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lunes, 15 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Westerwelle atribuye a "campaña de difamación" las acusaciones de amiguismo

Berlín, 13 mar (EFE).- El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, atribuyó a una presunta "campaña de difamación" electoralista las acusaciones de amiguismo lanzadas contra él por la conformación de las delegaciones que le acompañan en sus viajes al extranjero.
"Quien crea que logrará con tal campaña que gane una mayoría de izquierda en Renania del Norte-Westfalia es que menosprecia la inteligencia de nuestros ciudadanos", dijo Westerwelle, de regreso de Latinoamérica, en relación a los comicios de mayo en ese estado, gobernado por cristianodemócratas y liberales.
El ministro, presidente del Partido Liberal (FDP), salió así al paso de las sospechas de amiguismo en relación a sus viajes, cuestión que ha centrado la atención en Alemania durante su gira, esta semana, por Chile, Argentina, Uruguay y finalmente Brasil.
A la serie de revelaciones de los días pasados se sumaron hoy las del semanario "Der Spiegel" y que afectan a uno de sus hombres de confianza en Exteriores, Jörg Arntz, responsable de coordinación y hasta hace poco socio del empresario Cornelius Boersch, propietario de varias empresas en Suiza y Alemania.
Boersch formó parte de las delegaciones de empresarios que han acompañado al ministro en sus giras por Asia y Oriente Medio. Desde sus empresas se han transferido desde 2002 hasta 165.200 euros en donativos al FDP de Westerwelle, según medios alemanes.
El empresario formaría parte de la trama de presuntos "amigos" del ministro, una trama en la que asimismo están implicadas dos personas de su entorno privado: su hermano menor, Kai Westerwelle, y su compañero sentimental, Michael Mronz, organizador de eventos deportivos y asimismo presente en la gira por Latinoamérica.
La presencia del compañero sentimental del ministro despertó las suspicacias, ya que si bien es habitual que un jefe de la diplomacia viaje ocasionalmente acompañado de su pareja, entre los medios se barajó que tales ocasiones podían "abrir las puertas" a Mronz en beneficio de sus asuntos empresariales.
En pleno revuelo por el trato de favor que, por ejemplo, podía sacar un organizador de eventos deportivos de sus contactos en Brasil -sede del Mundial de Fútbol 2014 y los JJOO de 2016-, el propio Mronz anunció ayer que no acompañará a Westerwelle en su próximo viaje a Sudáfrica -sede del Mundial 2010-.
Ya a principios de semana, Mronz salió al paso de las primeras especulaciones, al afirmar que paga los costes de su bolsillo.
La canciller Angela Merkel respaldó ayer a Westerwelle al expresar a través de su viceportavoz, Sabine Heimach, su confianza en que la selección de empresarios que acompañan al ministro en sus viajes al extranjero "se ajustan a los criterios establecidos".
Heimbach matizó, sin embargo, que la canciller no interviene en esa selección, sino que cada uno de sus ministros "está facultado para decidir por sí mismo quién conforma esas delegaciones".
Las sospechas en torno a Westerwelle coinciden con el mal momento en las encuestas de la coalición de Merkel -integrada por la Unión Cristianodemócrata Alemana y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), junto al FDP-.
Las últimas encuestas dan a las tres formaciones del gobierno, a escala federal, un 41 por ciento, frente al 51 de un hipotético bloque entre socialdemócratas, La Izquierda y Los Verdes.
Respecto a las comicios renanos, se baraja asimismo una posible pérdida de la mayoría de la coalición de centro-derecha. EFE gc/ma
Fuente: El confidencial
Incierto panorama electoral en Europa

