sábado, 1 de agosto de 2009

El gobierno de Venezuela ordena cerrar 34 radios

El gobierno de Hugo Chávez ordenó cerrar al menos 34 emisoras de radio en Venezuela, algunas de ellas críticas del mandatario, por considerar que han faltado a los requisitos legales para operar, según anunció ayer el ministro Diosdado Cabello, director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).

"Estas son las primeras 34 decisiones que tomamos (sobre un total de 240 emisoras) y tienen que ver todas con decisiones inmediatas", dijo. Es que otras 206 radios están en la mira del organismo por supuestos incumplimientos de leyes que regula el sector.

Cabello explicó que los motivos para dar de baja una emisora son: fallecimiento del titular de la concesión, renuncia, vencimiento de la licencia sin que haya habido proceso para su renovación, o porque se ha declarado improcedente una solicitud de cambio de titularidad.

El Ministro, uno de los más estrechos colaboradores del presidente Hugo Chávez, dijo que los afectados pueden acudir ante el Tribunal Supremo de Justicia para apelar la medida.

Entre las radios suspendidas hay cinco emisoras de CNB, que forman parte de un circuito nacional con espacios de opinión críticos con el gobierno de Chávez. Sin embargo, otras de las afectadas son emisoras que se encontraban prácticamente extintas o que habían pasado a transmitir por Internet.

"Lamentamos que se pueda cerrar un medio sin el debido proceso", dijo Nelson Belfort, presidente de la Cámara Venezolana de la Radiodifusión y propietario de las cinco emisoras afectadas.

Belfort declaró a la televisora de noticias Globovisión que no entendía porque se anunciaba "un procedimiento de esa violencia" durante la noche del viernes. "No sé cual es la urgencia para hacerlo", afirmó el directivo. "Es el costo que uno tiene que recurrir por defender la libertad de expresión", añadió.

Delitos mediáticos. Estos hechos se enmarcan dentro de la discusión que lleva adelante el Congreso sobre una ley que establece nuevos "delitos mediáticos", que castiga con hasta cuatro años de prisión la difusión de noticias "falsas" que causen un "perjuicio a los intereses del Estado" y "la manipulación o tergiversación".

Agencias AFP, AP y Diario El Nacional

Otro embate de Chávez contra la prensa



CARACAS.- Un día después de que su proyecto de ley de "delitos mediáticos" fuera denunciado como un ataque frontal a la libertad de expresión por organizaciones de prensa y de derechos humanos, el presidente izquierdista Hugo Chávez fue un paso más allá: sacó ayer a 34 emisoras radiales del aire y advirtió a otras 200 que podrían perder su licencia.

La decisión, calificada de "despótica" por el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), fue repudiada por la oposición, por la Iglesia Católica, por los dirigentes empresariales y en varias manifestaciones que reunieron a centenares de personas alrededor de las emisoras sacadas del aire.

El nuevo embate contra la prensa se produjo horas después de que la Asamblea Nacional, dominada por el chavismo, aprobara una polémica ley electoral que establece que el partido político más votado tendrá una cifra de bancas superior al porcentaje de votos que obtenga en la elección. Según se estima, beneficiará al chavismo en desmedro de los partidos más pequeños. Opositores a Chávez y analistas advirtieron que la reforma da una clara ventaja al oficialismo de cara a las elecciones de congresistas, concejales y miembros de juntas parroquiales, previstas para el año próximo.

El experto electoral Vicente Bello, del partido opositor Un Nuevo Tiempo, dijo que "en el sistema de mayorías [...] el que gana se lo lleva todo".

"No es que hemos cerrado emisoras de radio [...]. Las hemos recuperado. Ahora son del pueblo y no de la burguesía", dijo Chávez al explicar la ofensiva contra las radios, y agregó que la medida "forma parte de la lucha contra [...] las mentiras de la burguesía y la oligarquía". Pero el director de la organización de defensa de la libertad de expresión Espacio Público, Carlos Correa, denunció que se intenta "fracturar los circuitos de transmisión [...] de contenidos críticos".

