

Comunicación Política. Campañas electorales. Comunicación Gubernamental. Escándalos. Polémicas. Comunicación de crisis.


"La gente no quiere líderes mesiánicos"
Dice que se siente un arqueólogo de la política, pero no precisamente porque trabajar con los políticos argentinos implique investigar entre las ruinas de los viejos partidos, descubrir algún vestigio de humanidad en la prehistoria de la dirigencia o sospechar que lo más brillante de nuestro país quedó enterrado.
El ecuatoriano Jaime Durán Barba, el consultor político de moda en este momento en América latina, esa suerte de gurú que ayudó al triunfo de Mauricio Macri en 2007, lo dice porque se declara un admirador del filósofo francés Michel Foucault: "El destacó que no era un epistemólogo sino un arqueólogo del saber, al que no le interesaba el contenido sino la coherencia de los conceptos en los distintos momentos. El era un genio y yo, un pobre ciudadano, pero me siento una especie de arqueólogo de la política. Me encanta comprender las lógicas de cómo surge y se mantiene el poder en las distintas circunstancias de América latina".
Durán Barba podría dedicarse a vender lo que quisiera. Tiene ese don que sólo algunos tienen: habla con convicción, se sale de los moldes convencionales, aporta reflexiones que son una mezcla de conocimiento, sentido común y olfato. Lo que está vendiendo hoy son consejos para dirigentes con ganas de ganar elecciones, algo en lo que tiene mucha competencia en esta posmoderna era en que los políticos confían más en los asesores que en su instinto, más en las encuestas que en las recorridas callejeras. Claro que desde 2007 tiene algo mejor que ofrecer en su currículum: la victoria macrista.
Proviene de una familia rica y tradicional de Ecuador, decidió convertirse en la oveja negra, se hizo anarquista, estudió en la Argentina, simpatizó con la izquierda peronista y con Salvador Allende, fue actor de teatro, se considera discípulo de Manuel Mora y Araujo, y asesoró tanto al mexicano Felipe Calderón como a la paraguaya Blanca Olevar o a sus compatriotas Alvaro Noboa o Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil.
Hoy, ante Enfoques, admite que actualmente le da "consejos" a Francisco de Narváez, al que elogia por tratarse de un dirigente "distinto", aunque advierte que "no es buena idea" que se acerque a viejos políticos del peronismo.
Todos los meses, Durán Barba visita Buenos Aires durante una semana para reunirse con Macri y su relación con él ha llevado a que algunos prácticamente lo consideren un miembro más del gabinete porteño. Lo único que reconoce este consultor es que tuvo que trabajar mucho para que el ex presidente de Boca "aprendiera a mirar con ojos de pobre" y dejara atrás su imagen de "niño rico, agresivo, de derecha".
"En toda América latina hay un agotamiento del viejo estilo de la política", afirma este consultor con cuatro títulos universitarios (sociología, derecho, historia y filosofía escolástica), que tiene domicilio temporario en varias capitales del continente y que está adherido a su Blackberry como si fuera un talismán del siglo XXI. Durán Barba cree que "la gente quiere líderes más humanos y menos mesiánicos", y que por eso Néstor Kirchner tuvo que comenzar a moderar su discurso, canturreando "El payaso Plín Plín" con chicos en lugar de pronosticar algo peor que las diez plagas de Egipto si los argentinos no votan al oficialismo.
"El gran problema de Kirchner fue su éxito económico -sostiene-. Algunos autoritarismos que los ciudadanos se bancaban antes por la crisis económica pasaron a ser insoportables. El mensaje es: Yo ya estoy comiendo, pero ahora quiero que me respeten, que me escuchen, que haya pluralismo, que haya más derechos."
Durán Barba aclara que no es el responsable de que Macri intente cantar clásicos de Queen, pero que le parece bien que lo haga porque eso "humaniza" al candidato. "Prefiero dirigentes que sean honestos, comprometidos y normales. No portadores de mensajes divinos, porque cuando se mezcla la divinidad con la política siempre hay miles de muertos", advierte.
-¿Usted es el gurú de Macri?
