

Comunicación Política. Campañas electorales. Comunicación Gubernamental. Escándalos. Polémicas. Comunicación de crisis.



Las batallas religiosas se libran ahora en los autobuses de las grandes ciudades. La campaña publicitaria proateísmo de Londres llega a partir del lunes a Barcelona y el día
La campaña ha molestado a colectivos de creyentes. El arzobispado de Barcelona argumenta que la fe no es incompatible con "gozar honestamente". Y una Iglesia evangélica de Fuenlabrada ya ha replicado a los ateos con un anuncio que, desde el pasado día 25 luce en un bus por varias localidades de
La batalla simbólica, mediática y publicitaria entre creyentes y no creyentes nació en el Reino Unido. Una web cristiana amenazó a los ateos con "pasar la eternidad en el infierno y ardiendo en un lago de fuego". Y una periodista de The Guardian cogió la idea y le dio la vuelta con éxito. "Nos pareció interesante e importamos la propuesta.
Barcelona ha abanderado la campaña de los ateos, que en pocos días han recaudado 6.411 euros a través de su sitio en
En Madrid, la empresa que lleva la publicidad en los buses urbanos tampoco considera que la campaña sea ofensiva o vulnere la ley de publicidad, por lo que permitirá la inserción de anuncios que

¿Por qué surgen ahora estas campañas de signo contrario? Al margen de la "chispa" que alumbró la idea (el "lago de fuego"), los expertos creen que en un contexto de incertidumbre se reafirman los propios valores. Juzgan "normal" el recurso a la publicidad, y, en ese sentido, valoran la "habilidad" de los ateos, que han logrado un "gran eco" con una acción limitada: cuatro buses frente a una flota de más de 3.000 vehículos entre Barcelona y Madrid.
La irrupción de la fe en las calles tiene defensores y oponentes. Los grupos laicos creen que el papel de la religión (y, en concreto, de
Musulmanes, conversos al islam y evangélicos expresaron su "respeto" a la libertad de expresión. Y se reservaron el derecho a impulsar sus propias campañas. Pero cuestionaron, en la línea del arzobispado de Barcelona, la supuesta incompatibilidad entre disfrutar la vida y creer en una entidad trascendente. Ni el arzobispado de Madrid ni
El Pais.com


