sábado, 24 de abril de 2010

La encrucijada de Ratzinger ante los escándalos sexuales

El escándalo puso al descubierto fallas institucionales que permitían esas conductas. Pablo Ariel Cabás.

En sus orígenes judeocristianos, la palabra skandalon designaba la situación por la cual un pueblo se apartaba de Dios. A partir de los siglos XVI y XVII, la palabra empezó a referirse a la conducta de una persona religiosa que provocaba el descrédito de la religión y que, por lo tanto, era un obstáculo para esa fe.

En nuestros días, los escándalos se asocian a las acciones que ofenden los sentimientos morales de las sociedades y, por ello, son relativos a las normas y a las costumbres de cada país.

Si bien la importancia y el valor que se da a las normas morales varían de un lugar a otro, la pedofilia es uno de esos pocos delitos que generan un rechazo unánime e implican una sanción penal en la mayoría de las sociedades del mundo.

Las tres formas. Ante las primeras denuncias públicas por los abusos sexuales, la Iglesia Católica respondió con la teoría de la "manzana podrida", según la cual las conductas desviadas de sus miembros constituyen sólo pecados individuales. Por consiguiente, se intenta remover a esas manzanas en descomposición para evitar una putrefacción generalizada del cajón.

En una segunda instancia, la Iglesia Católica se disculpó en el medido tono y la discreción pontificia, que resultó insuficiente e insípida para las víctimas. Una condición para que las disculpas sean aceptadas es que las víctimas se sientan emocionalmente resarcidas por el remordimiento del infractor.

En los últimos días, cuando las acusaciones de encubrimiento llegaron hasta Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI, hubo un nuevo cambio discursivo. Del modesto reconocimiento se pasó a la famosa teoría del complot. La estrategia de denunciar una conspiración, no por vieja y conocida, deja de ser efectiva. Suele ser creíble para quienes tengan confianza en la institución, pero difícilmente persuada a aquellos que no crean en argumentos de imposible comprobación.

En la doctrina católica, el arrepentimiento verdadero implica cambiar para no volver a cometer el mismo pecado. En los escándalos ocurre lo mismo, ya que éstos deben ser capaces de provocar cambios institucionales y, de esta manera, dejar constancia del aprendizaje institucional. Los grupos humanos, al igual que los individuos, tienen la capacidad de aprender de sus errores y de encontrar mecanismos que eviten repetirlos. Cuando esto ocurre, es porque el escándalo ha permitido un proceso de restauración moral de la norma. Luego, es más difícil que vuelva a cometerse el mismo delito, ya que la institución es otra y las conductas aceptadas también.

Ninguna de las tres formas de responder al escándalo ha resultado hasta el momento decorosa. El Vaticano ha reconocido públicamente que su "credibilidad moral se ha debilitado".

Valores y escándalos. A esta altura de los hechos, las pruebas publicadas sobre los encubrimientos al máximo nivel se han convertido en infracciones morales más graves que los abusos sexuales. El escándalo puso al descubierto fallas institucionales que permitían esas conductas. Esas infracciones suelen ser incluso más castigadas por la opinión pública que aquéllas que les dieron origen.

La credibilidad y el poder simbólico obtenido a partir de la defensa de determinados valores morales en la esfera pública resultan muy costosos cuando son, justamente, esos valores los que se transgreden.

Cuando la Iglesia Católica convirtió a la sexualidad en su principal cruzada posmoderna, la lupa de la sociedad también se posó sobre las conductas sexuales de sus miembros. Es decir, de aquellos que se abrogan la autoridad para definir las normas morales y sus sanciones.

Los escándalos no son más que la fiebre, el síntoma de la enfermedad. El escándalo revela, descubierto, lo que quería ser ocultado. Lo hace público, lo convierte en objeto de debate e interpela al acusado.

En las sociedades actuales, los escándalos se han convertido en un mecanismo informal de la democracia, por el cual la ciudadanía marca un límite moral a aquellos que tienen el poder de mandar, sean civiles o religiosos. Son un mecanismo de control social.