- (Se ríe.) Es una imagen curiosa que tengo acá. Con Macri mi relación empezó en 2004. Es una persona muy moderna, muy acorde con las ideas que venimos elaborando sobre un nuevo liderazgo. En toda América latina hay un agotamiento del viejo estilo de la política. Un agotamiento, sobre todo, de lo formal. Y también, por momentos, de lo de fondo. Ese agotamiento se expresa en la desaparición de los partidos más estructurados de América latina, que son caparazones de los que existían antes. En esta crisis enorme hay nuevos liderazgos, que no tienen como centro de su pensamiento los viejos polos que explicaban la política latinoamericana de antes. La noción tradicional de izquierda y de derecha, la revolución y la contrarrevolución, el peronismo y el antiperonismo son paradigmas que están siendo superados por la nueva generación de políticos. Macri representa esa nueva forma de hacer política.
-Macri es un político al que le aburre la política. ¿Cómo cae en la gente?
-Al 80% de los latinoamericanos también les aburre la política. Y les gusta que los dirigentes no sean parecidos a los políticos tradicionales. No me meto en los contenidos, pero Hugo Chávez no es un político tradicional, es un coronel curioso con el que se identifican mucho los venezolanos. No es un tipo con una ideología, con una formación. El presidente Correa, en Ecuador, es un tipo muy formado e ideológico, pero no lo votan por esa causa, sino porque es joven y simpático. Son antipolíticos en su imagen. En la Argentina hay una expresión política especial que es el peronismo, el único movimiento populista antiguo que subsiste en América latina. Pero también acá hay una enorme necesidad de cambio; la gente dice: "Basta, hagamos algo nuevo".
-¿Participa en las reuniones de gabinete de Macri?
-No, en ninguna reunión oficial, pero converso frecuentemente con él. Vengo a Buenos Aires al menos una semana por mes. A veces me quedo más tiempo.
-¿En qué tuvo que trabajar con Macri para mejorar su desempeño? ¿Cuáles eran los puntos más flojos?
-La elección de 2003 dejó una imagen deformada de Mauricio, que era complicada al principio, con muchos puntos negativos. Y lo que se hizo mucho es trabajar para mejorar esa imagen o cambiarla.
-¿Lo dice por esa imagen de "niño" rico, de derecha?
-Claro, "niño" rico, de derecha, agresivo. La clave de Mauricio es haberse presentado como es. El no es un orador de masas, entonces que no dé discursos. Falsificar al candidato es una de las cosas más peligrosas porque el elector percibe el embuste y reacciona. Mauricio es como es. Tiene sus méritos, sus defectos, pero es una persona muy inteligente, muy ágil. En todos estos años ha leído bastante, ha estudiado mucho. Es uno de los dirigentes más modernos que existe en el continente en este momento. Probablemente tanto él como Marcelo Ebrard, de México. Saben de imagen, saben utilizar asesores. Los asesores no somos para mandar: somos para ser usados.
-Usted declaró que Macri tuvo que "aprender a mirar con ojos de pobre. ¿Cómo lo ayudó usted en eso?
-Fue fruto de la campaña. Con la gente, mezclado con los vecinos, escuchándolos, Macri creció mucho humanamente. Hay dos modelos de campaña: en uno, el líder mesiánico trepado a una tribuna, levantando los brazos para que la gente lo aplauda; en el otro, el líder metido con la gente, escuchando a la gente, aprendiendo.
-A usted se le ocurrió la famosa foto de campaña de Macri saltando un bache. ¿También tuvo que ver con esa polémica idea de hacer su lanzamiento como candidato en su basural, acompañado por una nena humilde?
-(Se ríe.) La idea de hacer el lanzamiento en el basural la discutimos en el equipo estratégico. Eso era intencional y bien pensado. Lo que en realidad ocurrió es que cuando Mauricio se dirigía al escenario se asomó esa niña al escenario, lo tomó de la mano y ella se metió donde no debía. Mauricio es una persona muy espontánea y a él le hizo gracia que la niña lo acompañara. Una locura. Fue como haber subido a un espectador para una representación de Macbeth .
-La candidatura de Gabriela Michetti abrió el debate sobre si no completar su mandato era o no una defraudación al votante. ¿Qué le aconsejó?