"Estamos asistiendo al mayor dispositivo restrictivo a la libertad de expresión que se haya visto en Venezuela, sin precedente en la época democrática", añadió.

Correa recordó que las acciones contra las emisoras se producen mientras en el Parlamento se debate una ley de "delitos mediáticos", que contempla penas de hasta cuatro años de prisión para quienes difundan noticias "falsas" que causen "perjuicios a los intereses del Estado", y que fue considerada un ataque frontal a la libertad de expresión por organizaciones locales e internacionales de prensa y de derechos humanos.

El cierre de las emisoras se concretó mientras crecen los temores de que se concrete la clausura del canal opositor Globovisión, al que el gobierno acusa de "mentir y de conspirar en forma sistemática". En 2007, el mandatario no renovó la concesión al canal RCTV, muy crítico de su gestión.

Rechazo

Las emisoras finalizaron sus transmisiones ayer por la mañana, al recibir una intimación de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), y centenares de personas se concentraron alrededor de sus sedes en Caracas y otras ciudades para manifestar su rechazo a la iniciativa.

Por su parte, el ministro del Poder Popular para las Obras Públicas y Vivienda, Diosdado Cabello, justificó la ofensiva contra las emisoras radiales al afirmar que es una decisión meramente administrativa y descartar que se trate de un acto de censura.

Explicó que las causas para retirar la frecuencia a estas emisoras radiales son fallecimiento del titular de la concesión, renuncia, vencimiento de la licencia sin que haya habido proceso para su renovación, o porque se ha declarado improcedente una solicitud de cambio de titularidad.

Conatel realizó el mes pasado un censo de las emisoras de radio que funcionan en el país, para el que se solicitaba a las concesionarias que presentaran la documentación que avala la vigencia de su licencia.

Según el organismo, 240 radios y 45 canales de TV no acudieron a entregar la documentación pedida, y por ello deberán salir del aire. En Venezuela, hay unas 900 emisoras de radio, de las cuales 300 son comunitarias.

Cabello insistió en que la medida es legal y que muchos de los afectados tienen 10 o hasta 20 emisoras y que hay muchas personas "en cola" solicitando concesiones, que se les entregarán rápidamente para reemplazar las radios cerradas.

Por su parte, la ministra de Información, Blanca Eekhout, que ha denunciado una campaña de prensa internacional "destinada a satanizar a Chávez", dijo ayer que es necesario sancionar "el delito mediático".

"Si no, estaremos completamente vulnerables", opinó.

Actualmente, el gobierno cuenta con una amplia red de medios afines. La oposición denuncia que, en lugar de informar verazmente, estos medios están al servicio de Chávez y de su proyecto de implantar el "socialismo del siglo XXI" en la región.

Del grupo de emisoras que salieron del aire ayer, la más importante es la CNB -con radios en Caracas, Valencia, Maracaibo, San Cristóbal y Coro-, que mantenía espacios de opinión críticos y que ayer comenzó a transmitir por Internet ( www.cnb.com.ve ).

Agencias AFP, Reuters y diario El Nacional

LA ÚLTIMA OFENSIVA

MARTES 12 DE MAYO
Inspección a medios

  • El gobierno dicta una resolución que lo habilita a realizar una serie de inspecciones en radioemisoras y canales de TV.

VIERNES 22 DE MAYO
Allanamiento

  • Allanan la casa del presidente del canal Globovisión, Guillermo Zuloaga (foto).

MARTES 25 DE MAYO
Inquietud de EE.UU.

  • El Senado norteamericano critica el "hostigamiento" a Globovisión.

VIERNES 5 DE JUNIO
Millonaria multa

  • El fisco multa a Globovisión por 2,3 millones de dólares.

