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Imagen BBC
El candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) reúne todos los requisitos del político con experiencia: título universitario (ingeniero graduado en la universidad de Sao Paulo), inquietud política desde la juventud (líder estudiantil, pasó 14 años en el exilio durante la dictadura militar) y desempeño de distintas y variadas funciones públicas (ha sido secretario del Gobierno de Sao Paulo, diputado nacional, senador y ministro). Un currículum que en nada se parece al de su rival 'trabalhista'.
Pero a pesar de su valía política, el sucesor de Fernando Henrique Cardoso en la candidatura a la presidencia no logró encabezar los sondeos. Y es que el principal contrincante de Lula partía con la desventaja de la impopularidad lograda durante su gestión como ministro de Sanidad. Los brasileños recordaban más su incapacidad para combatir la epidemia de dengue que a principios de 2002 azotó el país que la dura pelea que mantuvo con la Administración estadounidense en defensa de una ley de medicamentos genéricos. El electorado, que responsabiliza al Gobierno del grave deterioro económico, mostró su descontento castigando a Serra en las urnas, como ya lo hizo en las encuestas.
EL ESLOGAN:
«Nada contra la estabilidad, todo contra la desigualdad».
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«Si existen 20 brasileños con cualidades para llegar al Palacio de Planalto, yo estoy entre ellos». Es una de las frases más populares del líder del Partido Popular Socialista (PPS), utilizada hasta la saciedad en 1998 en su primer intento de conquistar la presidencia de Brasil.
Con sólo 44 años, Ciro Gomes es un político que derrocha seguridad y confianza -sus más allegados ensalzan su capacidad para liderar y seducir-. En esta campaña, se presentó ante los brasileños como la alternativa al continuismo de Serra y a la inexperiencia política de Lula.
Su trayectoria política, sin duda meteórica, pasa por todos los colores: en la década de los 70, militó, primero, en grupos estudiantiles relacionados con la izquierda católica y, después, con la derecha social-demócrata. En 1982, con sólo 24 años, fue elegido diputado por el derechista PDS, y en 1986 vuelve a ser diputado, pero por el Partido del Movimiento Democrático (el PMDB que encabeza hoy Rita Camata, aliada de José Serra). En 1988, se convierte en el gobernador más joven de la historia brasileña como candidato del Partido de la Social Democracia (PSDB), cargo que dejó a petición del presidente Itamar Franco para asumir la cartera de Hacienda. Esta vez, encabezaba la candidatura del Frente Trabalhista (PPS/PDT/PTB) a la presidencia del país.
EL ESLOGAN:
«El cambio con seguridad».
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Fuente: http://www.elmundo.es/


"No quiero que esto se confunda con un acto político, quiero transmitirles los fundamentos de mi decisión. Presento mi renuncia indeclinable a la vicepresidencia para poder decir con libertad lo que siento y lo que pienso y, al mismo tiempo, para no perjudicar al Presidente y alterar la vida institucional, sobre todo en una etapa donde la mayoría de la gente, nuestra gente, sufre una situación difícil en lo laboral y lo social. La Argentina necesita confianza interna y externa para volver a crecer.
"Voy a seguir defendiendo el proyecto de la Alianza y a nuestro gobierno. Voy a seguir bregando por las cosas que le prometimos a la gente el 24 de octubre del año pasado. Quiero con este gesto, con mi renuncia, alejar las interpretaciones internistas o de lucha por el poder. Soy leal al Presidente y esto tiene que ir de la mano con la lealtad a mis convicciones, a la de mi fuerza política y a los compromisos con la ciudadanía que nos votó.
"De aquí que mi renuncia debe tomarse como un acto de lealtad, no soy parte de ninguna pulseada por el poder, no me empuja ningún ánimo de debilitar la figura presidencial, siempre tuve presente, muy presente, que las expectativas de nuestro pueblo se centran en la figura de nuestro Presidente. Así lo entendí desde que fui nominado en la fórmula y así lo sigo y lo seguiré entendiendo. También sé que el cargo de vicepresidente no permite mayores desacuerdos con un tema tan sensible como el de los sobornos en el Senado.