Sólo una infracción tan repudiable como la pedofilia y una institución tan tempranamente mundial como la Iglesia Católica pudieron generar el primer escándalo global del siglo 21.

Superar esta crisis requerirá no sólo que se asuma la distancia que separa los valores de la sociedad de aquéllos que conserva la institución, sino también generar los cambios institucionales que materialicen ese aprendizaje. Y dar ese debate de cara a la sociedad.

*Politólogo, docente de la UCC y de UES 21, becario del Conicet

Fuente: La Voz

jueves, 22 de abril de 2010

Santos usa a Chávez en la campaña

Las tensiones con Venezuela siguen coladas en la campaña presidencial en Colombia. Juan Manuel Santos, quien según las encuestas sería el sucesor de Alvaro Uribe, es el favorecido con la reavivada polémica, como lo denunció el también aspirante a la presidencia Rafael Pardo. Esta semana, Santos es noticia también por señalamientos de ex paramilitares y declaraciones sobre una eventual guerra con Ecuador y Venezuela.

“Lo que quiere el gobierno es traer al presidente (Hugo) Chávez para que sea el jefe de campaña de Juan Manuel Santos para ponernos a todos a responderle al mandatario venezolano”, afirmó Pardo, candidato por el Partido Liberal, quien opina que la campaña por la presidencia es sobre los intereses de Colombia y no le conviene al país poner en el debate el tire y afloje con Venezuela.

Desde el domingo, cuando los candidatos expresaron sus puntos de vista en un debate nacional televisado, la agenda política de campaña se centró en las relaciones con los países vecinos. Santos afirmó que se siente orgulloso de haber ordenado y dirigido la operación militar que terminó con la vida del número dos de las FARC, alias Raúl Reyes, en territorio de Ecuador. El presidente de ese país, Rafael Correa, y Hugo Chávez de Venezuela, consideraron “peligrosas” las declaraciones de Santos e interpretaron lo dicho en el debate como el anuncio de Santos de volver a ordenar una operación como la de 2008, que sumió a Colombia en una de las crisis más profundas con estos dos países .

El ex ministro de Uribe y candidato por el Partido de la U afirmó que la “prudencia” sería su estrategia en las relaciones con Venezuela, en caso de llegar a ser elegido primer mandatario el próximo 30 de mayo. Sin embargo, horas antes acusó al presidente venezolano de interferir en la política colombiana. “Creo que al pueblo colombiano no le debe gustar que el presidente Chávez interfiera en las elecciones”, dijo en la radio.

Para Pardo, provocar a los presidentes de los países vecinos es traer el tema de Venezuela a la campaña colombiana. Según él, los candidatos tienen que demostrar a los electores que de ser presidentes van a tener buenas relaciones con los vecinos y, claramente, que no van a hacer una guerra con Ecuador o Venezuela.

El otro presidenciable opositor, Gustavo Petro, del Polo Democrático Alternativo, acusó ayer a Santos de contactar a la guerrilla de las FARC para darle un golpe militar al ex presidente Ernesto Samper (1994-1998). La afirmación fue una respuesta a la denuncia del ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso, quien desde una cárcel en Estados Unidos declaró a la Justicia que Juan Manuel Santos le propuso a Carlos Castaño, fundador del paramilitarismo en Colombia, darle un golpe de Estado a Samper.

Mancuso también afirmó que sin el apoyo del Ejército, la policía y la agencia de inteligencia del gobierno, el DAS, los paramilitares del Norte no hubieran obtenido un alto crecimiento. Las escuchas ilegales del DAS a jueces, opositores y defensores de derechos humanos, y la infiltración paramilitar en este organismo, son denuncias por las que el principal aspirante del uribismo a la presidencia aún no se refiere públicamente. Tampoco se inició hasta ahora investigación alguna en su contra por el tiempo que ejerció como ministro de Defensa al frente de asuntos polémicos como éste. Por el bombardeo a territorio ecuatoriano, un juez de la ciudad de Sucumbíos en Ecuador ordenó la captura de Santos. Hasta el momento, ninguna acción penal en su contra ha prosperado.

