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miércoles, 31 de marzo de 2010

Piñera, un gesto vale más que mil palabras

No es novedad, que el lenguaje tenga expresiones que trasciendan las meras palabras. Esto es típicamente conocido como el lenguaje paralingüístico e incluye gestos, miradas, expresiones, movimientos, etc.

En comunicación política, los fenómenos paralingüísticos no son la excepción. Siempre vale la pena a la hora de realizar análisis, la forma en que se hacen los discursos, la vestimenta que se utiliza y la parafernalia que suele rodear los actos en los cuáles se producen los discursos.

El caso de hoy es el del flamante Presidente de Chile, Sebastián Piñera. Resulta interesante destacar ciertos movimientos que produjo para entender algunas de las cuestiones que están en la agenda del Presidente.

Para comenzar, el día del traspaso de mando, a la hora de la foto con sus ministros, no pareció casualidad verlo flanqueado por su ministro del interior y por su ministro de relaciones exteriores. La novedad es que haya sido el ministro del interior y no el de economía el que estuviese al lado en ese momento, para que se terminase de configurar la imagen típica de los problemas de agenda que interesan a la derecha, es decir, el mercado que regule la situación interna, y luego la preocupación por las relaciones exteriores del país. La presencia del ministro del interior, refleja la prioridad de la situación interna luego de la catástrofe producida por el terremoto y el tsunami.

Siguiendo la línea de la presencia del ministro de relaciones exteriores, comenzamos a ver otro gesto, es decir, cuál será la primera visita que realizará el Presidente en el exterior. Dicha visita, contiene algunos rasgos interesantes. La visita será a la Argentina.

Esta visita merece dos reflexiones. La primera, un cambio de orientación geográfica de las relaciones internacionales del país. Chile, en los últimos años se preocupó por estrechar lazos con los países del Foro Económico del Asia Pacífico (APEC por sus siglas en inglés). Quizás a partir de ahora, la prioridad sea la máxima de las relaciones internacionales que dice: “deberás hacer política de tu geografía”. La segunda, obedece a un cambio en el orden interno de la región. Los gobiernos de la Concertación y en particular el de Michelle Bachelet, habían priorizado la relación bilateral con Brasil. Es por esto que interesaría este potencial cambio de rumbo, en la idea de construir una mejor relación con Argentina que dejaría un poco de lado su estrecha relación con Brasil.

La última jugada en el plano internacional, que vendría a reflejar aquella foto del 12 de marzo, fueron las palabras que tuvo Piñera para con Cuba, al condenar la muerte del disidente Orlando Zapata Tamayo y al decir que luchará por los derechos humanos, las libertades fundamentales y la democracia en la isla. Esto en renovada alineación con el gobierno de los Estados Unidos es algo que no debería sorprender a nadie.

Concluyendo, aquí se intentó analizar los primeros lineamientos de la política exterior del Presidente Piñera desde sus gestos. Como todo gesto, bien pueden reflejar una realidad, o no ser nada más que un gesto. De seguro, un gesto vale más que mil palabras.

Daniel Roura

miércoles, 10 de marzo de 2010

La gran popularidad de Bachelet, intacta

Los habitantes de la desvastada ciudad de Constitución esperan la llegada de la presidenta Michelle Bachelet - . Foto:Reuters

SANTIAGO, Chile.- La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, entregará mañana el poder a Sebastián Piñera con la amargura del terremoto que el pasado 27 de febrero devastó una buena parte del país, pero con su popularidad intacta, a pesar de que los analistas le vaticinaban un incierto futuro político a causa de las imágenes de saqueos y los errores en el manejo de la crisis que le siguió al sismo.

Al final de su mandato, un 84% de los chilenos aprueba la gestión de Bachelet, según una encuesta realizada después de la catástrofe por Adimark, una consultora vinculada a la derecha que midió mensualmente la popularidad de la mandataria desde que llegó a La Moneda, en marzo de 2006.

"La presidenta Bachelet sale indemne de la hecatombe", señalaron los autores de la encuesta.