VIERNES 4 DE JULIO
Cierre de emisoras

  • El ministro Diosdado Cabello (foto) anuncia el retiro de concesiones a 240 radioemisoras.

JUEVES 30 DE JULIO
Proyecto polémico

  • El gobierno propone una ley para penar "delitos mediáticos".

VIERNES 31 DE JULIO
Justificación

  • La ministra Blanca Eekhout (foto) denuncia una campaña mundial para "satanizar a Chávez".

miércoles, 22 de julio de 2009

En qué aulas se formaron los políticos


Silvina Premat
Muchos de los dirigentes políticos que conducen el país son profesionales universitarios. Algunos, incluso, graduados con honores y medallas de oro. Pero los responsables de las aulas en las que se formaron no se hacen cargo de sus gestiones.
La responsabilidad de las universidades, dicen las propias instituciones, llega hasta el momento de la entrega del título. "Los dirigentes argentinos no fracasan por lo que aprendieron en la universidad, sino por lo que no aprendieron en el jardín de infantes, porque juegan y no levantan la mugre", expresó Ernesto Gore, director del Centro de Educación Empresaria de la Universidad de San Andrés.

De la carrera de Economía de esa universidad egresó Martín Lousteau, el ex ministro de Economía que firmó la controvertida resolución 125 de retenciones móviles, que derivó en un conflicto con el campo que hoy perdura.

Varios miembros del Gobierno y de la oposición ostentan títulos de grado y de posgrado. El flamante ministro de Economía, Amado Boudou, tiene un doctorado en el Centro de Estudios Macroeconómicos Argentinos (CEMA); el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, es contador público por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y abogado por la de Lomas de Zamora; el titular de Interior, Florencio Randazzo, es contador público de la UBA y tiene posgrados en la Universidad Nacional de La Plata y en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Incluso, el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, estudió Economía en las aulas de la UADE.

De la Universidad Católica Argentina (UCA) egresó con medalla de oro la actual presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación la Xenofobia y el Racismo (Inadi), María José Lubertino, cuyo explícito apoyo a las uniones entre personas del mismo sexo, por caso, no es bien recibido por la Iglesia de la que depende esa casa de estudios.

Nombres y valores

"No sólo hay que mirar la excelencia académica, sino los valores que rigen una conducta y de dónde surgen", dijo Roberto Aras, responsable del Departamento de Graduados de la UCA.

De esa universidad egresaron también el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri; la ministra de la Producción, Débora Giorgi; el flamante diputado nacional y ex director del Banco Central Alfonso Prat-Gay; el ex ministro de Economía José Luis Machinea, entre otros graduados conocidos.

La diputada electa Gabriela Michetti es licenciada en Relaciones Institucionales por la Universidad del Salvador y tiene un posgrado en Gestión de negocios en la UCES.

"Nos dicen que somos una fábrica de emprendedores porque muchos egresados hacen muy buenos negocios; también dicen que formamos académicos porque otros entran por un tubo en las primeras universidades de los Estados Unidos. La verdad es que intentamos formar personas que cuando salen hacen diferentes cosas", dijo Gore.

Lógicas que imperan

"En el Estado imperan lógicas que deterioran a los expertos", dijo a LA NACION Guillermina Tiramonti, ex directora y actual investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), por donde pasaron, como directores, investigadores o alumnos, muchos de los que decidieron las políticas educativas desde los años 90.

Para Tiramonti, la responsabilidad de una universidad "muere" en la formación profesional de sus alumnos y en la provisión de instrumentos que les permitan poder llevar adelante algún tipo de gestión, "porque esos individuos se inscriben en partidos o grupos políticos que definen sus posibilidades de actuar en la función publica".

Los nombres del canciller Jorge Taiana; el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, y su antecesor, Daniel Filmus, se vinculan con Flacso. También el ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski, y muchos técnicos de esa área en las provincias. Esto sucedió, sobre todo en la educación, según explicó Tiramonti, porque en los 90 se convocó a la función pública a los que sabían del tema.