-En la Argentina tenemos, al igual que en el resto de América latina, un divorcio total entre lo que los norteamericanos llaman "el círculo rojo" y el pueblo común. Hay un círculo del 10 o del 20% de la población que está interesada en una serie de temas, que tiene su voto decidido, que en la campaña no cambia nunca de voto. Y esos votantes son los que discuten estos temas legales, constitucionales. La gente común está en otra cosa. Vive acuciada por problemas concretos. En el caso de Gabriela, es dirigente de un partido naciente que cumplirá una función en el Parlamento. No tenía tampoco una responsabilidad muy grande porque la ley ni siquiera le otorga al vicejefe de gobierno la presidencia de la Legislatura. Su presencia en el gobierno es importantísima, pero va a seguir siéndolo, luchando por la Ciudad desde el Congreso.
-¿A la gente tampoco le interesan las candidaturas testimoniales?
-Una cosa es que usted vote por Gabriela, que va a ser diputada y que dice qué va a hacer como diputada. Otra es que usted vote por candidatos que dicen que no van a asumir. Entonces, ¿para qué lo va a votar? Bueno o malo, genio o desastre, yo escojo a quien quiero para intendente, para presidente, pero lo escojo para que sea eso. Desde el punto de vista lógico es difícil de explicar. Tiene riesgos.
-Es la lógica "épica" del kirchnerismo: transformar estas elecciones en un plebiscito, a todo o nada...
-Claro, pero esto es comprensible sólo para el "círculo rojo" del que hablaba. Para el 10% de los votantes. Y el que quiere tener un diputado para que mejore su situación en la provincia, ¿por quién vota? Por alguien que le puede solucionar sus problemas, no por alguien que dice "yo estoy para dar un testimonio, me postulo pero no voy a ser diputado". Para el elector común eso no es comprensible.
-¿Usted asesora a De Narváez?
-Tengo diálogo con Francisco, aunque no estoy metido de cabeza en esta campaña.
-¿Qué consejos le da?
-Todavía hay que analizar mucho la campaña, que tiene una característica extraña, que tiene una dimensión nacional e internacional, diría, por la forma en que Kirchner nacionalizó y casi internacionalizó algo que era una simple elección de renovación parlamentaria. Se convirtió casi en un plebiscito sobre los modelos de izquierda de América latina. El reto para De Narváez es inusual. En las encuestas está bien situado. Es un mano a mano entre Kirchner y De Narváez. Francisco es inteligente, sin mucha experiencia en política, muy trabajador. Es un buen candidato y también tiene la característica que tenía Macri en 2005: es distinto. Es lo contrario de los políticos tradicionales.
-Sin embargo, De Narváez se está juntando con viejos dirigentes, duhaldistas. ¿Eso no afecta su imagen?
-No es una buena idea la relación con los viejos políticos, pero tampoco en un distrito como la provincia de Buenos Aires, que es totalmente distinta de la Capital, que tiene prácticas políticas clientelares, prácticas de punteros, se puede hacer una política demasiado nueva. Buenos Aires era ideal para hacer una nueva política porque es la ciudad más sofisticada de América latina. Cuando vamos a la provincias uno tiene que manejarse en zonas más latinoamericanas y menos europeas que esta ciudad.
-¿Lo puede afectar a De Narváez la denuncia judicial por sus supuestas llamadas a un narcotraficante?
-Muy poco. La gente suele dar poca importancia a las denuncias que se hacen justo cuando comienzan las campañas. "Si ocurrió en 2006, ¿por qué esperan tres años para que justo cuando comienza la campaña salga el tema?", pueden decir. La gente no es boba. Ya hubo algún otro caso, como con Enrique Olivera en 2005. La gente suele creer poco en los políticos, y en las campañas no les cree nada.
-¿Qué lee en el viraje en la campaña de Néstor Kirchner, que pasó de pronosticar el regreso a 2001 a mostrarse moderado y en contacto con la gente?
-Está haciendo lo correcto. La gente estaba cansada del discurso violento, prepotente, y quiere líderes más humanos y menos mesiánicos. Eso de estar con la gente es correcto. Está actuando bien.
-Usted lo elogió públicamente cuando era presidente, pero, ¿qué piensa ahora de este Kirchner que parece haber perdido la brújula política?