Adimark había finalizado el estudio correspondiente a febrero el día 24 de ese mes y tenía previsto difundirlo el 1° de marzo, con un 84% de aprobación a la gestión de la presidenta. Tras la catástrofe del 27 de febrero, la consultora repitió el sondeo entre los días 3 y 6 de marzo y el resultado fue idéntico: un 84% de aprobación para Bachelet.

El 96% de los encuestados opinó, además, que la mandataria es "querida por los chilenos". Sólo en la pregunta específica respecto del manejo de la situación de emergencia el resultado fue inferior: un 75% de aprobación, considerado, de todas maneras, muy positivo.

Respecto del gobierno en general, la encuesta concluyó que en las zonas más afectadas por el desastre la evaluación no fue tan buena. "En las zonas geográficas más afectadas por el desastre, el estudio detectó una evaluación bastante más crítica del gobierno", dijeron los encuestadores. Sin embargo, añadieron que el tamaño de la muestra "resulta insuficiente para informar separadamente los datos de esas zonas".

El gobierno de Bachelet recibió críticas por la tardanza y la forma en que respondió a la situación creada por el terremoto.

Pero la mandataria ya había dado muchas muestras de su capacidad para levantarse tras recibir golpes: su mandato fue condicionado por crisis heredadas, como la del Transantiago, el nuevo sistema de transporte público de la capital; casos de corrupción, como los dobles sueldos de altos cargos ministeriales, o los malos manejos en empresas estatales durante el gobierno anterior. Además, como el resto de los mandatarios del planeta, debió lidiar con la crisis financiera internacional.

Bachelet derribó un obstáculo tras otro y se asentó como una gobernante respetada y querida por casi todos los chilenos, y ni siquiera el devastador terremoto logró bajarla del pedestal.

La presidenta saliente volvió a recorrer ayer, dos días antes de dejar el cargo, la zona devastada por el terremoto y el posterior tsunami, mientras Concepción regresaba a una normalidad relativa y los bomberos encontraban muerto al joven que el día del sismo ingresó en un edificio céntrico media hora antes de su derrumbe.

"¡La queremos!", gritaban algunas pobladoras damnificadas que se acercaron a Bachelet y le pidieron fotografiarse frente a sus casas destruidas, las cuales se proponen reconstruir en el mismo lugar.

"Yo también los quiero", respondió Bachelet, durante la recorrida para vigilar el reparto de ayuda, principalmente de alimentos.

Traspaso

En tanto, el traspaso de mando de Bachelet a Piñera se inició formalmente ayer, cuando el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, fue reemplazado por Rodrigo Ubilla, que se convirtió en el primer funcionario nuevo en La Moneda, y deberá firmar los decretos de nombramiento de los nuevos ministros que asumirán mañana.

Se anticipa que Piñera, tras asumir en el puerto de Valparaíso, donde está la sede del Parlamento, viajará a Constitución para firmar allí sus primeros proyectos de ley.

Esas iniciativas se vinculan, trascendió, con un bono en dinero de 40.000 pesos (unos 80 dólares) que se entregará a los más pobres y la modificación del presupuesto 2010 para tener los recursos que exigirá la reconstrucción del país.

La misma encuesta de Adimark también indicó que el 59% de los consultados cree que a Piñera le irá "muy bien" o "bien" durante su gobierno, el 27% dice que su gobierno será regular y el 3%, que le irá "muy mal" o "mal".

Agencias AFP, ANSA, EFE y Reuters

domingo, 7 de marzo de 2010

El terremoto dejó al desnudo la deuda social de Chile

Carlos Vergara
Corresponsal en Chile

SANTIAGO, Chile.- Fue un golpe de humildad tremendo: la certeza de que, a diferencia de lo que muchos creían, Chile sigue siendo un país con deudas pendientes.

Bastó un sismo de tres minutos de duración para que el más opulento vecino de América latina tropezara y desnudara sus contradicciones, pese a las cifras que muestran una economía pujante.

"Nadie está preparado para esto", dijo la presidenta Michelle Bachelet. Tampoco lo estaba el país para esas increíbles 48 horas que siguieron al terremoto, en las cuales las palabras "pillaje" y "saqueo" fueron las más utilizadas en la TV, mientras las autoridades regionales pedían a gritos la intervención militar, el toque de queda y, si era necesario, hasta el estado de sitio.