PARIS (De nuestra corresponsal).- Los efectos políticos de la crisis global han sido tan funestos para los gobiernos europeos que, como en el caso de Francia, todos se encuentran en situación inestable. Las principales economías de la Unión Europea tienen un horizonte incierto y se arriesgan a enfrentar la furia de los electores.
España¿José Luis Rodríguez Zapatero llegará a fin de año? Es la gran pregunta que se hacen los europeos, mientras persisten los rumores de posibles elecciones anticipadas.
Desde su elección en 2008, la situación se ha complicado cada vez más para el líder socialista. Mientras el resto de Europa se encamina tímidamente hacia la reactivación, España -como Grecia o Portugal- no consigue ver la salida del túnel: la tasa de desempleo ronda el 20%, el déficit público supera el 11% del PIB y el crecimiento seguirá siendo negativo en 2010, según el FMI.
El jefe del gobierno español sabe que las necesarias medidas de austeridad podrían costarle el apoyo popular y, sobre todo, de los sindicatos, que acaban de lanzar sus primeras manifestaciones de advertencia.
AlemaniaCinco meses después de las elecciones, los alemanes parecen arrepentidos de haber votado por la coalición entre la canciller demócratacristiana Angela Merkel y los liberales de Guido Westerwelle, ministro de Relaciones Exteriores.
Un sondeo del instituto Forsa atribuye apenas el 41% de intenciones de voto a la coalición, contra el 51% de un hipotético frente opositor formado por los socialdemócratas, la izquierda y los Verdes.
Un alto porcentaje de la opinión pública (55%) considera que los liberales son los principales responsables de las múltiples divergencias internas y los errores del gobierno del gigante europeo, verdadera locomotora del bloque.
La situación se complicó por el reciente escándalo desatado por los desplazamientos de Westerwelle, acompañado con miembros de su familia o amigos, acusados de aprovechar esos viajes para hacer negocios personales.
A pesar de que la jefa de Gobierno le ha expresado su respaldo, ese episodio no contribuirá a mejorar esa imagen ni mucho menos a apaciguar las relaciones de Merkel con Westerwelle.
Gran BretañaPor primera vez en muchos meses, los sondeos indican una posibilidad de que los laboristas británicos conserven el poder en las elecciones previstas para el 6 de mayo.
Según esas encuestas, el partido del primer ministro Gordon Brown obtendría 35% de los votos, contra 37% para los conservadores.
Por la peculiaridad del sistema electoral británico, esa frágil diferencia podría traducirse en 317 bancas para el laborismo contra sólo 236 para los tories . Brown debería, en ese caso, gobernar apoyándose en una coalición con los demócratas-liberales (LibDem), el tercer partido en importancia en el escenario británico.
Tras una terrible travesía del desierto, esta recuperación representa casi un milagro para el primer ministro británico. La crisis financiera, la recesión, el escándalo de los gastos de representación de sus parlamentarios, el pantano afgano, las luchas intestinas del laborismo y sus repetidas gaffes habían terminado por cansar a los británicos. Hasta hace pocas semanas, David Cameron, líder de los conservadores desde 2005, parecía seguro de la victoria.
ItaliaSilvio Berlusconi convocó anteayer a su gabinete a una reunión de urgencia para tratar de resolver el caos que acecha las posibilidades de éxito de su coalición de centroderecha en las elecciones regionales del 28 y 29 de este mes.
Las irregularidades cometidas por numerosos miembros del partido de gobierno Pueblo de la Libertad (PDL) al inscribirse en las listas electorales fueron tantas, que muchos perdieron su puesto. Ante tal desorden, Berlusconi habría pensado seriamente en postergar los comicios.
Esa medida causaría aun más daño a la imagen del primer ministro, para quien estas regionales significan una auténtica prueba de fuerza nacional. En los últimos meses, Berlusconi hizo verdaderos esfuerzos de buena conducta, tras haber sido protagonista de una serie de escándalos judiciales y personales, que minaron su popularidad.
Su coalición, sin embargo, parece estar en condiciones de ganar 13 de las 20 regiones italianas, según las últimas encuestas. Los sondeos demuestran que la oposición de izquierda, totalmente dividida, es todavía menos popular entre el electorado.
Fuente: La Nación
Elecciones en Francia: Dura prueba para Sarkozy en las urnas

PARIS.- Las elecciones regionales francesas de hoy podrían provocar un herido grave: el partido de gobierno del presidente Nicolas Sarkozy corre el riesgo de ser severamente castigado por un electorado que le reprocha el aumento del desempleo, la caída del poder adquisitivo y la creciente marginación de amplios sectores de la población.
Si hoy se confirman los pronósticos de las encuestas para la primera vuelta (la segunda se hará el domingo próximo), esta última consulta antes de las elecciones presidenciales de 2012 representarán una dura advertencia para Sarkozy, cuya popularidad alcanza apenas al 36%. Además, sólo un 57% de la población dice estar dispuesta a votar, lo que significaría un récord de abstención.
Con viento en popa, la oposición socialista, que ya tiene en su poder 24 de las 26 regiones del país, podría apoderarse también de las últimas dos que controla la derecha.