A niños, jóvenes y adultos que vieron la jura de Barack Obama como el nuevo presidente de Estados Unidos se les dibujó, sin distinción de edades, una sonrisa o se les erizó la piel. ¿Tiene el fenómeno Obama una explicación? Su juventud, el factor racial, ser la contracara de George W. Bush y la aplicación de nuevas tecnologías son algunas de las respuestas que arriesgaron los especialistas en marketing político consultados por lanacion.com .
Ricardo Rouvier, sociólogo especializado en imagen gubernamental, no ahorró elogios cuando tuvo que analizar las virtudes del "producto Obama". "Tiene características personales muy favorables. Es un buen orador, sabe improvisar, tiene carisma y, además, tiene un aspecto físico agradable", detalló.
Ninguno de los especialistas omitió la mención al su color de piel. El cambio que deseaba la sociedad norteamericana también era simbólico. Aunque, según los analistas, no fue un factor determinante. "Que un negro sea presidente de Estados Unidos es una superación. Es un hito importante, que tuvo un rol clave en la campaña, pero no fue el único", dijo Daniel Ivoskus, autor del libro Vivir conectados . Y agregó: "Lo que atrae de Obama es el perfil distinto que tiene un joven negro al frente de
En la misma línea, Gustavo Martínez Pandiani, ex decano de la facultad de Comunicación de
Felipe Noguera, especialista en desarrollo de imagen para proyectos políticos, explicó este éxito: "Le gente quería un cambio. Y él ofreció el cambio. Ese es el motivo del fenómeno Obama".
Por su parte, el publicista oficialista Fernando Braga Menéndez, encargado diseñó la campaña presidencial de Néstor Kirchner, describió la imagen de este político que tantas esperanzas genera entre los norteamericanos: "Obama es el modelo de hombre contemporáneo. Es desestructurado, espontáneo, cosmopolita y culto. Cuida su físico. Es encantador. Me gustaría irme de vacaciones con él".
Pero es imposible describir la "imagen Obama" sin analizar algunos de sus comportamientos. "Durante la ceremonia de asunción demostró que es una persona natural. No sobreactúa, ni está inhibido", dijo Braga Menéndez.
"Tiene una forma de caminar pausada pero firme. Toca los temas con simpleza y los resuelve con la misma fórmula. Pero por eso no deja de ser profundo", agregó Ivoskus.
Martínez Pandiani se animó a deducir la fórmula del éxito: "Lo que más atrae de Obama es la conjugación de dos elementos: el cambio y el equilibrio. Es joven pero está aplomado, es fresco pero transmite capacidad de mando". Y Noguera sintetizó: "Es una mezcla de carisma y sangre fría con un gran capacidad de contención para los norteamericanos".
El contrapunto. Pero la figura de Obama se agiganta cuando se trata de comparaciones. George W. Bush, el presidente de Estados Unidos con menor popularidad en la historia, fue el promotor de este boom. "De Bush tengo la imagen de un tipo pendenciero, desafiante y violento. Eso agranda la figura de Obama", afirmó Braga Menéndez.
"No es posible comprender este fenómeno si no se lo pone en el contexto de la decadencia de Bush. En cierto sentido, Bush fue a Obama, lo que Herminio Iglesias fue a Raúl Alfonsín en 1983", dijo Martínez Pandiani.
Los motivos que explican la "imagen Obama" también están vinculados con el sentido de pertenencia que genera entre el electorado. "Tiene muchos factores en común con los norteamericanos; entiende las necesidades de la gente, que siente que su Presidente vive en el mismo país que ellos", afirmó Noguera.
Esa empatía se manifestó durante toda la campaña electoral. El lema "Yes, we can" ("Sí, podemos") saturó los sitioss de Internet y puso a los jóvenes como el actor fundamental para el triunfo del candidato negro. Buena parte de esas adhesiones las cosechó desde la web. Su cuenta de Facebook almacenó, durante la campaña, las direcciones de correo electrónico de cuatro millones de amigos. Sus mensajes de texto a celulares y sus actualizaciones constantes por Twitter lo posicionaron como el candidato del futuro. "Si no viviéramos en un mundo 2.0, Obama no hubiera sido presidente. Sin el apoyo económico que generó desde Internet durante la campaña no le hubiera ganado nunca a Hillary Clinton en la interna demócrata", explicó Ivoskus.
Pero la empatía no es eterna. Obama tendrá cuatro años para demostrar que puede satisfacer las expectativas. Martínez Pandiani sentenció: "Obama combina a la perfección sus valores y su apariencia. Es, sin dudas, el modelo de político para el siglo XXI".
Por Iván Ruiz (La Nación)

Hasta aquí no he contado nada nuevo, nada que el resto del mundo no sepa o no haya sido testigo gracias a los inagotables recursos que la tecnología nos ha brindado.
Ahora bien, de lo que el mundo no fue testigo, lo que no pudieron presenciar dos millones de almas al frente del Capitolio y muchas millones más a lo largo y ancho del mundo, fueron las lágrimas derramadas por mi abuela, cuyo culpable fue ese muchacho de tez negra que promedia los cuarenta y que en ese preciso momento estaba jurando sobre la biblia de Lincoln.
Tuve el privilegio de ser el único testigo de ese acto, de esas lágrimas, que resultan inmejorable evidencia que la naturaleza humana y los sentimientos humanos no reconocen fronteras, idiomas, himnos o banderas.
Que me perdone mi antecesora, pero voy a cometer una infidencia. Ella no comprende absolutamente nada de política internacional, le resultan completamente ajenos las cuestiones de la diplomacia ó los organismos internacionales. Par ella, reitero, éste es un mundo enteramente extraño. La pregunta surge entonces ¿Por qué lloró mi abuela por Obama? La respuesta es compleja y sencilla a la vez. Llora por el sencillo motivo de sentirse identificada con lo que representa Obama para el estadounidense, de clase media y baja, que lo vio jurar soportando estoicamente el frío de Washington: la esperanza y la creencia que este mundo se puede mejorar.
Ahora es donde aparece la parte compleja de la respuesta. Los hacedores de la campaña monumental que culminó en las elecciones del 4 de noviembre de 2008 con Barack Hussein Obama como Presidente electo de los Estados Unidos, tuvieron la virtud de lograr convertir a ese afroamericano en un envase en cuyo interior se encuentran sentimientos que tocan la fibra más íntima del ser humano.