Fuente: Pagina 12

lunes, 19 de abril de 2010

El Partido Monstruo Lunático (UK)

Alan Hope, líder del llamado "Partido Monstruo Lunático", en la concejalía de West Oxfordshire, Gran Bretaña, anuncia su candidatura al parlamento británico contra el conservador David Cameron. | AFP
Fuente: Perfil

Mockus, el excéntrico candidato que desafía el poder de Uribe

Leandro Uría
Aprendió a leer a los dos años; se casó montado a un elefante en un circo y, cuando era rector de la Universidad de Nacional de Colombia, la más grande del país, se bajó los pantalones frente a un grupo de estudiantes revoltosos. También, siendo alcalde de Bogotá, instaló un insólito "toque de queda masculino", que redujo notablemente la violencia nocturna en la capital, y como reacción a las amenazas de las FARC, se mostró con las manos atadas para evitar "la tentación del ojo por ojo" con la guerrilla.

En los últimos días, aprovechó que su vuelo no pudo aterrizar en Bucaramanga por problemas meteorológicos para hacer proselitismo entre los pasajeros y, en una suerte de "anticampaña", confesó sin mayores complejos padecer de Parkinson.

Estas excentricidades, entre muchas otras, no son novedad en la carrera política del matemático y filósofo de ascendencia lituana Antanas Mockus, candidato presidencial del Partido Verde de Colombia.

Sí lo es que, tratándose de un candidato opositor, haya logrado un 29% en la intención de voto para las elecciones del 30 de mayo cuando el presidente Alvaro Uribe tiene niveles de popularidad superiores al 60%, un fenómeno bautizado popularmente como "ola verde" en Colombia.

Es decir, tiene apenas siete puntos menos de intención de voto que el uribista Juan Manuel Santos, según acaba de revelar un sondeo del noticiero CM& y del Centro Nacional de Consultoría, que destacó que "todos los candidatos que compiten con Mockus perdieron puntos en la intención de voto de los colombianos".

"Ganaremos en primera vuelta", dijo el propio Mockus hace unos días, aunque condicionó este resultado a que su partido logre reducir la históricamente alta abstención electoral en Colombia. Su frase resulta poco menos que increíble, si se tiene en cuenta que en las presidenciales de 2006 resultó cuarto con apenas el 1,23% de los votos.

Las razones de este fenómeno arrasador estriban tanto en aciertos propios como en un debilitamiento del uribismo. "Sin el presidente en la competencia electoral, el uribismo se divide mucho. Está el sector de Santos, el del Partido Conservador, con una pelea interna fuerte, y el Partido de Integración Nacional, con nexos con los paramilitares", dijo a LA NACION el analista colombiano León Valencia. "Hay una pelea tradicional en la que estos partidos se arrebatan dirigentes y se acusan mutuamente de corrupción, mientras la campaña de Mockus es muy positiva y suma gente muy prestigiosa, lo que suscita un entusiasmo importante en la juventud, en el voto urbano y en la intelectualidad", añadió.

También benefició a Mockus, a menudo criticado por su discurso complejo y poco convencional, su uso de las redes sociales: su perfil en Facebook "arde" con comentarios de seguidores y críticos, y actualiza constantemente su Twitter.

Por ahora, con estos resultados, Mockus sería el que disputaría la segunda vuelta con Santos en lugar de la conservadora Noemí Sanín, que quedó tercera con 19% de la intención de votos y, según se estima, respaldaría a Santos en un eventual ballottage, que se celebraría a mediados de junio. Sin embargo, el panorama tampoco parece tan claro para el oficialismo en la segunda vuelta. Según el sondeo de CM& y del Centro Nacional de Consultoría, Santos obtendría el 49% de los votos y Mockus el 44% en un ballottage. O sea que el candidato verde tiene posibilidades de imponerse a Santos en la segunda vuelta.

Uribe, contra los girasoles

Como no podía ser de otra manera, el uribismo acusó el golpe y redobló sus esfuerzos para detener la "ola verde", afirmando que Mockus puede poner en riesgo la popular política "de seguridad democrática" de combate frontal a la guerrilla.