Tampoco es ése el único resultado. El horror y la miseria moral mostraron todas sus caras: la especulación de precios -hasta 4 dólares por una botella de agua o un kilo de pan- en sectores como Constitución y las costas del golfo de Arauco; el robo de medicamentos en las farmacias y la triste realidad de vecinos de zonas de buen nivel económico acaparando más productos de los que necesitaban.

Las denuncias desde las áreas devastadas fueron tan increíbles como dolorosas: grupos de delincuentes que invadieron las casas de los heridos para robar sus pertenencias en las costas del Maule y el Bío Bío. Ayer, incluso, hubo versiones de que se habían saqueado tumbas en algunos poblados del Sur.

Las imágenes del espanto, posteriores a la catástrofe, no parecen coincidir con las de un país ejemplar que tantos elogios ha cosechado en Washington y en el resto del mundo por la continuidad de un modelo económico que impulsó el desarrollo del país.

De a ratos, las regiones del Maule y el Bío Bío se acercaron más al infierno desatado en Haití tras el sismo del 12 de enero, que a las ciudades de un país que busca, por todos los medios, su ingreso al Primer Mundo, a la caza del estándar de Portugal, como promete el presidente electo, Sebastián Piñera.

"Es un espejo quebrado que nos hace mirarnos a nosotros mismos", reflexionó para LA NACION desde Brisbane, Australia, el periodista chileno Fernando Sagredo, quien envió una sentida carta a sus compatriotas, titulada "Los terremotos no son controlables; las injusticias, sí".

En ella, hizo referencia a la fractura social que salió a la luz esta semana. Basta retroceder sólo dos meses para repasar, no sin algo de tímida incredulidad, las imágenes de las autoridades, que se congratulaban a sí mismas por haber sido invitadas a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Chile es el primer país sudamericano aceptado en el exclusivo grupo de los 30 países democráticos más desarrollados del mundo. Es un reconocimiento mundial a las reformas políticas y económicas realizadas durante los 20 años de gobiernos de la Concertación.

Y no sólo por sus cifras económicas Chile se ganó la envidia de algunos vecinos de la región. Dueña también de una feliz democracia, recuperada tras 17 años de oscura dictadura militar, el país consiguió reinsertarse en el mundo después de un extendido ostracismo. Y hace poco más de un mes dio una verdadera clase de civismo, con elecciones limpias y respetuosas, con Bachelet entregándole el poder a la centroderecha con un apretón de manos.

Otra realidad

"¿Qué fue lo que pasó?", "¿En qué nos convertimos?", fueron las preguntas más repetidas tras el sismo. Muchos respondían: "¿No será que esto es lo que siempre fuimos?".

"A pesar de los esfuerzos que ellos [la elite política y los medios] han realizado durante años para mostrarnos a Chile como un país ganador, un país que deja la región para insertarse en las ligas superiores, como si todos sus habitantes, por igual, estuviésemos invitados a la misma fiesta, el terremoto ha develado la inequidad social que sigue existiendo", explicó el director del Observatorio Ciudadano, José Aylwin.

"Hemos promovido una sociedad individualista en la cual se privilegia el éxito económico. Chile es un negocio; Chile es un gran shopping de la desigualdad", dijo a LA NACION, con congoja, el vicario de la pastoral social, el sacerdote Alfonso Baeza.

"Quisieron que fuéramos competitivos y nos convirtieron en competidores. Espero que este terremoto permita corregir las grietas, no sólo de nuestros edificios, sino también de nuestra sociedad", añadió.

Las estadísticas son elocuentes. Pese a sus más de 20 tratados de libre comercio, a sus 25.870 millones de dólares en reservas internacionales y a las auspiciosas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), de que el país lideraría el PBI per cápita a nivel regional hasta 2014, con casi 15.000 dólares, la otra cara del espejo es desoladora.