Queda claro que Obama no es Obama, sino las expectativas de una sociedad y un planeta enfrascadas en un solo Hombre, que carga sobre sus hombros con el peso de ser quien tuerza la historia en honor a las luchas por igualdad y justicia llevadas adelante por sus antepasados y que hoy en día, trascienden lo meramente racial para ser una bandera bajo la cual se cobijan millones de seres humanos en el mundo. Sin lugar a dudas, un gran peso el que lleva este hombre.
Además del carisma y la elocuencia de Obama, cabe destacar que el contexto en el cual está inmerso el mundo en general y nuestro país en particular, ayudan a las lágrimas de mi abuela.
En un mundo donde los despidos masivos, el egoísmo de unos pocos y la desesperación de muchos, son noticia a diario en los distintos medios de comunicación, el ser solidario ante el dolor ajeno no le es extraño a mi abuela y por eso derrama sus lágrimas, al igual que mucha gente, pidiendo que Obama sea la esperanza de un mundo desesperanzado.
En nuestro país, donde se piensa que uno es superman, capaz de resolver por si mismo los innumerables problemas de una sociedad compleja (y que además debe enfrentar la crisis mundial), despreciando a los que piensan distinto y humillando a quienes lo siguen, las palabras de Obama llamando a un diálogo abierto entre todas las partes que conforman su sociedad para poder enfrentar juntos la crisis, despierta en mi antecesora, una nostalgia de por qué allá es tan diferente que acá.
La imagen que se construyó de Obama a lo largo de la campaña, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, hicieron posible esta similitud de sentimientos, que como mencioné no reconocen fronteras o idiomas. La esperanza y la cordura que representa Obama, son expresiones universales. Hacen valedero ese dicho popular que dice “una imagen vale más que mil palabras”. Esto sin lugar a dudas fue un éxito de quienes dirigieron la campaña demócrata. Pero debe saber Obama, que si las expectativas se rompen, son más difíciles de reconstruir que una economía en ruinas. Y que tal como dijo el Primer Ministro ruso, “De las grandes expectativas, provienen los grandes fracasos”. Pero esto no lo cuestionaré ahora, este asunto se lo dejo al tiempo y a la historia que se está escribiendo.
Mi abuela puede no saber absolutamente nada de política internacional, puede no entender de diplomacia u organismos internacionales, pero sabe como ser solidaria ante el dolor ajeno, ante el sufrimiento de una sociedad que pidió cambio y encontró la imagen del mismo, en un afroamericano que promedia los cuarenta, de padre keniata y madre norteamericana, casado con una abogada egresada de Harvard; y cuya sola imagen, jurando con una mano sobre la biblia de Lincoln y llamando al diálogo, le despierta tanta nostalgia de por qué allá es tan distinto que acá. Por estas cosas de la vida, mi abuela lloró por Obama.
Daniel Roura