El primero en arrojar el guante fue el dirigente conservador y ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, apodado "Uribito". "Las FARC están esperando el 7 de agosto [día de la asunción del próximo presidente] para hacer fiesta en el país. El desafío de la guerrilla no se enfrenta con mimos y girasoles", declaró, una referencia al símbolo del Partido Verde, el girasol, y a las políticas innovadoras de Mockus durante sus dos alcaldías de Bogotá, en las que utilizó saltimbanquis para ordenar el tránsito.

El embate oficialista no quedó ahí. Pese a las restricciones que le impiden intervenir en la campaña, el propio Uribe arremetió contra Mockus al recordar que cuando asumió por primera vez la presidencia en agosto de 2002, cuando el actual candidato gobernaba la capital, fue víctima de un atentado de las FARC. "Me parece muy grave que cuando algunos en el país dejaron crecer la guerrilla y el paramilitarismo y no los combatieron, hoy se presenten como los honestos y enemigos de la politiquería", agregó.

Mockus le contestó con artillería pesada. "El presidente está haciendo caso omiso de sus propios juicios. Estoy desconcertado", dijo Mockus.

En efecto, Uribe condecoró a Mockus en junio de 2003 y dijo que sentía por el entonces alcalde de Bogotá "profunda admiración, gratitud y confianza" por su lucha contra los grupos violentos.

Según el sitio de Internet colombiano La Silla Vacía ( www.lasillavacia.com ), cuando Mockus asumió por primer vez como alcalde, la tasa de homicidios era del 82,1 por 100.000 habitantes. Y cuando dejó su segundo mandato como alcalde, en 2003, después de un período intermedio, la tasa había bajado a 23,4 homicidios por 100.000 habitantes.

Más allá de que Mockus logre o no la hazaña de vencer al uribismo en las próximas elecciones, hay algo que es seguro: se ha consolidado como una alternativa distinta en un país muy polarizado en torno del gobierno derechista de Uribe, pero, al mismo tiempo, con una izquierda muy desprestigiada.

EL CANDIDATO

ANTANAS MOCKUS
Candidato presidencial colombiano

Profesión : matemático y filósofo
Edad: 58 años
Ascendencia: lituana
Ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus ha cobrado notoriedad gracias a sus excentricidades y a sus políticas innovadoras, como el "toque de queda masculino" que contribuyó a reducir la violencia nocturna.
Fuente: La Nación

Macri, Kirchner y Cobos, en escenario de balotaje

A un año y medio de las elecciones de 2011, Mauricio Macri, Néstor Kirchner y Julio Cobos, en ese orden, lideran la intención de voto para las presidenciales, según un relevamiento de dos mil casos realizado en el área metropolitana de Buenos Aires.
La encuesta monitoreada por Julio Aurelio -que habitualmente trabaja para el macrismo- plantea tres escenarios de ballotaje. Macri vs. Cobos, Macri vs. Kirchner y Macri vs. Francisco de Narváez. En los tres sale vencedor el jefe de Gobierno porteño con una diferencia que oscila entre el 10 y el 22 por ciento. Al que más distancia le saca es a su (¿ex?) aliado, con quien, según la mayoría de los encuestadores, comparte el mismo electorado. De Narváez, vale aclarar, tiene un impedimento legal para ser candidato porque nació en Colombia y por eso no fue medido en el rango de intención de voto que preparó Aurelio.
Estos números generaron una sensación que se parecía mucho a la euforia entre la dirigencia que responde a Macri, quien, si bien no lo ha afirmado públicamente, ya está lanzado en la carrera presidencial. Eso, pese a la complicada causa judicial que le sigue el juez Norberto Oyarbide por las escuchas ilegales en su Gobierno.
La imagen positiva de Macri trepa al 62% y la negativa es del 34,6%. La de Cristina Kirchner es de 41,6% la positiva y de 56,8 la negativa. Un poco más arriba que la Presidenta se encuentra uno de los principales aliados de la Casa Rosada, Daniel Scioli, que también suena como presidenciable. La positiva del gobernador es del 53,5% y la negativa del 41,5%.
Otro que sigue midiendo bien, aunque exhibe una mínima caída, es el vicepresidente Cobos. El 55,1% de los consultados valora su trabajo pero lo evalúa negativamente el 36,9%. De Narváez tiene una imagen positiva del 48,5% aunque tiene una imagen negativa bastante alta, que llega al 41,4%.
¿Evaluación de gestión? A Macri lo aprueba el 63,7% de los entrevistados y lo rechaza el 33%. A Cristina los números no le dan lo mal que le daban hace un tiempo: su gestión tiene 49,5% de imagen positiva y 48,9% de negativa.
Fuente: Clarin

