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Los jóvenes del PP culpan a Zapatero de haberlos dejado 'en pelotaZ'
Nuevas Generaciones lanza una campaña para denunciar que la política del Gobierno deja a los jóvenes españoles sin defensas ante la crisis.
"Zapatero nos deja en ''pelotaZ''. Es la nueva campaña con la que Nuevas Generaciones del Partido Popular denunciará la gestión de la crisis por parte del Gobierno. Los jóvenes del principal partido de la oposición consideran que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dejado a los jóvenes "en pelotaZ". Se identifican como las "principales víctimas" de la crisis económica y de la "incapacidad" del Ejecutivo para hacer frente a esta situación.
Los jóvenes españoles están sufriendo la crisis en mayor medida que los jóvenes de otros países puesto que, según Nuevas Generaciones, otros Gobiernos sí los han preparado para afrontarla y han tomado medidas efectivas.
A su juicio, los "jóvenes españoles son los más vulnerables ante la difícil situación económica que atraviesa España y esto es debido, principalmente, a que es el sector con menor poder adquisitivo. A eso, debe sumarse la subida constante de los precios y los salarios mileuristas".
Nuevas Generaciones lamenta que el presidente del Gobierno se haya reunido con los banqueros y se haya olvidado de los jóvenes emprendedores, los parados, los que quieren formar una familia o los que acuden a un banco en busca de un crédito para poner en marcha su proyecto vital.
Fuente: Cadena Ser.com




MIAMI.- El pasatiempo favorito de los analistas políticos, en estos días finales de la campaña presidencial norteamericana, es imaginar los posibles escenarios capaces de producir una sorpresiva victoria de John McCain.
El solo hecho de que esta contingencia se haya convertido en un juego de especulación en la prensa indica la considerable certidumbre que prevalece en casi todos los medios políticos de que la suerte está echada y Barack Obama será el próximo presidente.
Quien haya leído los artículos en la última semana podría tener la impresión de estar al día siguiente de los comicios. La tónica general consistió en analizar por qué fracasó la campaña de McCain y cómo gobernará Obama.
Pero la historia electoral de Estados Unidos registra algunos reveses mayúsculos, y una contienda tan excepcional como la presente podría muy bien hacerse un lugar en esa lista.
Están los comicios de 1916, cuando Woodrow Wilson resultó reelegido a pesar de que gran parte de la prensa había proclamado ganador a su rival republicano, Charles Evans Hughes. Están los de 1948, cuando la certeza de que el republicano Thomas Dewey triunfaría sobre un desprestigiado Harry Truman era tal que el Chicago Tribune tituló: ?Dewey derrota a Truman?. La foto de Byron Rollins que muestra al victorioso Truman desplegando la tapa del diario con el erróneo título se convirtió en una de las más famosas de la historia. Y está, naturalmente, la elección de 2000, cuando Al Gore ganó por más de medio millón de votos y perdió en el Colegio Electoral; así se inició la era de George W. Bush.
El primero en reconocer los peligros del triunfalismo fue el propio Obama, quien les recordó a sus partidarios la sorpresa de New Hampshire, durante las primarias, cuando Hillary Clinton resultó victoriosa pese a que las encuestas le daban a Obama un 10% de ventaja.
¿Puede darse una gran sorpresa? ¿Puede ganar McCain a pesar de que ni una sola encuesta lo favorece y el promedio de todas ellas le otorga a Obama una ventaja del 10%?
Los escenarios, en este sentido, van desde lo psicológico hasta lo surrealista. Uno de los factores que más se mencionan es el denominado ?efecto Bradley?, que alude a la inesperada derrota de Tom Bradley, candidato a gobernador de California, en 1982. Bradley era negro y, aunque las encuestas lo daban como favorito, muchos blancos que habían dicho que votarían por él lo hicieron por su rival.
El otro factor de suspenso es que el voto joven, que se espera que será considerable y favorecerá masivamente a Obama, no se produzca y, en cambio, crezca el voto de la tercera edad, que ve a McCain con simpatía.
Después están las consideraciones estadísticas, tales como que ningún demócrata que venga del norte de la línea Mason-Dixon (que demarca los estados de fronteras de Pensilvania, Virginia Occidental, Delaware y Maryland) ha sido elegido desde 1960, o que ningún demócrata que no haya ganado en las primarias por lo menos uno de los siete estados más grandes obtuvo la presidencia.
Michael Crowley, de la revista The New Republic , especula con que un triunfo de McCain en Virginia (donde Obama lleva 8 puntos de ventaja) podría arrastrar a otros estados clave como Colorado, Ohio, Missouri, Nevada y Florida.
Peggy Noonan, del Washington Post , se pregunta qué pasará si Obama comienza a perder impulso, como sucedió al final de las primarias, o si la advertencia de McCain sobre los peligros de la política impositiva de Obama comienza a ganar adeptos.