Crónicas norteamericanas
Más que una asunción, fue una refundación
Por Mario Diament
MIAMI.- La trascendencia del acontecimiento no escapaba a nadie. Pero una vez decantada la emoción y el asombro de asistir a la asunción del primer presidente negro de la historia norteamericana, lo que prevaleció a lo largo del discurso inaugural de Barack Obama fue la gradual comprobación de que lo que estaba teniendo lugar sobre las escaleras del Capitolio era la refundación de Estados Unidos.
Nunca antes el discurso inaugural de un presidente desmanteló en 18 minutos y medio el edificio filosófico y político de su antecesor y lo hizo en presencia suya, con tanta elegancia y tanta elocuencia.
Uno a uno, todos los preceptos que durante ocho años sustentó George W. Bush, que le valieron a Estados Unidos un repudio casi universal, fueron revertidos y reemplazados por un concepto que el mundo esperaba escuchar de un mandatario norteamericano desde hace mucho tiempo: "El poder no nos da derecho a hacer lo que nos plazca". La frase es tan aplicable adentro como afuera. Se conjuga con esa otra decisión de rechazar "la falsa disyuntiva" entre seguridad e ideales, una definición que no sólo debe haber chirriado en los oídos de Bush y Dick Cheney, sino en los de todos los regímenes autocráticos.
Desde la economía hasta el medio ambiente, desde el rol de Estados Unidos en el mundo hasta la investigación científica, desde la guerra en Irak y Afganistán hasta la salud pública y la educación, Obama prometió hacer exactamente lo opuesto que su predecesor.
No fueron meramente palabras. Al día siguiente, su primera orden ejecutiva fue congelar el sistema legal establecido por la administración anterior para juzgar a los sospechosos de terrorismo islámico, seguida por el anuncio de la clausura de la cárcel de Guantánamo, la orden a
Otra serie de decretos congeló los salarios de los funcionarios de
Consciente de la urgencia que demanda la profunda crisis económica, Obama se reunió ayer con legisladores demócratas y republicanos para asegurarles que tomaría en consideración sus objeciones al paquete de estímulo elaborado por su equipo. Además, firmó la orden que revocaba la prohibición de destinar fondos federales para grupos internacionales que promueven o practican abortos, otro de los siniestros legados de la administración anterior.
También en franca disparidad con lo que fue la doctrina de Bush para Medio Oriente, que preconizaba la abstención de Washington de intervenir, se designó a dos veteranos negociadores como enviados especiales al conflicto palestino-israelí y a Afganistán y Paquistán.
En política, los gestos tiene tanta importancia como las acciones, y las primeras 72 horas que siguieron a la pompa del martes fueron una formidable combinación de símbolo y sustancia, destinada a señalar de manera indudable que el nuevo ocupante de
Desde Ottawa, una mujer llamada Sharon Griffin envió una carta al The New York Times que parecía resumir el sentimiento generalizado: "Señor editor: toda mi oficina acaba de presenciar la ceremonia inaugural, aquí en Ottawa, y había muy pocos ojos secos en la sala. Nuestras sinceras felicitaciones por la asunción de su nuevo presidente, Barack Obama. ¡Feliz retorno, queridos Estados Unidos! ¡Los habíamos echado de menos!"
Fuente: La Nación

La semana que viene sale a la venta en los Estados Unidos el Amazing Spider-Man 583. Hasta ahí, no hay ninguna novedad fuera de lo común. Pero la nota curiosa del nuevo número del superhéroe arácnido es que aparece en la asunción del presidente electo Barack Obama, quién para muchos norteamericanos ya es un héroe nacional.
Luego de las declaraciones del propio Obama de hace unas pocas semanas, en las que reconoce ser un fan del popular trepamuros, los directivos de Marvel decidieron realizar el debut del próximo presidente norteamericano en el cómic, justo en la semana previa en la que asumirá la primera magistratura.

Los autores encargados de plasmar el encuentro entre tan importantes personalidades son Zeb Wells y Todd Knauck, quienes relataron la historia en la que Obama es salvado por el Hombre Araña de un plan maléfico del villano Camaleón, que intentará boicotear el acto.
"Si tu puedes aparecer en mi portada, yo puedo aparecer en el billete de dólar", dice el Hombre Araña en la publicación, a quien tomará posesión de la Casa Blanca el próximo 20 de enero en Washington. (Fuente: La Nación)