domingo, 18 de abril de 2010

Los aliados K no quieren quedar afuera

Con el aval de Néstor Kirchner, los transversales se rearman de cara a 2011. Después de recibir el guiño del ex presidente, el espacio no pejotista del mundo K, las fuerzas políticas “progresistas”, los movimientos sociales oficialistas más un grupo de intendentes, acordaron dos puntos básicos: quieren que el candidato presidencial sea el patagónico y que haya una “construcción frentista”. Esto es, que el Partido Justicialista pase a ser parte constitutiva del Frente para la Victoria y sus aliados, una forma de diluir de pejotismo el armado político K.
Tras el fracaso electoral del 28-J, cuando el ex presidente se refugió en el peronismo más ortodoxo y perdió en la provincia de Buenos Aires, los transversales interpretan que habrá un nuevo giro. De regir la ley de abiertas simultáneas y obligatorias, impulsan armar una alianza con el PJ que controla Kirchner, una movida que la legislación permite. Para eso, cuentan con la marca del Frente Grande, uno de los cinco partidos de orden nacional que superan los requisitos de la nueva norma. Es decir, de configurarse ese esquema, el resto de los candidatos peronistas debería resignarse a competir dentro de ese ensamble afín al Gobierno o ir por afuera, con otras personerías jurídicas. “¿Imaginás a Carlos Reutemann o Francisco de Narváez compitiendo dentro de ese frente de centroizquierda? Yo no”, confió un dirigente kirchnerista con llegada al matrimonio presidencial.
“Si aceptan la política frentista, otros postulantes peronistas estarían habilitados para venir a disputar en la interna. Pero no pueden usar por fuera el sello del PJ”, explicó a Crítica de la Argentina el presidente del Frente Grande y funcionario de Cancillería, Eduardo Sigal.
A su vez, la mesa transversal tiene otras dos patas. Desde el año pasado, funciona el denominado Encuentro de la Militancia Nacional y Popular, que nuclea al FG, el Frente Transversal encabezado por Edgardo Depetri, la corriente Martín Fierro y un conjunto de intendentes bonaerenses. Entre los jefes comunales se destacan Mario Secco (Ensenada), Francisco “Barba” Gutiérrez (Quilmes), Graciela Rosso (Luján), Gustavo Arrieta (Cañuelas), Ricardo Ivoskus (San Martín), Ricardo Curuchet (Marcos Paz), Aldo San Pedro (Bragado) y Ricardo Moccero (Coronel Suárez). Este conglomerado aporta peso territorial.
El otro sostén son los partidos “amigos”, que le dan una pátina de centroizquierda al movimiento. En este pelotón, se encolumna la Concertación –conducida por los radicales Gustavo López, hoy funcionario, y la diputada Silvia Vázquez-, el Socialismo bonaerense –representado por el secretario de Relaciones Parlamentarias, Oscar González, y el legislador Ariel Basteiro-, el Partido Intransigente, el Proyecto Popular y el Partido Comunista Congreso Extraordinario.
“El PJ solo no le alcanza para dar la disputa. Quizá nosotros no le brindamos tanto cuantitativamente, pero sí cualitativamente”, dijo a este diario el socialista Basteiro. Una semilla de esta apuesta, a nivel provincial, fue el lanzamiento en Rosario, del Movimiento Santafesino por la Justicia Social, conducido por el jefe del bloque de diputados K, Agustín Rossi. Ese día, en la mesa central estuvieron referentes del progresismo bien asimilados por la clase media urbana: la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, el legislador Carlos Heller, y el filósofo Ricardo Forster. En ese encuentro, Rossi dio un mensaje claro: “Julio Cobos nos hizo mucho daño, pero nos haría un daño peor si abdicamos a construir un espacio político plural”.
Si bien dentro del arco transversal tratan de amasar una postura común, hay diferencias porque un sector presiona para que se dé marcha atrás con la reforma política sancionada el año pasado. Es una cuestión de supervivencia: las nuevas reglas arrasarían con la personería jurídica de sus agrupaciones. Otro punto en la agenda de discusión es si realizan el relanzamiento del frente, en un acto en el Luna Park. “No sabemos cuánto aporta hacerlo ahora, quizá haga falta que madure un poco más el espacio”, se sinceró uno de los organizadores. Sí confluyeron y tuvieron una fuerte presencia el jueves pasado, en la marcha a favor de aplicación de la ley de medios, actualmente frenada en la Justicia. Por ahora, la máxima a la que adhieren todos es la postulación de Néstor. “Otro candidato, como Daniel Scioli, no nos llena de emoción”, sostuvo un dirigente del espacio. Fiel a su estilo de no mostrar las cartas, Kirchner jugará al misterio de “pingüino, pingüina o un gobernador” por lo menos hasta fin de año.
Fuente: Crítica

