabinete a gente que apoya a otros candidatos presidenciales como propuso Piñera, que nombró a varios probables ministros de la Concertación para su futuro equipo?

-Son voladores de luces de campaña. Mire, Piñera nombró entre sus elegidos a René Cortázar, cuando hace sólo tres años estaban preparando una acusación constitucional en contra de él. Esto parece un chiste.

-Pero usted, ¿va a integrar a su gobierno a personas que hayan apoyado otras candidaturas?

-Lógico. A nadie le voy a pedir su carné de partido para que se integre a mi gobierno. Ahora, que eso significa que integre gente de derecha, no, porque hay que compartir el programa. Pero habrá independientes. Muchos profesionales jóvenes, los Océanos Azules. Allí hay mucha gente de centro centro que quiere participar. Como Jaime Ruiz-Tagle. Lo que está claro es que viene una nueva generación. Cosa que yo ya hice en mi gobierno, en el que integré a muchos jóvenes, de menos de 45 años.

-La derecha ha tratado de instalar, con relativo éxito, que el suyo fue un mal gobierno, porque entregó el país con una recesión y se dedicó buena parte de los seis años a viajar. ¿Cuál es la defensa que usted hace de su gestión?

-Le doy dos o tres cifras, comparando cómo se enfrentó la crisis asiática y cómo la del ’82. La recesión causada por la crisis asiática duró sólo un año y el 2000 la economía ya estaba creciendo a un 5 por ciento. El 82 tuvimos tres años sin crecimiento y retrocedimos un año en 13 por ciento. Yo no endeudé a Chile en ni un peso y la derecha quebró el sistema financiero y eso le costó a Chile 25 mil millones de dólares. Entre paréntesis, habría que preguntarse qué pasó con el Banco de Talca. Hablan de que hubo alto desempleo en 1999, no más de 10 por ciento. ¿Y en los ochenta? Más de 30 por ciento, con los tristemente conocidos PEM y POJH. Sobre mis viajes, quiero recordar que no viajaba solo, viajaba siempre con empresarios que hicieron muy buenos negocios. Pregúntele a los empresarios si no tuvieron éxito. Por ejemplo, los cielos abiertos con Estados Unidos para nuestras líneas aéreas.

-Usted ha planteado que se requiere más Estado. Para cumplir con el programa que usted le propone al país se requerirán más recursos. Entonces, ¿por qué no impulsar una reforma tributaria como la que consideran en sus programas Arrate y Enríquez-Ominami?

-Hoy día con los ingresos que estamos teniendo, con las alzas constantes en el precio del cobre, tenemos financiado el presupuesto de 2010 y, en base a un crecimiento de 5 por ciento, tenemos financiado los presupuestos de los próximos años. Por qué decidimos no hablar de reforma tributaria: de eso hay que hablar cuando no tengamos los recursos y porque estamos saliendo de una recesión. Hoy día la tarea uno, que ha encargado la Presidenta Bachelet, es terminar con la recesión y disminuir el desempleo. Cuando estamos saliendo de una crisis, no es bueno subir los impuestos. Si vamos a crecer 5 por ciento el próximo año, tendremos los recursos suficientes para realizar nuestro programa.

-En materia energética también ha habido planteamientos durante la campaña, como el de Enríquez-Ominami, en contra de la construcción de las centrales hidroeléctricas de Aysén. ¿Cuál es su definición al respecto?

-Lo primero que tiene que terminar en este país es que haya un señor que actúa como dictador y que manda, aprueba o rechaza proyectos. Si el proyecto pasa las normas ambientales, se puede realizar; si no lo hace, no puede haber ninguna autoridad que transgreda esas normas. En el tema energético, lo único que he dicho es que tenemos que diversificar. Y por eso hemos hablado de una economía verde. En ninguna parte del mundo la energía eólica, la solar, la geotérmica se hace sin subsidios estatales. Chile no puede darse el lujo de que el 50 por ciento de sus proyectos del sector de energía sean térmicos, de carbón. Si hacemos esas inversiones, Chile va a ser el país que va a emitir más CO2 en Latinoamérica. Y, si eso pasa, no vamos a poder exportar, porque nos van a poner la trazabilidad para establecer cuánto contaminamos y, de acuerdo a eso, nos van a poner impuestos. Eso ya se está discutiendo en la Unión Europea. Por último, el tema nuclear no lo podemos descartar. Lo tienen en Argentina, en Brasil. Nosotros no podemos renunciar a ello, porque es renunciar a nuestra soberanía. //LND

Fuente: La Nación.cl

domingo, 1 de noviembre de 2009

El oficialismo chileno, ante su mayor reto

SANTIAGO, Chile.- Convertida en el conglomerado político más exitoso en la historia de Chile después de 20 años de gobierno, en el oficialismo chileno la consigna es clara: pase lo que pase la noche del 13 de diciembre, la Concertación debe ser refundada.