-Kirchner gobernó en una etapa en la que el país tenía una crisis económica muy fuerte y se veía que él ayudaba a la gente a salir de esa situación. La gente se bancaba cualquier cosa. Pasa en Venezuela con Chávez: no importa si es de izquierda o de derecha, si se cree Bolívar, "El Che" o el Príncipe de Asturias, mientras haya tanta plata repartida está bien. Ahora, cuando deja de haber plata, la gente se pregunta qué pasa. El gran problema de Kirchner fue su éxito económico. Mientras la Argentina estaba con el agua al cuello, se aguantaba un gobierno de sus características porque era eficiente en lo económico. Pero cuando la economía mejoró, porque ahora no hay una situación angustiante, más allá de los efectos de la crisis, la gente dijo: "Yo ya estoy comiendo, pero ahora quiero que me respeten, que me escuchen, que haya pluralismo, que haya más derechos". Algunos autoritarismos que se bancaban en la crisis pasaron ahora a ser insoportables.
-¿Usted fue el responsable de que Macri cantara canciones de Queen?
-No fui el responsable, pero me pareció muy bien (risas). Me encanta Queen.
-Por más que desafine?
-Sí, fue muy espontáneo. Por eso desafinó tanto. La gente quiere eso: líderes que sean humanos y que también canten mal. ¿Por que uno debe cantar sólo si canta bien?
-¿No le quita seriedad?
-Al contrario, lo humaniza. Además, tengo mucho miedo de los seres humanos que se creen divinos, portadores de un gran mensaje o cosas por el estilo. Así es como Stalin mató a 30 millones de personas o Hitler a otras tantas. Prefiero dirigentes que sean honestos, comprometidos y normales. No portadores de mensajes divinos. Porque cuando se mezcla la divinidad con la política siempre hay miles de muertos.
-Usted aseguró que a Macri no le cobra por su trabajo, pero ¿es cierto que a la candidata paraguaya Blanca Ovelar le cobró 50.000 dólares por día?
-Nooo, es exagerado. Hay países en donde se cobra mucho y en otros, poco. Y hay algunos en los que trabajamos a pérdida porque mi empresa, Informe Confidencial, es una organización no gubernamental creada para fortalecer la democracia. Parte del dinero que ganamos, por ejemplo, lo invertimos para promover minorías en la política. Por estatuto, no podemos asesorar a una persona que proponga ideas excluyentes, racistas. Soy un admirador de [Michel] Foucault. En algún momento a él le preguntaron por sus contradicciones como epistemólogo. Y dijo: "No soy un epistemólogo sino un arqueólogo. Escribo sobre la arqueología del saber, quiero ver la coherencia de los conceptos en los distintos momentos, no me interesa mucho el contenido". Me encantó la idea de Foucault. El era un genio y yo, un pobre ciudadano. Me siento una especie de arqueólogo de la política también. Me encanta comprender las lógicas de cómo surge y se mantiene el poder en las distintas circunstancias de América latina. Lo de Paraguay me pareció maravilloso: Blanca Ovelar era una candidata estupenda, fue una campaña preciosa, pero [Nicanor] Duarte Frutos fue entusiasta e hizo todos los deberes.
-Ahora, en Paraguay, ¿qué le aconsejaría al presidente Lugo?
-Que la Iglesia tendría que repensar un poco sus posturas anticonceptivas. Por lo visto, la meten en problemas (risas).
MANO A MANO
Lo imaginaba más semejante a un tecnócrata, a un experto en marketing de escritorio, de laboratorio. Pero a su sólida formación, Jaime Durán Barba le agrega un olfato político basado, más allá de cualquier conocimiento adquirido, en la experiencia. No sólo en la de candidatos de otros países, sino también en la propia. Este ecuatoriano que ama Buenos Aires fue un militante de izquierda que llegó aquí atraído por el peronismo y que convirtió su propia transformación ideológica en una aliada de su actual condición de consultor todoterreno. Curiosamente, o no, relativiza el papel de asesores como él y realza a los políticos que escuchan los consejos pero deciden por sí mismos. Es un fanático de Internet y se queja de que los dirigentes de más de 50 años no saben navegar en la web. También, de que pocos se animan a incorporar en su discurso temas que preocupan a los jóvenes, como el sexo. En ese sentido, es difícil imaginarlo con nuestros tradicionales dirigentes. Aun con los menos convencionales. Y sobre todo, por ejemplo, cuando admitió que tuvo que intervenir para cambiarle a Macri su imagen de "niño rico", agresivo y de derecha. Quizá eso le cueste alguna reprimenda del jefe de gobierno porteño, por más que luego haya elogiado la decisión de Macri de cantar temas de Queen, aunque desafine, porque es bueno. No para los oídos, claro está.