Según el último informe de la ONU sobre igualdad de ingreso y desarrollo humano, Chile se ubica en el puesto 110 de 124 países, superado por naciones con mucho menor nivel de desarrollo. De acuerdo con el Ministerio de Planificación, un 13,7% de la población vive bajo la línea de la pobreza.

Es un país en el que hay casi dos millones de pobres y más de 500.000 personas en estado de indigencia, que al mismo tiempo posee carreteras que permiten llegar de la precordillera al aeropuerto en menos de 15 minutos.

"¿Tan ciegos estamos que antes del terremoto no habíamos notado que había barrios periféricos en torno de las ciudades? ¿Que en los estadios se juntan decenas de miles de personas prácticamente marginadas de la sociedad? ¿Que la calidad de la educación en el país es una vergüenza?", se preguntó Segredo en su misiva.

A nivel educacional, la brecha es escandalosa: los colegios privados aplastan con indignante superioridad los resultados obtenidos por la educación pública. En muchos liceos municipales, los alumnos ven "infladas" sus calificaciones, sólo para darse cuenta, una vez en la universidad, de que su preparación no sirvió de nada.

Es el Chile modelo 2010, el del otro lado del espejo; el que seguramente deberá postergar sus sueños de grandeza por socorrer a sus hermanos.

Fuente: La Nación

lunes, 18 de enero de 2010

Venció Piñera: Chile gira a la derecha después de 20 años


Juan Landaburu
Enviado especial

SANTIAGO, Chile.- Una inmensa marea roja, blanca y azul inundó ayer la emblemática Alameda de esta ciudad para celebrar el giro a la derecha de Chile gracias al triunfo del empresario Sebastián Piñera.

Con el 51,6% de los votos frente al 48,3% de su rival, el abanderado de la derecha, de 60 años, superó en la segunda vuelta al candidato oficialista, el ex presidente Eduardo Frei, y puso fin así a 20 años de gobiernos de la Concertación, en la primera alternancia en el poder en Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet. Como todo el proceso electoral, los comicios de ayer se desarrollaron en un gran clima de respeto, sin denuncias ni incidentes.

Gracias a un discurso basado en el cambio y alejado de la derecha más tradicional, Piñera, que asumirá el 11 de marzo, aprovechó el desgaste que acusó la coalición gobernante y le regaló a la derecha su primera victoria democrática en 50 años. Fue uno de los triunfos más estrechos desde el retorno de la democracia en el país, aunque la derecha lo festejó como una epopeya.


A las 21.37, la multitud rugió cuando un sonriente Piñera, acompañado de su esposa, Cecilia Morel, subió al escenario montado frente al hotel donde se instaló su comando con una bandera de Chile en su mano. "Hoy, una fuerte y clara mayoría de hombres y mujeres libres han optado por el cambio, el futuro y la esperanza. Esta noche hemos obtenido un gran y legítimo triunfo, y quiero decirles a todos mis compatriotas: ¡arriba los corazones, porque vienen tiempos mejores para Chile!", dijo el presidente electo, que hizo un fuerte llamado a la unidad nacional.

"Haremos un gobierno de unidad nacional que construirá puentes de encuentro y derribará los muros de división. Un gobierno con los mejores, los más preparados, los más honestos y los con mayor vocación de servicio público", prometió Piñera.

"Es cierto, Chile no es el país más grande, ni el más rico, ni el más poderoso del mundo, pero debemos comprometernos y empeñarnos en hacer de Chile el mejor país del mundo. Porque aunque tengamos legítimas diferencias, todos tenemos un solo país. Somos hijos de un mismo Dios, respiramos el mismo aire, nos calienta el mismo sol y compartimos un futuro de hermanos", añadió.

Piñera superó a Frei por 223.000 votos y ganó en 11 de las 16 regiones del país, con apoyos de hasta 60 por ciento.


La victoria de la derecha puso fin al ciclo de la transición democrática, un exitoso ciclo liderado por la Concertación en el que el país, con un modelo económico liberal pero con protección social, creció a un ritmo sin precedente y se convirtió en un modelo para seguir en una región que no suele encontrar respuestas a la pobreza.