Casi veinte años después, "no me parece que estemos mejor", dijo la experta, y afirmó: "Frente a esto se puede acusar a los profesionales de no saber nada o plantear que en el Estado imperan lógicas con las que no cuaja el saber que se trae del ámbito académico".

Sostuvo, además, que la Argentina "no tiene un aparato del Estado capaz de sostener a los expertos y, por eso, hay individuos aún con formación que están luchando en muchas ocasiones solos contra lógicas partidarias e intestinas".

Según el decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Jorge Aliaga, la falta de herramientas de gestión es más evidente en los funcionarios que durante su formación profesional no participaron de órganos de gobierno de la universidad. Aliaga considera que el caso del ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, es diferente porque fue consejero directivo y secretario del Departamento de Investigación de la facultad. "Tiene experiencia en gestión", dijo Aliaga.

Fuente: La Nación

martes, 21 de julio de 2009

El presidencialismo, un verdadero cancer

Mario Bunge

Es sabido que hay dos regímenes de gobierno democrático: el parlamentario, de origen británico, y el presidencial, de estilo norteamericano. También es sabido que casi todas las repúblicas del Tercer Mundo son presidencialistas.

En el régimen parlamentario, el primer ministro y sus colegas del gabinete son diputados elegidos por la ciudadanía. Sus poderes están estrictamente limitados y sus actos son juzgados constantemente, ya que sus opositores les exigen cuentas y los interpelan todas las semanas en el recinto parlamentario, en sesiones televisadas.

Los gobiernos parlamentarios tienen la gran virtud de ser vulnerables, por lo cual deben andarse con cuidado: pueden caer de la noche a la mañana por haber perdido un voto de confianza.

Este peligro o, mejor dicho, esta oportunidad, se da cada vez que el gobierno se vuelve minoritario. Esto ocurre cuando ha subido en virtud de una alianza de partidos y luego perdió el respaldo de las agrupaciones que lo han ayudado a llegar al poder.

En este caso, el primer ministro puede cambiar de ocupación, pero conservará su banca hasta las siguientes elecciones.

Semejante cambio transcurre sin que se dispare un solo tiro, sin que se mande a nadie al destierro y sin que ni siquiera se gaste dinero en una campaña electoral. La única erogación que ocasiona la operación de cambio de gobierno puede ser la redecoración de la residencia del primer ministro.

(Esto ocurrió en Canadá dos veces en el curso de ocho meses: cuando Pierre Elliott Trudeau, liberal y hombre de mundo, fue derrotado en el Parlamento por Joe Clark, conservador y provincial, quien a su vez fue sucedido por su predecesor. Al volver, Trudeau se sintió asqueado por el mal gusto de su rival. Repintar una residencia oficial cuesta mucho menos que derribar o enjuiciar a un presidente.)

En el régimen presidencial, el primer mandatario nombra los ministros que se le antoja, y ellos obran to his pleasure , a su gusto, a espaldas de la opinión pública y sin inquietarse por su futuro político. El presidente puede vetar cualquier proyecto de ley, y el parlamento no puede exigirles a él ni a sus ministros que comparezcan en cualquier momento ante los representantes del pueblo para dar cuenta de sus actos. Y si se lo permite un parlamento amigo o cobarde, el mandalluvias puede gobernar por decreto. Incluso puede derogar centenares de leyes, como lo hizo en un solo día el anterior presidente norteamericano.

Si comparece y queda en evidencia, al ministro-lacayo nada le pasa. Podrá ser acusado de crímenes de guerra, como ocurrió con John McNamara, Henry Kissinger y Donald Rumsfeld. Pero gozará de la impunidad que le confiere la complicidad con un mandatario casi todopoderoso.

En resumen, el régimen presidencial es lo más parecido a una autocracia que puede darse en una democracia política. No debiera de extrañar, entonces, que la mayoría de los gobiernos presidencialistas sean dictaduras o, por lo menos, dictablandas.