Fuente: La Nación


BBC Mundo
A las 12 elecciones presidenciales que se llevaron a cabo en los últimos meses, se le suman las campañas electorales que llevaron a los candidatos a la victoria -o a la derrota.
Para analizar las tendencias en comunicación política a nivel regional, los casos más particulares y los desafíos de la comunicación política en la región a futuro, BBC Mundo habló con tres especialistas del área.
Bello ve algunas marcadas diferencias entre las campañas de este año en la región.
Por ejemplo, menciona a Costa Rica, Honduras y Nicaragua como países donde las campañas fueron más tradicionales, con grandes eventos y caravanas, y menos uso de tecnologías y segmentación del electorado como sucedió en la campaña de México.
El consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba -uno de los más reconocidos expertos latinoamericanos en el tema- acepta que hay diversidades dentro de las prácticas de campaña de la región, pero las une el hecho de que últimamente todas ellas "se caracterizan por el bajísimo interés de los electores en temas estrictamente ideológicos; la gente está buscando cosas más pragmáticas y quiere vivir mejor."
Por su parte, el consultor español Antonio Sola -con amplia experiencia en América Latina- ve una clara diferencia entre la forma de hacer campañas que tienen los candidatos de izquierda o derecha, una división que se hizo aún más patente durante este año.
"Hoy las campañas buscan nichos de mercado muy específicos, y ahí se nota la diferencia de una buena campaña, de quien puede presentar bien a un candidato en el momento oportuno para que 'enganche' con el electorado", explica Sola.
Además, agrega Durán Barba, "el elector no es un ente político puro. Es un ser humano que camina por
El trabajo de los consultores, explica, es "entender la coversación de los latinoamericanos de cada país y lograr que lo que nosotros hacemos sea objeto de esas conversaciones": que discutan el desempeño de su candidato en un debate o que comenten un anuncio televisivo.
Influencias
Más allá de que los tres coinciden en que la consultoría política local se ha desarrollado mucho en los últimos tiempo, Bello cree que "el consultor extranjero trae una experiencia que no existe en el país y una visión estratégica que no está contaminada por el medio ambiente local, lo que quizás es su principal ventaja."
Históricamente, la influencia de las prácticas de Estados Unidos en términos de práctica de campañas ha sido notable, no sólo en la importación de técnicas sino también en la presencia de consultores estadounidenses como Dick Morris -ex asesor de Bill Clinton- en varias campañas electorales de los últimos años.
"Hay un hecho real. Estados Unidos está en una elección permanente, y por eso se han desarrollado las técnicas de una manera enorme (y) los consultores latinos estamos todos formados y en contacto con EE.UU.", explica Durán Barba.
Por ello, cada vez más las campañas en América Latina presentan características típicas de las elecciones en el país del norte.
"La campaña de Calderón fue muy parecida a lo que podría haber sido cualquier campaña de las elecciones legislativas de EE.UU., que se veía en el tema de comunicación negativa, el estilo de disminuir al oponente en la propia comunicación para resaltar su característica personal positiva", explica Bello.
Mientras tanto, Solá afirma que esta influencia está en descenso.
"No se puede negar la influencia que los consultores de Estados Unidos han tenido en este campo, pero han perdido mucho peso específico y presencia en la organización y estrategia de muchas de las campañas políticas que se suceden hoy en América".

El caso de México
Los consultores entrevistados están de acuerdo en que la elección presidencial de México es la que resulta más desatcable de todas las campañas de los últimos meses, no sólo por sus dimensiones sino también por las estrategias utlizados por ambos candidatos.
"Hubo un enorme ataque por parte del PAN y del PRI en contra de López Obrador", agrega Bello. "El socavamiento que le hizo esta publicidad negativa funcionó".
Durán Barba -quien, como Sola, participó de la campaña de Calderón- dice que esa negatividad, a veces, puede resultar contraproducente.
"Una de las inquietudes que tuvimos en la elección mexicana era que algunos elementos negativos de la campaña de Felipe iban a exacerbar al electorado del Distrito Federal mexicano haciendo menos gobernable al país", asegura.