Cómo funciona el laboratorio político de De Narváez 2011

Todo los lunes Francisco de Narváez llega a su búnker del barrio de Las Cañitas bien temprano. En esa suerte de laboratorio político que son en realidad sus oficinas encabeza cada semana reuniones con un equipo de técnicos. Ya trabaja en un plan de desarrollo para Argentina con vistas a 2011. Lo quiere tener listo a fin de año, cuando decidirá qué estrategia judicial seguirá para conseguir que lo habiliten a competir. No puede porque nació en Colombia.
El lunes, en la oficina verde -cada lugar tiene un color-, se trató el tema de la inflación. "El Colorado" -como le dicen al diputado del PJ disidente- se prepara en forma meticulosa para ser candidato presidencial. Parte de esa preparación es más bien reservada.
En los últimos días algunos dirigentes del PJ dieron por hecho que el diputado ya se bajó de esa pelea nacional y buscaría la gobernación.
El otro que está convencido de eso es el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, quien está súper lanzado a la carrera presidencial y entusiasmado por algunas encuestas.
Pero en el entorno de De Narváez lo niegan. En las oficinas del diputado se trabaja igual que hace un tiempo: con la mirada en la presidencia. Es más, mañana De Narváez inaugurará una sede porteña de su agrupación a cinco cuadras de la jefatura de gobierno porteño, donde trabaja Macri.
Esa jugada tiene que ver con su plan para la Casa Rosada.
En estos días Eduardo Duhalde dijo que De Narváez en realidad quería ser jefe de gobierno porteño. "Es falso y una locura", dijo en privado el protagonista del rumor apenas escuchó el comentario.
Fue su último motivo de furia con el ex presidente. La relación política entre ambos parece rota, aunque comparten algunos aliados bonaerenses.
"Francisco estudia horas y horas todos los temas", dijo uno de los hombres que lo conoce hace años y sabe bien qué planes tiene De Narváez.
Hasta que no tener un rechazo de la Corte, el diputado trabajará para cumplir con su sueño presidencial.
Los que lo asesoran a nivel jurídico juran que es falso que ya tuvieron indicios del rechazo de algunos miembros de la Corte a la candidatura. "Sabemos que lo que no hay que hacer es mandar emisarios que hablen con los jueces. No hay que hablar. Eso mismo le aconsejamos a Francisco. Llegado el momento veremos que instancia judicial tomaremos", dijo una fuente.
Lo único que cambió el diputado del PJ anti K en los últimos días fue su estrategia: admitió en público que quiere ser candidato a presidente pero ahora decidió que hasta fin de año o marzo próximo no dirá una palabra más del futuro. Dejará que se especule con sus dos candidaturas. Y se le escuchará decir todo el tiempo una frase: "No hay provincia de Buenos Aires sin país y país sin provincia". Será su manera de decir que su proyecto presidencial sigue en marcha y, de paso, que la provincia de Buenos Aires se mantiene como su plan B.
Esta semana aparecieron los afiches que decían: "Gardel es argentino, De Narváez presidente". Se los adjudican al sindicalista y legislador porteño Daniel Amoroso, que asesora en temas gremiales a De Narváez. Fue sólo un gesto sin demasiado riesgo político para desterrar las versiones del que "El Colorado" abandonaba la pelea presidencial.
"Falta mucho. El que habla de candidaturas ahora pierde", dijo en una reunión privada el diputado Gustavo Ferrari, quien es, además de amigo, la mano derecha de De Narváez.
El jueves último "El Colorado" mantuvo una reunión con el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino. Fue una de sus tantas bajadas al conurbano, algunas son más reservadas: los intendentes le piden discreción para no enojar a Néstor Kirchner.
El hombre que le ganó al ex presidente en las últimas elecciones nunca descuida la provincia de Buenos Aires. No sólo por si al final termina por postularse como candidato a gobernador bonaerense; sino porque ese distrito concentra el 40 por ciento del padrón electoral y es clave para la elección de 2011.
En la agenda de De Narváez hay anotadas para la semana próxima otros viajes: irá a La Rioja y a Catamarca. Hay una sola razón: afianzar relaciones políticas en el peronismo del interior y nacionalizar su imagen. Es casi como si estuviera en campaña sin ser candidato. Recorre el país.