Frei no se demoró en reconocer la derrota. "Quiero felicitar a Sebastián Piñera. La mayoría de los chilenos le han dado su confianza para que conduzca los destinos del país por los próximos cuatro años y le deseo éxito en su gestión", dijo el ex presidente.

"Esto es sólo un alto en el camino, nuestros ideales y nuestra búsqueda para lograr cada día mayor justicia social e igualdad de oportunidades seguirán expresándose en cada rincón de Chile", añadió, en un mensaje dirigido a sus votantes.

Desde La Moneda, la presidenta Michelle Bachelet, que a lo largo de toda la campaña intentó en vano traspasarle su popularidad al candidato de la Concertación, felicitó telefónicamente a Piñera, en un diálogo que fue televisado en directo.

Frei, en tanto, se acercó hasta el comando de Piñera para felicitar personalmente al triunfador. Los candidatos, acompañados por sus esposas, se dieron un fuerte apretón de manos ante los atentos flashes de la prensa.

El comando de Piñera, instalado en el hotel Crowne Plaza de esta ciudad, había empezado a vibrar por la tarde, cuando cerraron las primeras mesas de votación. Los aplausos fueron creciendo a medida que se conocían nuevas proyecciones y el júbilo fue total a las 18.15, cuando se anunciaron las primeras cifras oficiales que le daban la victoria.

Fiesta sin fin

Parados arriba de las sillas y al grito de "Se siente, se siente, Piñera presidente", varias decenas de militantes se desahogaron con un grito que venía atragantado desde hacía demasiado tiempo.

Los dirigentes más veteranos de la derecha se fundían en abrazos. Entre los más buscados estaba el carismático Joaquín Lavín, quien durante 20 años persiguió sin suerte el mismo sueño que ayer se le materializó a Piñera.

"Chile necesita la alternancia en el poder, son 20 años de un mismo gobierno, de una misma coalición que ya está desgastada. Los países y las democracias necesitan nuevos impulsos, nuevos equipos y nuevas ideas. Esa es la alternancia en el poder", dijo a LA NACION Lavín.

"Siento una emoción grande porque vengo luchando por el cambio desde hace años y hoy día Chile le dio una oportunidad al cambio con un líder como Sebastián Piñera", añadió.

Minutos después del anuncio, los entusiasmados seguidores de Piñera comenzaron a agolparse frente a las puertas del hotel para celebrar el histórico triunfo, mientras a toda velocidad se montaba un escenario decorado con una inmensa bandera de Chile sobre la Alameda, la principal arteria de Santiago.

Cuando cayó la noche llegó el tiempo de las palabras de Piñera. Para entonces, ya eran miles y miles los chilenos que, agitando banderas de su país, esperaban fervorosamente al candidato ganador.

Después una música a todo volumen aturdió las calles del centro de esta ciudad. La fiesta recién empezaba.

51,6%
Sebastián Piñera

El candidato de la derecha terminó con 20 años de gobiernos sucesivos de la Concertación

48,3%
Eduardo Frei

La derrota del ex presidente refleja el desgaste y las luchas dentro de su coalición

Fuente: La Nación
Fotos Fuente: la Nación / Grupo Generación

domingo, 10 de enero de 2010

Piñera mantiene su ventaja sobre Frei

Carlos Vergara
Corresponsal en Chile

SANTIAGO, Chile.- De cara al ballottage del próximo domingo 17, las encuestas no son nada halagüeñas para Eduardo Frei, el candidato oficialista. Y eso confirma que Chile está a las puertas de un histórico giro en el poder.

Ningún sondeo reduce la distancia de 5 puntos porcentuales que le lleva su contrincante, el derechista Sebastián Piñera. Se trata de la misma brecha que muestran los primeros sondeos realizados después de la primera vuelta electoral.

Ayer volvió a quedar demostrado que el candidato de la conservadora Coalición por el Cambio mantiene su ventaja: un sondeo del diario El Mercurio y la empresa Opina, realizado en las grandes ciudades (Santiago, Valparaíso y Concepción). Si se excluyen los sufragios nulos y blancos, Piñera ganaría con el 52,9% de los votos contra el 47,1% de Frei.