"Creo que desafortunadamente esa predicción que hicimos se ha cumplido y que no fue necesario tanto negativismo que incite a esa situación difícil que vive México y va a vivir en los próximos meses", agrega.
Según Sola, la campaña de Calderón se enfrentaba a desafíos muy difíciles.
"Era una elección muy cuesta arriba con un candidato de la izquierda bastante bien posicionado, que nos hizo llevar a cabo estrategias muy innovadoras y muy firmes dentro del marketing electoral", asegura.
El logro de la campaña de Calderón, afirma el consultor español, fue identificarlo como "el presidente del empleo", así como Álvaro Uribe, en su primer elección presidencial, usó el slogan "Mano firme, corazón valiente" para definir su posición respecto a la guerrilla.
Por otro lado, la campaña del Partido de
Sin embargo, la académica explica que los dirigentes de campaña de López Obrador "quizás no fueron capaces de modificar su estrategia al final del proceso, cuando se dio todo el proceso de ataques en contra de ellos".
Mientras que, según Bello, México tiene una de las campañas más caras del mundo, hay otros países de la región -como Costa Rica- donde la ley de financiamiento es muy clara y el Estado provee fondos de acuerdo a los votos, en el sistema de crédito electoral.
Desafíos
Bello al mismo tiempo destaca que las campañas de los tres principales candidatos a la presidencia mexicana "se pasaron de la cantidad de dinero que la ley les permite invertir para la campaña electoral" y no se ha tomado hasta ahora ninguna acción judicial al respecto.
"Los desafíos en el tema de financiamiento de campañas son enormes", asegura.
"Hace falta confianza tanto de parte de los donantes como de los electores en términos de transparencia y que la información que se hará pública del proceso de donación a un partido político no se vaya a usar en detrimento de la persona que haya donado" dice el experto, lo que hace que reine "miedo" entre los posibles donantes.
¿Y cuáles son los desafíos que enfrentan los practicantes de la consultoría política en la región?
"Los consultores actuales estamos ante el gran desafío del uso de medios electrónicos para hacer campañas electorales -desde luego Internet- pero también los teléfonos celulares con mensajes de texto", explica Durán Barba.
"Debemos buscar otro tipo de militancia virtual en la cual la persona que simpatiza con un candidato pueda desde la red ayudarlo, porque nuevos jóvenes están mas interesados en Internet que ir a una manifestación", concluye.

El ecuatoriano Jaime Durán Barba es algo así como un Dick Morris latinoamericano. Asesora en imagen a Mauricio Macri desde hace algunos años y fue el mentor del "salto al bache" en la campaña legislativa de 2005; allí, el presidente de Boca aparecía sorteando pozos en las calles porteñas, como una demostración, en clave de show mediático, de la ineficiencia de Aníbal Ibarra, su rival del año pasado.
Convengamos en que a Macri no le fue nada mal en la última vuelta electoral: salió primero. Y a Durán Barba tampoco le va nada mal este año: sus dos clientes más famosos, candidatos presidenciales ambos, con sesgo de centroderecha, el presidente electo de México, Felipe Calderón, y el candidato ecuatoriano, el millonario Alvaro Noboa, se impusieron en las elecciones de sus respectivos países.
La vida de Durán Barba es novelesca. Vivió y estudió en la Argentina en los setenta; llegó a enamorarse del peronismo de izquierda de aquellos años y como militante de la JP estuvo entre los jóvenes que fueron a buscar a Perón a Ezeiza, en su trágico regreso al país.
"Todo ha cambiado desde entonces, menos los políticos, que siguen diciendo las mismas cosas desde hace 50 años. No se dan cuenta de que a la actual generación de votantes le importa como tema político central el sexo. A un pibe le inquieta más que su pareja quede embarazada que cómo paga la Argentina su deuda externa. De allí que le importa saber si el candidato aprobará o no la píldora del día después, o si está a favor o en contra de la educación sexual. Esta sociedad nueva, con el reinado de Internet, nos ha llevado a una erotización del mundo. Y es en ese plano donde se están definiendo nuevas izquierdas y derechas."
- Pero los políticos están muy lejos de abrir esos debates, aunque también es cierto que hemos tenido temas bastante más urgentes en la Argentina a partir de 2001 .