Adam Nagourney, de The New York Times , cita las imprecisiones que los propios encuestadores admiten en estas elecciones. Dicho todo esto, parece muy difícil que McCain pueda revertir lo que parece una tendencia inexorable. La última encuesta de The New York Times/CBS registra un aumento considerable de la popularidad de Obama aun entre quienes votaron a Bush en las últimas dos elecciones. Pero el ?qué pasaría si?? es siempre una pregunta inquietante.
Fuente: La Nación
republicano John McCain, pero una teoría conocida como el "Efecto Bradley" podría explicar si el resultado será completamente opuesto el día de las elecciones.
Las apreciaciones de la campaña de Obama con respecto a la superación del tema racial parecen estar fundamentadas en las encuestas de los estados sureños, tradicionalmente conservadores y con antecedentes de discriminación, como Georgia, Virginia y Carolina del Sur donde el senador de Illinois empezó a superar a McCain.
A principios de septiembre, dos jóvenes neoyorkinas, Lyra Kylston y Quinn Latimer enviaron cada una a una veintena de sus amigos un correo en forma de carta abierta que tenía como título “Algo positivo que podemos hacer" : "Amigos y compatriotas, les escribimos motivadas por el enojo y el temor que sentimos ante la nominación de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano. Creemos que esta terrible decisión (…) es una farsa peligrosa, por parte de un candidato sin antecedentes en el gobierno, que tiene una chance real de acceder al mismo"
El texto enumeraba las posiciones “temibles” de la gobernadora de Alaska contra el aborto, la libertad de expresión, el control de las armas, la separación de la Iglesia y el Estado e incluso… Los osos polares (…)
Para expresar su desacuerdo ante la decisión republicana que apuntaba a conquistar los votos femeninos, las mujeres eran invitadas a participar en el blog de las mujeres contra Sarah Palin.
Lyra Kylston de 31 años, cronista para una revista de arte decía: “Al cabo de dos días, habíamos recibido 600 mensajes, escritos por personas de todas las edades, de todos los orígenes y de todos los rincones de EEUU. Al cabo de seis días había 20 000. Al cabo de un mes, 100 000. Llegaban a veces tres por segundo, estábamos abrumadas!" (…)
La repentina aparición de Sarah Palin en la escena política no es la única responsable de la irrupción de las mujeres en la campaña electoral. “En términos de atención, de movilización, de debates en torno a temas que las conciernen, esta elección es absolutamente sin precedentes!” se regocija Susan Carroll, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Rutgers (New Jersey) y de CAWP (Center for American Women and Politics). “Los candidatos al fin han comprendido que ese electorado es crucial: las mujeres votan más que los hombres (60,1% contra un 56,3% en 2004).”
Las mujeres se han inscrito a las listas electorales más masivamente que los hombres en este año, que registra niveles récord de inscripciones, el número de electoras podría sobrepasar los cerca de 9 millones de electores. Según afirma Susan Carrol, “su rol será clave en el resultado de la contienda presidencial”. Existe lo que los académicos llaman un “gender gap”, una
diferencia en las preferencias electorales expresadas por los hombres y por las mujeres.
La brecha apareció por primera vez en 1980, año en que el republicano Ronald Reagan fue elegido por una mayoría de hombres (8 puntos de diferencia en relación con las mujeres). La misma varía en cada elección: 4 puntos de diferencia entre electoras (mayoritarias) de Bill Clinton en 1992 y sus electores; 11 puntos en 1996, 7 puntos de diferencia entre los electores (mayoritarios) de George W. Bush en 2004 y sus electoras. Es un hecho: “las mujeres tienen más tendencia que los hombres a votar por el Partido Demócrata”.
Los analisis de intención de voto para el 4 de noviembre lo confirman, el candidato republicano McCain parece estar perdiendo a las mujeres a una velocidad mayor que aquella con la que las había atraído Sarah Palin. De acuerdo a los últimos sondeos, todos claramente favorables al candidato demócrata, la brecha entre los porcentajes de electoras y de electores decididos a votar por Barack Obama oscila entre 5 y 17 puntos. (…) Los cinco últimos sondeos reflejan una diferencia de 9 a 22 puntos entre mujeres y hombres favorables a Obama. En la encuesta Rasmussen del 6 de octubre, 64% de las mujeres afirmaban querer votar a los demócratas, contra el 42% de los hombres.
(…)
Karen Finney, portavoz del Comité Nacional Demócrata sostiene: “la adhesión de las mujeres es vital, son ellas las que primero sufren la crisis, las que pierden primero sus trabajos y las que se preocupan por el precio de los alimentos que deben llevar a la mesa. El programa de Obama prevé para ellas medidas reales y son ellas quienes, en el terreno, pueden explicarlas mejor. Está en ellas la voluntad de reunirse, llamarse por teléfono, etc”
Nadia Nasanovsky