Tampoco debería extrañar que tantos de esos presidentes y sus ministros saqueen impunemente el tesoro público, incluso en naciones pobrísimas. Este saqueo no siempre implica meter la mano en la caja fuerte. Puede consistir en asignar inmensos trabajos a empresas amigas, a costos fabulosos y sin licitación pública. (Recuérdese los casos de las legendarias empresas Halliburton, Bechtel y Kroll, amigas de George W. Bush y de su vice, Dick Cheney.)

Si el presidente cuasiomnipotente es carismático, o si dispone de una buena agencia de imagen pública o de una eficiente maquinaria de movilización popular, puede generar el personalismo. Este, a su vez, le permite abusar del poder, como pasó con tantos personajes sin más visión ni competencia que la necesaria para seguir aferrados al poder.

El presidente cuasiomnipotente tiende a ser tomado como modelo. Los jóvenes que quieren triunfar lo copian hasta en sus tics. Si es propenso a la violencia, alienta a los matones. Si es corrupto, propicia el robo. Si es mitómano, justifica a los mentirosos. Si es inculto, pone de moda la incultura. En resumen, el mandalluvias torcido imprime su carácter deforme en toda una generación.

El presidencialismo disminuye todas las instituciones democráticas, empezando por el parlamento. Hace medio siglo, en pleno auge del PRI, un equipo de politicólogos mexicanos hizo una encuesta reveladora entre chicos de la escuela primaria. Una de las preguntas era: "¿Cuál es la función de los diputados?". La respuesta mayoritaria fue: "Los diputados son los ayudantes del señor presidente". ¡Sobresaliente!

Pocos años después, uno de mis hijos, que cursaba el tercer grado en una buena escuela mexicana, hizo una monografía sobre la historia del país. Allí escribió: "Las personas más importantes de la historia mexicana son Hernán Cortés y el presidente Echeverría". Su trabajo mereció una buena nota.

En aquella época, los mexicanos típicos que tenían alguna queja o pedido se dirigían al señor presidente, no al parlamentario de su distrito electoral. Y si les fallaba el presidente, no les quedaba sino la Virgen de Guadalupe.

Entre el Estado y el individuo no había organizaciones no gubernamentales que defendieran sus derechos.

El presidencialismo no sólo disminuye la democracia y favorece la corrupción, sino que también da un mal ejemplo que cunde: los dirigentes de todas las organizaciones tienden a adoptar el estilo presidencialista.

O sea: dan órdenes sin consultar a sus subordinados y menos aún los invitan a que participen en la toma de decisiones. El jefe de oficina actúa como un tirano, lo que es particularmente dañino cuando es incompetente.

El resultado del ejercicio de semejante liderazgo antidemocrático es la apatía de los de abajo: trabajan lo menos posible y no se atreven a sugerir cambios para resolver problemas. Muchísimo menos todavía piensan en modificaciones para mejorar el rendimiento de la organización, ya que no la sienten como cosa suya.

La democracia auténtica es participativa, porque no es otra cosa que autogobierno. La participación libre (voluntaria) no se puede falsear.

En cambio, la representación puede desvirtuarse de varias maneras: mediante el fraude, la compraventa de votos, la compra de espacios televisivos, la votación del tipo "quien saca más votos se queda con todo" (a diferencia de la proporcional), etcétera.

En una organización grande, la participación no puede ser directa: ha de ser representativa. Pero siempre es posible y deseable subdividir un sistema social grande en unidades menores. De esta manera, puede asegurarse la participación intensa en las unidades básica, junto con la representativa en las de orden superior.

Esta democracia, que llamo escalonada, se practica en todo el mundo. Pero, de hecho, rara vez se consulta a los de abajo sobre cuestiones importantes. Y rara vez se asciende de petiso de los mandados a director de empresa. Donde domina la mentalidad presidencialista, los ascensos están al arbitrio del mandamás. Y éste favorece al leal, o incluso al servil, por sobre el competente.