"No renuncio a la lucha, renuncio a un cargo por el que me ha honrado la ciudadanía. Fundé una fuerza nueva para entre otras cosas cambiar drásticamente la forma de hacer política de este país, nuestro país. Estoy convencido de que estamos ante una crisis terminal en la manera de hacer política de la relación entre el poder político y el poder económico y del vínculo entre la política y la gente.
"Lo vengo sosteniendo no desde ahora, sino desde hace más de 10 años cuando me fui del Partido Justicialista. Parece paradójico y a la vez resulta cada vez más chocante, cuanto más avanza la pobreza, la desocupación, el escepticismo y la apatía, desde no pocos lugares se responde con dinero negro, compra y venta de leyes, más pragmatismo y más protagonismo para quienes operan en la política como si fuera un gran negocio para pocos. Esta realidad no acepta medias tintas, no se puede tratar el cáncer con aspirinas. Ni alcanzan los discursos que remiten a la acción de la Justicia en la cual muchos de los que deben investigar los actos de corrupción difícilmente podrían soportar una investigación a fondo sobre sus patrimonios.
"Esta situación debe enfrentarse con una enorme cuota de coraje y decisión. O se está con lo viejo que debe morir o se lucha por lo nuevo que esta crisis debe ayudar a alumbrar. Atravesamos dos crisis los argentinos: la crisis política-social-moral y la crisis económica. Para combatir la primera, se manifestó que los senadores que protagonizaron las decisiones de los últimos años del Senado debían renunciar. Lejos de ello, han intentado la política del avestruz, se han atornillado a las bancas y a los cargos.
"Y ahora seguramente se ampararán como ya lo han señalado públicamente algunos en las decisiones del Presidente para decir que nada ha pasado. Confío en que mi renuncia contribuya a que tomen las decisiones que la sociedad y la gente espera, que se den cuenta que deben hacer gestos, que aun en la decadencia los acerque a un nivel de dignidad que no tuvieron en el ejercicio de la función.
"Nunca pretendí ocupar el lugar de la Justicia, no he culpado a nadie judicialmente, no es mi función. Eso sí, pedí gestos políticos contundentes, que den cuentan de lo que piensa, siente y demanda la mayoría de la gente. Muchos senadores creyeron que el conflicto se dirimía en términos personales. No quisieron darse cuenta de que su desprestigio es ante nuestros compatriotas. No se enfrentan conmigo, están enfrentados con la gente.
"Respeto las determinaciones del Presidente. Sin embargo, no puedo acompañarlas pasivamente o en silencio, porque son contradictorias con las decisiones que vengo reclamando en el Senado de la Nación. Sigo teniendo la convicción de que hacer gestos políticos fuertes es lo que está esperando la sociedad para resolver la crisis política. Por último, nadie debe entender que esta renuncia significa que voy a abandonar mis compromisos y responsabilidades.
"Voy a seguir trabajando sin descanso por los valores y contenidos que fundaron la Alianza, porque constituyen la garantía de cumplir con el contrato social y ético que establecimos con la mayoría de nuestro pueblo el 24 de octubre de 1999.
"Muchas gracias... voy a decirles a todos mis compatriotas que no se necesita ser vicepresidente para luchar por una Argentina mejor, para luchar por lo que hemos soñado, para luchar por lo que sentimos. Y quiero decirle a mucha gente que me dijo o que me puede decir que no renuncie, que voy a seguir peleando por los mismos ideales que peleé en mi vida, construir una nación más autónoma, construir una sociedad más justa, más igualitaria, lo voy a hacer desde el llano, con la misma voluntad, con la misma vocación y la misma firmeza y el mismo compromiso que tuve en mi larga vida militante.
"Voy a seguir defendiendo la Alianza, para que siga siendo el instrumento que pueda mejorarle la vida a los argentinos, porque eso es lo importante. Todo lo demás es anécdota, importante es que cumplamos con lo que le dijimos a la gente, que mejoremos su vida, su nivel de ingresos, su dignidad, su participación. Siempre he creído que para lograr estas condiciones teníamos que tener otra política. Me da mucha vergüenza que un joven de 16, 17 o 18 años sienta que la política es similar al delito, sientan que los que hacemos política y los que tenemos cargos, los tenemos para incrementar nuestro patrimonio. Me da mucha vergüenza que se siga promocionando a figuras que son las responsables de que la gente asocie la política al delito. No lo vamos a permitir y vamos a seguir luchando para cambiar esta situación".