-Son debates que todavía no se han incorporado en América latina, no sólo en la Argentina. Los políticos mayores de 50 años no fijan su posición frente al aborto, los homosexuales o la necesidad o no de casarse para formar pareja. Tienen miedo de hablar de sexo; creen que no es de buen gusto; que no es importante. Hasta ahora, había que hablar del "Che" Guevara.
- ¿Y usted lo va a alentar a Macri para que vaya en ese sentido?
-Cada candidato recorre su camino y tiene su estilo. Hay toda una caricatura que se ha armado del asesor, que trata a su cliente como si fuera una marioneta. Esto no es así. Es más, yo no trabajo con políticos sin personalidad. Con Mauricio charlamos; él es un hombre muy inteligente, que sabe escuchar y escucha, pero también discute mucho. Yo planteo opciones y él decide. Un asesor nunca debe imponer sus puntos de vista.
- Es algo así como un psicólogo, digamos .-Si, me voy acercando a eso
- Hay gente que ve en Macri un costado frívolo. De hecho, ésa es la grieta que aprovecha el oficialismo para llamarlo despectivamente "Mauri" o mandarlo a Estados Unidos, ¿cómo se arregla eso?
-Pues, ¡vamos! Yo creo que eso es sensacional.
- ¿Qué cosa es sensacional, ser frívolo?-Macri no es un tipo acartonado, como podría serlo -con el debido respeto- Lavagna. Y esa es, precisamente, su fuerza, como lo es, también, en Telerman. La gente quiere políticos creativos, diversos, no confrontativos. Eso los pone en el siglo XXI.
- ¿En cuánto lo ayuda a Macri, en nuestra sociedad, su estilo de escasa confrontación?
-En mucho. El estilo confrontativo puede dar rédito, pero es provisorio y finalmente es un problema. Forma parte de la sociedad machista antigua, que empezó a morir en los 50. A partir de entonces, la sociedad occidental se hizo femenina.
- ¿Confrontar es machista?-Si, claro, tiene que ver con la pelea de los machos alfa, que se disputaban la hegemonía a mordiscos. Eso sucedió desde nuestros antepasados, los homínidos, hasta que la mujer y sus valores se incorporaron al mundo público. Desde entonces, muchos valores machistas se vienen derrumbando. Y si antes era prestigioso ser cazador; hoy es prestigioso ser ecologista. Si antes era muy macho un niño que golpeaba a todos los demás, hoy, cuando golpea al segundo niño, va al psicólogo.
- Pero mire que a nuestro presidente no le está yendo nada mal como macho alfa...
-Porque estamos en la transición, y todavía hay machos alfa que tienen éxito. Pero si se asoma otro, con una propuesta muy positiva, muy moderna, va a empezar a empatar con los nuevos electores. Sobre todo, con las mujeres y los jóvenes.
- Entonces, usted le aconseja a Macri que no ataque al Gobierno.
-En principio, sí. Gana el candidato que más soluciona los problemas de la gente, no el que más muerde a los otros machos alfa. Además, estamos ante un presidente con una enorme popularidad y que, encima, es buen comunicador. La gente piensa: ¿odia al tipo que a mí me cae bien? No es una buena idea: puede generar un efecto adverso.
- Caramba, ¿y qué piensa hacer, entonces, con Macri, en semejante contexto?
-(Pensativo) Esa es la pregunta del millón Yo creo que Macri tiene un espacio importante, pero a la vez, en el 2007, enfrentará un gran desafío, porque Kirchner tiene altísimas posibilidades de ser reelegido. Claro que en política nada está firmado nunca. En Ecuador, Correa ya estaba gobernando, y salió segundo (NdR: en Ecuador está pendiente el ballotage).
- La oposición está debatiendo si se une o no en 2007. Macri es partidario de no amontonarse, ¿usted qué le aconseja al respecto?
-Antes, quiero aclarar que yo no tengo la misma ideología que Macri, ni siempre comparto la forma de pensar de mis clientes. Con Mauricio coincidimos en algunas cosas y en otras, no. En este caso, coincidimos. Si lo que articula a un montón de políticos es fastidiar a Kirchner, no es una buena propuesta. Sobre todo porque a la mayoría no le interesa destruir a su presidente, y menos a éste. El eje siempre es que la gente sienta que los gobernantes pueden servirles. Ahora, si se forma una coalición coherente, de personas que tienen una propuesta capaz de ofrecer muy buenas soluciones, bueno, eso va a tener sentido.