Son excepcionales las organizaciones en las que rige la meritocracia. En las más, dominan la autocracia y su fiel compañera, la mediocracia.

Las organizaciones meritocráticas son tan excepcionales que se las puede enumerar: entre ellas están el ejército ateniense de la época de Pericles, el ejército napoleónico, en el que "todo soldado lleva el bastón de mariscal en su mochila"; las cooperativas, las organizaciones no gubernamentales de bien público, tales como las asociaciones vecinales, la buena universidad, y pará de contar.

Raúl Alfonsín intentó, en la reforma constitucional de 1994, avanzar hacia un régimen parlamentario, pero su empeño no tuvo resultados en la práctica. Se explica: un régimen parlamentario no da cabida a un mandatario omnímodo, sea populista como Perón o plutocrático como los Bush.

Se objetará que el parlamentarismo no es garantía de buen gobierno. Es verdad. La perfección es prerrogativa de la matemática y del arte. Hay por lo menos dos maneras de desvirtuar el régimen parlamentario. Una es combinarlo con el presidencial, como ocurre en Francia. Si ambas ramas pertenecen al mismo partido, pueden funcionar. De lo contrario, los parlamentarios gastan más tiempo peleando entre sí que legislando. (Esto sucedió durante la última fase del "gobierno de cohabitación" del presidente socialista François Mitterrand con el jefe de gabinete conservador, Jacques Chirac.)

Otra manera de desvirtuar el parlamentarismo es elegir un parlamento sumiso, que se limite a aprobar todos los proyectos que le proponga el presidente. En este caso, el parlamentarismo apenas se distingue del presidencialismo, porque, de hecho, el parlamento no cumple su papel específico.

En todo caso, es más fácil corregir errores y evitar delitos políticos cuando el poder se distribuye que cuando se concentra. Esto se debe, en parte, a que el poder se debilita al diluirse (democratizarse). Y también a que el poder compartido incluye el debate y la transparencia.

En resumen: el presidencialismo es un cáncer que tiende a la metástasis en toda la sociedad. Habiendo fracasado desde su origen, en 1776, es hora de reemplazarlo por el parlamentarismo, el que invita a intensificar la participación, que es el carozo de la democracia auténtica. Además, divide menos y cuesta mucho menos. Aliente el parlamentarismo y ahórrese unos pesos.

Fuente: La Nación

lunes, 20 de julio de 2009

Polémica en Rumania por el desfile de un alcalde vestido de soldado nazi

El político, de 41 años, argumentó que no portó ninguna esvástica en el uniforme

BUCAREST (EFE).- El alcalde de Constanza, la principal ciudad costera de Rumania con más de 300.000 habitantes, desató un escándalo en el país balcánico al desfilar anteayer vestido de soldado nazi en una pasarela de moda.

Intelectuales y personajes de la sociedad civil criticaron con dureza la actitud de Radu Mazare, en tanto que el presidente del Centro para la Monitorización y el Combate del Antisemitismo en ese país, Maximilian Katz, solicitó a la fiscalía general que tome medidas contra el alcalde por "infringir la ley".

Según informaron los medios locales, Mazare se defendió argumentando que no portó ninguna esvástica en el uniforme, al mismo tiempo que recordó que se trata de un traje de general de infantería del ejército nazi que no tiene ninguna relación con las SS, una organización criminal.

"He querido vestirme de oficial de la Wehrmacht (ejército alemán durante el nazimo), me ha parecido muy bonito el uniforme, y siempre he admirado la organización rigurosa del ejército alemán", afirmó Mazare.

Este político de 41 años es miembro del Partido Socialdemócrata (PSD) y ampliamente conocido por su frivolidad y extravagancia. Anteriormente ya fue investigado por la Dirección Nacional Anticorrupción (DNA) en varias ocasiones.

Fuente: La Nación