La apuesta sería con Michelle Bachelet a la cabeza, para así capitalizar su histórica popularidad cercana al 80%, la misma que el candidato presidencial oficialista Eduardo Frei no ha sabido aprovechar.

Junto con ello, se pretende volver a conquistar a los disidentes, los partidarios de Marco Enríquez-Ominami, los renegados democristianos integrantes del Partido Regionalista Independiente (PRI), y los adherentes del izquierdista Jorge Arrate. El tercer paso es el postergado recambio generacional, tras el cual nuevos nombres deberían tomar la batuta, de la mano de un acuerdo programático.

Ahora bien, ¿por qué ocurre todo esto? ¿Qué ha pasado? "La Concertación acumuló fracasos en el escenario más importante, el campo de la política, empobreciendo los partidos y mostrando una incapacidad manifiesta para hacer el recambio generacional", expresó a LA NACION el analista político y ex jefe de gabinete de Frei, Genaro Arriagada.

"En ese escenario, el fenómeno de Ominami es una propuesta light . No hay «voto bronca», sino «voto castigo»: un voto de cansancio", sostuvo.

"Marco mandó a jubilar a un conjunto de personas que pasaron de primera división a viejos cracks. Es un mensaje tremendo a las dirigencias políticas que son las responsables de esa candidatura", declaró el ex presidente Ricardo Lagos.

En su opinión, si a Enríquez-Ominami le hubiesen permitido participar en las primarias de la Concertación, no habría un candidato compitiendo por fuera del oficialismo por un electorado afín.

"La dirección política de la Concertación está fallando. No es razonable el nivel de aprobación política de la presidenta y su gobierno, y que el candidato que va a continuar con esas políticas aparezca mal evaluado", completó el ex mandatario.

Pero la realidad es incontrastable. La evolución de las encuestas tiene hoy al candidato oficialista en una cerrada disputa con el diputado independiente, visiblemente lejos del empresario y abanderado opositor, Sebastián Piñera.

El punto más preocupante para el oficialismo, sin embargo, son los números que arrojan ambos candidatos en un eventual ballottage ante Piñera. Según los últimos sondeos Enríquez-Ominami sería el mejor perfilado para hacer frente al candidato de la Coalición por el Cambio en la segunda vuelta del 10 de enero.

Ayer una encuesta de Giro País volvió a posicionar a Piñera en el primer lugar, con un 36,4% de las preferencias, seguido de Frei (25,8%) y Enríquez-Ominami (17,9%).

Para el ballottage, según el mismo sondeo, el diputado de extracción socialista volvió a conseguir mejores números que el senador democratacristiano: mientras Piñera se impone por un estrecho margen a Frei (42,2-42%), Enríquez-Ominami conseguiría derrotar al empresario (41,1-40,2%). La estrategia del comando oficialista busca hoy privilegiar los grupos de votantes homogéneos que pudieran marcar la diferencia: para ello se reunió ayer con los evangélicos en el Día de las Iglesias Evangélicas y Protestantes (son cerca de 1,5 millones de fieles en todo Chile) y visitará hoy Mendoza en busca del sufragio de los chilenos residentes en la Argentina.

Errores de campaña

"Tanto si tenemos éxito en primera vuelta como si perdemos, será imprescindible construir una nueva mayoría para ganar en enero. Ambos escenarios obligan, porque, aunque pase Frei, vamos a ser minoría", apuntó Pepe Auth, el presidente del Partido por la Democracia, una de las fuerzas de la Concertación.

¿Cuáles fueron los errores de Frei? "Es el caso de la peor administración política de una campaña jamás hecha. Frei se aisló y sustituyó a los partidos por un grupo pequeño que no representa nada. De perder en primera vuelta, vendrá un ajuste de cuentas muy grande", explica a LA NACION un alto dirigente de la Concertación.

Los cargos relevantes en la campaña, entregados a dirigentes de los partidos, fueron meramente decorativos. El propio José Antonio Gómez, alto dirigente del oficialismo, golpeó la mesa en más de una ocasión sin respuesta alguna por parte del comando. Figuras señeras del conglomerado, como Belisario Velasco, hoy brillan por su ausencia.

La "refundación" proyectada deja también un sesgo preocupante: no "quemar" a posibles figuras capaces de rearticular el modelo de la Concertación lejos de la apuesta opositora a Pinochet de los años 80 y 90.

Entre éstas están el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, quien según fuentes de La Moneda se integraría al comando oficialista sí o sí para el ballottage, y la vocera de gobierno, Carolina Tohá.

Esta semana, Frei ya acusó el golpe y prometió que al menos la mitad de su gabinete estará integrado por políticos menores de 45 años. ¿Estará la Concertación dispuesta a arriesgar sus últimas naves por "salvar" su candidatura? La respuesta sólo se sabrá la noche del 13 de diciembre.

Fuente: La Nación