Hace pocos días, De Narváez reinauguró en privado su enorme y sofisticado búnker. Cambió hasta las fotos. Hubo retoques decorativos pero también se afianzó el grupo de gente que trabaja en el proyecto presidencial con el plan nacional de desarrollo. Y se estableció un método de trabajo para cumplir la orden del jefe de tener listo un plan que diga cómo se hará en concreto cada proyecto.
Este lunes hará su ingreso formal Nicolás Ducoté, quien coordinará los equipos técnicos y los contenidos del plan. Ducoté se entrevistó primero con Ferrari y después con De Narváez. Lo convencieron: renunció hace una semana a la dirección general del Cippec (Centro de Implementación de políticas públicas) y ya tiene su misión en el equipo.
Después de las puertas electrónicas del búnker de Las Cañitas, hay varias oficinas, pero lo primero que pusieron es una foto gigante de De Narváez con los brazos en alto y la imagen de Perón detrás. Debajo de esa foto hay una leyenda en letras enormes: "Hay un país para hacer".
La escalera que lleva al primer piso, donde hay una sala de edición de televisión, también tiene en cada escalón una inscripción: educación y prosperidad son las palabras que se repiten. Sólo en el último hay una diferente: dice ascenso social.
Todas las oficinas se reacondicionaron porque hay casi 40 personas que trabajan en los equipos técnicos.
Es común ya ver muy seguido a José Pepe Scioli, ex secretario general de la gobernación bonaerense y hermano de Daniel Scioli. Es uno de los encargados de armar la provincia de Buenos Aires. Los otros son Amoroso y Emilio Monzó, ex ministro bonaerense y dirigente agropecuario. "Pepe" Scioli es uno de los preferidos de De Narváez. Dice que no ha tenido problemas con su hermano por cruzar de vereda.
El laboratorio político de De Narváez tiene tres pisos. En la planta baja hay un bar enorme que tiene una pantalla gigante donde todo el tiempo pasan imágenes de De Narváez en sus recorridas en la provincia y por el país. Solo se detiene cuando cierran las oficinas.
Al costado de ese lugar se agregó un cubo de acrílico rojo, donde están los equipos de los servidores de Internet. En la puerta hay un enorme letrero digital que dice: "Los días que faltan para el futuro". Y funciona un reloj que marca el tiempo que falta para el cambio de presidente. El viernes a la mañana marcaba: 603 días, 13 horas, 47 minutos y 27 segundos.
Cuando el año pasado compitió contra Kirchner en las elecciones legislativas, De Narváez tenía un reloj similar, aunque más chico y estaba en la puerta de entrada.
Todo está diseñado en esas oficinas como para un candidato presidencial.
"El Colorado" habla como candidato ante sus equipos. Pregunta, hace anotaciones y encarga trabajos. Se reúne con todos los técnicos los lunes y después por separado para hablar de temas puntuales. Gustavo Ferrari trabaja en proyecto y reformas institucionales y de Justicia; Ricardo Delgado, ex número dos de Ecolatina, es quien está a cargo de los temas económicos. Marcelo Elizondo, que fue hasta el mes pasado el titular de Exportar, se ocupa de los temas de política exterior e inversión.
Rogelio Frigerio nieto empezó a trabajar esta semana los temas de coparticipación y en todo el entramado de las deudas provinciales.
También están Daniel Sánchez de León en salud -diseña un seguro de salud universal-; la diputada Natalia Gambaro en temas de Justicia y seguridad interior y Mariana Becerra en niñez y cuestiones sociales.
De Narváez tiene como método pedir que le traigan los mejores técnicos a su equipo. Hace poco en una conversación con alguien de su confianza dijo: "Quiero al mejor especialista de pobreza que haya en el país". Buscaron. Había tres que reparten su vida en actividades académicas en el exterior o son muy técnicos. "Quiero uno que se meta en el barrio", pidió el diputado. Están en la búsqueda.
El tiempo no para y De Narváez sigue en su carrera presidencial. Lo hará a su modo y sin descuidar su plan B de la provincia de Buenos Aires. Ya no espera a Carlos Reutemann y no sabe, como todos en el PJ, si del otro lado estará Néstor Kirchner o Scioli o ambos en una fórmula. El sigue y en secreto afina cada vez más sus relaciones en el peronismo. "Nosotros pudimos, nosotros podemos", dice otro de los nuevos carteles que colgó cuando reinauguró hace poco sus oficinas.
Fuente: Clarin

