
Comunicación Política. Campañas electorales. Comunicación Gubernamental. Escándalos. Polémicas. Comunicación de crisis.
miércoles, 23 de julio de 2008
domingo, 20 de julio de 2008
sábado, 19 de julio de 2008
Leyenda intimidatoria
"Cobos, traidor. Saludos a Vandor." La leyenda apareció pintada en los alrededores del Congreso, luego de la madrugada en que el vicepresidente definió con su voto el rechazo al proyecto oficial sobre retenciones.Observadores políticos recordaron en las últimas horas que la consigna "Rucci, traidor. Saludos a Vandor" apareció en las calles porteñas apenas una semana antes de que el titular de la CGT José Ignacio Rucci fuera acribillado el 25 de septiembre de 1973.
Augusto Timoteo Vandor lideró la UOM a fines de los años 60 y fue resistido por muchos en el justicialismo porque pensaba que se podía hacer un peronismo sin Juan Domingo Perón, por entonces en el exilio. Fue asesinado en junio de 1969 por el Ejército Nacional Revolucionario (ENR), el sello de un grupo llamado Descamisados.
La pintada contra Cobos tenía la firma "JP Descamisados".
Fuente: La Nación
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jueves, 17 de julio de 2008
Julio Cobos
Jorge Lanata.
VOTACIÓN HISTÓRICA
Uno de los momentos más intensos de la vida legislativa desde 1983
Escribo estas líneas a las 4.27 de la madrugada. Hace unos minutos el vicepresidente dijo que no. Dijo lo lógico, lo que cualquiera de los cientos de miles que miraban por la televisión hubiera dicho: el país está partido. Quise adivinar a Cristina, en ese momento, en Olivos, pero mi imaginación fracasó.
Uno de los momentos más intensos de la vida legislativa desde 1983
Escribo estas líneas a las 4.27 de la madrugada. Hace unos minutos el vicepresidente dijo que no. Dijo lo lógico, lo que cualquiera de los cientos de miles que miraban por la televisión hubiera dicho: el país está partido. Quise adivinar a Cristina, en ese momento, en Olivos, pero mi imaginación fracasó.
El rostro desencajado, las contorsiones en el sillón y el nudo en el que se transformó el jefe del bloque oficialista Miguel Pichetto también quedará en la antología del Senado: sufría como en una final del mundo por penales, se frotaba las manos, buscaba algo en su bolsillo una y otra vez y pensaba –seguramente– en los insultos que acababa de escuchar del presidente Kirchner por teléfono, mientras lo hacía único culpable de todo.
A las cuatro y diez Cobos pidió, antes de que se ratificara la votación y se viera compelido a desempatar, el uso de la palabra. Desde pasada la medianoche circulaba un rumor que, en ese momento, comenzó a sonar verosímil: Cobos vota que no y renuncia –me dijeron dos fuentes distintas hablando desde dentro del recinto–. Cobos comenzó a hablar pausado y refirió a un viejo incidente durante su colimba en el Sur, en años del conflicto por el canal de Beagle.
Hablaba lento, y desde el corazón. Estaba nervioso, pero no hacía mucho por ocultarlo. Todo el recinto del Senado lo escuchaba en un silencio religioso. Verlo fue conmovedor: había ahí una persona; entre tanto animal político, negociador de raza, vendedor profesional de ilusiones, había aparecido una persona que podía decir con pudor que tenía miedo, que vivía contradicciones.
Un antropólogo hablando en medio de la tribu de zulúes que estaba a punto de meterlo en la olla hirviente. Dijo lo lógico, lo que cualquiera de los cientos de miles que miraban por la televisión hubiera dicho: el país está partido, una ley así no vale la pena, hay que consensuar, no se muere nadie, etc., etc. Pichetto se retorcía como un cascabel con dolor de estómago. Pidió un receso. Un cuarto intermedio para encontrar una solución.
El delegado de K citó la Biblia: –Hagamos lo que haya que hacer, y que sea rápido.
María Eugenia Estensoro agradeció la sinceridad de Cobos y le dijo que le hubiera gustado acompañarlo en el receso. El resto quería sangre.
Cobos volvió a hablar. Más lento aún. Dijo que no era un traidor. Dijo que creía que Cristina iba a entenderlo. Quise adivinar a Cristina, en ese momento, en Olivos, pero mi imaginación fracasó. Después dijo que No. Una persona les dijo que No. Fue increíble.
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miércoles, 16 de julio de 2008
lunes, 14 de julio de 2008
¡Zarpate!
NUEVA YORK.- Las versiones que indicaban una relación de Barack Obama con la cultura musulmana desataron hoy la polémica tras conocerse la nueva edición del semanario The New Yorker. En su edición que salió publicada hoy, la revista muestra un dibujo satírico de Obama vestido como musulmán y a su esposa, Michelle, como una guerrillera con un fusil, festejando la victoria en el Salón Oval de la Casa Blanca. En tanto, el vocero de la campaña de Obama calificaron de "mal gusto y ofensiva".En la caricatura, el candidato demócrata y su esposa chocan sus puños en gesto de complicidad y revancha. En la pared del despacho presidencial hay un retrato del fundamentalista islámico Osama ben Laden y una bandera de Estados Unidos arde en la chimenea.
"La mayoría de los lectores van a considerar que (la portada) es de mal gusto y ofensiva, y nosotros estamos de acuerdo", dijo el vocero de la campaña de Obama, Bill Burton.
Por su parte, el editor del semanario, David Remnick, publicó un comunicado para explicar el sentido editorial de la ilustración de Barry Blitt, que como todas las portadas del semanario fundado en 1925 es un dibujo sin texto.
"Nuestra portada sobre la ´política del miedo´ combina una serie de imágenes fantasiosas acerca de los Obama y las muestra como obvias distorsiones", alegó Remnick. Según el editor, "tanto la bandera quemada, como el traje de nacionalista islámico radical, el choque de puños o el retrato en la pared, se refieren a uno u otro de esos ataques".
"La sátira es parte de nuestra actividad, y está destinada a poner las cosas al descubierto, a presentar un espejo frente al prejuicio, al odio y al absurdo. Ese es el espíritu de la portada", agregó Remnick.
El portavoz de campaña del republicano John McCain, Tucker Bounds, se sumó a la polémica para criticar a la revista en los mismos términos que el equipo de su adversario demócrata. "Estamos completamente de acuerdo con el equipo de campaña de Obama en que es de mal gusto y ofensiva", dijo Bounds.
Obama y su esposa fueron criticados por adversarios que los acusan de no ser patriotas y una serie de falsos rumores difundidos por Internet que presentan al candidato como un islamista secreto -a pesar de que es protestante-, y a su esposa como una militante negra radical.
La edición de The New Yorker incluye un artículo sobre "cómo Obama se convirtió en político", que relata los comienzos de su carrera en Chicago, y otro sobre los cambios de postura del candidato sobre diferentes temas.
Agencias AP y AFP (La Nación)
domingo, 13 de julio de 2008
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