El Partido Socialista (PS) lideraba las intenciones de voto con el 30%, delante de las listas de la mayoría presidencial, que registran el 29%.
Ese crecimiento de la izquierda, que parece confirmarse, también se nutre de un leve aumento de los simpatizantes de Europa Ecología, la formación verde liderada por Daniel Cohn-Bendit, creada el año pasado, que obtendría el 14% de los votos.
Con un Frente de Izquierda en el 5,5% y una extrema izquierda (Lucha Obrera y Nuevo Partido Anticapitalista) que reúne el 3,5%, la suma de intención de voto para la izquierda supera ampliamente las perspectivas de la derecha.

La situación es difícil para Sarkozy, pues la mayoría presidencial carece gravemente de socios. La derecha no tiene reserva de votos para la segunda vuelta. El único yacimiento potencial -y muy parcial- de boletas suplementarias para la Unión por un Movimiento Popular (UMP) sería el Modem. Pero la formación centrista de François Bayrou ni siquiera alcanzaría al 5%, nivel mínimo para permitir la fusión de listas.
Por su parte, el Frente Nacional del ultraderechista Jean-Marie Le Pen está estancado en el 8,5% de intención de voto, que lo ubica muy lejos de los resultados de 2004, que le permitieron participar en ballottages en 17 de las 22 regiones metropolitanas.
Desde hace tres años, Sarkozy no escatima esfuerzos a fin de ampliar su mayoría con el objetivo de eliminar candidaturas que pudieran competir con la suya en 2011. Después de haber abierto el partido hacia la izquierda, recibiendo a la Izquierda Moderna de Jean-Marie Bockel e integrando algunas personalidades del PS en su gabinete, el presidente se alió con el ala más dura de la derecha tradicional: el Movimiento para Francia, de Philippe de Villiers.
Pero esa estrategia de unión de la derecha tuvo resultados nefastos para la UMP. El más grave fue la desmovilización de su propio electorado, que hoy tiene serias dificultades en reconocerse en ese frente de formaciones disímiles. Con el tiempo, el partido terminó pareciéndose a una corte de los milagros, donde cohabita gente que se detesta, unida por un único objetivo: conservar el poder.
Lenguaje desbocadoConsciente del peligro, Sarkozy ha intentado en los últimos días restar importancia a estos comicios, y afirmó que no tendrán ninguna repercusión nacional. "Estas elecciones son regionales; sus consecuencias serán regionales", señaló ayer al diario Le Figaro . El presidente admitió, no obstante, que "estaría atento a qué dirán los franceses".
En todo caso, la campaña reveló el preocupante estado de una sociedad en crisis, en la cual el lenguaje se ha "desbocado", hasta el punto de llegar a veces a los excesos racistas. A juicio de los especialistas, los franceses se sienten angustiados y abandonados por una clase política totalmente desconectada de la realidad. Esa es la razón por la cual apenas poco más de la mitad del electorado se declara dispuesto a ir a votar, tras una carrera electoral que tuvo como telón de fondo el controvertido debate sobre la identidad nacional, la inmigración y la prohibición de la burka, lanzado por el gobierno para seducir al electorado de extrema derecha.
"Vivimos un período en el que se dicen cosas que jamás un francés se hubiera animado a decir antes", reconoció el sociólogo Michel Wieviorka.
Políticos y politólogos destacan la distancia entre el tono de la campaña y las expectativas de un electorado desestabilizado por la crisis; una tasa de desocupación del 10% (la más alta de la última década); las múltiples deslocalizaciones de empresas; la violencia en las escuelas, y una reforma de las jubilaciones que cada vez inquieta más. "La angustia de los franceses se focaliza en la crisis, la pobreza y el desempleo", dijo Brice Teinturier, del instituto de sondeos Sofres.
Los consejos regionales, producto de modalidades electorales complejas, tienen competencias en el área de los transportes, la infraestructura, la enseñanza, la formación o el desarrollo durable.
Fuente: La Nación
Un peronista para la campaña de Macri