sábado, 17 de abril de 2010

ADEPA le reclamó al Gobierno que proteja a los periodistas de los grupos K

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) solicitó este sábado al "gobierno de los argentinos" que "proteja a los periodistas" de la acción de grupos afines que, con sus mensajes públicos "sembrados al voleo" mediante la pegatina de carteles con fotografías, pueden generar
"reacciones peligrosas" contra los señalados.
"ADEPA reclama al gobierno de los argentinos la debida atención sobre este brote patológico que afecta la vida en democracia, así como el cuidado y protección de todos los ciudadanos, incluidos los que lo critican", señaló en un comunicado.
La entidad que nuclea a los editores de diarios señaló que la pegatina en la vía pública de carteles con imágenes de periodistas que trabajan en medios del Grupo Clarín, la agresión callejera al conductor radial y televisivo Fernando Bravo o la amenaza a un periodista del sitio Perfil.com, todos hechos registrados el último jueves, "son variantes del autoritario y reprobable método del escrache que, cada vez con mayor frecuencia, practican grupos kirchneristas".
ADEPA se refirió especialmente a "la acción de sectores afines al Gobierno" contra periodistas del grupo Clarín y de otros medios "cuyas investigaciones y opiniones revelan, cuestionan o critican posiciones, conductas y decisiones asumidas por el poder gobernante". Según el comunicado, la situación "ha atravesado un nuevo umbral".
Para ADEPA, "el señalamiento de periodistas mediante la reproducción de sus imágenes en espacios públicos es una manera de 'definir un blanco', de marcar a un enemigo, de apuntarle con un arma potencial".
En la advertencia, la entidad señaló además que ese tipo de acciones de escrache "es a la vez, una intimidación y una instigación, ya que este mensaje sembrado al voleo puede ser recibido por personas que no estén en capacidad de procesarlo y, por lo tanto, disparar reacciones peligrosas contra los señalados".
Fuente: Critica