Todo político se maquilla
-¿Cómo encara el tema de la falta de credibilidad de los políticos?
-Como lo encara Chacho Alvarez: tratando de ser lo más coherente posible, demostrando que lo que hacemos tiene que ver con nuestro discurso. Lo que decimos está pegado a nuestros actos, podemos caminar por la calle y seguimos siendo nosotros. Estoy convencida de que la política, finalmente, instalará un tipo especial de ética.
-¿La política tiene una ética especial?
-No sé, al menos tiene una principal, que es tan simple como esto: tratar de hacer feliz a la gente y que los políticos eliminemos el doble discurso.
-¿Condiciona saber que el modelo económico prácticamente no se va a poder tocar?
-Sí, claro que condiciona, pero hay otros estímulos. Por ejemplo, empezar a usar bien los recursos que se utilizaron mal.
-Es común escuchar que las mujeres que llegan a su posición tienen que empezar a actuar como hombres. ¿Esto le ocurrió? Asimismo, ¿los hombres en la política se feminizan?
-Por lo pronto, todos tienen que maquillarse... (Se ríe.) No, en serio. Esto que decís tiene que ver con la percepción clásica, sobre qué es masculino y qué es femenino. Se supone que el hombre es duro, que la mujer está ligada al sentimiento; que el hombre está más inclinado a la ejecución y a la gestión, y que la mujer en política será útil cuando desarrolla temas sociales o de asistencia. Todo es un gran prejuicio. Pienso en hombres como mi marido, mi hijo, mis amigos, a los que les sobran sentimientos. Y si debo responder por mí, el dolor me sigue tocando, me importan los temas de siempre, pero, además, quiero gobernar y no me tengo que afeitar los bigotes todos los días.
-Hablando de experiencias cotidianas, ¿En qué circunstancias se dio cuenta de que era un personaje público? ¿Cuánto cambió su vida por eso?
-Me di cuenta hace bastante, pero todavía me cuesta. Todavía, porque me gusta mucho hacerlo, sigo yendo al supermercado y creo que la mejor técnica es caminar muy ligero. Pero ya es inútil. Me paran, se asombran ("¡Ah!, usted también compra..."; "¿Qué, viene a ver los precios?"), me gritan cosas lindas, me alientan, me piden autógrafos, les llama la atención que sea tan alta y a veces, en los actos, después de una tarde entera de besos siento que la cara se me cae. Lo mejor de ser un personaje público es que, siempre y cuando no te la creas, eso te carga de energía. Que enfrente tuyo alguien se sienta interpretado por tus palabras y te diga: "Usted habla y dice lo que yo pienso" es algo impagable.
-Si tuviera que elegir un hecho, un personaje, algo que llegó desde algún lado el día en que se decidió a trabajar en política, ¿qué elegiría?
-Mi vida prueba que lo mío fue distinto a lo de cualquier político que desde joven dijo: elijo la política, quiero ser presidente. Yo iba para otro lado absolutamente distinto y de pronto me marca la desaparición de mi hijo Pablo. Pero si estoy en este lugar es porque pude comprender políticamente lo que significó esa desaparición. Hubo un día en que dejé de plantearme ¿por qué a mí? ¿Por qué a Pablo? Y pude decirlo de otros modos: ¿por qué no iba a ser así? ¿Por qué no a mí? Comprendí ese día que Pablo era otra víctima más de algo mucho más grande y general, que abarcaba a otras muchas personas. Otra cosa que me pasa es que no tengo modelos. No alcanza con pensar en Alicia Moreau de Justo o con decir Eva Perón, porque lo de ellas sucedió en otras épocas. No hay, por más que lo busquemos, antecedentes de una mujer que haya llegado a pelear un puesto ejecutivo tan importante, compitiendo por sí misma, como es mi caso.