- Usted antes decía que Kirchner es un buen comunicador, ¿por qué?
-Bueno, por ejemplo, cuando pagó la deuda con el Fondo, desde el punto de vista de los economistas puede ser discutible, pero para el ciudadano común de América latina, que es la inmensa mayoría, la Argentina pagó toda su deuda externa, cosa que no es cierta, pero no importa: como imagen del Gobierno, es buenísima.
- O sea que lo importante, según los asesores de imagen, no es lo que pasa realmente sino lo que parece que pasa.
-A ver El buen funcionamiento de la economía no produce, automáticamente, réditos políticos. Fíjese el caso de Alejandro Toledo, en Perú: la economía peruana creció espectacularmente durante su presidencia y, sin embargo, fue uno de los presidentes más impopulares. ¿Por qué? Porque no sabía comunicarlo y llegó al récord de tener sólo el siete por ciento de aceptación popular.
Es amigo y fue asesor del ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, "uno de los comunicadores políticos más espectaculares de los últimos tiempos", según Durán. Mockus posó totalmente desnudo, sentado sobre una piedra como "El Pensador" de Rodin, para su foto oficial de la muy conservadora capital colombiana.
- No me diga que se viene Macri posando desnudo para la campaña de 2007.
-(Se ríe a carcajadas) No; no. Cada cual con su estilo. Creo que a Macri le viene bien ser Macri.
- ¿Y cuánto le paga por su trabajo?-Con Mauricio somos amigos, no hay, digamos, una relación contractual.
- No esperará que creamos que trabaja gratis para Macri, ¿o sí?
-Es que no es un acuerdo convencional Mauricio me paga los viajes, los hoteles
- Bueno, ya que no nos quiere contar, lo llevo a un plano más general, ¿cuánto cuesta una campaña electoral para un asesor de su nivel?
-De cero a un millón de dólares.
- Ahora, Durán, este abordaje de las campañas, ¿no convierte a la politica en un mero show mediático, sin contenido?
-¿Y por qué la política tiene que ser un entierro?
- Un entierro, no, pero de ahí a entronizar la imagen a costa del contenido hay una gran distancia.
-En nuestra profesión tratamos de comunicarnos con los electores comunes. En las campañas, el votante que más nos interesa es el menos instruido. Una persona que lee el editorial de LA NACION no nos interesa para nada porque ya está decidido.
- A esos no los define que Macri salte un bache.
-No; ni que Kirchner haga una gran propuesta: son los votos duros; el electorado informado, que no es más que el diez por ciento en América latina.
- ¿Y el resto? ¿Qué mueve a votar a la mayoría?
-Imágenes y sentimientos; no vota con su cabeza. Aunque, ojo, tampoco los intelectuales, ni los informados, votan con su cabeza. No existen las decisiones frías, racionales. En la política hay sentimientos muy fuertes en juego. Cuando un socialista y un capitalista discutían no decidían qué es mejor en base a libros; discutían fe. Uno primero es católico y después se entera en qué hay que creer para serlo. En las generaciones pasadas, un gorila nunca veía bien a un peronista y viceversa. La gente ha votado por amor a Péron.
- Pero no votaría por amor a Macri, ¿o sí?
-No crea; Macri, a favor o en contra, genera pasiones. Hay gente que detesta a Macri y hay otra a la que le fascina: es un candidato que polariza. Y Boca lo ayuda mucho para eso.
- ¿Es bueno que polarice?-Claro que sí. El drama sería que no generara reacciones ni a favor ni en contra. En ese caso, tendría las mismas chances de ser presidente que mi abuelita.
- ¿Usted le aconseja que se presente en la ciudad o a nivel nacional?
-Esa es una decisión muy de él. Creo que son dos caminos igualmente posibles.
- En el caso de que Macri ganara en la ciudad, ¿no sería complicado gestionar con un gobierno nacional en contra, que además intentaría, a toda costa, frenar la aparición de un polo opositor?
-En ese caso, Kirchner también saldría dañado. Es más, estoy seguro de que, si hiciéramos la pregunta, la mayoría querría que Macri y Kirchner fueran aliados para que resolvieran los problemas de la gente. Al ciudadano común, cualquier otra cosa, le resulta muy secundaria.
Por Laura Di Marco
Fuente: La Nación