Y el propio Piñera se mostró más convencido que nunca de su triunfo, en un acto en Temuco. Allí dijo que hay "dos razones fundamentales" que explicarían el triunfo opositor. "La primera es que la Concertación está profundamente agotada. Hoy día sólo se aferra al poder y a sus privilegios con uñas y dientes. Pero hay otra razón más poderosa: tenemos nosotros un gran proyecto para Chile, un proyecto que va a poner de pie a nuestro país", afirmó.

De acuerdo con fuentes del comando opositor consultadas por LA NACION, las encuestas internas arrojan un triunfo de Piñera por casi seis puntos porcentuales, con amplias victorias en Santiago y Valparaíso, y una estrecha derrota en Concepción.

El Centro de Estudios Públicos (CEP), la institución de mayor prestigio en cuanto a pronósticos políticos, elaboró en diciembre un informe que estableció siete escenarios distintos, en los que se toma en cuenta cómo se repartirían los votos del diputado independiente, Marco Enríquez-Ominami. De acuerdo con el estudio, Frei sólo tiene una posibilidad para ganar el ballottage: hacerse del 100% de los votos del ex candidato izquierdista, Jorge Arrate, y de casi la totalidad de los de Enríquez-Ominami, que hace unos días le dio su apoyo.

Sólo de esta forma conseguiría el 55,9% de las preferencias, contra el 44,1% de Piñera. En el hipotético caso de que Frei se hiciera de dos tercios de los votos de Enríquez-Ominami, y Piñera del tercio restante, los números vuelven a favorecer al empresario, quien obtendría 50,8% contra 49,2% del ex presidente (1994-2000).

Todos los restantes escenarios, en los cuales Frei no consigue superar el 66% de los votos de Enríquez-Ominami, se inclinan hacia el opositor.

Los números son adversos para el candidato oficialista, que obtuvo un millón de votos menos que el empresario en la primera vuelta, y deberá apelar a los 430.000 votos de Arrate, y captar el máximo posible de los 1,4 millones de Enríquez-Ominami para dar vuelta la elección.

Sin embargo, la relevancia de un pronunciamiento público de éste respecto de un apoyo a Frei fue relativizada ayer por uno de los más clásicos asesores de la Concertación, el sociólogo Eugenio Tironi.

"Su apoyo tiene mucho menos valor del que pudo haber tenido hace algún tiempo atrás", dijo Tironi, en alusión a que la gran mayoría de los partidarios de Enríquez-Ominami ya han definido su voto para la segunda vuelta.

La pelea por el Norte

Los sectores geográficos que deberán conquistar los dos candidatos si quieren asegurarse su victoria, de acuerdo con el estudio de CEP, son los centros urbanos de mayor población, en los cuales Enríquez-Ominami obtuvo una alta votación.

Entre ellos, se encuentran varias de las ciudades del norte del país: Antofagasta, Iquique, Copiapó y Calama. Precisamente a esa región se dirigieron los esfuerzos del oficialismo, con la gira que inició la presidenta, Michelle Bachelet, por Iquique, donde inauguró una caleta de pescadores, y que continuó ayer en Antofagasta, donde visitó a la caravana del rally Dakar, que se encuentra transitando por el desierto chileno.

La mandataria también ha buscado convencer a Enríquez-Ominami para que entregue su apoyo a Frei a través de la urgencia legislativa que otorgó a ciertos proyectos emblemáticos del diputado: inscripción automática y voto voluntario, cambios en el código de derechos de aguas y fortalecimiento de la educación pública.

Las acusaciones de intervencionismo electoral y los anuncios de obras por parte del gobierno se han multiplicado. Tras informar de la construcción de una nueva línea para el subte de Santiago, Obras Públicas dio a conocer una multimillonaria asignación de recursos para este año: 3163 millones de dólares.

"Están desesperados. Sólo falta que la presidenta haga una cadena nacional diciendo que, si no votan por Frei, aquí llega el caos. Es el colmo", se quejó uno de los voceros de Piñera, Manuel José Ossandón.

Fuente: La Nación