-Le tocó ganar en una cantidad de elecciones, pero perdió con De
-Si me lo preguntás a título personal, perder duele, eso hay que admitirlo. Pero para mí no es una catástrofe. Lo único que a mí me sacó verdaderamente de quicio y me puso al borde de la locura fue no haberle podido salvar la vida a mi hijo. A partir de eso empecé a tener más exacta noción de cuáles eran las prioridades de mi vida. Antes de que ocurriera lo de Pablo era capaz de hacerme un mundo porque se me rompía un caño de agua. Desde entonces, lo que hago es buscar la llave maestra y cerrarla para que no se me inunde todo.
-¿Qué es ser progresista, hoy?
-Hoy, ser progresista es hacer un gobierno que aleje a
-¿Hay una Argentina desdentada?
-Eso: desdentada. Progresismo hoy es evitar que siga creciendo el número de desocupados o de excluidos o que si en el conurbano hay entre 350.000 y 400.000 adolescentes que no estudian ni trabajan por falta de oportunidades, pensemos en cómo los vamos a contener y ayudar. Progresismo ya no son las grandes ideas del pasado, irrealizables, sino tratar de solucionarle las cosas concretas a la gente común.Y encontrar que por ahí están las grandes ideas del momento.
-¿Qué cosas de las que, en alguna ocasión, haya dicho que eran intolerables se encontró tolerando dentro de la actividad política?
-Yo dije muchas veces: hay gente con la que nunca me voy a juntar. Hasta que me di cuenta de que si no me juntaba o si no toleraba el mismo espacio, no tendría manera de armar los nuevos espacios que se necesitaban. Evitame personalizar, no quisiera hacerlo, pero sí puedo decirte que nunca imaginé que compartiría el recinto de
-Lo sucio es la politiquería, o sea, utilizar la legitimidad que te dan unos votos legalmente obtenidos para comenzar a actuar en beneficio propio, de grupos cercanos o de grandes maquinarias electoralistas. Pero creo que la gente se da cuenta, porque hasta el aviso de De
-La biografía suya dice que desde los 13 años juega a los naipes. Seguramente podría explicarme qué es la cara de póquer.
-Para la sabiduría popular tiene esa cara el que no se le mueve ningún músculo, saque la carta que saque.
-¿Para ser político hay que tener cara de póquer?
-No necesariamente. Yo soy política y a mí rápidamente se me nota en la cara todo lo que me pasa. Auyero era otro de ellos, a Chacho igual, a Alfredo Bravo le pasa lo mismo.
-¿Cuál es el político con más cara de póquer que conozca?
-Me parece que Ruckauf.
-Como de usted alguna vez se dijo que era impertinente, un publicitario se vuelve loco y propone un spot en el que empiece hablando a cámara: Dicen que soy imperti-nente... ¿Cómo lo seguiría?
-Si haberme metido en la provincia de Buenos Aires es una impertinencia, tienen razón de decir eso de mí. Todo lo que ocurre en el mundo y en
FICHA DE FILIACIÓN
Nacida en: Avellaneda en 1931. Es la mayor de las 3 hijas. Sus dos hermanas son médicas. Sobrenombre familiar: Nenuca.
Edad: 68 años.
Títulos: Profesora de francés desde 1952; profesora de instrucción cívica.
Casada con: el arquitecto Enrique Fernández Meijide, desde mayo de 1956.
Hijos: 3. María Alejandra, de 41 años, médica dermatóloga; Pablo Enrique, detenido desaparecido en
Nietos: Camila, de 8 años, y Diego, de 3, hijos de María Alejandra.
Hincha: de Racing.
1989: Se afilia por primera vez a un partido:
1991: Candidata a diputada por el Fredejuso, en
1993 (octubre): Candidata a diputada por
1995 (octubre): Candidata a senadora por el Frente País Solidario (Frepaso). Obtiene la banca con 814.621 votos (45.7 % del total).
1996 (junio): Candidata a estatuyente por el Frepaso para reformar
1997 (octubre): Gana una banca de diputada provincial y vence a Chiche Duhalde con el 48 % de los votos.
1997: Una de las fundadoras y líderes de
1998 (noviembre): Pierde las internas presidenciales frente a Fernando de
Textos: Carlos Ulanovsky
Fotografías: Daniel Pessah
Producción: Pablo Galfré
Fuente: La Nación